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El blog de ace76

RELAX, TAKE IT EASY

Hoy está todo el mundo más alegre, más sonriente, más feliz. Es el día antes de las vacaciones.

Mañana, por la tarde, Miguel y yo nos iremos en el Supermicra hasta los verdes valles pirenaicos. Como todos los años, serán diez días dedicados a tumbarse en la hierba bajo el sol; jugar largas partidas de continental cuando llueva; comer sopa, carne y huevos fritos con chistorra; dormir mucho; y hacer el propósito de subir un monte "algún día de estos". Diez días de tranquilidad absoluta, repitiendo la misma rutina aprendida durante los últimos treinta años. Cada verano en Isaba es idéntico a los anteriores, y a la vez, distinto.

Y después... Seattle! Diez días en la ciudad del grunge, de los Starbucks, de los grandes bosques, de la Space Needle... Regresaré cargado de fotos, ropa, harina para panqueques, regalitos y dos o tres kilos más... como poco.

Y aun quedarán unos días más de vacaciones para disfrutar con los amigos, con los de toda la vida y con los recientes. ¡Este verano promete!

Nos vemos en septiembre. El otoño de 2007  traerá nuevos desafíos, días de lluvia, cenas con los amigos, sesiones intensivas en el gimnasio, fiestas de cumpleaños, tormentas de SMS, largos cafés compartidos, noches en la pista de baile, escapadas de fin de semana, tardes solitarias y aburridas, atascos en la M30, cambios laborales, estrenos cinematográficos, alguna que otra gripe, sueños que se hacen realidad, nuevos propósitos de enmienda, ocasiones para quedarse callado, horas desperdiciadas, nuevos libros para leer y discos para escuchar, muchas risas, alguna que otra discusión, pocas lágrimas y muchas otras cosas que ni alcanzamos a imaginar.

Pero aun no. Ahora es tiempo de relax. And take it easy!

THE SIMPSONS

THE SIMPSONS

Cuando estuve en Estados Unidos en 1990, todo el mundo hablaba como loco sobre una serie de dibujos animados ¡para adultos! protagonizada por una familia que, bajo su apariencia disfuncional (creo que entonces ni siquiera exisitía ese concepto), reflejaba de una manera mucho más fiel que cualquier otra serie de ficción la realidad de una típica familia estadounidense de un pueblo residencial como hay miles en el país. Aparte de eso, también eran una increíble fuente de merchandising: camisetas, llaveros, muñecos, posters...

En otoño de ese año, Los Simpsons llegaron a España. Se empezaron a emitir en La 2, creo que a las once. De hecho, mi madre los grababa en video y Miguel y yo los veíamos a la mañana siguiente. Sus andanzas se comentaban en el patio del colegio, entre risas. En 1991 se editó el disco "The Simpsons sings the blues". Do the bartman! Los Simpsons habían conquistado el mundo con su humor inteligente, su animación repleta de guiños cinematográficos y su mensaje (porque los Simpsons tienen siempre una intención crítica y moral, algo que no siempre pueden decir las series de animación para adultos que han llegado después).

En una de sus típicas e inexplicables decisiones de programación, TVE empezó a mover a los Simpsons por toda la parrilla hasta que, en una de las jugadas más inteligentes de su historia, Antena3 se hizo con los derechos de emisión. Desde entonces, la familia amarilla de Springfield no ha faltado nunca a la cita. Preguntarse por qué la casa tricolor no ha hecho lo mismo con otros series que compró (para emitir a altas horas de la madrugada) como "South Park" o "Sexo en Nueva York" forma parte de los grandes enigmas de la televisión nacional.

Dieciocho años después del estreno de la serie, Los Simpsons han caido en una inevitable decadencia. Los guiones de la serie no tienen ya una trama definida y se limitan a ser una serie de situaciones y gags que se suceden a un ritmo frenético. Los personajes secundarios, que antes participaban en las tramas si eran necesarios de una manera natural y fluida, aparecen ahora de manera completamente aleatoria. La serie ya no gira sobre la familia sino que está protagonizada por todo el "universo Springfield" que se ha creado a su alrededor. Sin embargo, sigue siendo mejor que gran parte de la oferta televisiva que la rodea.

Y ahora llega la película... Si vas a verla pensando que va a ser hora y media de risas y humor inteligente como en los mejores tiempos de la serie, la decepción será inevitable. Episodios como el de "Campamento Krusty", aquel en el que confunden a Homer con un bigfoot o muchas de las parodias de la Casa Arbol del Terror le dan mil vueltas. En cambio, si vas a verla sin albergar grandes expectativas, pasarás un buen rato. Se agradece, de todas formas, que el guión cuente con una trama coherente y que el ritmo sea más pausado y cinematográfico (lo que no quita para que, en algunos momentos, se haga demasiado lento). Lo mejor sería que esta película fuera una especie de despedida de Los Simpsons, un broche de oro para una trayectoria casi impecable. Sin embargo, parece que la serie seguirá prolongando su agonía durante unas cuantas temporadas más. Lástima.  

LE TOUR EST MORT! VIVE LE TOUR!

LE TOUR EST MORT! VIVE LE TOUR!

Ayer el evento deportivo más importante del verano, la gran fiesta del único deporte del que me considero auténtico seguidor, pasaba por mi pueblo y mi valle pirenaico, el lugar donde siempre he pasado mis vacaciones y donde se encuentran las raíces de mi familia materna.

Iba a ser un día histórico.

Y vaya si lo será, pero por motivos no deseados.

Los impresentables de ETA intentaron amargarnos la fiesta a media mañana. No lo consiguieron.

