Ayer por la tarde, después del trabajo, me fui al Palacio de Hielo a hacer una de las cosas que más me gustan en esta vida: patinar.
Todo empezó hace una semana, cuando en la cafetería del curro me dijeron mis compañeros habituales de desayuno: "Oye, que hemos pensado en ir una tarde a patinar, ¿te apuntas?". Y yo contesté: "Por supuesto".
Tampoco es que sea un experto patinador, ni que vaya a la pista todas la semanas. Es más, en los últimos cinco años habré ido tres o cuatro veces. Quizás el hecho de que no sea una actividad habitual, hace que me guste más. Además, como, por lo general, soy un negado para todo tipo de deportes (o eso me han hecho creer desde el colegio), el hecho de poder deslizarme a cierta velocidad sin apenas caerme es para mí un triunfo personal. Cuando tu culo ya ha dado un par de veces contra el suave y blando hielo, pierdes el miedo, coges soltura y te dedicas a dar vueltas y vueltas a la pista con ocasionales momentos de peligro. Es una actividad relajante. La mente se vacía y todo se reduce al hielo, los patines y tú... y oops! Apártate, niña, apártate! Ploooof!
Son sólo cinco euros por sesión entre semana, quemas calorías (que recuperé después con un Chivito de la Pampa made in VIPS), no hay demasiada gente y la que hay, es guapa! ¡Todo son ventajas! ¿Quién se apunta? En un par de meses, estaremos todos dando cabriolas.
Los chicos de Alta Tensión han tardado, pero ya tengo en mi cuenta corriente lo conseguido gracias a ser un especialista en la vida de Sissi Emperatriz. Esto... mejor será decir, lo conseguido gracias a ser un chico con una suerte increíble.
Parte del dinero ya está ahorrado, y otra parte ha servido para tapar agujeros y darme algún capricho que tenía atrasado. Pero ahora tengo una duda.
Mi aparato de música lleva meses (por no decir años) averiado. El lector de CD suele saltarse, entrecortarse, volverse loco, con todos los compactos entre las pistas de audio segunda y cuarta (y a veces con otras, pero es menos frecuente). Es un aparato que me gusta mucho, pero... ¿lo llevo a arreglar? ¿O me saldrá más rentable comparme uno nuevo? Y si me compro uno nuevo, ¿qué hago con el viejo? ¿Lo tiro a la basura? ¿Qué haríais vosotros?
Ayer fui al cine a ver "El truco final" (The Prestige, en su versión original. Seguro que en la distribuidora alguno llegó a pensar que era una película sobre aquel petrolero marrón). ¿Y qué puedo decir de ella?
¡¡¡Que hacía mucho tiempo que no veía una película tan estúpida en una sala de cine!!!
Es una pena que no pueda desvelaros el argumento por si acaso alguno va a verla, pero es que roza lo cómico y lo ridículo (no, no es que roce, es que cae en ellos). La cosa va de dos magos, Hugh Jackman y Christian Bale (los dos van al mismo gimnasio), enfrentados a lo largo de su carrera en una competición por arruinarle al uno los trucos del otro, y de paso, la vida. Las simpatías del espectador oscilan entre el uno y el otro según el nivel de la putada realizada, hasta que al final acaba deseando que los dos desaparezcan dentro de una caja mágica lanzada a los más profundo del océano. Entre medias de los fotogramas se pasean la guapa Piper Perabo, el solvente Michael Caine, David Bowie dando vida a un científico loco y esta actriz de moda con mucha presencia física y escaso talento interpretativo llamada Scarlett Johansson.
Lo peor de la película no es que el espectador medianamente inteligente vea venir el truco final desde el primer acto, sino que recurre a una solución argumental que vulnera todo lo escrito sobre la suspensión de la incredulidad, el pacto de lectura con el espectador y la necesidad de ser coherente con el universo narrativo creado en la historia. En otras palabras, que del mismo modo que en una película de romanos no puede aparecer una nave espacial o que en un drama neorrealista no caben hadas madrinas vestidas de colorines, no es de recibo que en un drama decimonónico aparezca... Me cuesta contenerme, pero no lo voy a hacer (bueno, os dejo una pista en la imagen, por si os pica mucho la curiosidad)
Estás avisados: no perdais el tiempo y el dinero con esta peliculita.
