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El blog de ace76

Personal

TIRA LA TELE A LA BASURA

TIRA LA TELE A LA BASURA

Ayer estuve trabajando hasta las ocho de la tarde. Y cuando digo "trabajando" es "trabajando", no es "pasando el rato delante del ordenador". Después me fui al gimnasio a seguir luchando contra las acumulaciones de grasa. Entre una cosa y otra llegué a casa a las diez y media, agotado, sin ganas de nada. Me iba a freir una pechuga de pollo pero ya empezaba a emanar este característico olor a basura, así que el vueltayvuelta de Campofrío me solucionó el expediente cenil.

¿Y después? ¿Qué se puede hacer un lunes, solo en casa, a las once de la noche? Mi idea era acostarme temprano, pero no tan temprano. En el Messenger, Esti me dio la solución:

-Tienes que ver el corto que ponen en "Versión Española", es muy bueno.

-Pero será muy tarde, ¿no?

-En unos 40 minutos o así.

-Bueno, esperaré.

Creo que fueron más de cuarenta minutos. Traté de matarlos con la tele. En la Primera, David Civera ganaba el "Mira quien baila". Y sí, Rosa va a participar en la próxima edición. En la Segunda, "Versión española" nos deleitaba con "Lo mejor que le puede pasar a un croissant". No puedo juzgar por los cinco o diez minutos salteados que vi, pero me pareció lo peor. En la Tres, el Peliculón de la semana era "Mi gran boda griega". Ya la vi en el cine y no me gustó, pocas comedias más sosas que esa he visto yo. En la Cuatro... en la Cuatro... ¿Qué ponen en la Cuatro entre el telediario y "Noche Hache"? ¿La carta de ajuste? (ah, sí, "Maracaná 06") En "Noche Hache" vi un poco a Iker Jiménez, me cae simpático, me gusta "Cuarto Milenio" aunque luego no pegue ojo. En la Cinco, como desde hace años, el lunes es la noche de CSI, serie que nunca me ha despertado el mínimo interés. Y más allá de Telemadrid, el dial entra en la zona crepúscular...

Así que me puse a fregar. Cuando volví al sofá Paco Mir y Pablo Carbonell hablaban de su película como si fuera "Ciudadano Kane". Flauta se quedo dormido.

El cortometraje se titulaba "La explicación". En fin, no me pareció tan bueno como dijo Esti, el bailecito final rayaba ligeramente con lo ridículo y no me gusta mucho cómo trabaja Gustavo Salmerón, pero, por otra parte, era original, estaba dirigido con buen gusto, no era una ida de olla y, sobre todo, no se hacía largo, una gran virtud en el mundo del cortometraje.

Y al final, en la cama a la una y media. 

FIN DE SEMANA TRANQUILO

FIN DE SEMANA TRANQUILO

Éste ha sido un fin de semana tranquilo y casero, lo cual tiene muchas ventajas:

- Visionado intenso de DVDs pendientes. Y aun me quedan unos cuantos por ver, uno se compra las temporadas de las series a puñados y luego no saca tiempo para nada. De "Perdidos" ya sólo me quedan por ver los extras. También me vi el "101" de Depeche Mode, aunque creo que podían haber publicado todo el concierto, no sólo una selección de canciones (y encima sin seguir el orden en el que fueron cantadas... Por lo menos, no vienen en el orden en el que están en el disco). Y en casa de Alberto, maratón de "Sexo en Nueva York". Y me he comprado "El calentito", estupenda película que todos deberiáis ver, comprar, alquilar, recomendar...

- Fregar, limpiar, tender, quitar el polvo, ordenar, cambiar la arena del gato, doblar ropa, emparejar calcetines y estas otras cosas que hay que hacer para que la casa tenga pinta de hogar.

- Descargar canciones del Kazaa y nuevos episodios de "Lost". ¿Qué timo es este de los Artic Monkeys? No les veo la gracia. Mucho mejor The Bravery. Pero donde estén los noventa...

- Comenzar a colocar las fotos del Interal en el album, junto con entradas, mapas y folletos recopilados por toda Europa. Voy a poco a poco, así que es como volver a viajar otra vez. Me gusta mucho sacar fotos, y aunque tengo una cierta tendencia a la postalitis, creo que no se me da mal del todo. Sí, vale, también abuso de los encuadres inclinados. Sí, lo reconozco, también me gusta combinar objetos que están en primer plano con los que están detrás. Es lo que se llama ESTILO PROPIO. ¿O no?

(Una de las cosas que me gustaría hacer es apuntarme a un buen curso de fotografía. A ver si saco tiempo y dinero).

- Ahorro. Si no hay vida social, el dinero no se va en cenas, cines, palomitas y otros vicios. Si quiero comprarme una casa, cada euro cuenta.

Pero lo mejor de todo es que uno termina con ganas de salir de fiesta para el siguiente fin de semana... ¿Alguien propone algún plan interesante?

ME LAVO LOS DIENTES

ME LAVO LOS DIENTES

...con mucha pastita. Me he acordado de Casimiro mientras me lavaba los dientes después de comer. Caprichos de las neuronas, supongo.

Éste ha sido uno de los propósitos navideños que sí he cumplido: traerme cepillo y dentífrico al trabajo para lavarme los dientes todos los días después de comer. Durante el año pasado he descuidado un poco mi dentadura y me salió alguna caries. Imperdonable.

Aunque éste era un propósito fácil de cumplir.

