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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2004.
08/06/2004
RECOMENZANDOHola a todos. Ya he distribuido la dirección de este blog entre algunas personas selectas. Espero vuestras visitas y vuestras opiniones.
Como veis, llevaba varias semanas sin actualizar este diario cibernético. Mayo ha sido un mes bastante intenso. En primer lugar, hice realidad un sueño: volver a Estambul. Fue con motivo del Festival de Eurovisión. Próximamente, hablaré de ambas cosas, de la ciudad dividida entre dos continentes y del evento musical más importante de Europa (sí, sí, pese a quien pese, ningún festival tiene tantos seguidores en el continente como Eurovisión. Temblad, Benicassim, Sonar, Festimad y demás…).
Pero también hice realidad un segundo sueño: cambiar de trabajo. El 1 de junio comencé a trabajar como Asistente de Diputado para el Grupo Parlamentario Socialista. Aquí estoy, tecleando estas palabras en el corazón político del país… Y la verdad, no estoy echando demasiado de menos mi antiguo trabajo, salvo a algunas personas. Bueno, también os hablaré de mis aventuras en el Congreso…
Siempre he dicho que basta un segundo para que tu vida cambie… Mayo ha tenido muchos segundos de estos.
09/06/2004
PERSEIDASEn el mes de Abril gané el Taller de Todo Relativo. Pensé que nunca lo iba a conseguir. Lo "malo" es que lo hice con un relato que no me termina de convencer. Eso sí, por una vez, hice una historia de amor con final feliz... incluso empalagoso.
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PERSEIDAS
Las noches de verano en Madrid son lentas y pegajosas. En los primeros días de agosto, cuando el termómetro supera los cuarenta grados, dormir se convierte en una tarea imposible, y lo único que apetece es darse una ducha fría detrás de otra. Pero aquella noche, solo en la azotea de su edificio, Carlos luchaba contra el sueño.
Se había subido una silla plegable, un termo con café y unos prismáticos. Desde que el sol se había puesto, Carlos miraba al cielo y esperaba. Pero ahora, pasadas las dos y media de la madrugada, sólo desesperaba. De pie, asomado a la barandilla, comprobaba que cada vez más gente pasa el verano en Madrid. Hace mucho tiempo que las noches de Madrid dejaron de ser oscuras. Los anuncios luminosos, las farolas, los focos de los coches, la contaminación... han borrado las estrellas. Y si en el cielo madrileño ya no brillan ni Sirio, ni Aldebarán, ni Antares, ¿cómo iba a poder ver las Perseidas?
Carlos recordaba los veranos de su infancia. No había pasado tanto tiempo, pero parecía ya algo muy lejano. Mientras sus compañeros de clase se tostaban en Salou, toda su familia -padres, abuelos, tíos, primos- se reunía en un pueblo del Pirineo. Por la noche, después de cenar, daban juntos un paseo por la carretera hasta las afueras, donde ya no llegaba la luz de las casas y la oscuridad era casi completa. Allí es donde descubrió los secretos del cielo. Su abuelo, catedrático de Química, profesor de instituto y astrónomo aficionado, les explicaba donde estaba la constelación de Casiopea, cómo encontrar la Polar o cuál era el origen del nombre de Vega, estrella situada en la constelación de la Lira. Pero nada igualaba la sensación de contemplar, durante un brevísimo instante, el destello de una estrella fugaz, relativamente frecuentes en esa época del año. Durante la corta etapa de su vida en la que Carlos quiso ser astrónomo, aprendió que los científicos llaman Perseidas a esa lluvia de estrellas que siempre se da a principios de agosto, ya que parecen provenir de la constelación de Perseo. En realidad, es un fenómeno que ocurre cuando la Tierra entra en la órbita del cometa Swift-Tuttle y los restos que éste ha dejado en el espacio chocan con la atmósfera de nuestro planeta.
Carlos tuvo suerte, porque una mala experiencia con una profesora de Física en el bachillerato le hizo replantearse su futuro profesional y así se evitó la desilusión que siempre espera a los que pretenden convertir una pasión en su oficio. Finalmente, estudió Sociología y la Astronomía permaneció como uno de sus pequeños placeres, por mucho que el cielo anaranjado de Madrid se lo impidiera en ocasiones como aquella. Carlos estaba triste, había imaginado una noche muy distinta. Había esperado ver algunas estrellas fugaces, y, sobre todo había esperado verlas junto a David. Pero su única compañía era una luna en cuarto creciente que desde lo alto parecía reírse de él. O, al menos, así lo sentía Carlos.
-Buenas noches, escuchó a su espalda.
Carlos se volvió, un tanto sobresaltado. Uno de sus vecinos, un hombre de su edad con el que alguna vez había cruzado un par de palabras en el ascensor, acababa de entrar en la terraza.
-Buenas noches, respondió Carlos.
El vecino se acercó hasta el borde de la azotea y encendió un cigarrillo. Le ofreció uno a Carlos, pero éste lo rechazó con un gesto.
-¿Carlos, verdad? -Sí, tú eres... -Alberto. -Es verdad. No me acordaba, perdona. -¿Qué estás haciendo aquí? ¿A ti tampoco te deja dormir el calor?