Pero a última hora del día, llegó el mazazo. El lider del Tour, Michael Rasmussen, era expulsado de la carrera por su propio equipo. Las sospechas de dopaje han podido con él. Esto, unido al positivo de Vinokurov y de Moreni en esta edición, más el hecho de que aun está pendiente saber quién ganó el Tour del año pasado, añadido al hecho de que la mitad o más del pelotón profesional parece estar involucrado en la Operación Puerto, sumado a los escándalos similares en las ediciones recientes de Vuelta y Giro, e incluyendo en el recuerdo los tristes finales de Pantani y Jiménez, me permiten decir "Au revoir, Tour. Merci pour tous ces grandes moments!"

Porque por mucho que intentemos olvidarlo, ahora, siempre que veamos a alguien volar sobre su bicicleta en una contrarreloj, o escalar rampas imposibles cabalgando sobre las dos ruedas a golpe de pierna, va a haber una sombra de sospecha sobre él. Esto ya no tiene remedio. Ni siquiera que el Tour lo vaya a ganar Alberto Contador me sirve de consuelo.

QUE VIVA MÉJICO

QUE VIVA MÉJICO

Anoche me fui con unas amigas y amigo del Foro de Daniel Z a cenar a un mejicano, llamado "La barriga llena" (aunque yo creía que se llamaba "la panza es primero"). Pensaba que nos pondríamos hasta arriba de tacos y burritos, pero no. Apenas pedimos unos nachos sin guacamole y unas quesadillas. Se puede decir que fue una "cena líquida" consistente en margaritas y daiquiris con sabor a fresa y a plátano. Las risas fueron tan estruendosas que una camarera nos ofreció cambiarnos a una mesa más discreta a cambio de unos chupitos de licor de canela. ¡Alcohol gratis! Por supuesto, aceptamos. Salimos del local cantando aquello de "...pero sigo siendo el reeeeey".

Después, por primera en mi vida, probé un chupito de tequila, con toda esa parafernalia del "primero, chupas la sal, después te bebes el chupito, y por último, muerdes el limón". ¿Mi opinión? No vale la pena el esfuerzo. Seguiré fiel al pacharán.

Últimamente estoy haciendo muchas cosas por primera vez en mi vida. O por primera vez en mi vida, me explican bien como hay que hacer las cosas. El lunes estuve en la piscina de un compañero del curro con varios amigos y me enteré de que, para evitar que al hacer una voltereta bajo el agua te entre líquido en la nariz, tienes que expulsar aire por la misma poco a poco. Nunca nadie me lo había dicho. Incluso estuve aprendiendo a tirarme de cabeza y, después de unas cuantas panzadas, empecé a perderle el miedo a dejarme caer al agua. Unas cuantas panzadas más y lo habré conseguido.

Por cierto, qué importante es perder el miedo a "tirarse a la piscina"...

MAÑANA ETERNA

MAÑANA ETERNA

Hoy se me está haciendo la mañana eterna. Me he traido una revista y la ojeo de vez en cuando, entre llamada y llamada y recado y recado.

Desde mi sitio controlo dos pasillos. En uno hay vida. El otro está desierto. Puertas idénticas, ventanales que no veo desde donde estoy, una línea de apliques que no iluminan a nadie. Aquí se desperdicia demasiada energía. Mi pasillo vacío plantea dos enigmas.

El primero: hace un año, una paloma se choco contra los cristales y murió. Durante estos últimos doce meses, he visto como el cadáver se iba descomponiendo poco a poco. Ahora sólo quedan los huesos y las plumas. Nadie se ha dignado recogerlo. No debe de ser competencia de ningún área de la casa. Sin embargo, el cuerpo se ha desplazado respecto a su posición inicial. ¿Será una paloma zombie?

El segundo: durante el último mes, cuando llego a trabajar, la puerta de uno de los despachos aparece abierta. Yo la cierro. A veces, cuando voy a tomar un café y vuelvo, la puerta está abierta otra vez. Es un despacho que tiene un olor distinto, como a sal marina. No sé si su ocupante le ha echado un ambientador especial. Pero, o bien se ha instalado un fantasma en mi planta para pasar el verano, o bien una de las señoras de la limpieza está empeñada en que el olor desaparezca y deja la puerta abierta para airearlo. ¿Cuál es la hipótesis más factible?

Ya me estoy imaginando las comidas familiares de este verano: "Sí, trabajo en un sitio donde hay palomas zombies y fantasmas que dejan la puerta abierta". Da para muchos chistes. 

PD: De repente, me he acordado de una cosa y me he preguntado: ¿estará en Youtube?

¡ESTÁ!

SUSHI

SUSHI

Fui a cenar al restaurante Robata. Nos tuvimos que sentar en la barra porque las mesas ya estaban todas reservadas. La decoración era de inspiración nipona, diáfana y agradable, en tonos negros. Nos atendieron muy bien. Como era la primera vez que iba, pedí un menú principiante, que te servían en una bandeja con platitos y cajas de madera de donde sacabas la comida, consistente en:

-Sopa de Miso. Muy caliente, con trozos de queso flotando. Ñam!

-Arroz blanco. Que es para los orientales como el pan a los occidentales. Con salsa de soja sabía a algo. Semiñam!

-Tempura variada. Fritura de Langostino y Merluza. Ñam!

-Yakitori. Pincho de pollo. ÑamÑam!

-Hijiki. Ensalada de algas finas, con pedacitos de pollo. Uncuartodeñam! De aspecto era más bien puaj!

-2 Niguri Sushi, de salmón y atún. En otras palabras, dos pedazos de salmón y atún ahumado sobre arroz blanco. ÑamÑamÑam!

-Medio Maki Sushi de pepino. El típico sushi, un cilindrito de alga que envuelve arroz y pepino. Ñam! Lo hubiera preferido de otra cosa que no fuera pepino.

-Sashimi variado. De salmón y atún también. ÑamÑamÑam!

Además, me lo comí todo con palillos. El truco está en cogerlos como si fueran un bolígrafo. No es tan difícil.