Anoche estuve en casa de Alberto viendo el "¿Cantas o qué?". Pensé que sus participantes (especialmente aquellos que no responden al perfil profesional de "famosillo" como Miguel de Miguel o Estefanía Luyk) tendrían algún sentido del ridículo. Pero no. Está claro que es un programa para burlarse de sus participantes. Cada uno lo hacía peor que el anterior. Pero es que ninguno lo hizo medianamente bien... Bueno, de hecho, ninguno lo hizo "regular", todo se movió en la categoría de "mal" a "pésimo". Ver (y escuchar) para creer.

Vamos, que hasta YO canto mejor.

Éste es el típico día tonto sin nada destacable que contar. Me ha gustado ver, en la portada de todos los periódicos, la noticia del paraíso natural encontrado en Indonesia. Oxigena un poco la actualidad informativa. Lástima que, a partir de ahora, ese lugar haya dejado de ser virgen. Ya me veo a las masas de expediciones científicas y de turistas que se acercaran a lugar para estudiar la región. Acabará como el Everest, donde debe de haber toneladas de basura acumuladas. 

JUGANDO AL APOCALIPSIS

JUGANDO AL APOCALIPSIS

De la misma forma que el aleteo de una mariposa en Buenos Aires puede provocar un huracan en Tokyo, la publicación de una caricatura de Mahoma en un periódico danés hace que las instalaciones de la UE en Palestina sean tomadas por guerrilleros (¿pueden ser llamados terroristas?) y que el mundo árabe le haga boicot a Carlsberg. ¿La tomarán también con Ikea y quemarán los discos de Abba y Roxette? (No se me ocurren, ahora mismo, otras aportacíones de Escandinavia al mundo... Ah sí, el Estado del Bienestar, los móviles Nokia y Ericsson y las películas de Lars Von Triers).

Durante los últimos días hemos visto a un presidente decirle al mundo que somos "adictos al petroleo" (más información en el blog de Locusta), a otro presidente decir que "el holocausto es un mito" (Irán, haciendo amigos) y a otro presidente amigo de los jerseys calificar a Fidel Castro de "demócrata" (sí, claro, democracia del partido único, al más puro estilo soviético). Mientras tanto, Corea del Norte hace lo que le da la gana y las niñas de las granjas turcas se mueren de gripe.

Si el mundo fuera una partida de ajedrez (o de Risk, quizás sea más apropiado), yo diría que las piezas están muy bien puestas. ¿Cuál es el juego? ¿El mundo contra Irán? ¿Irán contra el mundo? ¿Estados Unidos contra el mundo? ¿El mundo contra Estados Unidos? ¿Por qué no resuelven ya el problema de Israel y nos dejan dormir tranquilos? ¿O hay que recordar que la Primera Guerra Mundial comenzó por un país relativamente insignificante como Serbia?

Este el post agorero del mes. Espero que se me puede definir como "alarmista sin justificación".

GAUDI, BOCATAS, AMPARO, TOMATE Y HASTA LUEGO

GAUDI, BOCATAS, AMPARO, TOMATE  Y HASTA LUEGO

El resplandor de un rayo y el sonido del trueno me despertaron de madrugada. Al rato volví a dormirme y, cuando abrí los ojos otra vez, pude ver, por primera ver en dos días, algo de cielo azul.

Para seguir con la rutina de fin de semana de engorde, desayunamos los bombones que habían sobrado de la tarde anterior. Mamá llegó hacia las once. Yo propuse ir a La Pedrera, un edificio que siempre me ha llamado la atención y que nunca había visitado por dentro. "Yo invito", dije para vencer posibles reticencias.

La Pedrera es un edificio fabuloso, su fachada sinuosa parece que estuviera en continua transformación, como si las ventanas y los balcones fueran a menguar, crecer, aparecer, desaparecer en el momento más inesperado. Junto con el Parque Güell, hace pensar en el escenario de un cuento, un desafío a la lógica, un pedazo de magia en medio de la ciudad. En la azotea, las chimeneas se convierten en gigantes mitológicos, rostros extraños que contemplan la silueta de una ciudad donde, increíblemente, pueden compartir espacio la Sagrada Familia, los rascacielos del puerto y la torre Agbar sin que el resultado sea grotesco. Barcelona tiene algo especial que hace que la unión de sus elementos resulte equilibrado. ¿Será cosa de la luz del Mediterráneo?

Dan ganas de viajar en el tiempo y ver cómo sería la vida cotidiana en La Pedrera hace décadas. ¿Qué se sentirá al dormir dentro de una obra de arte?

Y aunque no lo parezca, el diseño de La Pedrera responde a criterios prácticos y lógicos: que haya luz en todas las habitaciones, que los patios interiores no sean ratoneras oscuras, que los espacios sean diáfanos para facilitar el movimiento de personas y objetos... Resultaba irónico ver una comparación entre el garaje diseñado por Gaudi para la Finca Güell, con gruesas columnas y pensado para coches de caballos, y el que diseñó para La Pedrera, sin ninguna columna y un espacio amplio para que los autromóviles pudieran maniobrar a sus anchas. Entonces, ¿por qué los garajes de hoy en día se parecen más a los antiguos? Si Gaudi pudo hacer garajes sin columnas, ¿por qué los que se construyen actualmente son laberintos de obstáculos?

Una vez más hay que reconocer lo modernos que eran los antiguos.

