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El blog de ace76

ADIÓS, ANTONIO, ADIÓS

ADIÓS, ANTONIO, ADIÓS

Ayer pasé la tarde en la piscina con mi amigo Joserra. Mientras estábamos tumbados en las toallas, hablando de lo divino y de lo humano (sobre todo de lo humano), llegó un mensaje del 303, el servicio de noticias de Apenas3. El titular anunciaba la muerte de Antonio Gades. A Joserra le dejó frío la noticia. A mí, en cambio, me apenó.

Aunque más que actor fue bailarín, Antonio Gades es, para mí, una de las caras esenciales del cine español. Quizás sea porque en la ECAM tuvimos que hacer un trabajo sobre el Nuevo Cine Español de los sesenta o por mera casualidad, pero el caso es que me he visto muchas de sus películas: "Con el viento solano", "Último encuentro", "Carmen"... Pero sobre todo me quedo con "Los Tarantos". Hay una escena en la que Gadés baila en las Ramblas, de noche, con la calle desierta, que es de lo mejor que se ha hecho nunca en el cine español. El plano final, en el que la cámara se aleja del bailarín en un largo travelling, con la silueta de Gades recortada contra la noche, lo tengo grabado en la cabeza desde que lo vi.

DAYDREAM BELIEVER

DAYDREAM BELIEVER

Hoy, por fin, he recuperado las horas de sueño perdidas en los últimos días. Aunque, si he de confesarlo, me habría quedado más tiempo durmiendo en mi cama. Tengo el día completamente veraniego. Espero que la mañana siga la tónica del mes de julio: inactividad laboral casi total. Me he traido "Ola Kala", el otro disco de Sakis Rouvas que me he comprado en la red: éste suena a chiringuito griego en la isla de Corfú o en Mikonos. El verano que viene, en el que, por fin, me iré de Interrail, pasaré por ahí y ya os contaré qué tal. Por lo pronto, me he puesto mi camiseta de la selección griega de fútbol. Hoy tengo uno de esos días en que me he visto guapo en el espejo... ¿Será porque se acercan las vacaciones? ¿Será porque esta tarde me voy a la piscina? ¿Será...? En fin, que es una lástima que no podáis verme, jejeje... contentaros con Sakis.

El jueves pasado tuve fiesta de trabajo. Fue en una cantina mejicana: yo pensé que lo prioritario sería la cena, pero me equivoqué. Lo prioritario fueron las Coronitas y los mojitos. Y menos mal que no pasé a las margaritas, que si no... El caso es que algunas de las mayores juergas de mi vida han comenzado en un mejicano y esta vez no fue diferente. Yo había pensado en volver pronto a casa y terminé acostándome a las cinco y media de la mañana. Fue una noche un tanto peculiar, de éstas en las que uno se pregunta si habrá habido una alineación extraña de planetas. Pero no, cuando llegué a mi casa, encendí el teletexto... y no, no me había tocado la primitiva. Ni siquiera había acertado el complementario.

Pensé que el viernes por la mañana podría dormir, pero no... Una mañana de viernes no es una mañana de domingo, y los obreros que arreglan el tejado de la casa vecina y los obreros que están reformando el apartamento de al lado se aliaron entre sí para no dejarme dormir. Así que terminé levantándome, sin ganas de nada, a las doce y media. Desayuné un gran vaso de leche con galletas Chips Ahoy... muy nutritivo, pero es que mi estómago no aguantaba nada más. Mis resacas son básicamente estomacales: se me quita el hambre. Así que para comer, solo tomé un yogur. Griego y azucarado, claro que sí. Por supuesto, a las siete de la tarde desfallecía en mi puesto de trabajo. Me gusta trabajar en el turno de tarde... porque se hace de todo menos trabajar y estás completamente solo. Internet, el congreso y tú. Si no fuera porque el teléfono suena de vez en cuando...

Esa noche tuve cena de "restos de la vida juanita". La pitufa mala de mejor corazón de Zaragoza vino a pasar el fin de semana a Madrid y quedamos un grupo majo de personas a cenar. Fuimos a un italiano de raciones generosas, así que pude saciar mi apetito, aparte de pasarnos toda la noche carcajeándonos en nuestra esquina de la mesa Susana, Joserra, la otra Belen y yo a costa de temas tan trascendentes como Cristiano Ronaldo o los delirantes argumentos de "Un paso adelante". Total, que me acosté a las dos de la mañana.

Y a las seis menos cuarto me desperté para coger un tren a Murcia... Confiaba en dormir en el tren, pero las butacas eran terriblemente incómodas. Y eso que viajaba en primera clase. Por lo menos, pude desayunar bien. Aunque sospecho que ningún pasajero fue capaz de abrir el minifrasco de mermelada que nos dieron. ¿Primera clase?, diréis. ¡Qué pijo!, diréis. Bueno, yo os digo que, como el tren llegó con casi una hora de retraso, el viaje me salió a mitad de precio (y esto es algo más habitual de lo que parece con Renfe...). Al final, llegué a Águilas, mi destino, a las tres y media de la tarde. Y sin tiempo para adaptarme a la atmósfera de España profunda que reina en el pueblo de mi padre, me vi rodeado de familiares parlanchines en torno a una paella "King Size". Mi abuela siempre cuenta las mismas historias, con las mismas palabras, e incluso se pone a llorar en el mismo momento. Yo estaba demasiado cansado para hacer otra cosa que no fuera sonreír y asentir con la cabeza. Esa noche me acosté temprano, pero la cama en la que dormí es cualquier cosa menos cómoda... Mi hermano y su novia me dejaron solo ante el peligro el domingo por la mañana. Fui un rato a la playa, pero hacía demasiado calor para un norteño como yo. Comí en casa de mi tía, estuve de sobremesa familiar (aquí sí que estaba más despierto y la conversación fue más sabrosa... Era como tener "El diario de Patricia" en la terraza de casa) y cogí el autobús a Murcia. Como en este país los transportes son como son, no salía ningún autobús a Madrid hasta las doce de la noche... No comentaré el viaje a través de la noche en un autobús viejo y lleno hasta arriba de gente. Sólo diré que fue infernal.

Evidentemente, el lunes me caía por las esquinas. Trabajar, trabajé poco, incluso menos de lo que debería. Por la tarde, Joserra, Esti y yo fuimos a ver la casa que la que pronto será mi excompañera de piso se ha comprado cerca del Rastro. Estuvimos un buen rato charlando, tumbados en el suelo de la sala vacía. Es la primera casa que un miembro de mi círculo más estrecho de amigos tiene en propiedad. ¿Nos vamos haciendo mayores? Por la noche, alquilamos una película en el Diurno, el videoclub-cafetería más megafashion de Chueca. Odiamos a su clientela de diseño, pero nos gustan sus películas. La elección del día fue "Thirteen", aunque sólo la vi yo. Esti se quedo dormida viendo el telediario de Apenas3, y cuando se queda dormida no hay quien la despierte... La película no me gustó demasiado, me pareció tópica y poco profunda, aparte de utilizar una serie de recursos bastante trillados. Otra cosa que me llamó la atención es como, en el cine actual, incluso en películas supuestamente realistas como ésta, todo el mundo es guapo o tiene una imagen perfectamente estudiada, aunque sean adolescentes borrachas, madres de clase baja o drogadictos con el mono (otros ejemplos: "Requiem por un sueño", "Elephant"). Eso sí, la peli me hizo pensar en cómo, en ocasiones, nos encontramos con personas que nos deslumbran y nos fascinan, cegándonos. A veces, queremos ser otro... y cuando ese otro, de manera inverosimil, aparece, perdemos el norte y el sur. Pero de eso ya hablaré otro día, que esto va camino de convertirse en un testamento.