Eso sí, podrían advertir de que una masa de pasta que ponen en una esquina es Wasabi. Como buen novato, me abrasé la lengua con ella.

Lo único malo es el precio: 29 euros el menú, sin incluir la bebida y el postre. Pero los pagué a gusto. El restaurante era elegante, la comida estaba deliciosa y la compañía era inmejorable. ¿Quién necesita más?

EL BELLO VERANO

EL BELLO VERANO

Como cantaba Family, el verano es bello. Mi casa es calurosa, pero duermo en calzoncillos y no me importa. El cielo es de un azul intenso y en la calle, a veces, sopla un viento agradable. Como si fuera una brisa marina, pero sin mar. Ayer por la mañana, al salir del semivacío gimnasio, mientras íbamos a comer unos sandwiches en Rodilla, le comenté a Joserra lo bonito que es el verano en Madrid. Me miro como si estuviera loco.

Pero sí, a mí me gusta el verano madrileño. Me siento como si estuviera de vacaciones todos los días.

En verano todo parece más sencillo, más simple, más fácil, se sonríe más y se disfruta más de la vida. Voy a la piscina de Lago y parece el paraíso. Me tumbo bajo el sol, me río con mis amigos y observamos a la gente que nos rodea, actores porno incluidos. El mundo está lleno de actores porno y tetas siliconadas. También de personas que se bañan con calzoncillos. Como decía Mafalda, en la playa (o en la piscina), "nadie parece tener la culpa de nada".

Me han regalado dos discos. "Send away the tigers", de Manic Street Preachers (aunque ya no son tan buenos como fueron, siguen sonando épicos y dramáticos) e "Ilusión", de Edurne (en verano, todo es más sencillo, más simple, más fácil y se sonríe más). Y me he regalado un nuevo Singstar: la edición británica del Pop Hits, con temas como "I don´t feel like dancing" de Scissor Sisters; "You give me something", de James Morrison; "Beautiful day", de U2; "Don´t know why", de Norah Jones; "Sing", de Travis; "Baby one more time", de Britney Spears... Me muero de ganas de que el Amazonas lo traiga a mi buzón. Por cierto, el último Buzz, El MegaConcurso, es excelente: nuevos juegos, y animación brillante. Mucho mejor diseñado que la decepcionante edición sobre Deportes.

Hablando de deportes, ¡aupa Valverde!

Y este fin de semana, como no, promete. El sábado, por fin, voy a cenar a un japonés. ¡Qué ricos anisakis!

ME PICA EL PIE

ME PICA EL PIE

Me pica el pie. El derecho. No, el izquierdo. No, el derecho. Me pica el pie y no sé ni cual de los dos es. Me quito estas zapatillas que siempre se rompen por el mismo sitio, me arranco los calcetines y me miro las plantas de los pies. De cerca. Me dijeron que los pies son feos. Pero los míos me gustan. En realidad, me gusta la gente descalza. Aunque odio las sandalias. No entiendo a la gente que va por la ciudad como si caminara por un monasterio de frailes franciscanos. Claro, que tampoco entiendo a los chicos que van con pantalones piratas, aunque no sé por qué (y es verdad que no sé por qué), este verano no los veo con tan malos ojos. Incluso me compraría unos... aunque luego creo que no sería capaz de ponermelos. Soy un clásico. Me he imaginado a mí mismo con unos de estos pantalones piratas con los que enseñas medio calzoncillo (y cuando digo medio calzoncillo es medio calzoncillo, no la tirilla superior) y me he reído internamente. Me sentiría disfrazado. La próxima moda será llevar los pantalones por las rodillas... En su última visita a Madrid, mi madre me preguntó por qué tantos chicos iban por ahí enseñando el culo. "¿Es alguna forma de protesta? ¿Por rebeldía?". Yo me encogí de hombros. "Es moda. Les gusta", le respondí. Y pensé que fue a mediados de los noventa cuando empezo esta tendencia... Ya va para largo. ¿Cuando volverán a llevarse las camisas de franela de leñador canadiense? Yo conservo las mías en el armario. Y ahí siguen y seguirán.

Con tanto runrun en la cabeza, se me ha olvidado que me pica el pie. Pero ahora me vuelve a picar. El izquierdo. No, el derecho, seguro. Seguro que no, el izquierdo. Me levanto y doy cuatro vueltas a la mesa. Salto. No me duele. Pero me pica el pie. No pienses en ello. Qué fácil es decirlo. Vuelvo a ponerme estas zapatillas que siempre se rompen por el mismo sitio. Y que tan de moda están. Todo el mundo es un clásico. Todo vuelve. Menos los flecos. Ayer, en el telediario, pusieron un reportaje sobre el trigésimo aniversario de la música disco. Sí, claro, lo dice la Unesco. El 17 de julio de 1977 nació la música disco. Porque ellos lo valen. Me encantan los telediarios veraniegos. Medusas, protección solar, combatir la ola de calor, incendios y el monstruo del Lago Ness. Y picores de pie absurdos. No, de eso no hablan. En Navarra no gobierna nadie. Repetirán las elecciones hasta que alguien gane por mayoría absoluta. Que bonito. Menos mal que Navarra se gobierna sola.

No sé por qué, pero ya no me pica el pie.

Pero ahora me pica la mano. La derecha. No, la izquierda. No, seguro que es la de la derecha. La izquierda... La derecha... La del centro.

MY BIG MOUTH

MY BIG MOUTH

Hay veces en que me desconcierto a mí mismo. Es como si, de repente, me hubieran cambiado el guión y me hubieran escrito los chistes que no hacen gracia, las frases ingeniosas que nadie entiende o las ocurrencias menos ocurrentes. No sé que replicar, ni que comentar, ni que decir. En esos momentos, si yo fuera lo suficientemente inteligente, aprendería de Estibaliz y me quedaría callado cual empleada en casa de lenocinio (aka lupanar aka prostibulo aka burdel).

