JAPÓN Y GOOGLE
Si buscas "Viviendo en la Era Pop" en Google, acabas llegando aquí.
Extraño.
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¿Qué haría yo sin ti?
Una de las razones, quizá la principal, por la que suelo defender a Jose Luis Garci es por su programa de La 2, "Qué grande es el cine". Gracias a este programa pude ver algunos de esos clásicos que todo cinéfilo debe de ver. Aun recuerdo esos años universitarios, las noches de lunes, tumbado en el sofá, luchando contra el sueño y viendo esos películas en rutilante blanco y negro. Hasta me tragaba la tertulia... en esos momento, ni siquiera podía imaginar que algunos de esos sesudos tertulianos serían profesores míos en la ECAM.
Llevaba mucho tiempo sin prestarle atención al programa, pero ayer por la noche, el azar y el zapping me hicieron detenerme en la 2. Ponían "La balada de Narayama", una película japonesa dirigida por Shohei Inamura y ganadora de la Palma de Oro en el fetsival de Cannes de 1983. Me la tragué entera, a pesar de que me enteré de la mitad del argumento. No porque éste fuera complicado, sino porque, al estar ambientada en un pueblo perdido del Japón medieval, había cosas que no entendía o que me sorprendían: si nace un niño, lo matan, si nace una niña, se la venden al vendedor de sal; si una familia roba, la secuestran por la noche y la entierran viva; una anciana se rompe varios dientes golpeándose contra el borde de un caldero; un hombre tiene encerrado en su casa a su padre, atándole con cuerdas... Los ancianos, cuando llegan a los setenta años, tienen que subir a una montaña para encontrarse con el dios. La anciana protagonista lo hacen acompañada de su hijo mayor, quien la tiene que abandonar en el lugar sagrado, rodeada de esqueletos. La mujer reza, de rodillas, mientras la nieve la cubre. La nieve lo hace todo más fácil, dicen. Resulta extraño, pero emociona.
Japón debe de ser un lugar extraño. Parece que todo se reduce a chillones dibujos manga, luces de neón, Godzilla, quimonos de seda, pescado crudo y, desde hace un par de años, películas de terror con fantasmas de ojos acuosos y pelo negro. Pero al ver películas como la de anoche, uno se siente un tanto "perdido en la traducción". Es como cuando, en "El viaje de Chihiro" aparece un fantasma que se cubre el rostro con una máscara blanca. Muy bonito, pero no entiendo nada... Y eso que, después de años jugando con videojuegos de la Nintendo y viendo "Bola de dragón", "Ranma", "Shin-Chan" y "Chicho Terremoto", uno debería estar acostumbrado a cualquier cosa. ¿O es que a nadie le extraña esa fijación que siente Mario por los champiñones mágicos?
El cielo estaba casi despejado, la temperatura era agradable y, de repente, empezó a granizar. Caía pequeñas bolas de hielo que resonaban sobre los tejados, las ventanas y los coches. ¿De dónde venían? Apenas había nubes...
Evidentemente, estamos acostumbrados desde pequeños a que llueva o nieve, a que haya tormentas o trueno. Pero a un explorador extraterrestre le parecería raro. Bien pensado, que caiga agua del cielo tiene su punto extraño, ¿no? Por no hablar del hecho de que las nubes se carguen de electricidad y provoquen grandes y ruidosas descargas eléctricas.
En el fondo del mar, viven gusanos y mejillones gigantes que se alimentan del metano producido por erupciones submarinas. No necesitan el sol.
Y ahora dicen que el hombre de las Flores no es más una mujer que padecía microcefalia, que no existían hombres enanos ni duendecillos. Puede ser... pero considerando que hace unos cinco siglos aun se creía que la Tierra era el centro del universo, ¿cuántas cosas nos faltan por saber?
Seguro que, al final, existen los dragones.
¿Qúién es el personaje más malvado, despiadado y cruel que ha aparecido en una pantalla de televisión? ¿Falconetti? ¿JR? ¿Angela Channing? ¿Amanda Woodward? ¿Raquel? ¿Francesca? ¿Bush? Pues no, ayer, en OT, Noemí Galera demostró ser la personificación del mal absoluto.