Alberto se lo preguntó con una sonrisa simpática, pero Carlos se sintió un tanto incómodo. Aunque esa sensación de ser un bicho raro era habitual en él.
-He subido a ver las estrellas. -¿Las estrellas?
Alberto miró hacia el cielo y, por supuesto, no vio nada que mereciera la pena.
-No veo nada. -La contaminación lumínica. -¿Perdona? -Las luces... la ciudad está llena de luces, no dejan ver el cielo. Una pena. En estos días se suelen ver muchas estrellas fugaces, las Perseidas. Esperaba ver alguna. -Sí, lo he escuchado en el telediario. Han dicho que será una de las lluvias de estrellas más espectaculares del siglo. -Alberto volvió a mirar hacia arriba-.Yo nunca he visto una estrella fugaz. -Yo sí, cuando era pequeño. En mi pueblo. -¿Y pedías un deseo? -No, que va. Eso son chorradas de las películas.
Alberto apagó el cigarrillo para, a continuación, encender otro.
-Tengo que aprovechar la ocasión, mi mujer no me deja fumar en casa. No podía dormir y me he venido aquí, al fresco... Aunque no hay fresco. -No hay fresco, no hay estrellas. No tenemos suerte. -Parece que no.
Alberto permaneció pensativo unos instantes. Carlos se fijó en como el humo azulado del cigarrillo se deshacía en el aire. David fumaba esa misma marca de cigarrillos, Carlos reconocía el aroma a tabaco rubio.
-Mi mujer está embarazada. -Entonces alguno sí que tiene suerte. -No es mío. -No es tuyo... -No.
Carlos se quedó mudo, no sabía como reaccionar ante una confidencia como ésa.
-Es de un amante, un rollo que ha tenido. Y que ya se ha acabado. Pero se quedó embarazada. Ella me lo contó todo. -¿Y qué vas a hacer? -¿Qué voy a hacer? Lo que he hecho, perdonarla. Ella me quiere, yo la quiero. Y ese niño no tiene la culpa de que nosotros cometamos errores... -Yo no podría.
No, Carlos no podría. De hecho, no había podido. Aun recordaba la rabia que había sentido cuando, hacía unas pocas semanas, había vuelto a casa antes de su hora acostumbrada. En la cama encontró a David con un amigo de los dos. Estaban desnudos y se reían. Lo que pasó después lo recordaba de manera confusa. Hubo gritos, hubo recriminaciones, hubo rencor. Lo que sí se le había quedado grabado en el cerebro era la canción de OBK que sonaba en ese momento en la radio. Quiero esas luces para bailar que el mundo sepa que somos dos quiéreme otra vez que ya no sé que hacer.
-Si a mí me lo hubieran contado de otro, también habría dicho eso. Mira, durante un momento pensé en dejarla. Pero me di cuenta de que la quiero demasiado... El orgullo no es un buen consejero en los asuntos de amor –Alberto hizo una breve pausa- Oye, creo que he visto una estrella fugaz. ¿La has visto? -No.
Carlos estaba mirando al suelo en ese momento, pensativo. Alberto apagó su segundo cigarrillo.
-Bueno, Carlos, yo me vuelvo a la cama. Que tengas suerte. -Gracias. -Buenas noches.
Carlos volvió a quedarse solo en la azotea. Miró al cielo con nostalgia por las estrellas, por su infancia, por David, por los tiempos en los que todo parecía fácil. Perdido en sus recuerdos, no escuchó como la puerta que daba a la terraza volvía a abrirse.
-Hola.
Carlos giró la cabeza y le vio, pero no se movió. El cuerpo le pedía darle la espalda al recién llegado. David se acercó hasta la barandilla, colocándose a la altura de Carlos. No se hablaron en varios minutos. Fue David el que se atrevió a romper el silencio.
-No sabía si venir, pero hoy teníamos una cita...
Con un gesto, Carlos le hizo callar. Acababa de ver una estrella fugaz. Y luego otra, y otra, y otra. Las Perseidas llenaron el cielo de estelas de luz, de un brillo efímero pero que persistía en la retina tiempo después de apagarse. David estaba absorto, cautivado por uno de los espectáculos naturales más bellos que existen. Sin que el que había sido su novio se diera cuenta, Carlos lo miró. Y por primera vez desde hacía semanas, se sintió feliz. Miércoles, 09 de Junio de 2004 13:31 #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.
10/06/2004
ISTAMBUL IS NOT CONSTANTINOPLA (It´s Bizancio, maybe)Esta canción bastante estúpida de They Might Be Giants (Típico grupo del que uno nunca escuchana nada pero cuyo nombre solía salir en las revistas para entendidos. Eso sí, hicieron la canción de "Malcom in the middle") me estuvo rondando por la cabeza durante todo el viaje a Estambul. Ésa y una de Tarkan, "Salina Salina Sinçine", aunque el descubrimiento musical del viaje fue Sakis Rouvas (pero de Eurovision ya hablaremos otro día). En fin, basta de preámbulos... todo para explicar el título de esta parrafada filoturca...