Pero no, no sé estar en silencio y eso empeora aun las cosas. Me fuerzo a hablar, en una búsqueda desesperada de la naturalidad y la espontaneidad perdidas. Y no las encuentro. Y llega el momento en que me empiezo a escuchar a mí mismo y me veo como un histrión, como si un mal actor estuviera desempeñado mi papel. No me gusta nada esa sensación. "Ya la has cagado", me digo a mí mismo. E incluso entonces hay veces en que no consigo callarme. Y luego me siento mal, y no me doy de cabezazos contra la pared porque soy tonto, pero no tanto.

Tengo que aprender a perderle el miedo al silencio. No al silencio cuando estoy solo, ese me suele tranquilizar. Pero sí al silencio compartido, a estar en silencio con otras personas. Me agobio mucho cuando nadie habla y necesito llenar el aire con palabras. Debería saber, a estas alturas, que las personas comparten muchas más formas de comunicarse que la verbal, y que las frases hechas y los comentarios intrascendentes no son comunicación. Pero me cuesta, y hay demasiadas veces que tengo la boca muy grande y los oidos muy pequeños. Tengo que hablar menos (o hablar mejor) y escuchar más. Lo conseguiré.

STANDING IN THE WAY OF CONTROOOOOOL

Segunda edición del Summercase. Este año, en vez de en Barcelona, lo vimos en Madrid. Ventajas de Madrid: se puede ir en coche sin problemas de aparcamiento ni caravanas. Desventajas de Madrid: el recinto es un secarrral pedregoso y eché mucho de menos las zonas verdes que tiene el Forum de Barcelona que tan bien venían para recargar energías entre concierto y concierto. De las colas kilométricas para beber un poco de agua calentorra de las tres fuentes diseminadas por el solar es mejor no hablar. Sólo diré que, después de esperar media hora el viernes a que llegará nuestro turno para refrescar un poco la garganta (¿Mad Max? ¿El día después? No, Summercase!), el sábado decidimos ir contra nuestros principios y comprar vales de dinero (¡Summercash!): tres euros el botellín de Fuente Liviana. He ahí un maraviloso ejemplo de "el poder de la escasez" en Economía.

Después de ser humillado de nuevo en Wiimblendon, Miguel y yo nos subimos en el Supermicra y nos presentamos en Boadilla del Monte. Nada más entrar al recinto, nos encontramos con el concierto de The Sunday Drivers, y ahí nos quedamos, escuchando a los Beatles de Toledo. Cuando terminó, nos acercamos a ver el final del de Badly Drawn Boy, un cantante que nació en el sitio equivocado (es inglés, pero parece de Seattle, gorro seudogrunge incluido). Sin demasiado interés, la verdad. La tercera cita musical de la jornada fue con James, una vieja gloria del pop británico que hizo las delicías de los treintañeros maduros de la pérfida Albión (como pasó con Happy Mondays en la edición anterior, yo creo que la organización contrata a estos grupos pensando en la cerveza que van a consumir los festivaleros guiris). A mí su música me hizo pensar en Simple Minds y y su cantante me recordó a Michael Stipe. Hasta que sonó "Sometimes" y saltaron varias neuronas en mi cabeza. Sometimes, when I look deep in your eyes, I swear I can see your soul.

(El video sirve también como escalofriante testimonio de "los estragos del tiempo").

Para hacer un poco de tiempo, Miguel y yo nos dimos una vuelta por el mercadillo publicitario del festival. Nos dieron a probar una especie de refresco de Sidra, participamos en una promoción absurda de Nutella y tocamos en un Guitar Hero que no se escuchaba. Al final, nuestros pasos nos llevarón al recital de ese dandy decadente llamado Jarvis Cocker. No hubo canciones de Pulp. Cuando acabó, nos dispusimos a coger un buen sitio en las primera filas para disfrutar de The Gossip. Y como disfrutamos! Cañacañacaña. Su lider, Beth Ditto, es una mezcla de Divine, Mama Cass y Janice Joplin. Hacía décadas que nadie gritaba tan bien como ella. Con "Standing in the way of control" y ese riff de guitarra que es como una supernova rockera, la carpa se venía abajo. 

Y ya que estábamos en primera fila, nos quedamos ahí para disfrutar de OMD y sus sintetizadores. Andy McCluskey se conserva bastante bien y el concierto, afortunadamente, no fue un fiasco como el de New Order. Arrancaron con ese himno de los ochenta llamada "Enola Gay" y siguieron con todos sus grandes éxitos, desde "Souvenir" a "Telsa Gilrs" pasando por "Pandora´s Box", "Maid of Orleans" y "Electricity", tema con el que se despidieron de un público que les ovacionó. A continuación, llegó el momento de disfrutar de nuestros hooligans favoritos, los Kaiser Chiefs. El concierto no se diferenció apenas del que vimos en la Riviera hace un par de meses, pero escuchar temazos como "Ruby", "Everyday I love you less and less" o "The Angry Mob" nunca cansa. La noche terminó con los chicos de The Chemical Brothers, de cuyo "directo" no esperaba gran cosa. A esas horas ya estaba bastante agotado, pero fue empezar a sonar "Push the Botton" y ponerme en pie instantáneamente. Durante la primera parte del "concierto" sonaron temas como "Hey boy, hey girl", "Star guitar" y el enorme "Out of control". Después empezaron con temas de su último disco, con mucha menos garra, y decidimos irnos.