Bonita gala la de anoche. Casi tan bonita como la portadOTa del disco de musicales... Bueno, no, fue más bonita la gala. Sergio cantó "Sandy" con su sosez habitual (luego le dirán a Fran); Edurne demostró que es más difícil dar bien las notas graves que las agudas (aunque, claro, si tu letra dice cosas como "sigue así, nadie ha bailado así, eres la dancing queen, hoy tu cuerpo es un polvorín", todo es excusable); Soraya volvió a salirse como en noches anteriores (aunque estuvo un poco mecánica en el baile); Fran estuvo bien, en su línea (y bailo como un hombr... como un gato, quiero decir); y Victor... ¡Victor es un dios!
También tuvimos un poupurri de Mecano al más puro estilo "amigos en el karaoke". Los Guilles demostraron por qué ya no están en el concurso (Dios, había conseguido olvidar ese movimiento de cadera del Berrea, volverá a aparecérseme en mis pesadillas), Lidia pasaba por ahí con su cara de sorpresa y Sandra debía de preguntarse por qué no estaba ella en la final.
Ah, claro, que también hay una tal Idaira. ¿Qué tal lo hizo la canaria? Pues tuvo una actuación "Idariesca": abrió mucho los ojos, movimientos laterales de su mano derecha, adornos vocales en plan "rasgados a lo Liza Minelli" y su característico bordear el límite de la desafinación. En el fondo, no estuvo mal. ¡Idaira existe!
El jurado fue pródigo en elogios con cinco de los concursantes (bueno, a Sergio le dijeron que había estado un poco flojo): "Victor, eres un artista", "Soraya, eres una estrella", "Edurne, que guapa eres", "Fran, prepárate para cantar cosas como Clavado en un bar "... Noemí Galera fue la encargada de evaluar a Idaira, a la que despachó en treinta segundos: "Idaira, estás aquí gracias al apoyo del público, pero creemos que tu actuación ha sido monocorde, falta de emoción y de afinación más que sospechosa". Acto seguido, la nueva bruja malvada del Oeste de OT lanzó con furia su bolígrafo conta la mesa, entre los comprensibles abucheos de la masa.
No digo que Noemí no tuviera razón, pero no son admisibles esas formas ni ese desprecio personal hacia una concursante que ella misma seleccionó para el concurso. De todas formas, la bruja malvada es mala pero no es lista, es casi como un villano de comic. Vamos, que es casi, casi, como Pierre Nodoyuna. ¿No se da cuenta de que así lo único que consigue es que Idaira sea la ganadora de esta edición de Operación Triunfo? ¿Será que, en realidad, eso es lo que quieren? Total, luego le hacen un disco con diez canciones infumables, le ponen una foto de carnet en la portada y no le hacen ninguna promoción, y ya está, ya han cumplido con su parte del trato. E Idaria cae en el negro abismo que le vaticinó Kike Santander.
Pobre Idaira. Y me encantan las caras que pone Noemí Galera...
El verano se va cuando apenas ha empezado. Todo el año esperando a que llegue el calor y, en cuanto uno se descuida, las piscinas ya están cerradas, tiene que volver a sacar jerseys y cazadoras del armario y octubre aparece en el horizonte con sus largas noches y sus cielos grises.
Mañana empieza el otoño. El verano de 2005 queda clausurado y dentro de nada será un recuerdo. Por suerte, este verano no se confundirá con otros: éste ha sido el verano del Interrail. Aunque he de reconocer que el verano del 2004 fue olímpico y arcangelical, el verano de 2003 fue el del retorno a NY, el verano de 2002 fue el verano juanito... ¿Y el verano de 2001? Hmmm, éste ya se me queda muy atrás.