Hace poco tuve la suerte de volver a Estambul, la ciudad más hermosa del mundo. Algunos se sorprendieron de que volviera a un lugar donde ya he estado. Pero es que hay sitios a los que se debe regresar, porque se han convertido en una parte importante de nuestras vidas... Poniéndome cursi, podría decir que en Estambul hay un pedazo de mi alma, o que en mi alma hay un pedazo de Estambul. En fin, lo que quiero es compartir unas frases que escribí estando allí, un fragmento de mi diario, el que escribo cada noche y que muy pocas veces comparto.
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14 de mayo de 2004
He saldado una deuda pendiente con el pasado: he ido al baño turco, al Haman. Ahora me siento con una piel nueva, ligero, limpio, como en una nube. Ha tenido algo de iniciático, como un bautismo. Es como ir más allá, penetrar en el misterio, saborear la esencia de Estambul. Es el placer, es el dolor, es el frío y el calor, es un contraste, es la armonía en el desequilibrio. Los extremos se tocan en esta ciudad. Resulta lógico: aquí se encuentran dos continentes, dos civilizaciones, dos maneras de entender el mundo. Quizás los que estén perdidos; los que no están centrados y, sin embargo, lo están; los que han aprendido a vivir con un desgarro interno; los que tienen dos caras que chocan y se enfrentan sin vencedores ni vencidos; los que, en definitiva, son como yo, equilibrados entre dos extremos... quizás todos ellos se puedan encontrar mejor a sí mismos aquí, en Estambul.
Esta ciudad es así, un mundo con dos caras, la pausada y la que hierve. Del silencio de la Mezquita de Solimán y su tumba, recogida, humilde pero solemne, a la agitación sin freno de las tiendas del Gran Bazar. Una marea humana llena la calles y mientras, el moecín llama a la oración, ya no desde lo alto de un minarete, pero como si lo hiciera. Dios en las alturas y el hombre a ras de tierra establecen un diálogo cinco veces al día. Aunque son pocos los que responden (y entre los que responden, no todos han escuchado, o han entendido lo que escuchan).
Pero Estambul tiene sus puntos de equilibrio. A la sombra de la torre de Gálata hay una cafetería con una terraza muy agradable. Sobre las mesas un porche, y enroscada en el porche, una vid. Mi amiga Ana y yo hemos tomado té allí, ayer y hoy. Hoy hemos hecho como otros clientes, y hemos jugado al Backgammon. Parece que es uno de los juegos típicos de esta zona (Jeffrey Eugenides lo menciona en su estupenda novela "Middlesex"), una combinación de azar y estrategia. Todo es mezcla en Estambul, como los gatos callejeros, con la piel cubierta de manchas. ¿Hay algo puro en esta ciudad? Puede que la verdad, lo auténtico, esté en el mezclar sin prejuicios, experimentar, equivocarse y acertar.
14/06/2004
I don´t like mondays Ésta era una canción de los Boomtown Rats (el grupo de San Bob Geldolf, creador de Live Aid y Do they know it´s Christmas?). A ellos no les gustaban los lunes por algún atentado del IRA, creo recordar (oh, Sunday bloody Sunday... aunque Bono se haya disfrazado de diablo alguna vez, a él también se le ve el aura de santidad). En realidad, yo no les tengo demasiada manía a los lunes, pero me he acordado de la cancioncita... ¿Qué me encuentro al llegar a mi mesa y encender el ordenador? Que Manuel Alejo también ha abierto un blog... Ya se lo he dicho en un comentario, los blogs son el futuro, muerte a los foros. Internet se va llenando, poco a poco, de contenidos personales, aunque el 95% de ellos sean relativos al sexo, jejeje... (bueno, este porcentaje, como casi todos, es inventado). Pero tranquilos, yo no voy a hablar de sexo, de momento... Vaya, me temo que voy a perder a unos cuantos lectores. He de confesar que este domingo NO vote... Me da rabia, porque siempre me ha gustado votar. No sé, es como elegir al rey y la reina del baile, ¿no? Y ya que en España no lo hacemos en nuestras fiestas de promoción, lo hacemos por motivos políticos... aunque yo creo que los ojos azules de Zapatero le han ayudado a conseguir algunos votos. Que la gente es muy frívola, en el fondo... yo también, aunque no lo parezca (Ahora me dirán que SÍ lo parezco). Porque, la verdad, he comenzado el blog con unos aires profundo-filosóficos que me sorprenden hasta a mí mismo. Así que nada, espero que mi prometido artículo sobre Eurovisión, el festival de festivales, ponga el necesario contrapunto Pop (de cultura Pop, la de Warhol y Lichtenstein... el país no, el pintor. Yo, en el fondo, quiero ser un chico Jordi Labanda para luego renegar de ello), esencial para la vida. Ale, nos seguimos leyendo. ¡Tengo logotipo! Y todo gracias a Locusta, que me ha hecho un link en condiciones... Yo también aprenderé algún día, lo prometo. Entonces, me diseñaré mi propio logotipo... De momento, me quedo con éste, con Marlon Brando en "Salvaje". Porque, aunque no lo parezca, soy el Leader of the Pack. Dicen que vengo del lado equivocado del pueblo y me encontrarás en la tienda de caramelos... ...aunque yo prometo no estrellarme.