Tengo que pensar en algo que me preguntó Ana, ¿por qué se escribe en un blog?

LA MIRADA

Este mes no he participado en el Taller de Relatos de TodoRelativo. Me ha fallado la inspiración y no he encontrado una buena idea, a pesar de que le he dado muchas vueltas a la cabeza. Pero no, no he encontrado un final que me satisficiera.

He decidido recuperar un relato que escribí en el Taller de Escritura al que asistí este año. Tuve que dejarlo dos meses antes de que acabara por cuestiones monetarias, así que éste es el último cuento que escribí. Ahora lo releo y me parece terriblemente pesimista, un tanto lejano a mi estado de ánimo actual. Una vez Lua me comentó que mis personajes siempre parecían abocados a la infelicidad. En una primera reacción, me sorprendió el comentario, dado que yo, a mí mismo, me veo como un optimista. Pero, repasando lo que he escrito últimamente, vi que tenía razón.

Este relato es un ejercicio que consistía en hacer un cuento al estilo de uno muy breve de Franz Kafka: "Las preocupaciones de un padre de familia", también llamado "Odradek". Podéis leerlo aquí.

"Todas las mañanas, cuando me levanto, siento que alguien me observa. Cuando salgo a la calle, tengo la sensación de que alguien me está siguiendo. Y todas las noches, cuando me acuesto, sé que alguien me vigila. Compruebo mil y unas veces que no hay nadie, pero una mirada se clava siempre en mi espalda, una mirada sin ojos ni cuerpo, pero real.

A veces, tumbado en mi colchón, cuento hasta diez y le doy al interruptor. La oscuridad se desvanece a la luz de la bombilla, y con ella la mirada. Pero en cuanto apago la lámpara, la mirada vuelve. Entonces, hago lo que hacía cuando de niño tuve esa sensación por primera vez. Me cubro con las sábanas y me siento protegido. Así ya no puede verme, aunque en ocasiones mi corazón comienza a latir con fuerza cuando imagino que, en cualquier momento, una mano invisible puede deslizarse entre las mantas y apartarlas con violencia. Pero no, la mirada no tiene manos. Sólo tiene un objetivo: contemplarme.

La mirada se mueve a sus anchas entre las tinieblas, pero también en la soledad. La he sentido clavándose en mí como una fina aguja de acero en un vagón de metro abarrotado, en una sala de cine o en mi oficina. Cuando como solo, en cualquier restaurante, la noto frente a mí, en la silla que queda vacía. Está atenta a todos mis movimientos, a cómo corto la carne con el tenedor y el cuchillo, a como me llevo la copa de vino a los labios, a como mastico los trozos de fruta. Y es en esos momentos cuando pienso si el día en que yo muera, la mirada se quedará encerrada conmigo dentro del ataud o si, simplemente, observará cómo me entierran en mi tumba para después alejarse".

PASA MIEDO Y SÉ FELIZ

PASA MIEDO Y SÉ FELIZ

Uno de mis géneros cinematográficos favoritos es el de terror. También siento debilidad por el cine fantástico y el de ciencia-ficción. Me sorprende el poder de sugerencia de las imágenes, capaces de ponerte los nervios de punta y hacerte sentir auténtico miedo, introduciéndose en los recovecos de la mente humana con algo que es pura ficción. Los psicólogos hablarán de los temores atávicos del ser humano... el caso es que a mí me encanta pasar miedo en una sala de cine.

De niño, recuerdo haber visto películas que me aterrorizaron. “Los pájaros” fue la primera película de Alfred Hitchcock que vi, y me puso el corazón a mil por hora. También me impresionó mucho “Tiburón”, de Steven Spielberg... esa pierna cercenada que cae al fondo del mar, ese niño devorado en su colchoneta. Mira que no habré jugado yo veces a “Tiburón” cuando me bañaba. De hecho, creo que cuando se es joven, tierno e ingenuo es cuando más se disfruta del cine de terror. Recuerdo que, en los tiempos de “Primera Sesión” (la película del sábado por la tarde, después de los dibujos animados de turno... Creo que este programa fue para mi generación el cine de barrio de nuestros padres o abuelos), tuve que dejar de ver una vieja película de Serie B, “El enigma de otro mundo”, de Christian Nyby (aunque los estudiosos del cine dicen que, en realidad, es de Howard Hawks). Años después, en mis tiempos universitarios, la volví a ver y me sorprendió comprobar como los viejos trucos del cine de los cincuenta habían funcionado con mi mente infantil. Es un hecho que, con el paso del tiempo, los espectadores se han hecho cada vez menos ingenuos, y las convenciones cinematográficas que funcionaban en décadas anteriores, ahora mismo se han quedado obsoletas.

Otra de las grandes películas de miedo que recuerdo haber visto es “Al final de la escalera”, de Peter Medak. Para mí, es la quintaesencia de las películas de casas encantadas... Cómo la presencia se va revelando poco a poco hasta la revelación final, esa escalofriante secuencia de la sesión de espiritismo... Hace un año me la compré en DVD. Recordaba casi todos los momentos de terror... menos una secuencia, casi al final de la película, que me volvió a poner los pelos de punta. Evidentemente, para el espectador que no quiera pasar miedo, la película puede parecerle una sucesión de tópicos... Pero el que sepa como ver una historia de fantasmas, disfrutará.

Desde entonces, pocas películas me han dado auténtico miedo. “Seven”, de David Fincher, me hizo sentir muy incómodo en mi butaca, especialmente con secuencias como la “resurrección” de la víctima correspondiente al pecado de la pereza. También estuve a punto de salirme del cine cuando vi “Cube”, de Vicenzo Natali. Hay una escena en la que tienen que atravesar un cubo cuya trampa salta con cualquier sonido que me puso al borde del ataque de nervios. “El proyecto de la Bruja de Blair” me quitó el sueño un par de noches, me parece una película estupenda, digan lo que digan. Y con “The Ring”, de Gore Verbinski, también pasé miedo, aunque la versión japonesa me pareció muy floja.

Hay películas del género que no me asustan pero que me gustan mucho por su estética. Me sucede con las viejas películas de terror en blanco y negro, como “Nosferatu”, de F.W. Murnau; “Yo anduve con un Zombie” y “La mujer pantera”, de Jacques Tourneur; cintas de serie B como “La invasión de los ultracuerpos” y otros títulos similares; o “The haunting”, de Robert Wise, que es, sin duda, una de mis películas preferidas de casa gótica y maldita. También me gustan las películas en color de Roger Corman, especialmente si son adaptaciones de Edgar Allan Poe y están protagonizadas por Vincent Price: “La tumba de Ligeia”, “La caida de la casa Usher”, “La máscara de la muerte roja”... Estéticamente, me gustan mucho también “Entrevista con el vampiro” y “En compañía de lobos”, ambas de Neil Jordan. De los monstruos clásicos, mi favorito es el hombre-lobo, aunque creo que todavía no se ha hecho una gran película sobre él (y encima, a su costa se han hecho cosas como "Teen Wolf", "Un hombre lobo americano en París" o ese "Lobo" protagonizado por Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer) Otro título reciente que me gustó es “28 días después”, de Danny Boyle, especialmente su primera parte, ya que después se desinfla peligrosamente. Por supuesto, he disfrutado con las películas de Amenábar y su cortometraje, “Himenóptero”. Y no me olvido de mi debilidad por el cine de terror de adolescentes: “Sé lo que hicisteis el último verano”, la trilogía de “Scream”, “Destino final”...