Parece mentira que, hace apenas un mes, estuviera en el tren Roma-Bari. A esas alturas, el italiano ya se había convertido en un idioma familiar. Comenzaba a entender casi todo lo que decían por la tele. ¿Será verdad que aprender italiano es "facile e divertento"? También me había acostumbrado a estar solo. Una de las grandes ventajas de viajar solo es que aprendes a estar contigo mismo y a no aburrirte. Pensar se convierte en una distracción, dejas que la mente fluya y reflexione sobre el pasado, el presente y el futuro. Te das cuenta de qué cosas echas de menos y a quien extrañas. Desde lejos, hay cosas que se ven más claras: quizás se vean mejor las cosas esenciales porque en un viaje todo es provisional, temporal, no hay cosas definitivas ni preestablecidas. Todo es accesorio e improvisado: ¿A dónde iré hoy? ¿Dónde dormiré? ¿A quién conoceré?
Una de las mayores lecciones que aprendí este verano es que una de las mejores cosas de hacer un viaje es volver: qué bonito es tener un lugar al que regresar.
Y qué bonito es haber descubierto lugares para recordar con cariño, como el jardín de Villa Camerata, en Florencia.
¿Y si me dejo perilla?
De vez en cuando curioseo la otra página sobre OT, que suele estar muy bien informada sobre TODOS los triunfitos. Y acabo de leer esta buena noticia.
MAI MENESES GRABA SU PRIMER DISCO CON "NENA DACONTE"
Tras varios años intentando grabar su primer disco, Mai Meneses pareca haberlo conseguido dentro de la formación "Nena Daconte".
Este grupo esta formado por ella y por Kim. Mai escribe sus propias canciones y las interpreta, mientras que Kim las arregla y toca la guitarra.
Su primer disco se lanza en Octubre y llevará el nombre de "He perdido los zapatos".
Un trabajo que esta compuesto por diez temas, que son a su vez, diez historias o momentos que nos trasladan a lugares comunes como la soledad, la muerte, la ilusión o el amor.
De una manera sencilla, con una voz cercana y dulce, y vestido musicalmente de una manera directa y esencial, el disco narra las dificultades actuales de encontrar una estabilidad emocional.
Quien quiera descubrir esta nueva incursión de Mai en la música, tiene dos citas indiscutibles en Octubre con dos conciertos presentación. El primero será el 11 en la Sala "Luz de Gas" de Barcelona y el día 25 en la Sala "El Sol" en Madrid.
Yo vi a Mai Meneses en directo y he de decir que es una de las cantantes más auténticas que ha pasado por OT. A ver si tiene suerte.
Aquí estoy, pasando la tarde en mi puesto de trabajo, haciendo guardia por si pasa algo. Pero no pasa nada, excepto el tiempo. Estoy escuchando el disco de grandes éxitos de Luigi Tenco que me compré en Roma. Sólo buscaba una canción, "Ciao Amore Ciao", pero los demás temas, baladas cantadas con una voz muy personal, dramática, me están gustando. Sí, lo reconozco, no había escuchando el disco hasta ahora. ¿Qué quien es Luigi Tenco? ¿Es que no prestáis atención a lo que escribo?
Ya sólo quedan seis finalistas en OT. Cualquiera de ellos merece ganar... a excepción de Idaira, esa especie de mosca cojonera que se ha colado en la final. Sí, la chica me cae bien. Sí, la chica, a veces, tiene sus momentos y ha tenido buenas actuaciones. Pero no merece ganar, especialmente si la comparamos con Soraya (cuyas dos últimas actuaciones, "I am what I am" y "Te dejé marchar" han sido soberbias), Edurne (que se salió en la gala 10 con "These boots are made for walking") o Victor, el gran Victor, que tiene la voz cascada pero lo suplé con humor (ayer supo hacer de un tema tan mediocre como "Sopa Fría" una actuación divertida). En fin, increíblemente, OT ha resucitado y estoy deseando comprarme el disco de versiones de musicales. Otros (no diré quien) se han comprado el DVD de la Batuka, jejeje.
4.8.15.16.23.47.
Ya he visto los últimos episodios de "Perdidos" (¡Gracias Kazaa!) y llevo unos cuantos días dándole vueltas a los números estos, tratando de descubrir alguna lógica en ellos. Tiene que haber una pauta, siempre hay una pauta, decían en "Pi". Confió en que los guionistas sepan encajar las piezzas del puzzle que están construyendo y que realmente sepan hacia donde va la serie, que me ha conseguido enganchar como no lo había conseguido ninguna otra desde "Expediente X". Y espero que, a diferencia de las aventuras de Mulder y Scully, "Perdidos" tenga un final.