La hora de salida del avión se nos echaba encima. Comimos unos bocatas en un Pan´s que nos salió al paso y cogimos a Chopin para que nos acompañara al aeropuerto. Un café en la terminal C para despedir a mi madre. Justo cuando ella embarcaba, aterrizaba otro avión. En la salida, un par de reporteras con sus respectivos cámaras esperaban con bastante desgana. ¿A quién? Un hombre con un letrero en el que ponía "Amparo Larrañaga" nos sacó de dudas. Nos quedamos a cotillear. Llegó Amparo Larrañaga acompañada por Juanjo Artero (JavieldeVeranoAzul para los amigos). Las cámaras no se pusieron a grabar hasta que no salieron a la calle y caminaban hacia el coche. ¿La ley no permite grabar en los aeropuertos? ¿O será que da más sensación de exclusiva perseguir a un famoso por la calle? ¿Le preguntarían por el "éxito" de su horrorosa serie "Fuera de Control" (qué mala es)? ¿O por los romances de su padre? Se admiten apuestas.

Mi avión salía de la Terminal B. Un abrazo a mi hermano, un beso a mi cuñada, una patadita a Chopin y a ver tiendas... que en el aeropuerto de Barcelona hay muchas. Viaje fugaz en el avión y a casa, a cenar con los amigos y ver los soporíferos premios Goya. No hay nada como el hogar.

DESAYUNOS, PECES, BOMBONES, TORTUGAS Y PERDIDOS

DESAYUNOS, PECES, BOMBONES, TORTUGAS Y PERDIDOS

A la mañana siguiente, seguía lloviendo. Era un sábado gris y frío.

-¿Quieres ducharte primero? Es que te puedes quedar sin agua caliente.

-No me tomes el pelo.

Y seguí remoloneando en la cama. Cuando entré en la ducha, descubrí que mi hermano no estaba de broma. Abrí el grifo del agua caliente y salió un chorro de agua templada que se fue enfriando por segundos. Así descubrí la existencia de los calentadores de agua eléctricos.

A las diez fuimos a desayunar al hotel con mi madre. No hay nada como un pantagruélico buffet desayuno NH para empezar el día. Primero, lo dulce: bollitos, croissants, tarta de chocolate. Después llega el turno del segundo desayuno, para saborear lo salado: jamón, queso, paté, salchichas, huevos revueltos. Y por último, el postre, si el estómago lo permite. Por supuesto, todo ello acompañado de café con leche, zumo de naranja y un vaso de agua. En caso de escasez económica, un desayuno NH te soluciona todas las comidas del día.

Como seguía lloviendo, la opción de pasear por el Parque Güell o el de la Ciudadela (del que mi hermano, en un derroche de barcelonismo militante, dijo: "es como el Central Park") quedaron desechadas. Un sitio cubierto: nos fuimos al Aquarium. He ido varías veces, pero me gusta ver nadar a los peces y a los tiburones. Es como mirar las estrellas: la mente se distrae, no piensa en nada, se relaja contemplando los movimientos de un pulpo sobre las rocas o el jugueteo de los peces payaso entre los tentáculos de una anémona. "¡Nemo, Nemo!", gritan los niños.

Comimos tarde y poco: ensalada y restos de pizza. No teníamos hambre.

Mi madre ya había visto la casa y había dado su beneplácito, así que ya podía ser inaugurada oficialmente. A las siete de la tarde vinieron mi tía, mis primas, sus maridos y la pequeña María. Mi tía trajo una caja de bombones de Chocolat Factory. ÑamÑam, deliciosos. Pero deliciosos de verdad. Y sí, también tienen tienda en Madrid. Con tanta gente alrededor, Chopin estaba nervioso. María le perseguía, pero el perro se escondía tras las piernas de Amaya. Pero las estrellas de la velada fueron Wanda y Nemo, los galápagos de la casa. Los sacamos de la pecera y los dejamos corretear por el salón (vale, "corretear" puede ser una palabra algo exagerada). A María le encantaron.

Despedimos a la familia hacia las diez y medía. Sentados en el futón, vimos dos episodios de "Perdidos" de la segunda temporada, descargados por cortesía del Kazaa de la calle Príncipe. Amaya demostró ser una auténtica adicta a la serie y quiso sonsacarme información. ¿Quién muere en el capítulo seis? Pero mis labios permanecieron sellados.   

Seguía lloviendo.

LLUVIA, FRÍO, PIZZA, CHOCOLATE Y CHOPIN

LLUVIA, FRÍO, PIZZA, CHOCOLATE Y CHOPIN

Apenas había leido la mitad del periódico cuando noté que el avión descendía.

-"Vamos a comenzar el proceso de aterrizaje en el aeropuerto de Barcelona", dijo el piloto por los altavoces.

"¿Ya?", pensé. "Ni siquiera he tenido tiempo de tener miedo y reflexionar sobre la imposibilidad de que un aparato tan pesado vuele". Seguí leyendo el periódico, pasando las páginas más rápidamente. Total, la sección de política nacional se lee rápido. Estatut por aquí, papeles de Salamanca por allá. Por la ventanilla no se veían más que nubes grises hasta que, de repente, apareció la costa del Mediterráneo, casi al alcance de la mano. Un minuto después, el avión se deslizó vertiginosamente por la pista. Había llegado a Barcelona.

Mientras atravesaba el tunel de embarque, llamé a mi hermano. Se disculpó: pensaba que aterrizaba una hora más tarde y acababa de salir de su casa para venir a buscarnos. Así que me reuní con mi madre, quien pocos minutos antes había aterrizado procedente de Pamplona, y dimos una vuelta por el aeropuerto mientras esperábamos a Miguel.