Sin Mika y con el cansancio acumulado de la primera jornada, el sábado se presentaba para mí bastante descafeinado. Me dejé guiar por mi hermano, que me llevó a escuchar a The 1990´s, simpático grupo británico, y a Editors, épico grupo británico con cantante de voz melodramática. Ya podían haber traido a Snow Patrol... Después nos tiramos un rato en la hierba falsa de la zona de Chill Out y Miguel y yo conversamos sobre nuestras existencias. A las diez, PJ Harvey iniciaba su one woman show con un vestido de noche, una guitarra y un piano. Cuando se sentaba delante de éste, preguntaba al público si se le escuchaba bien. La verdad es que ese tipo de concierto intimista y teatral no pegaba para un festival como el Summercase. A mí PJ nunca me gustó y sigue sin gustarme. Tanta intensidad, tanta densidad, tanto goticismo pueden conmigo. Menos mal que The Flaming Lips, con sus explosiones de confetti, sus globos enormes de colores, sus rayos laser y ese cantante que parece el hermano universitario de Barry Gibb me alegraron la noche. A este veterano grupo sólo los conocía por su prestigio, pero después de verles en directo, ya soy fan. ¿Cómo no rendirse ante una banda que tiene una canción llamada Yoshimi battles the pink robots?

 

Después llegó el gran momento esperado por todos los festivaleros: el concierto de Arcade Fire. A este grupo yo sólo les conocía de nombre y la verdad es que las referencias que tenía de ellos no eran muy halagüeñas. Que si eran un grupo muy hermético, de un sonido oscuro y difícil, que si eran una exquisitez para iniciados... Todo mentira. Salió al escenario un grupo de diez personas que parecían los hijos pequeños de Belle & Sebastian (mi hermano me advirtió de que este comentario me daba puntos para el linchamiento), sólo que en lugar de haberse criado en la campiña inglesa lo han hecho en el barrio de una pequeña ciudad industrial. Además, un grupo que se atreve a versionar "Poupée de cire, poupée de son" demuestra que tiene mucha más inteligencia y apertura mental que gran parte de sus seguidores. También me he hecho fan de ellos y sus canciones "Neighbourhood #1", "Neighbourhood #2" y "Neighbourhood #3". Y como no, "Ocean of Noise" y ese final tan... ¿country-rock? ¿mariachi?

Y así acabó nuestro Summercase. Ni Bloc Party ni Lcd Soundsystem me motivaban lo suficiente. Si los Scissor Sisters hubieran empezado su concierto un poco antes, hubiera podido aguantar para volver a verles. Pero casi no me tenía en pie, así que mi hermano se apiadó de mí y me llevó a casa. Esto debe de ser cosa de la edad... o de no haber dormido lo suficiente. En fin, el año que viene, más.

ORCHESTRAL MANOEUVRES IN THE DARK

Este fin de semana, Summercase! Mika me ha fallado... pero aun nos quedan OMD (jamás pensé que iba a ver a los señores del "Enola Gay", "Maid of Orleans" y "Souvenir" en directo. Espero que estén a la altura de su fama, no sean un bluff como New Order el año pasado y canten sus clásicos de siempre), The Sunday Drivers, Jarvis Cocker (o DJ Shadow, no lo tengo yo muy claro. A no ser que Mr. Cocker me asegure que va a cantar "Common People"), James, Kaiser Chiefs, The Scissor Sisters, The Gossip, LCD Soundsystem, 2manyDjs... Tendréis la crónica correspondiente el lunes que viene.

Por lo demás, la primera jornada intensiva primera semana de jornada intensiva se ha saldado con muy poca actividad laboral y no demasiada actividad no laboral. Algo de gimnasio, algo de rebajas (soy propietario de dos nuevas prendas de Energie. ¿Las necesitaba? No, lo que necesito son calcetines nuevos. ¿Las quería? SÍ!), algo de TV (he terminado de ver la cuarta temporada de "A dos metros bajo tierra", cuyo último episodio me sorprendió negativamente por la forma tan absurda, incoherente e innecesaria de cerrar una trama), algo de Jazztelia (ayer me vi "Easy Rider", muy interesante como documental de los 60, los hippies, las drogas, "Get you motor running... born to be wild", pero bastante aburrida como película), algo de DVD ("Amigos con dinero", cine independiente americano con Jennifer Aniston, Frances McDormand, Catherine Keener y Joan Cusack, no perdáis vuestro tiempo o dinero en alquilarla), algo de limpieza del hogar (pero no la suficiente)...

Espero poder estrenar la semana que viene la temporada de piscina. Al final, pasará otro verano más y yo seguiré pálido como un fantasma.

TRAMPOLÍN REFORMA 7B

TRAMPOLÍN REFORMA 7B

¡Aire!

El martes fui con Esti y Joserra a ver "Trampolín reforma 7b", una obra de teatro independiente inspirada en la vida y obra de Horacio Quiroga en la que actúa nuestro Jorge. La pieza es una acumulación de momentos, frases y sensaciones sin un hilo conector, sin coherencia extrerna (y puede que ni interna). Un extraño experimento en el que se hace muy difícil entrar, pero que arrastra por momentos. Es una coreografía de movimientos, palabras, ruidos y música donde los actores, más que interpretar personajes, funcionan como marionetas o autómatas al servicio de las ideas del autor de la obra. Evidentemente, una propuesta arriesgada como ésta puede aburrir soberanamente o fascinar. No se le puede negar que consigue dirigirse al lado oscuro, a la parte más visceral del alma del espectador. A mí, por lo menos, me hizo pensar y me dio muy mal rollito. Me quedo con la idea de que las cosas nunca son "más o menos": las cosas son las cosas (la Luna en el cielo ES la Luna en el cielo. Nunca puede ser "la Luna en el cielo, más o menos"); así como con esta frase: "pudre más el miedo que la muerte".

Y a todo esto, ¿quién es Horacio Quiroga? ¡Wikipedia al rescate!

Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 - Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937), notable cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo. Fue el maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos breves, que a menudo retratan a la naturaleza como enemiga del ser humano bajo rasgos temibles y horrorosos, le valieron ser comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe.