Sin embargo, a veces voy a contracorriente de las opiniones mayoritarias. “El sexto sentido” me decepcionó mucho (sin embargo, “Señales” me gustó mucho más). Vi “Alien” por primera vez cuando la reestrenaron el año pasado y, aunque me pareció una buena película, creo que no ha envejecido bien (en varias ocasiones saltaba a la vista que el alienígena era un hombre disfrazado). Tampoco vi “El exorcista” hasta su reestreno, y tampoco me pareció para tanto... aunque creo que es una película que no da miedo cuando la estás viendo, sino después, cuando piensas sobre ella... Es que el hecho de que el diablo te posea da un poco de miedo, qué cosas. De todas formas, prefiero “La profecía” y sus secuelas, con esas enrevesadas muertes. Y “El resplandor” me parece una película muy bien hecha, con momentos memorables, pero con un guión que hace aguas por todas partes...

SÉ INTELIGENTE, SÉ FELIZ

SÉ INTELIGENTE, SÉ FELIZ

Desde que empecé el blog no he hecho más que cantar las excelencias del cine estúpido. Pero hoy tengo el día intelectualoide y pedante, así que he decidido hacer un top de películas de filmoteca, del programa de Garci y cines de versión original. A veces, hay que alimentar un poco el espíritu.

El orden de las películas es aleatorio, ni ascendente ni descendente.

Porque yo lo valgo, comienzo con una película muda: “Amanecer” (1927), de F.W. Murnau. El cine mudo es una de mis debilidades (“Intolerancia”, “Nosferatu”, “La quimera del oro”, “Un perro andaluz”, “La sangre de un poeta”...), y en mi opinión, “Amanecer” es una de sus mayores joyas, una historia de amor de una ingenuidad que enamora y que sorprende por la naturalidad con la que está contada. Tiene planos realmente hermosos como una sobreimpresión en la que la pareja de enamorados, ajenos a todo lo que no sea su amor, atraviesa una calle llena de coches sin que estos les atropellen... y mágicamente, la calle se transforma en un bello bosque. El cine mudo era así, ingenuo y primitivo.

En cambio, “Pi” (1998), de Darren Aronofsky, no tiene nada de primitiva ni de ingenua. La fotografía en blanco y negro, muy contrastada; el montaje acelerado; la brillante banda sonora de música electrónica... sumergen al espectador en una pesadilla de imágenes y sonidos que es la que vive su protagonista. ¿Quién iba a pensar que se puede llegar a Dios a través de las matemáticas? Igualmente desasosegante es la siguiente película de Aronofsky, “Requiem por un sueño”, la brutal historia de una serie de personajes que se pierden en los laberintos de sus adicciones.

La Nouvelle Vague es otra de mis debilidades. Cuando estudiaba en la ECAM, la Filmoteca dedicó un ciclo a Godard y me tragué muchas de sus películas: “Al final de la escapada”, “Pierrot, el loco”, “Lemmy contra Alphaville”, “Made in USA”, “La gaya ciencia”... Pero mi favorita, sin duda, es “Vivir su vida” (1962), con una fantástica Anna Karina, que es algo así como la quintaesencia de la chica francesa de los sesenta. La película comienza con una pareja que rompe en un bar, de espaldas a la cámara... qué curioso, mi guión “Naïf” empieza de la misma manera, jejeje.

Des couloirs, des toits, des rideaux... « El año pasado en Marienbad » (1961), de Alain Resnais, es otra de mis películas favoritas de la Nouvelle Vague. Creo que la historia no tiene mucho sentido, sólo es un juego caprichoso de imágenes y segmentos temporales que se mezclan... ¿estamos en el presente, en el pasado o en ambos a la vez?

Evidentemente, “El año pasado en Mareinbad” es todo un desafío al sueño. También lo es “Solaris” (1972), de Andrei Tarkovsky. Sin embargo, si entras en la película, las tres horas pasan volando. “Solaris” parece una historia de ciencia-ficción, pero es, en realidad, una historia de amor y de fantasmas, entre un cosmonauta y un ser que parece su mujer muerta pero que no lo es, ¿o si lo es? Las fantasías se hacen realidad en Solaris, pero las consecuencias pueden ser terroríficas. De hecho, el “Solaris” de Tarkovsky tiene momentos de bastante suspense, como la llegada del astronauta a la misteriosamente desierta estación espacial... La novela de Stanislav Lem es más accesible que la película, pero no os confiéis: el final tampoco se entiende, jejeje... (pasa lo mismo con la novela de Arthur C. Clarke respecto a “2001, una odisea en el espacio”).

Otro buen remedio para combatir el insomnio es “Tren de sombras” (1997), de Jose Luis Guerín. Está dividida en tres segmentos: una serie de viejas películas familiares rodadas a principios del siglo XX; imágenes de los escenarios donde se rodaron esas películas tal y como están en la actualidad; y una repetición de las películas familiares destacando los detalles que desvelan la historia oculta tras esas imágenes aparentemente triviales e inconexas. Y todo esto sin decir una sola palabras en toda la película, una excelente demostración del poder de las imágenes, del cine en su forma más pura. Apasionante (nunca he visto tanta gente dormida en una sala de cine).

Otro de los incomprendidos del cine español es Marc Rechà. “El árbol de las cerezas” (1998) es su mejor película, un ejemplo de cine minimalista en el que, aparentemente, no se cuenta nada pero, en realidad, se están contando muchas cosas. Rechà rueda la vida tal y como es, con sus pausas, sus vacíos sin sentido, su ritmo lento y aburrido... y curiosamente, ese hiperrealismo provoca una sensación de extrañeza y misterio. Viendo películas así, uno se da cuenta de que el cine convencional no tiene nada que ver con la realidad, sino que es más bien un simulacro de realidad. Otras películas extremadamente realistas son las de los hermanos Dardenne: “Rosetta” (1999) y “El hijo” (2002), muy recomendables ambas.

En comparación con todo esto, “El ángel exterminador” (1962), de Luis Buñuel, es cine comercial. Mis películas favoritas de Buñuel son las que rodó en Méjico (“Los olvidados”, “Él”, “Ensayo de un crimen”, “Abismos de pasión”, “Simón del desierto”). “El ángel exterminador” trata de unos ricos burgueses que, después de una cena, se quedan atrapados en el salón donde se celebra. Las puertas están abiertas, pero ellos son incapaces de salir. Lo que más me gusta de esta película (y de otras como “Los pájaros” (1963), de Hitchcok) es que la base argumental de la película es un absurdo que nadie se preocupa en explicar y, sin embargo, a nadie le importa que quede inexplicado.