16/06/2004
Quiero dar la bienvenida... ... a mi hermano, que acaba de abrir su blog. No dejéis de visitarlo. Acaba de empezar un debate sobre la mejor canción de todos los tiempos y la mejor película de todos los tiempos... con eso puede tener para años. Parece que esto de crear blogs es contagioso. He leido por ahí que en España existen 5000 blogs. No me parecen muchos, la verdad. Pero aquí estamos nosotros poniendo nuestro granito de arena. Y sí, las dos cosas que más miedo, repulsión, fobia me producen son los alienígenas y las setas. Lo de las setas es un trauma de la infancia, pero lo de los extraterrestres no termino de entenderlo... ¿Será por haber visto "E.T" cuando era un mocoso? ¿Sufrí una abducción y no lo recuerdo? ¿Tendré un implante metálico en la nuca? La verdad está ahí fuera... (por cierto, según una de las guías de "Expediente X", Fox Mulder nació el mismo día que yo. Es curioso esto de que tu cumpleaños coincida con el de un personaje de ficción).
17/06/2004
MADE IN ROMANIA: La canción del verano Hay canciones que consiguen llegar hasta lo más profundo de nuestra alma. Mi hermano habla en su blog de la grandeza de “Wish you were here”... Yo quiero hablar hoy de esas otras canciones no tan grandes, pero que terminan por hacerse protagonistas de nuestras vidas. ¿Cómo olvidar ese verano en el que bailamos el “Please don´t go”, de Double You? Era 1992 y España estaba de moda, con las Olimpiadas y la Expo. ¿Y el “What is love?”, de Haddaway? Yo iba a cumplir los 17 años y en mi viaje de estudios a Mallorca descubrí que las pistas de baile son universos con autonomía propia. Casi cada año tiene una canción para bailar que resulta memorable, desde el “Get it up” de Sensity World al “Desenchantée” de Kate Ryan, pasando por “Free from desire”, de Gala o “If you could read my mind”, de Stars of 54. Y no me puedo olvidar el verano de 2002 y la fiebre OT... Sólo necesito el aire que me das... Hemos visto a los presidentes americanos bailar la “Macarena” (¿Bailar? Digamos mejor sacudirse de un lado a otro...). Hemos colocado a Las Ketchup en el número uno de las listas de ventas de medio mundo con su “Asereje”. Somos una potencia mundial en la producción de canciones absurdas, pero este año se nos han adelantado. Aun es primavera y ya está claro que la canción del verano va a ser “Dragostea Din Tei”, de O-Zone. La pregunta es, ¿qué extraño fenómeno hace que una canción de un grupo de jovencitos rumanos triunfe en toda Europa? Porque aquí la descubrieron, por orden de Vale Music, en “Crónicas Marcianas”... pero el Dragostea es, ahora mismo, número 1 en Francia y está en las listas de Italia, Noruega, Suecia, Austria... Lo que está claro es que la canción se pega y se pega, y además, da como buen rollito. Así que nada, habrá que empezar a aprender rumano. Porque lo más divertido de todo es que nadie entiende lo que cantan estos chicos... ¡Todos juntos! Ma-ia-hii Ma-ia-huu Ma-ia-hoo Ma-ia-haa Alo, salut, sunt eu, un haiduc, Si te rog, iubirea mea, primeste fericirea. Alo, alo, sunt eu Picasso, Ti-am dat beep, si sunt voinic, Dar sa stii nu-ti cer nimic. Refrain: Vrei sa pleci dar nu ma, nu ma iei, Nu ma, nu ma iei, nu ma, nu ma, nu ma iei. Chipul tau si dragostea din tei, Mi-amintesc de ochii tai. Te sun, sa-ti spun, ce simt acum, Alo, iubirea mea, sunt eu, fericirea. Alo, alo, sunt iarasi eu, Picasso, Ti-am dat beep, si sunt voinic, Dar sa stii nu-ti cer nimic. (Refrain) Ma-ia-hii Ma-ia-huu Ma-ia-hoo Ma-ia-haa Y por cortesía de Locusta, su traducción al español: Ma-ia-hii Ma-ia-huu Ma-ia-hoo Ma-ia-haa (x5) Hola, buenas, soy un "Robin Hood" Amor mío toma la felicidad por favor Hola, hola, soy un Picasso. Te he dado un toque, y tengo valor pero que sepas que no te pido nada Quieres irte pero no me, no me llevas, no me, no me llevas no me, no me, no me llevas, tu cara y el amor bajo un árbol de tila me recuerdan a tus ojos... (x2) Te llamo, para decirte, lo que siento ahora, Hola, amor mío, soy yo, la felicidad Hola, hola, soy siempre yo, Picasso, te he dado un toque, y tengo valor pero que sepas que no te pido nada. Quieres irte pero no me, no me llevas, no me, no me llevas no me, no me, no me llevas, tu cara y el amor bajo un árbol de tila me recuerdan a tus ojos... (x2) Ma-ia-hii Ma-ia-huu Ma-ia-hoo Ma-ia-haa (x4) Quieres irte pero no me, no me llevas, no me, no me llevas no me, no me, no me llevas, tu cara y el amor bajo un árbol de tila me recuerdan a tus ojos... (x2) Y, sí, lo de “Ma-ia-hii” no tiene traducción... vamos, que es como “aserejé”, pero en rumano. Supongo que esto, en realidad, une más a Europa que el propio Euro. PD: Y no dejéis de ver el videoclip... una de las obras maestras del arte kitsh, usease, de la Cultura Pop.
