El sábado vi "Mar adentro" en los cines Ideal. La taquillera no nos advirtió de que la entrada incluía una serie de performances a cargo de un espectador chalado que comentaba la película a voz en grito hasta que fue invitado a abandonar la sala por parte de un acomodador. Todo esto acompañado de los entrañables comentarios de las espectadores marujonas que pueblan los cines madrileños, a las que uno, a estas alturas, ya les tiene hasta cariño y todo. Sólo en una paleta ciudad de provincias como Pamplona se nos puede ocurrir que en el cine no se debe hablar, pero ya se sabe que los del norte somos muy reservados.
Sorpresa: "Mar adentro" me dejó frío, y en algunos momentos, incluso me aburrió. No negaré que los actores están muy bien, en especial los menos conocidos y Lola Dueñas (pero que Lola Dueñas haga un papelón no es novedad). Belén Rueda me pareció correcta, pero no creo que haga algo muy diferente a lo que ya le he visto hacer anteriormente (lo que pasa es que viste más actuar bien en una película de Amenábar que actuar bien en una serie de televisión... prejuicios, siempre prejuicios). Por supuesto, Javier Bardem está muy bien, pero la verdad, yo nunca creí ver a Ramón Sampedro, sino que en todo momento vi a Javier Bardem disfrazado de Sampedro... ¿Hubiera sido mejor que el protagonista fuera un actor menos conocido? ¿Hubiera sido mejor no hacer una recreación del caso de Ramón Sampedro sino inspirarse en él para hacer una historia completamente nueva? Porque, de todas formas, hay varios personajes y pasajes de la historia que no se corresponden con la realidad... aunque no sepamos exactamente cuales.
El guión también me sorprendió. Pensé que el tratamiento de la historia sea diferente, ya que el argumento empieza, por así decirlo, "de repente", sin un planteamiento previo, sin un prólogo. En este sentido, el guión me pareció, en algunos momentos, algo deslabazado y descentrado, con algunos meandros que ralentizaban el ritmo de la historia... Quizás habrían sido necesarias unas tijeras para limar algunas subtramas y aclarar algunas relaciones entre personajes. No voy a desvelar el argumento, así que me callaré algunas dudas que se me quedaron respecto a las motivaciones ocultas de los personajes, pero... ¿a quién quiere realmente Ramón y por qué?
Lo que sí demuestra "Mar adentro" es el talento para la dirección de Alejandro Amenábar. Cada plano, cada movimiento de cámara, está cargado de significado, una relación entre fondo y forma que no es muy habitual y que hace que, por lo menos, uno disfrute de la película como espectáculo estético. Sin embargo, eché de menos la sutileza de "Los otros", ya que "Mar adentro" tiene momentos que recurren a una simbología demasiado evidente y hasta facilona.
Uno se pregunta, en estos casos, por qué toda la crítica española se deshace en elogios ciegos hacia la que supone es la gran apuesta cinematográfica española del año, sin hacer lo que se debe hacer, una crítica razonada de una película que no es tan buena como nos hacen creer... ni tan mala como nos harán creer dentro de un par de años.
Un par de apuntes más:
-Estupefactos nos quedamos Pablo, Joserra y yo al ver recreado a un personaje real que nos pilla un poco de cerca: un sacerdote profesor en la Univesidad de Navarra, también tetrapléjico, que se convirtió en una suerte de antítesis de Sampedro. El tratamiento de este personaje me pareció superficial, aunque afortunadamente no cae en la caricatura fácil... La pregunta es: ¿habrá sabido este sacerdote que iba a formar parte del argumento de la película? ¿Deben pedirle autorización previa? Si la forma en la que su personaje ha sido tratado no le gusta, ¿puede demandar a la productora?
-Duda filosófica (a ver si Spinoza me la resuelve). El abogado de Sampedro hace una argumentación por la cual se deduce que la eutanasia es delictiva en España (un Estado laico) en función de unos criterios metafísicos, es decir, religiosos... Mi pregunta es: ¿La Metafísica se basa necesariamente en argumentos religiosos? ¿Hay metafísica para ateos?
Por último, queda claro que Ramón Sampedro tenía un único objetivo en la vida: Morir. Sin embargo, no se profundiza mucho en este hecho. Se da por supuesto que quería morir porque su vida, en esas situación, no era digna. Hubiera agradecido que el personaje no fuera tan petreo en este aspecto... ¿nunca dudó Sampedro respecto a su deseo de morir? La verdad es que, independientemente de la cuestión de la eutanasia, el personaje, el real y el cinematográfico, nunca me resultó simpático. Y me quedo con la duda de si su accidente no fue realmente un intento de suicidio, como comentó Joserra que le había comentado un compañero de trabajo... Habrá que investigar, porque la película, ciertamente, resulta un tanto ambigua al respecto.