Me gustan los aeropuertos. Son como pequeñas ciudades que despiertan mi lado más consumista y goloso. ¿En qué otro lugar del mundo pesnaría en comprar tabletas de Toblerone gigantes? Está claro que comer chocolate a puñados es una de las maneras de ahuyentar el miedo a volar. El azúcar produce serotonina contra las turbulencias.

Finalmente, Miguel llegó a las seis, su hora prevista, y nos llevó a su casa. Chopin nos ladró y luego se escondió debajo de la mesa camilla. Chopin es un perro de cinco meses, de raza caniche, con pedigree no oficial. Mi madre lo describe como "una oveja latxa". Poco a poco, me fui ganando su confianza y el domingo ya no se asustaba de nosotros. Incluso llegó a lamerme la cara.

La casa de Miguel y Amaya es como un piso de película española de los setenta reformado con el toque sueco de Ikea. Tiene una cocina pequeña, un dormitorio pequeño, un salón mediano, un cuarto de baño mediano y un balcón enorme desde el que se ve la fachada del Camp Nou.

La edición barcelonesa del diario "Qué" del viernes tenía como titular "Este fin de semana... Sofá y mantita". Acertaron de pleno. Paraguas, gorro, bufanda y guantes. Salí a la calle como si estuviéramos en lo más duro del duro invierno. ¡Lo estábamos! Nos acercamos hasta L´Illa. Quería ver la tienda donde mi Amigo Invisible me compró la caja de bombones de sabores extraños (seta, soja, pistacho, comino) esta pasada navidad. No la encontramos, pero terminamos en esta otra: Xocoa  (y sí, lectores golosos míos, tiene sucursal en Madrid).

El día acabó con una sabrosa degustación de productos del Pizza Hut. Miguel y yo acompañamos a nuestra madre hasta el hotel. Seguía lloviendo.  

BARCELOOONA!

BARCELOOONA!

Ha sido una semana extraña, pero la vida sigue... por suerte.

¡Esta tarde me voy a Barcelona!

El pronóstico del tiempo no es el más favorable. Espero que mi avión no se encuentre con estos tornados que asolan el aeropuerto del Prat. Con lo poco que me gusta volar... aunque para ir a Barcelona es lo más rápido y rentable.

Tengo ganas de ver la casa de mi hermano. A ver qué tal se duerme en el salón. Mejor dicho, a ver qué tal se duerme en el salón... con un perro suelto por la casa.

Espero que mi hermano sea un buen cicerone y nos lleve a lugares interesantes, además del precioso Parque Güell. Barcelona me gusta, aunque a veces me parece una ciudad demasiado "de diseño". No sé, donde esté el entrañable caos madrileño...

Y el domingo, fiesta-cena en casa Príncipe con pizzas, chorizo, aceitunas y frutos secos (¿régimen? ¿dieta? Yo no comprender) para ver los Goya y criticarlos a gusto. Este año, en vez del premio a la mejor película, deberían ser honestos y dar el premio "a la menos mala". Por cercanía geográfica y sentimental, apuesto por "Obaba" y sus bonitos paisajes.

 

20 DE ENERO

20 DE ENERO

-Hoy es veinte de enero.

-Ajá. Qué interesante.

-Es lo más destacable que se me ocurre contar en este momento.

-Pues muy bien, una vida loca la tuya, ¿eh?

-Bueno, apenas son las doce de la mañana.

-Pues eso, ¡ya ha pasado más de medio día!

-Creo que las horas de sueño no deberían contar.

-Vale, concedido, ¿y del día de ayer que me cuentas? ¿Que fue 19 de enero?

-En efecto, fue 19 de enero, pero tuvo bastante contenido. Tuve la mañana libre y me levanté tarde, escuchando el último disco de Depeche Mode (que me gusta bastante más que "Exciter", ¿te he contado ya que voy al concierto que dan en Madrid?). Después vi el último episodio descargado de "Perdidos" (donde, tachán, hay interesantes revelaciones, jiojiojio). Pablo vino a mediodía para grabarse su enésimo disco y fuimos a comer al nuevo Wok que han abierto en Virgen de los Peligros. A las cuatro entré a trabajar y salí a las ocho. Fui al gimnasio y a las diez Esti se vino a casa. Cenamos deliciosa Pizza del Mascalzone (la mejor pizzeria de la ciudad, barata y veloz. En diez minutos llegó la pizza de cuatro quesos... aprovechamos que no estaba Joserra, jejeje) y jugamos al Trivial DVD mientras veíamos GH. La partida se alargó hasta la una de la mañana y Esti se quedó a dormir en el sofá, como en los viejos tiempos.

-Entonces fue un buen día.

-Sí, estuvo bastante bien. Además, empecé a reescribir un viejo guión y a trabajar en uno nuevo.

-Eso sí que es una gran noticia. A ver en qué termina la cosa.

PASO DEMASIADO TIEMPO EN SILENCIO

PASO DEMASIADO TIEMPO EN SILENCIO

Hay una cosa que echo de menos de mi antiguo trabajo: hablar, charlar, conversar, cotillear, chafardear y todos sus sinónimos... Allí, en cuanto me aburría, podía hablar de cosas inteligentes (o no) con Locusta o, si no, irme a la sala de repicado a hablar de fútbol (sí, yo hablo de fútbol, ¿sorprendidos?) mientras veíamos los últimos videoclips enviados por las discográficas.