21/06/2004
HOLLYDAY... CELEBRATE! Hoy me han confirmado mis fechas de vacaciones: todo el mes de agosto. No he tenido tanto tiempo libre desde el verano de 1999 (el verano de después del primer curso de la ECAM). 31 días seguidos para mí solo. La pregunta es... ¿y ahora que hago? Por lo pronto, le he hecho un rótulo a mi hermano... YO QUIERO TENER UN MILLÓN DE AMIGOS Bueno, no, mejor no, que agobio. ¿En qué estaba pensando Roberto Carlos? Claro que... ¿cómo se puede fíar uno de alguien que decía que el gato está triste y azul? ¿Era daltónico? ¿Fumaba hierba de mala calidad? Ains... Yo me contento con tener unos pocos amigos, pero que sean buenos. Uno de ellos es Joserra. Y como el chico también tiene un blog, pues también le he hecho un rotulillo (Y todo gracias a ese primitivo programa llamado Microsoft Paint). LEARNING TO FLY La tarde sigue aburrida, y yo me estoy convirtiendo en un experto en informática autodidacto. Le he hecho un rotulillo a Manuel Benedito. Gracias a él, estoy en este puesto de trabajo. Al chico le gusta ir de malo por la vida, pero, en realidad, es un pedazo de la pan. Se le nota.
22/06/2004
CARRUSEL DEL TERROR: El telediario de Antena3 El de Antena3 y el de cualquier cadena... aunque el de Antena3 suele cebarse un poco en el sensacionalismo. El caso es que, ayer, después de enlazar “Madrid reta” con el final de “Pasabalabrita”, nos quedamos viendo el Telediario... ¿Y qué me encuentro? Pues me tengo que tragar el trailer de un futuro video “snuff” a cargo de un traductor surcoreano secuestrado por unos radicales iraquíes. Si Corea del Sur no retira sus tropas, los terroristas degollarán a su rehén. Por supuesto, el Gobierno de Seul no va a retirar a sus 3000 soldados, aunque el pueblo se haya echado a la calle a suplicar por la vida de un hombre inocente. Mientras tanto, George Bush jr se atraganta con galletitas en Camp David... En Irak no había armas de destrucción masiva y la comisión que estudia los atentados del 11-S afirma que no hay evidencias de una colaboración entre Al-Qaeda y el régimen de Sadam Hussein. La pregunta es... ¿Por qué Estados Unidos declaró la guerra a Irak? La respuesta se la dejo a los historiadores del futuro, que me temo que no serán nada benevolentes con este principio del siglo XXI. A continuación, Navarra en las noticias. Un joven de Santesteban entra en el bar de su exnovia, se quema a lo bonzo y, envuelto en llamas, se abalanza sobre su ex y la madre de ésta... Esto más que violencia doméstica, raya ya con la psicopatía. Por suerte, no había imágenes... aunque la situación, en mi mente, resulta casi de final de ópera de Wagner, de mito griego o de pintura expresionista alemana... El joven murió y las dos mujeres están graves. ¿Qué más? Un reportaje sobre atracos a bancos. Las imágenes de la cámara de seguridad nos muestran cómo un asaltante pone la pistola sobre la cabeza de uno de los cajeros. Una razón más para no estudiar Economía... Y por si hubiera habido poca carnaza, tenemos que ver cómo un joven novillero es empitonado en la femoral. El torero no parece darse cuenta, pero la sangre mana a borbotones y tiñe de rojo todo el traje de luces... Y en la sección de deportes, JJSantos afirma con vehemencia que Iñaki Sáez debe presentar su dimisión cuanto antes... Si los demás periodistas se permitieran estos lujos, ¿qué dirían?