La vida de Quiroga, marcada por la tragedia, los accidentes de caza y los suicidios, culminó por decisión propia, al beber voluntariamente un vaso de cianuro en un hospital porteño a los 58 años de edad.

Desde el comienzo de su vida, Quiroga vivió sumergido en acontecimientos trágicos: con apenas tres meses de edad, presenció desde los brazos de su madre cómo moría su padre de un disparo accidental de su propia escopeta, al intentar descender de una embarcación con el arma en una posición incorrecta. El estampido del arma y el horroroso espectáculo provocaron que Pastora dejara caer al niño, que se golpeó contra las tablas del muelle.

En 1891 su madre se volvió a casar —esta vez con Ascencio Barcos—, y el pequeño Quiroga aceptó su decisión y llegó a querer profundamente a su padrastro. Tras cinco años de matrimonio, Barcos, que había sufrido un derrame cerebral que lo paralizaba y le impedía el habla, se suicida disparándose en la frente con una pistola.

Durante el carnaval de 1898, el joven poeta conoció a su primer amor, una niña llamada María Esther Jurkovski, que inspiraría dos de sus obras más importantes: Las sacrificadas (1920) y Una estación de amor. Pero los desencuentros provocados por los padres de la joven —que reprobaban la relación— hicieron crisis y precipitaron la separación definitiva.

La alegría que le provocó la aparición de su primer libro (Los arrecifes de coral, poesía, 1901, dedicado a Lugones) se vio trágicamente opacada —una vez más— por las muertes de dos de sus hermanos, Prudencio y Pastora, víctimas de la fiebre tifoidea en el Chaco. El funesto año de 1901 guardaba aún otra espantosa sorpresa para el escritor: su amigo Federico Ferrando, que había recibido malas críticas del periodista montevideano Germán Papini Zas, comunicó a Quiroga que deseaba batirse a duelo con aquél. Horacio, preocupado por la seguridad de Ferrando, se ofreció a revisar y limpiar el revólver que iba a ser utilizado en la disputa. Inesperadamente, mientras inspeccionaba el arma, se le escapó un tiro que impactó en la boca de Federico, matándolo instantáneamente. Llegada al lugar la policía, Quiroga fue detenido, sometido a interrogatorio y posteriormente trasladado a una cárcel correccional. Al comprobarse la naturaleza accidental y desafortunada del homicidio, el escritor fue liberado tras cuatro días de reclusión.

Enamorado de una de sus alumnas —la adolescente Ana María Cirés—, le dedicó su primera novela, titulada Historia de un amor turbio. Quiroga insistió en la relación frente a la oposición de los padres de la doncella, obteniendo por fin el permiso para casarse y llevarla a vivir a la selva con él. Los flamantes suegros de Quiroga, preocupados por los riesgos de la vida salvaje, siguieron al matrimonio y se trasladaron a Misiones con su hija y yerno. Así, pues, el padre de Ana María, su madre y una amiga de esta, se instalaron en una casa cercana a la vivienda del matrimonio Quiroga

Pero la esposa de Quiroga no estaba contenta: no lograba adaptarse a la vida selvática y pedía a su esposo, una y otra vez, que regresaran a Buenos Aires o, si él quería quedarse, que le permitiera volver sola. Ante la cerrada negativa del literato a ambas posibilidades, e inmersa en una gravísima crisis depresiva, Ana María sumó una nueva tragedia en la vida de Quiroga, suicidándose con veneno en 1915 luego de una violenta pelea con el escritor. Sufrió una espantosa agonía de ocho días, muriendo luego entre horribles sufrimientos y dejando a Horacio y a los niños sumidos en la más oscura desesperación.

Poco después, Horacio regresó a Misiones. Nuevamente enamorado, esta vez de la joven de 17 años Ana María Palacio, intentó convencer a los padres de que la dejasen ir a vivir con él a la selva. La negativa de éstos y el consiguiente fracaso amoroso inspiró el tema de su segunda novela, Pasado amor, publicada en 1929. Finalmente, cansados ya del pretendiente, los padres de la joven la llevaron lejos y Quiroga se vio obligado a renunciar a su amor.

Para 1927, Horacio había decidido criar y domesticar animales salvajes, mientras publicaba su nuevo libro de cuentos, Los desterrados. Pero el enamoradizo artista había fijado ya los ojos en la que sería su último y definitivo amor: María Elena Bravo, compañera de escuela de su hija Eglé, que sucumbió a sus reclamos y se casó con él en el curso de ese mismo año sin haber cumplido 20 años.

En ese año de 1935 Quiroga comenzó a experimentar molestos síntomas, aparentemente vinculados con una prostatitis u otra enfermedad prostática. Al intensificarse los dolores y dificultades para orinar, su esposa logró convencerlo de trasladarse a Posadas, ciudad en la cual los médicos le diagnosticaron hipertrofia de próstata.

Pero los problemas familiares de Quiroga continuarían: su esposa e hija lo abandonaron definitivamente, dejándolo —solo y enfermo— en la selva. Ellas volvieron a Buenos Aires, y el ánimo del escritor decayó completamente ante esta grave pérdida.

Cuando el estado de la enfermedad prostática hizo que no pudiese aguantar más, Horacio viajó a Buenos Aires para que los médicos tratasen sus padecimientos. Internado en el prestigioso Hospital de Clínicas de Buenos Aires a principios de 1937, una cirugía exploratoria reveló que sufría de un caso avanzado de cáncer de próstata, intratable e inoperable.

Al ser internado Quiroga en el Clínicas, se había enterado de que en los sótanos se encontraba encerrado un monstruo: un desventurado paciente con espantosas deformidades similares a las del tristemente célebre inglés Joseph Merrick (el "Hombre Elefante"). Compadecido, Quiroga exigió y logró que el paciente —llamado Vicente Batistessa— fuera liberado de su encierro y se lo alojara en la misma habitación donde estaba internado el escritor. Como era de esperar, Batistessa se hizo amigo y rindió adoración eterna y un gran agradecimiento al gran cuentista.