También me sorprenden las películas en las que los protagonistas mantienen largas y extrañas conversaciones sobre sí mismos y sus sentimientos sin caer en la pedantería. “Amateur” (1995), de Hal Hartley, es una de estas películas, un título que descubrí en un seminario de la Universidad de Navarra y que es, desde entonces, una de mis películas favoritas. Un mafioso amnésico, una exmonja ninfómana y virgen, una actriz porno fugitiva, un peculiar sentido del humor y un extraño aire de espiritualidad hacen de “Amateur” uno de los títulos imprescindibles del cine independiente americano de los noventa.

Y voy a terminar esta serie de recomendaciones con una película iraní: “Gabbeh” (1996), de Mohsen Makhmalbaf. No soy especialmente aficionado a las películas iraníes (son un poco aburridas, ¿no? Aunque me gusta mucho “El sabor de las cerezas” (1997), de Abbas Kiarostami), pero “Gabbeh” es una película corta y llena de color, con historias pasadas y presentes que se entrelazan como los hilos que componen una alfombra.

SÉ ESTÚPIDO, SÉ FELIZ

SÉ ESTÚPIDO, SÉ FELIZ

Muchas gracias a todos por los comentarios a mi “All by myself” (por cierto, escuchad la versión de Eric Carmen, no la de David Bisbal... y mucho menos la de Celine Dion). Tomo nota de vuestros sabios consejos... aunque no los vaya a poner en práctica, que me conozco, jejeje.

La principal actividad que he desarrollado este fin de semana ha sido dormir. Dormir por la mañana, dormir por la tarde, dormir por la noche... incluso hoy me caigo de sueño en el trabajo. Cuando uno entra en estas espirales del sueño, es difícil escapar de ellas. Pero a veces se agradece uno de estos fines de semana de inactividad total. Sales el viernes y el sábado y el domingo quedan consagrados a la vagancia más absoluta y placentera. Un poco de gimnasio el domingo por la mañana, cuando está semivacio y tienes todos los aparatos a tu disposición (y si en la VH1 están haciendo un top100 de las personas más sexys del planeta, mejor que mejor). Un cine el sábado por la noche (vimos “Incautos”, que, inesperadamente, está bastante mejor de lo que pensaba. De hecho, hasta la recomendaría y todo, por esto de que hay que apoyar al cine español a pesar del propio cine español). El sábado por la mañana fui a Correos a recoger un paquete, un disco de Sakis Rouvas que encargué en una web griega (Grecia está de moda, es lo que tiene celebrar las Olimpiadas). El disco está bien, es una mezcla de Alejandro Parreño con Tiziano Ferro... incluye una versión del “Feelings” en griego que, como poco, provoca estupefacción, jejeje. El fin de semana quedó completo con las famosas tortitas con nata del VIPS y una visita al Videoclub.

Teníamos el domingo cinéfilo, así que la película elegida fue... “Una rubia muy legal 2”. Hay días en los que apetece ver una de estas películas que demuestran que el mejor camino para hallar la felicidad es la estupidez. Sé tú mismo, no traiciones tus ingenuos ideales, vístete con ropa de colores, sonríe continuamente y te convertirás en el rey o la reina del baile, seducirás al chico más popular del colegio o descubrirás que esa amiga que te acompaña desde el principio de la peli no es tan fea como parecía (sólo tenía un mal asesor de imagen), triunfarás y los malos recibirán su merecido (aparte de ser, indudablemente, los peores vestidos de la función). Las chicas son guapas (Alicia Silverstone, Sarah Michelle Gellar, Jennifer Love Hewiit), los chicos son guapos (Luke Wilson, Freddie Prinze Jr.), siempre hace buen tiempo (sólo llueve si te han roto el corazón) y en un momento dado, todo el mundo se pone a bailar una canción de moda o algún viejo clásico de los ochenta.

Sí, estoy hablando de estas películas que nadie va a ver al cine, pero que luego son recibidas con aplausos en los autobuses, los trenes, el Canal Plus o las noches de videoclub. Hay de todo, desde adaptaciones de Shakespeare (“10 razones para odiarte”) y Jane Austen (“Fuera de Onda”, imprescindible) a puestas al día de viejas series de televisión (“La tribu de los Brady”, psicotrónica, o “Scooby Doo”... pero no su secuela, insoportable). Las fiestas de promoción se convierten en acontecimientos claves en la vida de todo adolescente (“Alguien como tú”, “Ya no puedo esperar”), por no hablar de los aniversarios de la promoción (“Romy & Michele”, con unas impagables Mira Sorvino, Lisa Kudrow y Janeane Garofalo). Posiblemente, la palma a la película más estúpida se la lleve “Zoolander” (aunque estaba pensando que “Los ángeles de Charlie” no se queda atrás, pero se supone que es una peli de acción... sin comentarios), un título a reivindicar...

Si es que ya lo digo yo, la ingenuidad, en ocasiones, puede ser una virtud muy positiva...

ALL BY MYSELF

ALL BY MYSELF

El verano es una época del año un tanto traicionera... Calor, sol, tiempo libre, vacaciones, planes por hacer, planes que se cumplen, planes que se quedan pendientes... Días de piscina, tardes de cine, noches de fiesta, amaneceres de resaca... Todo eso está muy bien, sí. La arena de la playa que se agarra en la piel, la sal del mar pegada en el pelo, el aire puro de los Pirineos, las estraordinarias historias de mi fantástica abuela, los solomillos y las patatas fritas... Todo eso sólo existe en verano. No, si el verano es estupendo, pero...

...me doy cuenta de que en verano paso mucho tiempo solo. En principio, no es algo que me importe demasiado. De hecho, me gusta estar solo, conmigo mismo. Soy una persona independiente y hay ocasiones en las que las relaciones sociales me agobian. Siempre he sido un poco “cardo” (aunque eso sí, soy un cardo simpático y cariñoso, jejeje...) y hay veces en que siento que las amistades te imponen obligaciones y te quitan libertad. Pero sé que no puedo vivir sin amigos.

Sin embargo, hay días como hoy en que la soledad me pesa, quizás porque mi cabeza no tiene con qué distraerse y se pone a dar vueltas... Cuando me he levantado, Esti ya se había ido. He desayunado solo mientras veía el telediario matinal de la primera cadena. He venido a trabajar: mi compañera de mesa tiene hoy turno de tarde y estoy solo en mi esquina de la planta 3bis. Después comeré solo en casa. Quizás me vea algún episodio en DVD de “Expediente X” a la hora de la siesta y después tengo que ir a comprarme un traje para la boda de mi prima. Por la noche, vienen amigos a cenar a casa, pero hasta entonces habré pasado el día sin hablar casi con nadie. En ocasiones, algún fin de semana que me he quedado solo en Madrid, termino hablando en voz alta o con el gato, más que nada porque siento que se me seca la boca... Y ahora que Esti se va a mudar y yo voy a vivir solo, por fin, como llevo bastante tiempo deseándolo, me imagino que estos días sin palabras serán más frecuentes.

Lo bueno de estar solo es que te sirve para valorar a los que tienes cerca (si no físicamente, sí en el corazón). Lo malo es que, cuando estoy rodeado de gente, echo de menos mi soledad sin responsabilidades. Y lo peor es que me pregunto si no debería haberme esforzado en encontrar a alguien con quien quisiera compartir esta soledad... Tendré que echarle otra capa de amianto a mi corazón.