El evento del fin de semana fue la fiesta de cumpleaños de Sonia en el Restaurante Chino Exquisito. Ni Gran Muralla, ni Panda Feliz, ni Chong Yin Yuang, el restaurante se llamaba "exquisito". No diré que fue una cena de cinco tenedores, pero la comida estaba buena y fue abundante. Cerdo agridulce, pato con piña y rollitos de primavera considerablemente grasientos. De postre, yo pedí helado de nata y Sonia me acuso de ser un "clásico". A mí me sorprendió, ya que, generalmente, siempre pido helado de chocolate. "El helado verdaderamente clásico es el que siempre pide mi abuela: el de mantecado", protesté. "Tan clásico que nadie sabe a que se refiere exactamente", añadí. "Pues que está hecho de manteca, ¿no?", dijo Joserra. "¿No es el de vainilla?", preguntó Esti. La conversación evolucionó a temas como discutir qué es una mantecada y porqué algunas personas dicen leche descremada en vez de desnatada.
No sólo hablamos de esto, la conversación también trató sobre sexo, infidelidades, rupturas y amor. Vale, ya sé que eso interesaría más a mis lectores, pero esto no es el Consultorio del Doctor Amor. Si queréis hacer una consulta particular, os remito a la sección "comentarios".
Ahora que lo pienso, se me olvidó responder a Sonia con este conocido aforismo: "Lo clásico nunca pasa de moda, así que siempre se acierta. Arriésgate tú con el helado de arroz y el sorbete de sopa de nido de golondrina".
El domingo fue un día relajado, dedicado al visionado de varios capitulos de la segunda temporada de "Lost", cena improvisada de pizzas y un poco de "Sorpresa Sorpresa". La Sorpresa-Sorpresa mayor fue ver la nueva cara de Mónica Naranjo, quien ahora, en vez de parecerse a ella, se parece a su hermana pequeña. Flauta conoció a sus primos Chopin y Wendy, quienes le ignoraron completamente. Flauta, por si acaso, se refugió en el ático. Como primer contacto entre especies distintas, no estuvo mal del todo.
También estuve en la Manifestación. Era importante estar ahí. Pero no voy a decir nada del espectáculo político y mediático montado en torno a ella, que me enciendo. Vosotros, en los comentarios, decid lo que queráis.
Ayer, más de ocho años después de mi llegada, me empadroné en Madrid.
A las doce y media me fui a la Junta de Distrito de la Plaza Mayor. Había unas setenta personas haciendo cola en la calle y pasando frío. Media hora después, la cola había avanzado unos dos metros. Cuando ya llevaba casi una hora esperando y faltaba media hora para que cerraran la oficina, un policía se puso a repartir una fotocopia donde si indicaban las direcciones de otras juntas de distrito que no cierran hasta las cinco, porque, como dijo, "muchos de los que están aquí ya no van a poder entrar". Así que, harto de esperar, decidí largarme y volver otro día.
Me fui a hacer la compra al supermercado. Eran las dos cuando llegué a casa. Miré la lista que me había dado el policía y decidí acercarme a la Junta de Distrito del Barrio de Salamanca. Llegué a las dos y media, pude rellenar el impreso sentado en una amplia sala de espera, no tuve que esperar más que cinco minutos, la funcionaria fue muy amable y me dio, en el momento, cuatro volantes que justificaban mi empadronamiento en la Calle del Príncipe. Guau, como se nota que en ese barrio corre el dinero...
Me despedí de la funcionaria, diciéndole: "Pues muchas gracias. Ya soy madrileño".
Sofia Coppola le pidió dinero a su papá para hacer una película sobre Maria Antonieta: "Papuchi, que he leido un libro sobre María Antonieta y me ha encantaaaaado, ¿me prestas 40 millones de dolares para hacer una película?"
Papuchi Francis no dudó en momento y le firmó un cheque a cuenta de los estudios Zoetrope. "Jo, papuchi, y ya que estamos, ¿no podrías llamar a Jacques y pedirle que nos dejara rodar en el palacio de Versalles? Es que quedaría taaaan bonito".