Aquí sólo tengo una compañera cerca y, aunque es una chica maja, no tenemos mucho de que hablar: a mí las historias de botellones ya se me han quedado atrás. Y la verdad, no tengo excusas para irme a otras mesas y hablar con otros compañeros. Últimamente, ni siquiera voy a tomar café (hay que ahorrar para superar esta cuesta de enero). Por lo menos, me queda el teléfono.

Y no es sólo una cuestión de aburrimiento, es que, cuando estoy mucho rato callado, me cuesta hablar cuando tengo que hablar. Es como si perdiera soltura y fluidez en cuanto estoy unas horas sin darle a la lengua...

Hoy el día está siendo especialmente aburrido... que le den a la jornada intensiva, seis horas seguidas en esta silla acaban convirtiéndose en una tortura.

Cambiando de tema, ayer por la tarde, antes de ir al gimnasio, me di una vuelta por la FNAC, aprovechando que vuelve a estar semivacía entre semana para leer algunos comics de manera gratuita. Mientras paseaba por la sección DVDs capte este fragmento de conversación entre cliente y dependiente:

- ¿Y "Pulp Fiction"? ¿La tenéis?

- Eeeeh, no... También está descatalogada.

- ¿Cómo? ¿Pero cómo es posible?

- Pues sí... descatalogada.

A mí también me extrañó. Vamos, que si uno quiere comprarse una peli en DVD, mejor que se dé prisa, no vaya a ser que la descataloguen y no vuelva a aparecer nunca más... que es lo que creo que ha pasado con "Tron", peli que vi por la tele en mi niñez y de la que guardo muy buen recuerdo (posiblemente mitificado), histórico fracaso cinematográfico mil veces plagiado en todo tipo de películas, anuncios y videoclips y que fue publicado en DVD hace un año o así.

Ayer por la noche alquilé "Sin City". Me gustó, aunque he de reconocer que puede resultar espantosa para muchos espectador. A su lado, "Kill Bill" parece una película de Disney. También hay que decir que, aunque "Sin City" es espectacular visualmente, "Kill Bill" tiene más historia, más contenido. Vamos, que es mejor.

Hale, ya he quemado unos minutos de tiempo. En dos horas, libre. 

DON´T LOOK BACK IN ANGER

DON´T LOOK BACK IN ANGER

Dado que mi presente actual no es precisamente radiante, no tanto por mí sino por las circunstancias que están atravesando algunos de mis amigos, y ya que abrí el baúl de los recuerdos para desempolvar mi pasado en el Burguer King, ¿por qué no seguir enseñando viejas fotos del album?

Casi nunca pienso en el pasado anterior a la Universidad, quizás porque lo veo como algo muy lejano, sin relación apenas con mi vida actual. Pienso en mí como adolescente y casi no me reconozco, o puede que prefiera no reconocerme. Tengo la sensación de que era un niño bastante estúpido y repipi, de estos que siempre meten la pata al abrir la boca y se ganan las antipatías del resto. También era muy tímido, con un miedo atroz a hacer el ridículo en público. De esto aun me quedan resquicios y quizás sea uno de mis mayores defectos: aun hay muchas cosas que me dan vergüenza, cosas realmente absurdas, la verdad. Me cuesta mucho hacer preguntas y me cuesta mucho más enfrentarme a personas maleducadas y gritonas, el cerebro se me bloquea y no soy capaz de articular frases coherentes. Aunque, poco a poco, he ido mejorando.

Durante mi adolescencia, me sentía como un pez fuera del agua, nunca me integré en la masa, en el grupo. Era un elemento extraño que quería ser como todos los demás. Hasta que un día todo cambió. O más que un día, fue una semana.

En septiembre de 1993, antes de empezar COU, me fui de viaje de estudios a Mallorca. Fue una semana de playa y piscina, asquerosa comida de hotel, primeros devaneos con el alcohol, botellón en la playa con visita de la policía incluida y karaoke (desde aquí pido perdón a Kansas por haber destrozado "Dust in the wind"), primeros bailoteos en una discoteca... Me acuerdo del BCM, de como varios nos subimos a un podio a hacer como que bailábamos entre flashes, rayos laser y canciones de Haddaway y Robin S. Al salir del local, los oidos me zumbaban como nunca.

Durante esa semana fui un adolescente como todos los demás, un elemento más del grupo del que siempre había querido ser parte. Me sentí normal.

Y me di cuenta de que, en el fondo, no me gustaba ser normal. Por lo menos, no de esa manera. Me sentía más cómodo siendo un bicho raro. Poco después, conocí otros ambientes y, por primera vez desde la infancia, hice amigos de verdad. En la Universidad descubrí que no era un bicho raro, sino que era como todo el mundo. O mejor dicho, que yo era yo, con mis particularidades y mis rarezas, algunas de las cuales, de repente, dejaron de ser defectos para convertirse en virtudes. Ni bicho raro, ni friqui de pasillo, ni marginado de pupitre. Yo soy especial. Todos lo somos, ¿no? 

Mi adolescencia fue un cuento de terror con final feliz.  

PÁGINAS DEL PASADO

PÁGINAS DEL PASADO

En efecto, durante dos meses y medio del año 2000, fui relaciones públicas del Burger King. Todas las tardes, me ponía la chapita identificativa sobre la americana, cogía mi carpeta llena de tarjetas, estudiaba el mapa de mi zona asignada e iba de casa en casa invitando a la gente a ir al Burguer King. ¿Invitando? Sí, claro, invitando a treinta dos por uno del Menu Big King, a treinta dos por uno de Big King y a treinta dos por uno de Sundys. Pero, ¿invitando? Sí, claro, a cambio de las tres mil pesetas que cuesta esta tarjeta Vip que tienes que presentar con los vales. Evidentemente, el discurso no era así, pero bueno, tampoco es cuestión de reproducirlo aquí y hablar de "el factor oveja" (si dices que el vecino ya la tiene, puedes despertar la codicia y los deseos de tu víct... comprador interesado).