ALÓ?

ALÓ?

En este blog, como si fuéramos unos Joaquín Luqui cualesquiera, seguimos apoyando a nuestros rumanos favoritos y a la canción del verano más surrealista de todos los tiempos (¿Seguimos? Ni que en este blog hubiera alguien más que yo...)

Ayer estaba viendo el Europe Top20 de la MTV... y el Dragostea Din Tei no figuraba por ninguna parte. Ya se sabe que la MTV es anglocentrista y filoamericana, pero las cifras hablan por sí mismas.

El colorista trío rumano ha sido (o es) número 1 durante varias semanas en Austria, Francia, Alemania, Noruega, España, Suiza y Rusia. Además de haber estado en el Top10 de Bélgica, Holanda, Irlanda, Portugal, Dinamarca e, incluso, Inglaterra. En algún sitio, alguien debe estar forrándose...

CON ORGULLO: Dancing in the street

CON ORGULLO: Dancing in the street

El pasado Sábado fui, como ya es tradición, al Desfile del Orgullo Gay (Que es una manifestación, me dijo Joserra... Que no, que es como la Cabalgata de los Reyes Magos, sólo que además de caramelos, tiran condones... Iba a hacer un chiste fácil sobre reyes y reinas, pero me lo callo). Bueno, yo no sé si el hecho de que una carroza estuviera presidida por Carmen de Mairena y Arlequín sea motivo para estar orgulloso... Claro que no es que el desfile tenga un nivel estético muy elevado. De hecho, este año las carrozas no tenían un diseño especial, como en ocasiones anteriores, apenas eran camiones o autobuses recubiertos de más y más carteles de publicidad (¿Quieres una carroza? Búscate un patrocinador y alquila un camión lleno de personas sin sentido del ridículo que, por si acaso, llevan enormes gafas de sol). También hubo menos musculoca y más oso... se ve que es lo que se lleva últimamente (aunque, como me confirmó Joserra, los chicos más guapos eran aquellos que llevaban una chica de la mano, jejeje). Todo se mueve por los impulsos de la moda. Y si el PSOE aprueba todas las leyes que ha prometido, ¿qué quedará por reivindicar para otros años?

En fin, pero me imagino que seguiré yendo a la cita en los años próximos. Más que nada, porque me gusta bailar en la calle, al aire libre, sobre el asfalto, ocupando el lugar de los coches. La ciudad cambia de cara durante unas horas y la Puerta de Alcalá se convierte en una pista de baile... Eso es algo que he podido hacer pocas veces (en Aste Nagusia, fiestas de Bilbao; o en el Sonar), pero es una sensación muy especial. Por una vez, la ciudad es tuya.

¡VIVA SAN FERMÍN!

¡VIVA SAN FERMÍN!

“...el seis de julio a mediodía, la fiesta estalló. No hay otra forma de expresarlo”.

(Ernest Hemingway. “Fiesta”)

No haría falta añadir ni una sola palabra más a lo que ya dijo Hemingway, amado y odiado a partes iguales por los pamploneses. Pero no puedo dejar de hacerlo...

Pamplona, mi pequeña ciudad de provincias, se convierte, por una semana, en la capital del mundo, en una Sodoma y Gomorra del kalimotxo y la juerga, nueve días de desenfreno que compensan la mojigatería que la reprime durante el resto del año. Pamplona es una ciudad agradable, pero a veces, vivir en ella es como estar en un capítulo de “Cuéntame”. Sin embargo, esto solo lo saben los que la conocemos cuando no es SanFermín. Para los demás, Pamplona sólo existe durante esos días extraños en los que la noche se confunde con el día, en los que la fiesta se sucede durante veinticuatro horas continuas, en los que todo está permitido... y cuando se dice todo, es todo. Australianos, neozelandeses, estadounidenses y europeos variados –además de españoles venidos de todos los puntos de la Península- duermen en las calles y se bañan en las fuentes, y a nadie parece importarle. A las pocas horas de comenzar la fiesta, el suelo de la ciudad se vuelve pegajoso: un engrudo de champán, harina y huevo lo cubre todo. Un penetrante aroma a orín y vino rancio hace intransitables los rincones oscuros y los callejones. Todo gira en la ciudad en torno a estos días: todo se cuida con esmero para destrozarlo en nueve días de julio. Y el 15 de julio, todo vuelve a reconstruirse: se limpian otra vez las calles, se reponen los bancos rotos, se vuelven a plantar las flores en los parques...

Nunca he disfrutado plenamente de los Sanfermines. Quizás sea porque tuve una adolescencia peculiar y este tipo de fiestas me recordaban mi soledad no voluntaria. Quizás sea porque no me gusta sentir que tengo que divertirme por obligación, sólo porque el calendario señalé una fecha determinada. Quizás sea porque algunos Sanfermines trajeron más decepciones que buenos recuerdos...

...pero el caso es que, cuando llegan estas fechas y no estoy en Pamplona, echo de menos a mi pequeña y paleta ciudad de provincias donde, en honor a un Santo que tal vez nunca existió, se celebra la bacanal más grande del universo sin que nadie se sienta culpable por ello.

GOOD BYE, MARLON

GOOD BYE, MARLON

Me acabo de dar cuenta de que el logotipo de mi blog (elaborado por mi simpar amiga, la siniestra Locusta) está sacado de un forograma de "Salvaje", película protagonizada por Marlon Brando. Nunca fue uno de mis actores favoritos, pero aquí va un pequeño recuerdo para el divo por excelencia.

¿Por qué será que las muertes de las grandes estrellas del cine son noticia de primera plana? ¿Será porque con ellas muere un poquito de nosotros mismos? ¿Será porque son el símbolo de una época dorada y mitificada en nuestra memoria que nunca volverá?

Poco a poco van muriendo todos los actores de aquella época y los clásicos de Hollywood van convirtiéndose en fantasmagóricos retratos de espectros de luz. Ellos ya son inmortales.

UN MICRÓFONO EN TITÁN

UN MICRÓFONO EN TITÁN

He entrado a trabajar a las nueve de la mañana. Llevo dos horas en mi mesa y no ha pasado nada... Como hoy no viene mi compañera de trabajo, estoy solo y a mi aire. Me he traido un par de discos, recopilaciones caseras que hago con mi ordenador para luego regalar. Ésta es la lista de canciones de uno de ellos:

1. Spanish Fantastic Soul, de Carlo Coupé
2. No complications, de Wagon Cookin´
3. Dead for you, de Najwajean
4. Pop, de La Oreja de Van Gogh
5. Al amanecer, de Los Fresones Rebeldes
6. Voy a aterrizar, de Nosoträsh
7. Dulce y callado, de La Buena Vida
8. Chup Chup, de Australian Blonde
9. Que puedo hacer, de Los Planetas
10. Cherchez la femme, de Souvenir
11. El bello verano, de Family
12. El sol no brillará nunca más, de La Casa Azul
13. Diferentes, de Ellos
14. Turn it up, de Sidonie
15. Looking through a hole, de Deluxe
16. Good day, de Sexy Sadie
Bonus Track: Quiéreme otra vez, de OBK

Todo muy pop, ya veis... No se hace mala música en España, lástima que la mayoria no vendan ni una escoba... y lástima que en este país, para molar no haya que vender. En Inglaterra, muchos de los grupos favoritos de la crítica son superventas, y aquí, bueno, pues el número de AFYVE son Los Lunnis (mejor tomárselo a risa). En fin, por algo el rock es un invento anglosajón.