Desesperado por los sufrimientos presentes y por venir, y comprendiendo que su vida había acabado, el soberbio Horacio Quiroga confió a Batistessa su decisión: se anticiparía al cáncer y abreviaría su dolor, a lo que el otro se comprometió a ayudarlo. Esa misma madrugada (19 de febrero de 1937) y en presencia de su amigo, Horacio Quiroga bebió un vaso de cianuro que lo mató pocos minutos después entre espantosos dolores

Está claro que "trampolín reforma 7b" no iba a ser una comedia...

MONOTEMÁTICO

MONOTEMÁTICO

Lo reconozco. Últimamente estoy un poco monotemático.

No puedo evitarlo. A veces, hasta yo mismo me canso de ser monotemático...

Pero se me pasa en seguida. Este artículo lo demuestra.

Mañana hablaré de Horacio Quiroga.

 

INTENSIVO

INTENSIVO

Ayer comenzó, por fin, mi horario de verano. Me tocó empezar la jornada intensiva con un turno de tarde, cuatro horas bastante vacías de contenido. Hoy ya estoy de mañana. Seis horas también bastante vacías. Una de las cosas que menos me gustan de este trabajo es la poca capacidad de iniciativa que tengo. Siempre estoy a la espera de que pase algo... y hay ratos en los que no pasa nada. Supongo que, en realidad, muchos trabajos consisten en eso, en esperar. Esperar a que lleguen los clientes a la tienda, esperar a que haya un incendio que apagar, esperar a que llegue la inspiración, esperar a que suceda un hecho noticioso...

Quizás debería aprovechar mejor mis tiempos muertos.

Pero, por otra parte, perder el tiempo en trivialidades es uno de los grandes placeres de la vida.

Este es el momento en el que me pregunto si lo que escribo tiene algún sentido o si es del todo cierto. Porque también es cierto que me gusta hacer cosas e imaginar planes. Siempre tengo algo pendiente por hacer o algún proyecto en la cabeza. Otra cosa es que las vaya haciendo a mi ritmo... lento y pausado. Está claro que sé tomarme las cosas con mucha calma. Quizás demasiada. No tengo prisa. O no tengo sangre en las venas. Para algunas cosas, es un problema. Para otras, es una ventaja. No hay tantas cosas en la vida que sean realmente urgentes. Y cuando suceden, suelo reaccionar con velocidad.

Lo que tengo claro es que no soy un hombre de acción, tiendo más a la vida contemplativa. Me gusta observar y reflexionar. Eso me ayuda a disfrutar de cada momento... incluso de los que están vacíos de contenido. Al menos siempre estoy yo para hacerme compañía. Mi cabeza no se vacía nunca. Aunque esto no es garantía de nada... a veces la cabeza se llena de malos pensamientos, de comeduras de coco, de miedos, dudas y nervios. Esperar un sms que no llega se puede convertir en una refinada forma de torturarse. 

Pero últimamente, cada vez que me levanto de la cama, no dejo de sorprenderme de la suerte que tengo. Y sonrío. Y no hay miedo a los vacíos.

(Yo iba a hablar de Sanfermines, pero se me ha ido la olla...)

LA FIESTA ESTALLÓ

LA FIESTA ESTALLÓ

...At noon on Sunday the sixth of July the fiesta exploded. There is no other way to describe it.

(Ernest Hemingway, The sun also rises)

¡¡¡VIVA SAN FERMIN!!! ¡¡¡GORA SAN FERMIN!!!

A Pamplona que me voy, con una media, un calcetín y en buena compañía!

EL CINE EUROPEO SÍ QUE SABE VENDERSE

¡Sexo!

¡Amor!

¡Drama!

¡Alegría!

Eso sí, habría que preguntarse si el cine europeo es, básicamente, "Amelie".

SIMPLIFICA

SIMPLIFICA

Corría el año 1994 (glups), cuando me presenté a mi examen de SeleCtividad. Tres días de nervios, paciencia y desagradables sorpresas. "No, no voy a estudiar lo de la literatura sudaméricana, si nunca cae". Zas, hola Gabriel García Márquez. "Que pereza me da el tema de la Revolución Industrial". Venga, vamos a hablar de los movimientos obreros. "No soporto a Hume". Bienvenidas, bolitas de billar. Nada te garantiza que el sol salga mañana, aunque lleve sucediendo así desde hace millones de años. ¿Vas de listo, Hume?

Pero el examen con el que estuve quince minutos en blanco delante del papel fue el de Matemáticas 2. De cuatro preguntas planteadas, había que responder a dos y yo sólo sabía hacer una y media. Y la que sabía responder entera prometía ser una pesadilla. Dibuja la gráfica correspondiente a la función y= log x/x. No tuve más remedio que ponerme a hallar limites, derivar, integrar y hacer la segunda derivada. Me empezaron a salir fracciones de fracciones de fracciones. Números y más números se amontonaban en el papel. Podemos decir que fue una intensa despedida de las Matemáticas. Finalmente saqué un 7´5, lo que corresponde a saberse pregunta y media. 

Ahora ya no sé derivar, ni integrar, ni hacer un logaritmo, y he olvidado completamente todo lo relacionado con senos, cosenos, polinomias, combinatoria y estadística. Sin embargo, a veces me acuerdo de aquella función y pienso que, en algún momento entre fracción y fracción, debería de poderse simplificar. Seguro que era posible resolverla de una manera mucho más sencilla, sólo que en aquel entonces no supe o no pude verlo.

Quizás los problemas matemáticos se parezcan a los vitales más de lo que se piensa. Todo es cuestión de simplificarlos. ¿Pero cómo?