Lo esencial era mantener una actitud positiva: un vendedor tiene que sonreir, estar animado, despertar confianza en el incaut... comprador interesado. Por eso, el ambiente en la empresa era como de secta iluminada. Todos nos saludábamos con grandes sonrisas y chocando las manos al más puro estilo jugador de la NBA. "Gimme five!" (o algo parecido en majdrileño), me decían, enseñando todos los dientes. Y yo, que siempre he odiado ese tipo de cosas, les seguía la corriente sin terminar de dar crédito a lo que veía. Aunque eso se quedaba en nada comparado con las reuniones de motivación que se hacían antes de empezar cada jornada. Como yo sólo trabajaba por las tardes, sólo pude asistir a ellas algunos sábados.

En un sotano frío nos reuníamos todos los vendedores. Primero, por parejas, ensayábamos el proceso de estaf... venta. Y después llegaba el momento cumbre, cuando bajaba el director de la empresa. Todos nos poníamos en corro y empezábamos a dar palmas. Uno de nosotros comenzaba a bailar en círculos e iba sacando a personas al corro, éstas sacaban a otras más, que a su vez sacaban a otras más hasta formar una curiosa mezcla de baile country y akelarre hamburguesero. Éste era nuestro himno: "El otro día fui, a casa de mi abuela, y ella me enseñó, a bailar el chipi-chipi. Baila el chipi-chipi, baila el chipi-chipi, baila el chipi-chipi, pero bailalo bien".

Por supuesto, todo terminaba en un inmenso "gimme five" en el que todos chocábamos nuestras manos entre risas y gritos de júbilo.

¿Ridículo? Sí, pero no puedo negar que uno salía de la reunión con un cierto grado de euforia. La verdad es que el trabajo me ayudo a perder algo de timidez y vergüenza, además de enseñarme que, pase lo que pase, siempre podré trabajar en algo y no morirme de hambre. Así que, no hay mal que por bien no venga. 

PD: Por cierto, hay más de cien referencias hay "baila el chipi-chipi" en Google. Y no sólo van a casa de la abuela, también hay versiones en que van a ver a Maguila o la Mari...

MAÑANAS ETERNAS

MAÑANAS ETERNAS

Está muy bien esto de tener jornada intensiva en enero, pero estas mañanas de seis horas terminan haciéndose eternas. Además, la actividad laboral está en letargo hasta febrero, por los que los tiempos muertos se multiplican.

Hay gente que se sorprenda de que yo tenga tiempos muertos, pero aun no he conocido un trabajo que no los tenga. En Transvision llegaba a haber días muertos y semanas de encefalograma plano. ¿Qué habría sido de mí sin Portalmix? Aquí la cosa no llega a tanto, suele haber ratos aburridos a primera hora de la mañana (momento de lectura bloguil) y a última hora (momento de escritura bloguil), aunque, en una correcta aplicación de la ley de Murphy, el teléfono comienza a sonar con llamadas urgentes cinco minutos antes de la hora de comer.

Miento. Sí que he tenido un trabajo que no tenía tiempos muertos: el de relaciones públicas del Burger King. También era el peor pagado...

Mis tardes, de momento, se están dividiendo en visionado de episodios en DVD de "Expediente X" y "Perdidos", visitas al gimnasio, vaguear y resucitar un poco mi alicaida vida social. Ayer estuve viendo el nuevo piso de Alberto, cuyas escrituras había firmado esa mañana. Es pequeño, pero bien estructurado y con muchas posibilidades.

-Aquí vendría una reflexión del tipo "grrr, todo el mundo se compra casa (también mi primo) y yo no puedo ni soñar con ello en un futuro cercano", pero me la voy a ahorrar-

Por la noche, me fui al piso okupa de Pablo (¿Okupa? Sí, okupa, pero es una historia muy larga, inverosímil pero cierta) a ver el tercer episodio de "Vientos de agua", serie que en su primera entrega nos provoco muchas risas con su ¿innecesaria? subtitulación.

-Aquí vendría otra reflexión del tipo "envidia de los trabajos del prójimo", pero también me la voy a ahorrar-

El caso es que la serie se hace, a veces, un poco pesada, pero no está mal del todo. A veces, ni siquiera parece española... y eso, por lo general, suele ser un halago. Eso sí, parece que la mayor parte de la audiencia prefiere ver otras cosas.

Y con esto, ya me he acercado un poco más a la hora de salir. ¡Tengo hambre!

¡REGALOS!

¡REGALOS!

La vuelta al cole después de las vacaciones conllevaba responder a esta pregunta: "¿Qué te han traido los Reyes?".

La mañana de Reyes de este año fue divertido, hubo muchas cosas para todos, aunque he de decir que los regalos de peso se los llevaron mi hermano (¡impresora!) y mi madre (¡atornillador eléctrico! ¡Esto parece la tómbola!). Estuvimos casi una hora, tirados en el suelo del recibidor, en pijama, abriendo por turno los regalos, desgarrando papeles de colores mientras mi madre reunía los adornos que decoraban algunos paquetes para reciclarlos en futuros años.