A lo que iba, que me he ido a almorzar a la cafetería sin terminar el artículo. En estas dos horas me he dedicado, principalmente, a leer el periódico. Por una vez, como en los viejos tiempos, El Tentaciones incluía algo interesante: una entrevista a uno de mis actores favoritos, Ernesto Alterio. Eso sí, una vez leida la entrevista me llevo la impresión de que el chico debe ser un tanto peculiar... por no decir insoportable. A veces es mejor no saber nada de aquellos a quienes admiras.

Después me he leido el periódico, de atrás para adelante, como siempre. Una madre y un hijo se mataron mutuamente a puñaladas en un pueblo de Valencia, me parece. A veces, "El País" parece "El caso". Lo más interesante ha sido un artículo sobre la llegada de la nave Cassini a Saturno, que acaba de atravesar los anillos del planeta. En enero, la sonda Huygens descenderá sobre Titan, satélite cubierto por una densa atmósfera que cubre por completo su superficie. El artefacto atravesará las nubes y puede que caiga sobre océanos de metano líquido. Entre los aparatos que lleva, se incluye, por primera vez un micrófono. Me ha parecido algo entre curioso y absurdo, porque... ¿qué ruidos puede haber en Titán? No hay hombres, no hay animales, no hay vida... sonará como el Sáhara o la Antartida cuando no hay nadie para escuchar. Han llevado un micrófono a miles de kilómetros de distancia para grabar el silencio intergaláctico, a no ser que en Titán sople el viento y el metano salpique contra las rocas.

¿HAS ESCUCHADO CANTAR AL BUHO?

La pistola seguía estando sobre la mesa.

Un dos tres cuatro. Cierra los ojos. Un dos tres cuatro. Abre los ojos.

La pistola seguía estando sobre la mesa.

"Tú y yo, solos en una cabaña. En el monte. Nadie nos molestará". La mente de Carla era un torbellino de recuerdos. Eso había dicho Andrés, así había descrito el fin de semana. Una escapada a la sierra, una casita en la montaña, una cama grande y acogedora. La cama era grande, sí. Y ahora lo era más, porque su mitad izquierda estaba vacía. Andrés había desaparecido.

Pero la pistola seguía estando sobre la mesa.

Un dos tres cuatro. No servía de nada un dos tres cuatro. La pistola seguía estando sobre la mesa, Andrés seguía sin estar y Carla no se atrevía a moverse. Volvió a contar, lo volvió a hacer y volvió a volver a hacerlo. Decidió salir de la cama. Se acercó a la mesa. Contempló la pistola. La miró, pero no la miró. Sus ojos atravesaban el acero, absortos en la contemplación del enigma.

-¿Has escuchado cantar al búho?
-Sí.
-Dicen que cuando el búho canta es que alguien va a morir.

Un búho había cantado aquella noche. Carla lo había escuchado. Andrés lo había escuchado. ¿Estaría muerto Andrés? Carla tembló. Miró la puerta cerrada de la cabaña. No quiso salir. El sol entraba por la ventana, se oía el sonido del viento entre los pinos. El resto era silencio. ¿Sería ella la muerta? Cada vez tenía más pánico a salir de la casa. Se estaba tan bien allí... los muros eran fuertes y los cimientos, firmes.

La pistola seguía estando sobre la mesa.

Carla no podía hacer nada. ¿Qué podía hacer? En realidad, no quería hacer nada. Había algo que no estaba bien, algo fuera de sitio y ella no podía arreglarlo. Volvió a tumbarse en la cama enorme, vacía, solitaria.

Un dos tres cuatro. Cierra los ojos y no los abras. Duerme. Sueña. Despierta. Un dos tres cuatro. Abre los ojos y mira. Mira la cara de Andrés, dormido, a tu lado. Sus largas pestañas, su piel morena, su pelo negro, la cicatriz en el cuello. Escucha su respiración, suave, tranquila. Él duerme profundamente, ¿y tú?

La pistola ya no estaba sobre la mesa. En su lugar, el cadáver de un búho atraía a las moscas y a los gusanos.

VIVIENDO EN LA ERA POP

VIVIENDO EN LA ERA POP

Como podéis ver, le he cambiado el título a mi blog. Me he dado cuenta de que, de manera inconsciente, este diario cibernético se ha centrado sobre todo en ese tema, en la cultura popular, el Pop. Lo de “Viviendo en la Era Pop” es una canción de Los Flechazos, grupo que me espanta porque se creen que ser Pop es peinarse con flequillo y vestirse con camisas de gorgueras (eso no es ser Pop, eso es ser obsoleto), pero como lema me viene al pelo.

¿Qué es Pop? Pop es todo lo que forma parte de nuestra cultura de masas, las señas de identidad de nuestro tiempo, especialmente cuando no tienen vocación de serlo. Es decir, un anuncio de Burn con pretensiones artísticas (soy el rey de la pista) es una pedantería; un anuncio de Renault 19 con pingüinos cargados de dinamita es un chiste involuntario (comienza a ser Pop); un anuncio de detergente cuyo slogan es conocido por todos (“Un poco de pasta basta”, “La suciedad está en la ropa... ahora, la suciedad está en el agua”, “Esas manchitas rojas que dejan las picotas”, “Una solución quiero”) es puro Pop. Desde aquí, reivindico la condición de iconos de la modernidad del payaso desteñido de Micolor y del conejito rosa de Duracell. Si Warhol convirtió las latas de sopa Campbell en una obra de arte y el Museo Reina Sofía expuso en su muestra “Cien años del diseño español” la etiqueta del aceite Carbonell, ¿por qué no puedo hacer yo lo mismo con los botes de desodorante Axe?

El auténtico Pop no tiene pretensiones de serlo. El tontipop español es eso, una tontería que sólo tendría sentido si su éxito fuera masivo (que es con lo que, en realidad, sueña todo grupo musical): La Oreja de Van Gogh es más auténticamente pop que Ellos y La Casa Azul, mero pop para minorías... Operación Triunfo es pura cultura popular y Eurovisión es el festival Pop por excelencia. Pero Pop no es sinónimo de caspa ni de horterada, no nos confundamos... En el fondo, el Pop reivindica la belleza de lo cotidiano, llama la atención sobre lo que nos rodea y que nos pasa desapercibido: la estética de los videojuegos, los tebeos y los dibujos animados, el diseño de los objetos diarios, la belleza de los logotipos... Un artista Pop hace que nos fijemos en cosas familiares como si lo viéramos por primera vez: un ejemplo emblemático sería el diseño que hizo Javier Aramburu para Los Planetas a partir del viejo logo de la Pepsi Cola. Por no hablar de la gira PopMart de U2, en cuyo escenario destacaban un arco gigante inspirado en el emblema de McDonalds, así como una aceituna y una pantalla con forma de carrito de la compra... Los centros comerciales son los museos del siglo XXI.

Y ya que hablamos de museos, no os perdáis la retrospectiva sobre Roy Lichtenstein que expone el Museo Reina Sofía... una cita indispensable para todo los que apreciamos el Arte Pop.