25/06/2004
FRIDAY. I´M IN LOVE ¡Por fin es viernes! El mejor día de la semana, cuando terminan las obligaciones laborales y el fin de semana es una promesa de diversión y descanso aun no desmentida... Vamos, que la canción de The Cure hubiera sonado muy diferente si fuera "Monday, I´m in love". Esta semana, en particular, lo único que puedo decir que I love es Amazon. Comprar cosas por Internet me recuerda a los episodios que veíamos en nuestra infancia de "Los Sabios", con ese horrible muñeco rosa llamado MIN. Al final, el siglo XXI ha llegado a nuestras vidas sin que nos hayamos dado cuenta... Eso sí, ¿dónde están los monorrailes, los robots-mayordomo, los monos de neopreno y los coches sin ruedas? El futuro no es lo que iba a ser... qué lástima, con lo divertidos que eran los videoclips futuristas de los ochenta (Kraftwerk, Ultravox, OMD, Duran Duran, Spandau Ballet, Frankie Goes to Hollywood... nunca el futuro se quedó tan pasado de moda). A lo que iba... Esta semana recibí un paquete de Amazon con tres libros que había encargado. Uno se siente como si hubiera recibido un regalo, porque no se es consciente en ningún momento de haber pagado por ellos: tecleas unas cifras en el ordenador y luego aparecen otras cifras en el extracto de la cuenta... no ves el dinero en ningún momento y, claro, uno se envicia. (¿Realmente existe el dinero electrónico? Al final, todo se reduce a una serie de números registrados en un ordenador central... esos que volaba Edward Norton al final de "El Club de la Lucha"). Lo que compré fueron tres volúmenes de tiras cómicas en inglés de "Zits". Los cuatro primeros fueron editados en España, pero han dejado ya de hacerlo (o de traérlos a la FNAC), así que no me ha quedado más remedio (juas, como si fuera una operación a corazón abierto) que comprarlos via Internet. El mundo de los comics es un universo cerrado y un caldo de cultivo que propicia la aparición de algunos de los fanatismos más desorbitados que conozco. Algunos hablan maravillas de las novelas gráficas con títulos como "Sin city" o "Sand Man" y cosas así... lo siento, yo no puedo con unos dibujos donde se ve más tinta china negra que otra cosa (y esos textos metafilosóficos repartidos en recuadros en viñetas de tamaño cinemascópico). Otros hablan maravillas de los comics de Superhéroes... los cuales sólo puedes entender si los has seguido, más o menos, desde su fecha de publicación, que, por lo general, se pierde en la noche de los tiempos... ¿Pero alguien sabe cuantos componentes distintos ha tenido la Patrulla X? Menos mal que las series de televisión de dibujos animados lo simplifican todo... Lo mejor es cuando se ponen a discutir sobre los matices introducidos en las series por los diferentes guionistas y/o dibujantes... En fin, que uno termina por no enterarse de nada y prefiere ver la película hollywoodense de turno. Yo, en cambio, me quedo con las tiras cómicas. Cuatro o cinco viñetas que contienen una idea, un chiste o una reflexión sobre la vida. Me parece que Mafalda nos ha hecho reflexionar a todos un poquito (y eso que esas tiras fueron escritas/dibujadas en los años sesenta, y en Argentina). Quino es, ciertamente, un gran artista, lo demuestra en cada uno de sus álbunes (aunque los últimos muestran un humor más cínico y amargo que sus obras de los sesenta y los setenta, de un tono más idealista... Supongo que es el signo de los tiempos). También me gustan mucho las tiras de "Calvin & Hobbes", donde realidad y fantasía gamberra se confunden... ¿qué se puede esperar de un comic donde un tigre de peluche tiene nombre de filósofo? Tanto esta tira como "Zits" se publican en la sección infantil de "El País" de los domingos (y he de decir que es lo primero que leo del periódico ese día, qué cosas). "Zits" me divierte mucho, porque veo situaciones muy reconocibles de mi propia vida adolescente, de los noventa, del grunge: chistes sobre "Expediente X", sobre Eminem, sobre la bordería propia de los 15 años, esas camisas de cuadros y esos vaqueros que lleva el protagonista... vamos, la vida misma, mismamente. De los noventa y aquellos tiempos dorados del "grunge", recuerdo que "El país de las Tentaciones" era algo así como la Biblia de los viernes... Allí se publicaban las aventuras de Cuttlas, el vaquero minimalista de Calpurnio. Parece mentira que se le pueda sacar tanto partido a cuatro rayas... aprended, novelistas gráficos. También me gustan algunos de los dibujantes de "El jueves", donde se mezcla el humor más salvaje con el más "naïf"... Yo prefiero el ingenuo, soy así... Me gusta la sección de "Ángel Sefija", de Mauro Entrialgo, pero, sobre todo, "Para ti, que eres joven", de Manel Fontdevila & Albert Fonteys (que es también el autor de "Tato, con moto y sin contrato", realismo social en estado puro). Y también Juanjo Sáez, alias "sin-pelos-en-la-lengua-odio-a-Sidonie-y-la-gente-fashion", y su némesis, Jordi Labanda, alias "molo-mazo.y-he-triunfado-plagiando-al-que-dibujaba-en-"Hola". Coñe, uno se pone a escribir y a enlazar ideas y no pararía nunca. Perdonad, sufridos lectores de mi blog. Y eso, todos a leer... ¡tebeos!