¿A dónde llevará la escotilla que no debieron abrir? ¿Dónde está el cadáver del padre de Jack? ¿Quiénes son esos "otros" que se dedican a secuestrar mujeres embarazadas? ¿Quiénes han secuestrado al niño negro? ¿Recaerá Charlie en su adicción a las drogas? ¿Se han olvidado los guionistas de la mujer negra cuyo marido estaba en la cola del avión? ¿Conseguirán volver los náufragos a la playa? ¿Se liará Kate con Sawyer? ¿O lo hará con Jack? ¿Se comerá el monstruo de una vez por todas a Locke? ¿Existe el destino?
Martes y trece. Después de unos días trabajando a medio gas, puedo decir que hoy comienza la actividad total. Como los niños, que ayer volvieron al colegio. ¿Las vacaciones? Un recuerdo ya lejano que se desvanece en el olvido...
Incluso ha dejado de hacer calor y comienzo a hacer frío por las noches. Me he vuelto a poner una cazadora de entretiempo y un pijama largo. A Flauta ya no se le cae el pelo. No tardaré en guardar el ventilador en el altillo. Es por estas fechas cuando la caldera se estropea. El decorado urbano va cambiando poco a poco, menos sol, menos luz, anochecerá cada vez más pronto. ¿Lloverá? Ojalá.
Vuelve el otoño y no me siento melancólico. Es mi estación favorita, el comienzo del curso, el verdadero Año Nuevo, un buen momento para empezar a hacer cosas nuevas o para volver a hacer las que abandonamos. Vuelta al gimnasio, vuelta a la Filmoteca, volver a escribir, volver a disponer de la casa para mí solo... ¿Quién dijo que la rutina era mala?
PD. Esta es una de mis fotos favoritas de este viaje. El mar Adriático, la playa del Lido, una mañana que amaneció lluviosa y se convirtió en un día soleado que se convirtió en una tarde tormentosa.
roar
I walk in
I see you
I watch you
I scan you
I wait for you
I tickle you
I tease you
I search you
I breath you
I talk
I smile
I touch you hair
You are the one
Who did this to me
You are my own
I show you
I feel you
I ask you
I dont ask
I dont wait
I wont ask you
I cant tell you
I lie
I am crying hard
There was blood
No one told me
No one knew
My mother knows
I forget your name
I dont think
I bury my head
I bury your head
I bury you
My fever
My skin
I cannot breathe
I cannot eat
I cannot walk
I am losing time
I am losing ground
I cannot stand it
I cry
I cry out
I bite
I bite your lip
I breathe your breath
I pulse
I pray
I pray a loud
I smell you on my skin
I say a word
I say your name
I cover you
I shelter you
I run from you
I sleep beside you
I smell you
On my clothes
I keep your clothes
Este texto está grabado en un banco de piedra en el jardín del museo de Peggy Guggenheim, en Venecia. Es una escultura-poema de Jenny Holzer.
Y una isla te saluda en el horizonte.
Durante este viaje he visto muchos lugares interesantes: Venecia, la Toscana, Estambul, Siena... Pero quizás, para mí, la mayor sorpresa fue llegar a Atenas. Fue un viaje largo y lento: quince horas en un ferry, tres horas de espera en la estación de Patras y casi seis horas en el tren. Pero la gran ventaja de viajar así es que puedes disfrutar del trayecto y del paisaje.
Viajar en ferry desde Bari a Patrás a través del Adriático y el Jónico (que no el Egeo, el otro día me equivoqué)sólo cuesta diez euros si tienes billete Interail. Eso sí, no se puede decir que viajes en un camarote de lujo. A todos los mochileros nos juntaron en la amplia terraza de una cafetería del piso superior. Yo tuve suerte, y como llegué pronto y viajaba solo, puede ocupar todo un banco para mí. Ahí extendí mi saco de dormir y pude conciliar el sueño por unas horas, mo muchas pero más de las que hubiera imaginado. Viajar en barco es como viajar en tren, sientes un leve traqueteo y nada más. Asomado en la cubierta, pude contemplar algo que no había visto nunca: a lo lejos, en el horizonte, grandes nubes oscuras en cuyo interior resplandecen, cada pocos segundos, fugaces relampagos que iluminan la noche. Es como ver una tormenta atrapada en la red de un pescador.