IF YOU COULD READ MY MIND: ¡Viva el cine basura!

IF YOU COULD READ MY MIND: ¡Viva el cine basura!

Este ultimo fin de semana, el primero del verano, ha tenido la virtud de ser plácido, tranquilo y agradable. Al final, uno descubre que lo mejor de la vida está en su cotidianeidad, en el “no hacer nada especial ni planes superguays” sino en que todo siga su curso habitual. Es decir, este fin de semana he ido a la piscina, vi el partido de fútbol Suecia-Holanda (yo quería que ganara Suecia, me parece que jugaron mejor que los holandeses... lo que no entiendo es por qué los locutores querían que ganara Holanda, cosa que no se molestaron en disimular en ningún momento. Al final, todo terminó con lanzamientos del penalties, que, en mi opinión, es la muerte del fútbol: yo les tendría jugando prórrogas hasta que alguno metiese un gol...), curioseé las tiendas de ropa más estandarizadas y no encontré nada que me gustara (Zara, H&M, C&A... ¿Me estaré haciendo mayor? ¿Tendré que pasarme a Cortefiel? ¿Diseñarme mis propias camisetas?), saqueé la FNAC a pesar de estar a fines de mes, cené en el VIPS (un fin de semana sin pasar por el VIPS no es fin de semana... por favor, que alguien me recomiende otro sitio)... También vi pasar la Antorcha Olímpica por delante de mi casa (es lo que tiene vivir en el centro de Madrid: la actualidad viene a ti...), un momento fugaz y, desde luego, no tan emocionante como cuando la Antorcha de las Olimpiadas de Barcelona pasó por Pamplona.

Y como no, vi películas... El viernes, noche de DVD en casa, solo, de relax: “54”. El sábado, con los amigos, después del fútbol: “Scream”. Y el domingo, por la tarde, en los cines Ideal: “Wilbur se quiere suicidar”. ¿Y cuál es la que no me gustó? Pues la última... Me pareció una película casi catequética, de ésas que recomendarían mis profesores de la Universidad de Navarra para hacerse los cinéfilos. Me pareció una historia simple y previsible, con unos personajes muy planos: el cínico que se quiere suicidar por un tonto trauma infantil hasta que descubre la belleza de la vida, el hermano mayor de sonrisa beatífica que todo lo aguanta por el bien de los demás, la enfermera indiscreta que siempre mete la pata... Pero claro, como es una película europea, ambientada en un entorno sucio y pobre (supuestamente costumbrista: bueno, si el costumbrismo es vivir en casas donde no se ha pasado una fregona desde 1967, pues vale...), ya sólo por eso es “diferente” y digna de aplauso, aunque el guión sea un puro melodrama, aunque la banda sonora sea digna de una película española de los setenta, aunque los supuestos momentos de humor negro sean tan poco ingeniosos (oh, el hermano mayor se emborracha en la fiesta de cumpleaños y vomita sobre el vestido de la niña más repipi... ¿Influencia de los Farrelly en el cine Dogma?)... No sé, a veces no puedo con este snobismo del cine independiente...

Claro, que no es que “54” y “Scream” sean grandes obras de arte, pero al menos, no engañan a nadie. “54” es una película sin argumento, pero la música y esa estética tan setentera consiguen engancharme: uno termina la película con sensación de buen rollito y lo que quiere es irse a bailar a una discoteca con luces de neón, máquina de humo, bolas de espejos y mucha purpurina. Y de eso se trataba, creo yo, de mostrar que las pistas de baile son universos autónomos, lugares de ensueño que no tienen nada que ver con la realidad chabacana, paraísos artificiales que se desintegran cuando sus habitantes son devorados por la fiesta y se vuelven a encender las luces... Por lo demás, “54” es una de las pruebas más evidentes de que, para trabajar en el cine, cuenta más el físico que el talento. Ryan Philippe (que parece salido de una fotografía de Pierre & Gilles), Salma Hayek y Neve Campbell son intérpretes muy flojos, pero, en realidad, perfectos para sus papeles...

“Scream” es una de las películas clave de los noventa, ya que consiguió volver a poner de moda el cine de terror adolescente (“Sé lo que hicisteis el último verano”, “Leyenda Urbana”, “Destino Final”, “The Faculty”... si hasta Jaime Lee Curtis hizo una nueva secuela de “La noche de Halloween”). Y lo consiguió, creo yo, por sus dosis de ironía metacinematográfica (esos chistes a costa de Tori Spelling, la aparición del director Wes Craven con el jersey a rayas de Freddie Kruger, y sobre todo, las normas para sobrevivir en una película de terror: “Nunca digas: vuelvo enseguida”), además de por su brillante inicio, diez minutos de suspense protagonizados por Drew Barrymore, un teléfono insistente y uno de los asesinos en serie más torpes y menos eficaces de la historia del cine... por no hablar de su disfraz. ¿Y qué decir de frases tan brillantes como “La analogía no es correcta”, dicha así, sin estallar en carcajadas? ¿Y de las dementes interpretaciones de David Arquette y Skeet Ulrich, imitador de tercera categoría de Johnny Depp? ¿Y esa banda sonora, de estilo claramente noventero?

¡Larga vida al cine de/con/para adolescentes (especialmente si, cuando viste esas películas, tú eras un adolescente)!

FRIDAY. I´M IN LOVE

FRIDAY. I´M IN LOVE

¡Por fin es viernes! El mejor día de la semana, cuando terminan las obligaciones laborales y el fin de semana es una promesa de diversión y descanso aun no desmentida... Vamos, que la canción de The Cure hubiera sonado muy diferente si fuera "Monday, I´m in love".

Esta semana, en particular, lo único que puedo decir que I love es Amazon. Comprar cosas por Internet me recuerda a los episodios que veíamos en nuestra infancia de "Los Sabios", con ese horrible muñeco rosa llamado MIN. Al final, el siglo XXI ha llegado a nuestras vidas sin que nos hayamos dado cuenta... Eso sí, ¿dónde están los monorrailes, los robots-mayordomo, los monos de neopreno y los coches sin ruedas? El futuro no es lo que iba a ser... qué lástima, con lo divertidos que eran los videoclips futuristas de los ochenta (Kraftwerk, Ultravox, OMD, Duran Duran, Spandau Ballet, Frankie Goes to Hollywood... nunca el futuro se quedó tan pasado de moda).

A lo que iba... Esta semana recibí un paquete de Amazon con tres libros que había encargado. Uno se siente como si hubiera recibido un regalo, porque no se es consciente en ningún momento de haber pagado por ellos: tecleas unas cifras en el ordenador y luego aparecen otras cifras en el extracto de la cuenta... no ves el dinero en ningún momento y, claro, uno se envicia. (¿Realmente existe el dinero electrónico? Al final, todo se reduce a una serie de números registrados en un ordenador central... esos que volaba Edward Norton al final de "El Club de la Lucha"). Lo que compré fueron tres volúmenes de tiras cómicas en inglés de "Zits". Los cuatro primeros fueron editados en España, pero han dejado ya de hacerlo (o de traérlos a la FNAC), así que no me ha quedado más remedio (juas, como si fuera una operación a corazón abierto) que comprarlos via Internet.