EUROPRIDE

EUROPRIDE

Como decía Joserra en tiempos, "Orgullo todo el año". Así que el viernes pasamos de los fastos Europridescos y Miguel, el chico del Carrusel y yo nos fuimos a ver "Shrek 3". Las andanzas del ogro y compañía se parecen cada vez más a una serie del tipo "Scary Movie" o "Erase una vez... como puedas", pero las risas siguen garantizadas. Impagable el gag en que el Hombre de Jengibre (aka la galleta) rememora su vida en breves flashes, homenaje a "El hombre de los seis millones de dolares" incluido. Esti, mientras tanto, convertía el altillo principesco en un espacio habitable. Después, nos echamos los cuatro a la calle para buscar algo de cenar, pero en todos los locales del barrio había muscucola, así que terminamos cogiendo comida para llevar del chino. Delante del portal terminaron viejos muebles, un colchón estropeado y varias bolsas con objetos que harían las delicias de los homeless y/o estudiantes del barrio. Qué tiempos aquellos en los que el día de recogida de bartulos era como una visita a Ikea.

El sábado era el día grande de las fiestas, así que me levanté tarde. A las cinco comenzaron a llegar los asistentes al evento: Miguel, Joserra, Ernesto, Pablo, Sonia... A las seis y cuarto cogimos sitio en la mediana que hay entre Cibeles y Alcalá y de ahí no nos movimos hasta que, a las diez y veinte, pasó la última carroza, la de Heaven, a la que se le debía de haber estropeado el equipo de música... la cara de tristeza de la bailarina emplumada que presidía el camión era un poema. Entre los grandes momentos, la aparición de Tony Tornado (y señor) en su carroza; el avistamiento de un Bustamante semideincognito; los niños de "El internado" en, como dice Esti, "primero de famoso"; los actores porno saludandonos; la abuelita de la fila de enfrente acercándose a un chaval para pedirle caramelos; la batucada del Bloque Alternativo; Marta Sánchez, "disfrazada"; las banderas españolas que adornaban varias carrozas, tal y como había propuesto Joserra; los comentarios de mi hermano (que paso de "esto es un poco aburrido" a bailar como el que más... ¿gracias a las cuatro cervezas que se tomó?); o la carroza de Google (parece que el boicot de HazteOir no ha servido de gran cosa). En resumen, una gran fiesta. Acabamos cenando en el DiBocca, agotados. Yo daba cabezadas delante de mi mousse de chocolate blanco.

El domingo acompañé a Esti a despedir a un inquilino. Yo hacía de "el chico del bate", por si el sujeto se ponía farruco. Al final no hubo que partirle los pulgares. Somos tan buenos (o tontos) que le ayudamos a bajar el equipaje a la calle. Dimos una vuelta por La Latina (¿alguien me puede explicar cuál es el encanto del Rastro? Ni que fuera Portobello o Candem), hicimos la compra y nos fuimos a casa. Ensalada de pasta. Por la tarde, más cine. "28 semanas después", eficaz secuela de "28 días después", tensión y bonitos planos: la continuidad estética entre ambas cintas es impecable, aunque quizás la primera tenía más trasfondo filosófico. De todas formas, bien por Fresnadillo. Después, quedé con Diego y terminé el fin de semana tomándome un helado con él, sentados los dos en un banco de la calle Huertas. 

CUM LAUDE

CUM LAUDE

Anoche fui a cenar a La Gata Flora a celebrar que Lucía, por fin, leyó su tesis y obtuvo un Cum Laude por unanimidad. A partir de ahora, nos referiremos a ella como Doctora Fernández. ¡Enhorabuena! Le regalamos una sesión relajante en un balneario urbano (¡yo quiero ir a uno de esos este verano!) y una pluma estilográfica para que escriba sus próximos tratados de Filosofía.

Al acabar la cena nos acercamos a Chueca. Lo del Europride empieza a notarse, porque las calles eran un guirigay de guiris gays. Y eso que era jueves, porque el sábado eso va a ser un infierno impracticable (el mejor día para no ir). Por las aceras de Gran Vía desfilaban grandes masas de gente. El peinado: pelo muy corto o historiado monumento a la cresta. El vestuario: camiseta de tirantes. La edad: rondando los treinta o más. Bueno, también en sanfermines vamos todos uniformados. Dos dudas: ¿hay tíos cachas que sean heterosexuales? ¿Y dónde se meten los homosexuales más jovenes? La primera es retórica; la segunda, no tanto.

El miércoles sí que se podía caminar por el barrio. Fui con los miembros del Foro de Daniel a ver como Lorena, Daniel Z y Leo actuaban en playback en la calle Pelayo. Nos divertimos con las dragqueens, Leo se quitó la camiseta a petición del respetable y Lorena se despidió con un "besos para todas". Al acabar el espectáculo, a las fans del osito ambiguo les dio un semiataque de histeria y se fueron corriendo a la puerta del hotel para recibirle. Yo me solidaricé con ellas y las guié hasta el lugar. Diego puedo conocer, por fin, al triunfito del año. Terminamos cenando una ensalada en el VIPS. OT e Internet, una buena combinación para conocer gente interesante y algún que otro personaje extraño. 

HUMILLADO

HUMILLADO

Anoche fui con Joserra a casa de Miguel a jugar a la Wii. Después de una cena sana, ligera y sabrosa (sólo uno de estos adjetivos es cierto, señálese con un círculo), nos dispusimos a estrenar los nuevos mandos de la Wii en Wiimbledon. Primero jugamos Joserra y yo contra Miguel, y luego Miguel y Joserra contra mí.

Jugamos, quizás, veinte partidas.

Perdí todas.

De hecho, en algunas ni siquiera gané ni un juego.

Está claro que el mando no funcionaba bien.

:-D 

(¡Ya tenemos comprados los billetes para Seattle!)