Y al amanecer, miré por la ventana y vi como el barco atravesaba un mar repleto de islas y más islas. El cielo y el mar eran de un azul profundo que me recordó al de la bandera de Grecia. El azul del cielo y el mar, el verde de las aceitunas y los olivos, y el blanco de las casas de Plaka. Esos son los colores de Grecia. Y todo bañado por la luz del Mediterráneo: esta luz existe, no es una leyenda ni un tópico publicitario.
Los ferrocarriles griegos nunca podrán presumir de su velocidad, pero pueden excusarse diciendo que así permiten que el viajero admire el paisaje. El tren a Atenas circula en paralelo al Golfo de Corinto, y en algunos tramos lo hace a muy pocos metros del mar. Puedo decir que el viaje hasta se me hizo corto... y así llegué a Atenas. La estación central estaba en obras y el tren se detuvo en un apeadero secundario dejado de la mano de Dios. Los rótulos informativos estaban en griego, claro, y las guías de viaje no contemplaban esa posibilidad. ¿Perdido en la gran ciudad? No. Un chico mejicano que trabajaba repartiendo folletos para un hostal me explicó muy amablemente como coger al autobús para llegar a una estación de metro. Y en metro, en seguida llegué a la plaza Sintagma (¿a qué es gracioso el nombre? Me hace pensar en una ciudad con la Calle Lexema y el Paseo Predicado). Porque los trenes son lentos, pero el metro es el más rápido del mundo. Lo que hacen unas Olimpiadas (snif).
Locusta ya me había dicho que la zona más bonita de Atenas es Plaka. Tenía razón. Mi albergue (que se lleva el premio al baño más sucio de Europa) estaba en medio de ese laberinto de pequeñas plazas, callejuelas e iglesias bizantinas. Pero la belleza de Plaka no está tanto en su aspecto como en el ambiente. Por las noches, cuando refresca, las terrazas de los restaurantes se llenan de gente, las tiendas de souvenirs siguen abiertas hasta muy tarde, los perros duermen en la puerta de las casas, entre las parras brillan los faroles y en las mesas, los candelabros, el aire se llena con el sonido del sirtaki. Se respira vida, alegría, fuerza. Yo me limitaba a pasear por las calles y contemplar el espectáculo, perdiéndome por Plaka (y no es una licencia poética, la primera noche llegué a despistarme y tuve que retroceder sobre mi pasos).
Y al día siguiente, visita a la Acrópolis. Todos hemos visto el Partenón en fotos. Pero como tantos otros monumentos, el Partenón no revela sus secretos hasta que no se le ve en directo. No en vano, todo lo que es nuestra civilización occidental, nuestra moderna Europa, nació ahí, en esas ruinas. La Acrópolis, el Ágora, Atenas... son el inicio de nuestra Historia y eso sobrecoje.
Algún día volveré y descubriré otros lugares de Grecia: el Monte Olimpo, el Oráculo de Delfos, sus islas... ¿Quién se apunta?
En la bella Verona se puede visitar la casa de Julieta. Es un elegante edificio medieval, con un patio interior al que da un bonito balcón de piedra. Fue a ese mismo balcón al que escaló Romeo para reunirse con su amada Julieta a pesar de la oposición de sus familias, enemigas desde tiempo inmemorial. Pero Romeo era "un juguete del destino", no lo olvidemos...
Un momento, ¿nos hemos vuelto tontos? "Romeo y Julieta" es una obra de Shakespeare. Ficción. No estoy seguro, pero me parece a mí que Shakespeare nunca estuvo en Verona y que si eligió esta localización es porque al público de su teatro le parecería más exótica que Manchester o Liverpool. No en vano, "Trabajos de amor perdidos" está ambientada en la no menos bella Navarra. Así pues, nunca existieron ni un Romeo, ni una Julieta, ni unos Montescos y Capuletos, ni una "casa de Julieta".