Me hizo mucha ilusión que mi hermano me regalara el Trivial Pursuit con DVD, espero organizar partidas en mi casa para descubrir si nuestra amiga Esti figura en alguna tarjeta. En una partida nos salió una pregunta que hacía referencia a "Paco y Veva", así que, ¿por qué no? Tampoco podían faltar los tradicionales calcetines de rombos, ni las láminas para guardar los sellos, ni el revoltijo de caramelos y galletas que cada año nos trae una tía de Oviedo.

¿Qué más? Unos altavoces nuevos para el ordenador/discman, así podré escuchar música en mi cuarto antes de acostarme y escuchar mejor los episodios descargados de "Lost" (atención, frikis del mundo, no os perdáis este enlace del que me hablo Cristóbal. Las grandes series generan su propia mitología). Y ya que estamos con "Perdidos", pues sí, me autorregalé la primera temporada en DVD y mi madre y yo hemos hechos sesiones intensivas de visionado. También me regalaron un album para que pueda ordenar algunas de mis fotos y souvenirs de mi Interail, y un gran cuaderno en blanco para escribir (éste también es autorregalo mío). También hubo libros: "Nuevas aventuras de un guionista en Holliwood", de William Goldman y "Los 100 discos más vendidos de los 80" (a mi madre le cayeron los de los 60 y 70, y a mi hermano, la de los 90).

¿Algo más? Siempre se me olvida algo... Eche unas buenas risas con otro regalo que me hizo mi hermano: la peor película que haya visto nunca en un cine,"Wishmaster". Y además, en vídeo (salido de una oferta de un videoclub de Barcelona, por X DVDs alquilados, te regalan una peli de video).

Me gusta hacer regalos... ¡pero me gusta más que me los hagan!

BALANCE

BALANCE

Si me preguntaran qué buenos momentos recuerdo de 2005...

Me acordaría de San Francisco. De los tranvías, del olor a humedad del YMCA, de Alcatraz, de las curvas de la Calle Lombard, de los leones marinos, de las partidas en las viejas maquinas recreativas del Museo Mecánico, de la primera mañana en la cafetería desayunando muffins con "The blower´s daughter" como fondo musical, del chocolate Ghirardelli, de la Transamerican Pyramid, de Sausalito y el sol de California, de los búfalos bajo la lluvia, del jardín japones, de los arcoiris de Castro, de la tienda de discos en el antiguo barrio hippie, de la tarta de chocolate Godiva de Macy´s, del frío que hacía en la piscina, de las instalaciones vanguardistas del SFMOMA... Pero sobre todo, me acuerdo de Baker Beach, la playa solitaria, mientras atardecía sobre el océano Pacífico y mi hermano, mi prima y yo caminábamos hacia el Golden Gate (es ahí donde se muestra como el puente más bonito del mundo). Fue uno de estos momentos donde todo parece estar en su sitio.

Me acordaría del Interail. Me siento orgulloso de haber sido capaz de cumplir uno de mis propósitos, no es algo que me suela suceder. Recordaré la emoción nerviosa que sentí cuando el tren salió de Barcelona, los mosquitos infernales del albergue de Milán, la plaza de San Marcos desierta a las ocho de la mañana, el tren abarrotado de gente que me llevó a Verona, la diminuta habitación del hostal de Roma, el jardín de Villa Camerata, la inmensa cúpula de la Catedral de Florencia, el David, Siena, el brillo del sol en los campos de olivos que rodean Asis, el intenso azul del Golfo de Corinto, "El nacimiento de Venus", cómo me perdí en Bari buscando el muelle desde donde salía el ferry para Grecia, cómo me perdí en el barrio de Eyup bucando el Cafe de Pierre Loti, la playa de Lido, el viaje nocturno a Estambul en tren (viaje en el espacio y en el tiempo hasta los años ¿cincuenta? La aduana turca parecía un decorado de película de fugitivos), "La tempestad", la música tradicional griega en una terraza de Plaka, el sabor de las olivas y la moussaka, la balaustrada de cristal del palacio de Dolmabhaçe, la sensación de lujo cosmopolita y de vuelta a casa que me produjo el aeropuerto de Estambul... Y tantas otras cosas.

Me acordaría de mi fiesta de cumpleaños en el Vegaviana. Me lo pasé muy bien con todas las personas a las que quiero (y con la amiga de Pablo, jejeje). Más cosas que me vienen a la cabeza: la final de la Copa del Rey de Osasuna, de fiesta por Pamplona; los batidos de nuez del Café Ajenjo, siempre acompañados de interesantes conversaciones; del concierto de Michael Bublé; del concierto de REM; del concierto de Garbage; de que NO pude ir al concierto de U2; de "Cabaret", mi primer musical; de la noche de estreno de "El calentito" y mi bocaza; de los momentos compartidos y de tantas otras cosas que ahora no recuerdo y que me vendrán a la cabeza en cuanto termine de escribir estas frases.

 

SE EMPIEZA

SE EMPIEZA

Año Nuevo, ¿vida nueva?

La vieja no estaba tan mal. De todas formas, me gusta el cambio de año, es un buen momento para reflexionar y hacerse buenos propósitos.

Los míos son, básicamente, tres. El primero es el más sencillo: adelgazar los kilos de turrones, polvorones, mazapanes y viandas acumulados en este último mes. Echo de menos el gimnasio, aunque me imagino que después echaré de menos los azucares saturados.

El segundo propósito es el más complicado: ahorrar. Me cuesta mucho equilibrar mi economía doméstica. Si por lo menos tuviera la sensación de estar comprándome miles de cosas cada mes, me compensaría. Pero tengo la impresión de que el dinero se va y se va sin que yo me dé cuenta.