28/06/2004
IF YOU COULD READ MY MIND: ¡Viva el cine basura! Este ultimo fin de semana, el primero del verano, ha tenido la virtud de ser plácido, tranquilo y agradable. Al final, uno descubre que lo mejor de la vida está en su cotidianeidad, en el “no hacer nada especial ni planes superguays” sino en que todo siga su curso habitual. Es decir, este fin de semana he ido a la piscina, vi el partido de fútbol Suecia-Holanda (yo quería que ganara Suecia, me parece que jugaron mejor que los holandeses... lo que no entiendo es por qué los locutores querían que ganara Holanda, cosa que no se molestaron en disimular en ningún momento. Al final, todo terminó con lanzamientos del penalties, que, en mi opinión, es la muerte del fútbol: yo les tendría jugando prórrogas hasta que alguno metiese un gol...), curioseé las tiendas de ropa más estandarizadas y no encontré nada que me gustara (Zara, H&M, C&A... ¿Me estaré haciendo mayor? ¿Tendré que pasarme a Cortefiel? ¿Diseñarme mis propias camisetas?), saqueé la FNAC a pesar de estar a fines de mes, cené en el VIPS (un fin de semana sin pasar por el VIPS no es fin de semana... por favor, que alguien me recomiende otro sitio)... También vi pasar la Antorcha Olímpica por delante de mi casa (es lo que tiene vivir en el centro de Madrid: la actualidad viene a ti...), un momento fugaz y, desde luego, no tan emocionante como cuando la Antorcha de las Olimpiadas de Barcelona pasó por Pamplona. Y como no, vi películas... El viernes, noche de DVD en casa, solo, de relax: “54”. El sábado, con los amigos, después del fútbol: “Scream”. Y el domingo, por la tarde, en los cines Ideal: “Wilbur se quiere suicidar”. ¿Y cuál es la que no me gustó? Pues la última... Me pareció una película casi catequética, de ésas que recomendarían mis profesores de la Universidad de Navarra para hacerse los cinéfilos. Me pareció una historia simple y previsible, con unos personajes muy planos: el cínico que se quiere suicidar por un tonto trauma infantil hasta que descubre la belleza de la vida, el hermano mayor de sonrisa beatífica que todo lo aguanta por el bien de los demás, la enfermera indiscreta que siempre mete la pata... Pero claro, como es una película europea, ambientada en un entorno sucio y pobre (supuestamente costumbrista: bueno, si el costumbrismo es vivir en casas donde no se ha pasado una fregona desde 1967, pues vale...), ya sólo por eso es “diferente” y digna de aplauso, aunque el guión sea un puro melodrama, aunque la banda sonora sea digna de una película española de los setenta, aunque los supuestos momentos de humor negro sean tan poco ingeniosos (oh, el hermano mayor se emborracha en la fiesta de cumpleaños y vomita sobre el vestido de la niña más repipi... ¿Influencia de los Farrelly en el cine Dogma?)... No sé, a veces no puedo con este snobismo del cine independiente... Claro, que no es que “54” y “Scream” sean grandes obras de arte, pero al menos, no engañan a nadie. “54” es una película sin argumento, pero la música y esa estética tan setentera consiguen engancharme: uno termina la película con sensación de buen rollito y lo que quiere es irse a bailar a una discoteca con luces de neón, máquina de humo, bolas de espejos y mucha purpurina. Y de eso se trataba, creo yo, de mostrar que las pistas de baile son universos autónomos, lugares de ensueño que no tienen nada que ver con la realidad chabacana, paraísos artificiales que se desintegran cuando sus habitantes son devorados por la fiesta y se vuelven a encender las luces... Por lo demás, “54” es una de las pruebas más evidentes de que, para trabajar en el cine, cuenta más el físico que el talento. Ryan Philippe (que parece salido de una fotografía de Pierre & Gilles), Salma Hayek y Neve Campbell son intérpretes muy flojos, pero, en realidad, perfectos para sus papeles... “Scream” es una de las películas clave de los noventa, ya que consiguió volver a poner de moda el cine de terror adolescente (“Sé lo que hicisteis el último verano”, “Leyenda Urbana”, “Destino Final”, “The Faculty”... si hasta Jaime Lee Curtis hizo una nueva secuela de “La noche de Halloween”). Y lo consiguió, creo yo, por sus dosis de ironía metacinematográfica (esos chistes a costa de Tori Spelling, la aparición del director Wes Craven con el jersey a rayas de Freddie Kruger, y sobre todo, las normas para sobrevivir en una película de terror: “Nunca digas: vuelvo enseguida”), además de por su brillante inicio, diez minutos de suspense protagonizados por Drew Barrymore, un teléfono insistente y uno de los asesinos en serie más torpes y menos eficaces de la historia del cine... por no hablar de su disfraz. ¿Y qué decir de frases tan brillantes como “La analogía no es correcta”, dicha así, sin estallar en carcajadas? ¿Y de las dementes interpretaciones de David Arquette y Skeet Ulrich, imitador de tercera categoría de Johnny Depp? ¿Y esa banda sonora, de estilo claramente noventero? ¡Larga vida al cine de/con/para adolescentes (especialmente si, cuando viste esas películas, tú eras un adolescente)!