Entonces, ¿por qué la gente paga seis euros para visitar esta casa? ¿Por qué los turistas hacen cola para hacerse fotos con la estatua de Julieta y para asomarse a su balcón? ¿Por qué la galería que lleva hasta el patio de la casa tiene las paredes cubiertas de mensajes de amor? Quizás hay lugares en el mundo donde uno tiene que dejar el cinismo de lado y dejarse llevar por la fantasía, creer que la ficción de un trágico amor adolescente y enloquecido es Historia. ¿Será que, en el fondo, todos buscamos un amor puro, romántico y sencillo?
Me sorprenden las imágenes de Nueva Orleans que aparecen en los informativos. Una ciudad arrasada, cientos de cadáveres, la masa entregada a los saqueos, la venganza de los pobres, territorio sin ley. No parecen imágenes de la primera potencia del planeta, me hacen pensar en las víctimas del tsunami, del terremoto de Bam, del huracán "Andrew". Si esto sucede en Estados Unidos, ¿cómo será la situación en otros puntos del globo? Evacúen la ciudad, pero, ¿a dónde puedes ir si no tienes dinero en un país donde el valor de una persona se mide en el número de ceros de su cuenta corriente?
Ayer me enteré de que un chico se murió en una atracción del WarnerBros Park. Este verano, un surcoreano murió de un fallo cardiaco tras pasarse más de veinticuatro horas jugando en red desde un cybercafe. La civilización del ocio tiene rincones oscuros.
¿He vuelto de mi viaje más pedante que de constumbre? Me parece que sí, jejeje.
Vamos a hablar de temas más triviales. Música: me voy de viaje y, ¿qué me encuentro? Que Shakira y Alejandro Sanz están torturando a todos los europeos; que en Italia tiene la camisa negra y les gusta la gasolina; que en Estambul, "no es amor, lo que tú sientes se llama obsesión". Y vuelvo a España y el número uno de la listas es la BSO de "Pasión de Gavilanes". Sólo voy a hacer un comentario: ¿puede el reguetón considerarse un crimen contra la humanidad?
Y cine... No he ido mucho al cine este mes, claro. He visto dos ridiculeces: "El sonido del trueno", una buena idea arruinada por un guión penoso y unos efectos especiales que producen risa; y "La isla", también llamada "Clones a la fuga", una película con ideas interesantes y una buena primera media hora que termina convirtiéndose en una sucesión de persecuciones que rozan lo ridículo (aunque sé que algún fetichista del chandal ha disfrutado mucho con la película, jejeje). Lo mejor que he visto este verano es "La marcha del emperador", este simplón documental de pingüinos que lleva recaudados más de cincuenta millones de dolares en Estados Unidos. Y es que criticamos muchos el cine americano, pero a veces su público demuestra tener unos gustos más variados e interesantes que el español: películas como "La vida es bella" o "Tigre y dragón" sólo fueron éxitos en España después de triunfar en USA, hay un público fiel a cierto cine independiente, y su industria no tiene problemas para colar en los Oscar a películas como "Lost in translation", "Entre copas" o "The eternal sunshine of the spotless mind".
Tras la pausa vacacional y aun con un par de galas pendientes de ver, sólo puedo decir que me sorprende que Guille Barea, "Nalgator", haya durado tanto en el concurso, y que Victor sigue siendo mi favorito, independientemente de su prepotencia (prefiero la prepotencia del que sabe que hace bien una cosa a la falsa modestia. Eso sí, un poco de autocrítica nunca está de más).
Y llegamos a la gala 9. Y compruebo que el programa vuelve a tener el éxito de antaño, ya que vuelven algunas de las características de la primera temporada: galas extraordinarias sacadas de la manga, explotación de los concursantes y... ¡cinismo! Jesús Vázquez recordaba ayer que "todo va a cambiar, es la última vez que elegís a los favoritos, el jurado hace sus últimas nominaciones, todo queda en manos del público". ¿Cómo se puede ser tan descarado? Ahora es cuando el público pinta menos que nada...
Está claro que la organización no quiere a Idaira en la final. Yo tampoco la quiero: la chica me cae bien, a veces tiene buenos momentos, pero es muy insegura, abusa de un rasgado de voz facilón, no me convence. Pero una parte del público sí la quiere en la final, incluso la ha colocado como favorita en una ocasión... ¿Cómo evitar que se nos cuele en la final?