El tercer propósito es el más divertido: escribir más y, sobre todo, mejor.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

SE ACABA

Como las galletas del Surtido Cuétara, mi año laboral está a punto de acabarse. A las doce nos tomamos una copa con nuestro simpático jefe supremo y supongo que ya no volveremos a nuestras mesas.

Mañana por la mañana cogeré el tren a Pamplona y comenzarán mis vacaciones navideñas, con un amplio y variado programa de comidas y cenas con familia y amigos. Me apatece. A ver si nieva...

No sé si escribiré algo en el blog, dada la velocidad de conexión de mi casa materna, así que...

 ¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!

¡¡¡¡ME HA TOCADO...

¡¡¡¡ME HA TOCADO...

...el reintegro!!!!

Menos da una piedra (que no una pedrea, jijiji).

Llevamos toda la mañana siguiendo el sorteo a través de Internet, con la cantinela constante de los niños de San Ildefonso... miiiiil euurooooooos... Es la primera vez en mi vida que lo hago, esto de seguir el sorteo, y tiene su emoción.

Y con esto comienzan las Navidades. También empieza el invierno, lo cual es una buena noticia: a partir de ahora las noches empezarán a acortarse y los días a alargarse. El verano de 2006 se va acercando poco a poco...

LAST CHRISTMAS

LAST CHRISTMAS

Llegan las Navidades y las cadenas de videos musicales sacan del archivo el videoclip de Wham! como si fuera un villancico... También suelen salir a la luz el de "Pipes of peace", de Paul McCartney (que el videoclip cuenta lo mismo que la película "Felices Fiestas", cómo los franceses y alemanes se pusieron a jugar al futbol durante la Primera Guerra Mundial) y el "The Power of Love", de Frankie goes to Hollywood (aburridisima canción).

Pero este fin de semana tocaba celebrar otra cosa: el cumpleaños de Sonia. Fue un tanto improvisado, ya que la invitación se cursó de un día para otro. Pero la experiencia demuestra que los mejores planes son los que se improvisan, y así fue. Joserra y yo nos fuimos la tarde del sábado a comprar los regalos para nuestra Charlotte particular (Sonia: "Que no, que yo soy Carrie". Claro, y yo soy Fox Mulder, no te digo) en el barrio de Salamanca y nos encontramos con Ana Blanco en Habitat (a mí me costó reconocerla con el pelo recogido) y con Nieves Álvarez y Cameron Alborzian en Vinçon. Joserra casi se desmaya de la impresión. Son tan guapos que parecen de otro planeta.

Para cenar fuimos a tapear por la Latina. No habíamos reservado mesa en ningún sitio, pero tampoco tuvimos problema. Devoramos huevos rotos, oreja, rabas, chorizo a la sidra... Terminamos en un pub cercano e incluso hicimos como que bailamos reguetón. Faltó Pablo, pero estuvimos todos los antiguos compañeros de fila universitaria (incluido el difícil de ver Sito). Nos divertimos. No sé por qué, pero me pareció que aun estábamos en la vieja Iruña... Será, quizás, que la Latina se parece bastante al Casco Viejo de Pamplona... 

Y además Sonia nos ha prometido que no va a cambiar su regalo. Triunfo total.

EL ESPÍRITU DE LAS NAVIDADES PRESENTES YA ESTÁ AQUÍ

EL ESPÍRITU DE LAS NAVIDADES PRESENTES YA ESTÁ AQUÍ

Ha llegado en forma de felicitación navideña. Creo que ya he mandado unas cien, y ninguna era mía. Sólo he mandado "christmas" (que bonito palabro) cuando estaba en la Universidad y tuve una época en la que intercambiaba cartas con amigos de Bilbao y Santander. Ahora ya no lo hago, suelo mandar un e-mail colectivo con alguna reflexión personal y ya está, cubierto el expediente.

Luego me quejo de que a la casa Príncipe sólo lleguen emails del trabajo, de Amena, del ING y de la Universidad de Navarra...

Después llegará el sorteo de Navidad, con el familiar (iba a decir "entrañable", glups) soniquete de los niños de San Ildefonso. Al día siguiente, con mis décimos y participaciones, consultaré la lista de premios y, como no, no me habrá tocado nada. Aunque este año, no sé por qué, tengo la sensación de que sí, de que me va a tocar. Y si no, siempre queda la lotería de El Niño.

En el comedor de la empresa ya han puesto una bandeja con dulces navideños para picar. Compré en el supermercado turrón de Suchard con galleta: no me gustó, prefiero la receta tradicional. Espero poder recoger la cesta de Navidad la semana que viene: ¿habrá jamón para Nochebuena? En enero llegarán tiempos de dieta, pero estas Navidades no me voy a preocupar: el resto del año no se comen mazapanes y polvorones. Todo sea por el nacimiento del Hijo de Dios, jejeje.

Y las compras y los regalos... Me gusta la sensación que me produce encontrar el regalo adecuado para cada persona e imaginar la cara que pondrá cuando lo abra. Este fin de semana toca preparar el regalo del Amigo Invisible. ¿Quién será la víctima de una de mis maquiavélicas cajas? ¿O este año no haré caja? Y os preguntaréis, ¿qué es esto de las cajas?

En el fondo, me gusta la Navidad. Las luces, las tiendas decoradas, los Belenes, el estanque del parque de Yamaguchi congelado, los días de nieve...