Papuchi prometió hacer todo lo posible. Con cuarenta millones en el bolsillo, Sofía se abalanzó sobre el teléfono y empezó a hacer llamadas. "¿Kirsten? Hooooola. Mira, espero que se te haya pasado el enfado por haber llamado a Scarlett para la peliculilla aquella de mis vacaciones en Tokyo. Ay, nena, no te pongas así, te recuerdo que había otras cuatro rubitas en "Las virgenes suicidas", ¿eh? De todas formas, voy a compensarte... ¿Has oido hablar de Maria Antonieta? ¿No? Bueno, cariño, ahora te mando el guión y lo lees". Kirsten Dunst ya estaba en el bote, y confeccionar el resto del reparto fue fácil. "A mi primo Jason Schwartzman, que hace mucho que no le veo, le voy a dar el papel del Rey Luis XVI y así me ahorro un sueldo".
Y entre llamada y llamada ("Manolo, hola, soy Sofi, mira, que ahora que ya se ha acabado "Sexo en Nueva York" y tienes menos trabajo, ¿te importaría hacerme unos cuantos diseños de los tuyos para una película? Sí, sí, cincuenta pares o así. Por eso no te preocupes, claro, paga papuchi"), Sofia se distraía viendo en la VH1 un monográfico sobre el pop de los 80 y el movimiento de los nuevos románticos. "Hala, como molan Adam & The Ants, voy a inspirarme en sus videoclips para hacer mi película". Así pues, rizando el rizo referencial, Sofía decidió que la ambientación rococó de su película se inspiraría en la estética ochentera decadante que, a su vez, se inspiraba en la decadencia del Versalles original. "Y en lugar de minués y rondós, voy a hacer que bailen "I want candy" de Bow Wow Wow. Es que soy tan moderna, ingeniosa y ocurrente que me daría besitos en el espejo". Y así iba Sofía dando palmadas y saltitos por los pasillos de Versalles, entre pelucones, zapatos, focos y difusores de luz.
Meses después, "Marie Antoinette" se presenta en el Festival de Cannes, provocando pitos y aplausos a partes iguales. La película se estrena tiempo después, siendo ignorada por el público. En España, la distribuidora le añade el ingenioso título de "María Antonieta, la reina adolescente".
-Jo, papuchi, a la gente no le gusta mi peli, con lo mona que esssss. Este año no voy a los Oscar, lo juro por Snoopy!
-A ver, Sofia, mona, mira, la película te ha salido muy bonita. La fotografía y los colores pastel están muy bien. Lo de la música ochentera metida con calzador gusta al principio, sorprende una vez, pero acaba cansando. Es que es muy facilmente parodiable. Se agradece el tono lígero, como de comedia adolescente de instituto, lejos del aire solemne típico de las películas de época. Y vuelves a conseguir a la perfección lo de colocar al espectador en la piel del personaje y transmitir sensaciones sensoriales a través de cuatro planos muy bien escogidos y mejor montados. Vale, unas veces tu película parece un anuncio de Cacharel y otras, uno de Timotei, eso es lo de menos. Lo preocupante es: ¿qué es lo que nos querías contar? ¿Cuál es la importancia del personaje? Maria Antonieta llega a Versalles con quince años, es coronada reina con diecinueve, su matrimonio no destaca por su ardiente pasión así que la chica se dedica a hacer fiestas con sus amigas, aplaudir en la ópera, comer tartas, ir a bailes de máscaras y tirarse a un conde guaperas. Como no entiende de números, la reina arruina al país hasta que al final, la masa se rebela y aparecen en Versalles para... bueno, el final, en los libros de historia, porque la película se acaba ahí. Ah, que era eso lo que querías contar. ¿Y?
El día de Reyes, después de abrir los regalos, me puse a ver la retransmisión de la Lotería del Niño, esperando a que los niños de San Ildefonso cantaran mi número. Estaban sacando los premios correspondientes a las terminaciones de las tres últimas cifras. Los bombos giraban.
-Mamá, oye, ¿qué número tenías tú?
Mi madre rebuscó en su bolso y sacó su décimo.
-Espera... Pues es el 17.428.
Y en ese momento, en la tele, los niños cantaron:
-¡El cuatro!
-¡El dos!
-¡El ocho!