Muy sencillo, aplicamos el modelo Tony Santos. En primer lugar, eliminamos que el favorito del público pase directamente a la final y nos inventamos un absurdo proceso de evaluación en el que los concursantes reciben absurdas notas acompañadas de absurdos comentarios, y así nos aseguramos que que algún concursante poco popular llegue a la final. En segundo lugar, nominamos a chicas que pueden tener más apoyo que Idaira, salvamos a la que no, Lidia, y la enfrentamos a Sandra o Edurne (a la organización lo mismo le da una que otra, que los compañeros decidan), y a ver si con un poco de suerte la echamos. Y si no, la volvemos a nominar en la gala que viene...
Esta es una de las grandes diversiones de OT: descifrar teorías de la conspiración.
La pregunta es: ¿quién no llegará a la final? ¿Soraya? ¿Lidia? ¿Fran Dieli? Estamos ante la edición más abierta: cualquiera puede ganar. Aunque yo apuesto por: Sergio, Victor, Edurne, Fran, Sandra y Soraya. A ver si acierto.
Soy tonto y me gustan las cosas tontas. Es la única explicación posible. He estado riéndome a carcajadas, solo en mi pasillo, con esto.
Leer el blog de Locusta tiene estas recompensas...
¿Vacaciones? ¿Qué es eso? Ah, ese pequeño paréntesis en nuestras vidas en el que tratamos de vivir otra vida. Escapamos de nuestro domicilio habitual, de nuestros trabajos, de nuestras compañías habituales para irnos tan lejos como sea posible. Fugitivos condenados a volver. Y aquí estoy, yo también he vuelto a mi mesa, a mi ordenador, a mi rutina diaria.
Poco a poco, mi viaje se convierte en un lejano recuerdo, una amplia colección de fotos y unas cuantas páginas de mi diario. Dentro de unas pocas horas, cuando termine la jornada laboral, parecerá que no me he ido nunca y pensar en que, apenas una semana atrás, estaba en Atenas viendo el Partenón no será más que una dolorosa demostración práctica de que el tiempo y el espacio son relativos. Cerca, lejos, pronto, tarde...
Stop.
Esta es la actitud equivocada. Yo no he recorrido Europa para escaparme. Yo he recorrido a Europa para volver al punto de partida con nuevas experiencias, nuevos aprendizajes, nuevas fuerzas. La playa de Lido, la casa de Julieta, el refugio felino del yacimiento de Torre Argentina, el café de Pierre Loti, las terracitas de Plaka, el museo de Peggy Guggenheim, las tormentas sobre el mar Egeo... no son sólo un recuerdo, sino que ya forman parte de mí.
Pero una noche, en Florencia, en el jardín de Villa Camerata, me di cuenta de que tenía suerte porque tenía un lugar al que quería regresar. Mi viaje tenía un destino, no era una fuga absurda... Y pensé que, en septiembre, en octubre, en 2006 y en 2017, el viaje sigue. La vida es una aventura, ¿o no?
Y aquí estoy, sigo viviendo en la era pop.
Parecía que no iba a llegar nunca, pero aquí está: el último día de curro.
Comienza agosto, con sus viajes de arriba abajo por la Península y de izquierda a derecha por Europa. Esta noche llega mi desordenado hermano, y el sábado, a primera hora, cogemos el tren rumbo a Murcia, a Águilas, a pasar un poco de calor, a quemarnos en la playa, a ver a nuestra a abuela y a que nuestra abuela nos vea. Después, hale, más trenes a Madrid, más trenes a Pamplona y hasta Isaba, a disfrutar de los Pirineos y de la vida en el pueblo, a bañarnos en el río, a escapar de las tormentas, a comer hasta hartarnos en la fonda Tapia.
Y después, Interrail. Por fin.
Y después del después, septiembre. Con nuevos propósitos y proyectos para la vida.
Ahí retomaremos el hilo. Cuidaos hasta entonces.
Besos, abrazos, golpecitos en la barriga, palmaditas, patadas...