El mundo de los comics es un universo cerrado y un caldo de cultivo que propicia la aparición de algunos de los fanatismos más desorbitados que conozco. Algunos hablan maravillas de las novelas gráficas con títulos como "Sin city" o "Sand Man" y cosas así... lo siento, yo no puedo con unos dibujos donde se ve más tinta china negra que otra cosa (y esos textos metafilosóficos repartidos en recuadros en viñetas de tamaño cinemascópico). Otros hablan maravillas de los comics de Superhéroes... los cuales sólo puedes entender si los has seguido, más o menos, desde su fecha de publicación, que, por lo general, se pierde en la noche de los tiempos... ¿Pero alguien sabe cuantos componentes distintos ha tenido la Patrulla X? Menos mal que las series de televisión de dibujos animados lo simplifican todo... Lo mejor es cuando se ponen a discutir sobre los matices introducidos en las series por los diferentes guionistas y/o dibujantes... En fin, que uno termina por no enterarse de nada y prefiere ver la película hollywoodense de turno.

Yo, en cambio, me quedo con las tiras cómicas. Cuatro o cinco viñetas que contienen una idea, un chiste o una reflexión sobre la vida. Me parece que Mafalda nos ha hecho reflexionar a todos un poquito (y eso que esas tiras fueron escritas/dibujadas en los años sesenta, y en Argentina). Quino es, ciertamente, un gran artista, lo demuestra en cada uno de sus álbunes (aunque los últimos muestran un humor más cínico y amargo que sus obras de los sesenta y los setenta, de un tono más idealista... Supongo que es el signo de los tiempos). También me gustan mucho las tiras de "Calvin & Hobbes", donde realidad y fantasía gamberra se confunden... ¿qué se puede esperar de un comic donde un tigre de peluche tiene nombre de filósofo? Tanto esta tira como "Zits" se publican en la sección infantil de "El País" de los domingos (y he de decir que es lo primero que leo del periódico ese día, qué cosas). "Zits" me divierte mucho, porque veo situaciones muy reconocibles de mi propia vida adolescente, de los noventa, del grunge: chistes sobre "Expediente X", sobre Eminem, sobre la bordería propia de los 15 años, esas camisas de cuadros y esos vaqueros que lleva el protagonista... vamos, la vida misma, mismamente.

De los noventa y aquellos tiempos dorados del "grunge", recuerdo que "El país de las Tentaciones" era algo así como la Biblia de los viernes... Allí se publicaban las aventuras de Cuttlas, el vaquero minimalista de Calpurnio. Parece mentira que se le pueda sacar tanto partido a cuatro rayas... aprended, novelistas gráficos. También me gustan algunos de los dibujantes de "El jueves", donde se mezcla el humor más salvaje con el más "naïf"... Yo prefiero el ingenuo, soy así... Me gusta la sección de "Ángel Sefija", de Mauro Entrialgo, pero, sobre todo, "Para ti, que eres joven", de Manel Fontdevila & Albert Fonteys (que es también el autor de "Tato, con moto y sin contrato", realismo social en estado puro). Y también Juanjo Sáez, alias "sin-pelos-en-la-lengua-odio-a-Sidonie-y-la-gente-fashion", y su némesis, Jordi Labanda, alias "molo-mazo.y-he-triunfado-plagiando-al-que-dibujaba-en-"Hola".

Coñe, uno se pone a escribir y a enlazar ideas y no pararía nunca. Perdonad, sufridos lectores de mi blog.

Y eso, todos a leer... ¡tebeos!

CARRUSEL DEL TERROR: El telediario de Antena3

CARRUSEL DEL TERROR: El telediario de Antena3

El de Antena3 y el de cualquier cadena... aunque el de Antena3 suele cebarse un poco en el sensacionalismo. El caso es que, ayer, después de enlazar “Madrid reta” con el final de “Pasabalabrita”, nos quedamos viendo el Telediario...

¿Y qué me encuentro? Pues me tengo que tragar el trailer de un futuro video “snuff” a cargo de un traductor surcoreano secuestrado por unos radicales iraquíes. Si Corea del Sur no retira sus tropas, los terroristas degollarán a su rehén. Por supuesto, el Gobierno de Seul no va a retirar a sus 3000 soldados, aunque el pueblo se haya echado a la calle a suplicar por la vida de un hombre inocente. Mientras tanto, George Bush jr se atraganta con galletitas en Camp David... En Irak no había armas de destrucción masiva y la comisión que estudia los atentados del 11-S afirma que no hay evidencias de una colaboración entre Al-Qaeda y el régimen de Sadam Hussein. La pregunta es... ¿Por qué Estados Unidos declaró la guerra a Irak? La respuesta se la dejo a los historiadores del futuro, que me temo que no serán nada benevolentes con este principio del siglo XXI.

A continuación, Navarra en las noticias. Un joven de Santesteban entra en el bar de su exnovia, se quema a lo bonzo y, envuelto en llamas, se abalanza sobre su ex y la madre de ésta... Esto más que violencia doméstica, raya ya con la psicopatía. Por suerte, no había imágenes... aunque la situación, en mi mente, resulta casi de final de ópera de Wagner, de mito griego o de pintura expresionista alemana... El joven murió y las dos mujeres están graves.

¿Qué más? Un reportaje sobre atracos a bancos. Las imágenes de la cámara de seguridad nos muestran cómo un asaltante pone la pistola sobre la cabeza de uno de los cajeros. Una razón más para no estudiar Economía... Y por si hubiera habido poca carnaza, tenemos que ver cómo un joven novillero es empitonado en la femoral. El torero no parece darse cuenta, pero la sangre mana a borbotones y tiñe de rojo todo el traje de luces...

Y en la sección de deportes, JJSantos afirma con vehemencia que Iñaki Sáez debe presentar su dimisión cuanto antes... Si los demás periodistas se permitieran estos lujos, ¿qué dirían?

YO QUIERO TENER UN MILLÓN DE AMIGOS

YO QUIERO TENER UN MILLÓN DE AMIGOS

Bueno, no, mejor no, que agobio. ¿En qué estaba pensando Roberto Carlos? Claro que... ¿cómo se puede fíar uno de alguien que decía que el gato está triste y azul? ¿Era daltónico? ¿Fumaba hierba de mala calidad? Ains...

Yo me contento con tener unos pocos amigos, pero que sean buenos. Uno de ellos es Joserra. Y como el chico también tiene un blog, pues también le he hecho un rotulillo (Y todo gracias a ese primitivo programa llamado Microsoft Paint).

HOLLYDAY... CELEBRATE!

HOLLYDAY... CELEBRATE!

Hoy me han confirmado mis fechas de vacaciones: todo el mes de agosto. No he tenido tanto tiempo libre desde el verano de 1999 (el verano de después del primer curso de la ECAM). 31 días seguidos para mí solo.

La pregunta es... ¿y ahora que hago?

Por lo pronto, le he hecho un rótulo a mi hermano...

LEARNING TO FLY

LEARNING TO FLY

La tarde sigue aburrida, y yo me estoy convirtiendo en un experto en informática autodidacto.

Le he hecho un rotulillo a Manuel Benedito. Gracias a él, estoy en este puesto de trabajo. Al chico le gusta ir de malo por la vida, pero, en realidad, es un pedazo de la pan. Se le nota.