Mi hermano dijo que teníamos que haber esperado a que estuvieran sorteando el primer premio para hacer el conjuro.
Ver "Operación Triunfo" sin cenota correspondiente no es lo mismo, se pierden los chascarrillos y comentarios jugosos. Y la gala de ayer dio tanto juego...
A Saray le dijeron que dejara de quejarse como una empollona, que está perdiendo puntos día a día entre el público. La verdad, yo no la veo ni falsa, ni antipática... Como le gusta a la gente hacer estudios psicológicos a través de la pantalla del televisor. Lo que no sé es qué extraña versión de "Gloria" le dieron... ¿La melodía de la versión de Laura Branigan con la letra de la de Umberto Tozzi? Haciendo el viejo chiste, Saray cantó en unos tonos tan graves, tan graves, que al final se murieron.
Claro, que Lorena no anduvo mucho más fina. Eso de hacer el gesto del teléfono con la manita cada vez que decía "Call me" era como de Festival de Fin de Curso del Instituto... Entre eso y aquella coreografía (ejem) que le pusieron a Daniel con el "Always on my mind", la coreográfa se merece nominación y expulsión inmediata.
De todas formas, el peor con diferencia fue, como no, el inefable Jose Gallisteo. Antes de que empezara a cantar mi hermano comentó: "¿Se ahogará otra vez?". Comenzó la actuación y a la primera frase, premio, Jose ahogado. Al final mi hermano y yo decidimos cantar a coro con el chaval para hacer un poco más entretenida la actuación. Evidentemente, se marchó.
El pobre Daniel arrastró las consecuencias de su faringitis y no brilló demasiado con "The great pretender". Y es que se empeñaron en que la hiciera a lo Freddy Mercury, sabiendo que eso es imposible. Mejor hubiera sido que apostaran por inspirarse más en los Platters. Tampoco estaría de más que le dieran otro tipo de canción... alguna que tuviera menos de 20 años, por ejemplo, algo del tipo James Blunt, o alguna de las baladas de Robbie Williams. Nominado contra Jose. Me gustó incluso más su "Unchained Melody" (o "Unchanged Melody", como dice Jesus Vázquez. Claro, da lo mismo, "Melodía Desencadenada" o "Melodía Incambiada", total, está claro que en España nadie sabe en inglés) de anoche que el de hacer un par de galas: muchos adornos vocales y falsete escalofriante, que eso es lo que gusta a la audiencia. Nos toco sufrir, pero a final, un 78% de los votos para el osito.
(Por cierto, ¿por qué estaban ya los figurantes que hacen de orquesta sobre el escenario antes de decir quiénes eran los nominados de la noche? Hmmmm...).
Leo se perfila como ganador casi seguro. Anoche hizo una buena actuación. Y además, cuanto más le critique Risto, más votos del público le van a caer. Además, ahora, sin Jose, ¿a quién votarán las adolescentes? Yo ya dije hace semanas que Leo va a ser el que más discos venda de los participantes de esta edición. Lo mantengo.
Y Moritz dio ayer el gran golpe maestro. Además de hacer una excelente actuación, supo enternecer a la audiencia con su petición de mano en directo, al más puro estilo "Diario de Patricia". Propongo que en la próxima gala todos cuenten alguna historia personal para que estén en igualdad de condiciones: que a Leo le pegaban en el colegio, que Saray fue madre adolescente y tuvo que dar a su hijo en adopción, que Daniel salga del armario y pida la mano de Jose, que Lorena cuente que fue separada de su hermana gemela al nacer y que espera localizarla a través de la tele... Ese tipo de cosas.
Eso sí, el que sí que se mereció anoche la nominació anoche fue Alex Lumbago. Que sosez de canción, que mal cantada y que cara de pan se le ha puesto al chico...
Durante los últimos doce meses, he visto 35 películas en una sala de cine. De todas estas, escojo esta diez como las experiencias cinematográficas más satisfactorias del año:
1. Volver. A simple vista parece una obra "menor", mucho menos ambiciosa que las anteriores películas de Almodóvar. Quizás por eso resulta mucho más redonda y emotiva.
2. Azuloscurocasinegro. Es de las pocas películas españolas que resultan realistas, creíbles y cercanas. Nada de increíbles comedias pijas, ni excursiones al mundo suburbial de niños malotes porque sí. Como dirían los críticos pedantes, "un pedazo de vida".
