
Saco de contexto una frase de "El País de las Tentaciones" que me ha hecho gracia: "¿Por qué ser yo misma si puedo ser Beyoncé?".
Aquí nos enfrentamos a uno de los consejos más peligrosos de todos los tiempos: "Sé tuúmismo". Sinceridad, autenticidad, blablabla... chorradas.
O quizás no tanto...
Ser uno mismo es lo más difícil del mundo, porque, ¿qué hace uno cuando no se gusta a sí mismo? Gordos que quieren ser delgados, bajos que quieren ser altos, gente con un coeficiente intelectual escaso que quiere ser como Norman Foster, hombres y mujeres hartos de sus vidas, suicidas frustrados, gente que vive soñando con otras vidas, prepotentes e impotentes... Que les vengan a estos con el cuento de "Sé tú mismo".
Claro que se supone que el espíritu humano es capaz de superar todos los obstáculos. Este es otro cuentecillo que nos venden desde pequeños... El alma humana que se crece ante la adversidad, tal y cual. No quiero pensar en todas esas películas en las que el perdedor marginado acaba convirtiéndose en el rey / la reina del baile. Pero, a ver, ¿alguien se cree que Shrek y Fiona, entre ser ogros verdes y malolientes o unos seres humanos estéticamente aceptables, iban a elegir volver a la ciénaga? ¡Venga ya! ¿Qué nos están vendiendo? Chicos, chicas, no os esforcéis, siempre seréis unos pequeños friquis...
Ah no, pues me niego. Me niego a que el "Sé tú mismo" se convierta en una especie de "Acéptate a ti mismo" derrotista, frustrante y castrador (sí, ya sé, a pedante no me gana nadie, pero las palabras están en el diccionario para ser usadas, ¿no?). Yo no me quiero regodear en mis propios defectos, en mi propia mierdecilla. Si una cosa hemos aprendido en Gran Hermano es que algunas personas confunden sinceridad con simple y llana mala educación. O si no, podemos recurrir a ese episodio lleno de sabiduría de Los Simpsons en el que la civilización se va al garate porque todo el mundo hace lo que le apetece porque "le salió de ahí". Yo quiero ser mejor persona de lo que soy.
Pero claro, me doy de bruces contra la realidad. Porque a mí me gustaría saber cantar y ser una estrella del rock, pero, claro, la Naturaleza, Dios o mis genes no me han regalado las cualidades necesarias para ello, y que no me vengan con que "si quieres, puedes". No, la vida no es una película... ni siquiera es una serie de televisión. Porque, claro, a mí también me habría gustado medir más de metro ochenta y no tener que preocuparme por si como ese delicioso postre lleno de calorías o esa insípida manzana...
Jajajaja... Me río un poco de mí mismo. Pero sí, creo que si la educación, la publicidad, las películas, la cultura occidental en general, en vez de por el "Sé tú mismo/acéptate a ti mismo", apostaran por el sabio consejo de Sócrates: "CONÓCETE A TI MISMO", a todos nos iría bastante mejor.
"¿Por qué ser yo misma si puedo ser Beyoncé?". La respuesta es fácil: "Sé tú misma, porque NO puede ser Beyoncé". Pero si de verdad te conocieras a ti misma, querrías ser tú misma, no Beyoncé.
Porque si de una cosa estoy convencido es de que todos, en el fondo, somos extraordinarios.