29/06/2004
VIVIENDO EN LA ERA POP Como podéis ver, le he cambiado el título a mi blog. Me he dado cuenta de que, de manera inconsciente, este diario cibernético se ha centrado sobre todo en ese tema, en la cultura popular, el Pop. Lo de “Viviendo en la Era Pop” es una canción de Los Flechazos, grupo que me espanta porque se creen que ser Pop es peinarse con flequillo y vestirse con camisas de gorgueras (eso no es ser Pop, eso es ser obsoleto), pero como lema me viene al pelo. ¿Qué es Pop? Pop es todo lo que forma parte de nuestra cultura de masas, las señas de identidad de nuestro tiempo, especialmente cuando no tienen vocación de serlo. Es decir, un anuncio de Burn con pretensiones artísticas (soy el rey de la pista) es una pedantería; un anuncio de Renault 19 con pingüinos cargados de dinamita es un chiste involuntario (comienza a ser Pop); un anuncio de detergente cuyo slogan es conocido por todos (“Un poco de pasta basta”, “La suciedad está en la ropa... ahora, la suciedad está en el agua”, “Esas manchitas rojas que dejan las picotas”, “Una solución quiero”) es puro Pop. Desde aquí, reivindico la condición de iconos de la modernidad del payaso desteñido de Micolor y del conejito rosa de Duracell. Si Warhol convirtió las latas de sopa Campbell en una obra de arte y el Museo Reina Sofía expuso en su muestra “Cien años del diseño español” la etiqueta del aceite Carbonell, ¿por qué no puedo hacer yo lo mismo con los botes de desodorante Axe? El auténtico Pop no tiene pretensiones de serlo. El tontipop español es eso, una tontería que sólo tendría sentido si su éxito fuera masivo (que es con lo que, en realidad, sueña todo grupo musical): La Oreja de Van Gogh es más auténticamente pop que Ellos y La Casa Azul, mero pop para minorías... Operación Triunfo es pura cultura popular y Eurovisión es el festival Pop por excelencia. Pero Pop no es sinónimo de caspa ni de horterada, no nos confundamos... En el fondo, el Pop reivindica la belleza de lo cotidiano, llama la atención sobre lo que nos rodea y que nos pasa desapercibido: la estética de los videojuegos, los tebeos y los dibujos animados, el diseño de los objetos diarios, la belleza de los logotipos... Un artista Pop hace que nos fijemos en cosas familiares como si lo viéramos por primera vez: un ejemplo emblemático sería el diseño que hizo Javier Aramburu para Los Planetas a partir del viejo logo de la Pepsi Cola. Por no hablar de la gira PopMart de U2, en cuyo escenario destacaban un arco gigante inspirado en el emblema de McDonalds, así como una aceituna y una pantalla con forma de carrito de la compra... Los centros comerciales son los museos del siglo XXI. Y ya que hablamos de museos, no os perdáis la retrospectiva sobre Roy Lichtenstein que expone el Museo Reina Sofía... una cita indispensable para todo los que apreciamos el Arte Pop.
30/06/2004
¿HAS ESCUCHADO CANTAR AL BUHO?La pistola seguía estando sobre la mesa.
Un dos tres cuatro. Cierra los ojos. Un dos tres cuatro. Abre los ojos.
La pistola seguía estando sobre la mesa.
"Tú y yo, solos en una cabaña. En el monte. Nadie nos molestará". La mente de Carla era un torbellino de recuerdos. Eso había dicho Andrés, así había descrito el fin de semana. Una escapada a la sierra, una casita en la montaña, una cama grande y acogedora. La cama era grande, sí. Y ahora lo era más, porque su mitad izquierda estaba vacía. Andrés había desaparecido.
Pero la pistola seguía estando sobre la mesa.
Un dos tres cuatro. No servía de nada un dos tres cuatro. La pistola seguía estando sobre la mesa, Andrés seguía sin estar y Carla no se atrevía a moverse. Volvió a contar, lo volvió a hacer y volvió a volver a hacerlo. Decidió salir de la cama. Se acercó a la mesa. Contempló la pistola. La miró, pero no la miró. Sus ojos atravesaban el acero, absortos en la contemplación del enigma.
-¿Has escuchado cantar al búho? -Sí. -Dicen que cuando el búho canta es que alguien va a morir.
Un búho había cantado aquella noche. Carla lo había escuchado. Andrés lo había escuchado. ¿Estaría muerto Andrés? Carla tembló. Miró la puerta cerrada de la cabaña. No quiso salir. El sol entraba por la ventana, se oía el sonido del viento entre los pinos. El resto era silencio. ¿Sería ella la muerta? Cada vez tenía más pánico a salir de la casa. Se estaba tan bien allí... los muros eran fuertes y los cimientos, firmes.
La pistola seguía estando sobre la mesa.
Carla no podía hacer nada. ¿Qué podía hacer? En realidad, no quería hacer nada. Había algo que no estaba bien, algo fuera de sitio y ella no podía arreglarlo. Volvió a tumbarse en la cama enorme, vacía, solitaria.
Un dos tres cuatro. Cierra los ojos y no los abras. Duerme. Sueña. Despierta. Un dos tres cuatro. Abre los ojos y mira. Mira la cara de Andrés, dormido, a tu lado. Sus largas pestañas, su piel morena, su pelo negro, la cicatriz en el cuello. Escucha su respiración, suave, tranquila. Él duerme profundamente, ¿y tú?
La pistola ya no estaba sobre la mesa. En su lugar, el cadáver de un búho atraía a las moscas y a los gusanos.
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