3. Crash. La ganadora "sorpresa" del Oscar a Mejor Película es una de las películas más interesantes del año. La realidad, los seres humanos... todos tenemos muchas caras que entran en colisión, arrastrados por este caos que es la vida.
4. Brokeback Mountain. El hit sensible (¿sensiblón?) del año se ha desinflado un poco durante estos últimos meses. Pero sigue siendo una de las películas más emotivas y románticas de los últimos años.
5. Hijos de los hombres. Excelentemente dirigida, esta fantasia futurística es una brillante metáfora de nuestra sociedad actual. Imprescindible.
6. El señor de la guerra. Andrew Niccol (director de "Gattaca" y guionista de "El show de Truman") dirige a Nicolas Cage en una escalofriante (aunque con el lastre de algunos giros narrrativos demasiado previsibles al final) denuncia del mundo de los traficantes de armas.
7. Munich. Quizás excesivamente larga, una de las películas más maduras, oscuras y mejor dirigidas de Steven Spielberg.
8. V de Vendetta: muy vistosa adaptación de un clásico del cómic (del que sólo conozco la portada, debo reconocer), mucho más inteligente que el típico blockbuster.
9. La Distancia. Sorpresa: una película de género negro hecha en España que deja muy buen sabor de boca.
10. Cars. Técnicamente perfecta. Una sencilla historia muy clásica para públicos de todas las edades.
Esta es la lista que me ha salido aquí y ahora, pero en la misma también podrían aparecer "Una verdad incómoda" (la interesante conferencia filmada de Al Gore sobre el cambio climático), "Happy Feet" (musical pingüino de denuncia ecológica), "La Reina" (maravillosa Helen Mirren), "World Trade Center" (intimista visión de la tragedia del 11S a cargo de Oliver Stone), "Piratas del Caribe 2" (muy entretenida, aunque de confuso argumento y sin llegar a la altura de la primera parte) o "El diablo viste de Prada" (comedia muy divertida, aunque se echa en falta algo de acidez).
Pero nunca, nunca, nunca estarían cosas como "En tierra de hombres" (no llega ni a la altura de telefilm de Antena3), el bochornoso remake de "La Profecía", esa película absurda llamada "Yo soy la Juani", "La Edad de Hielo 2" o "El Perfume". Por suerte, no he visto demasiadas películas malas.
Hay demasiadas películas que tendrán que esperar al DVD, como "Pequeña Miss Sunshin", "Capote", "Buenas noches y buena suerte", "Salvador", "El laberinto del fauno"... En 2007 iré más al cine.
¿Habéis pasado unas buenas vacaciones? Espero que sí. Las mías han sido caseras y familiares. Con una sobrina segunda de cuatro años uno no deja nunca de distraerse. Que si un día vamos a ver las casetas del Mercadillo de Navidad; que si otro día vamos a la Pista de Hielo a hacer como que sabemos patinar; que si otro día vamos a ver a los pingüinos cantantes, bailarines y ecologistas de "Happy Feet"; que si otro día vamos al Corte Inglés a montarnos en los caballitos... Y no sólo eso, también tuve cena con mis amigos pamplonicas (algunos hacía mucho que no los veía), devorando centollo, nécoras y percebes. Ventajas de que los padres de un amigo tengan una buena pescadería... Incluso volví a poner el pie en el Casino Eslava para comprobar que no ha cambiado nada. Que mona es Pamplona.
Aunque debo confesar que al final tenía ganas de volver a Madrid.
¿Habéis hecho propósitos para este año? Espero que no. Yo he decidido que sea el 2007 quien tenga buenas propuestas que hacerme. Sí, claro, yo intentaré poner algo de mi parte... aunque, en el fondo, supongo que mis defectos y virtudes seguiran intactos durante los doce meses que se aproximan. Me conozco demasiado bien. Por cierto, 2006 se me ha pasado volando, además de dejarme la impresión de haber sido un año bastante desaprovechado. 2007 suena mucho mejor. Me gustan los números impares.
¿Qué nos deparará el Año Nuevo? Sea lo que sea, lo compartiremos.
Atención, se hace saber que este artículo va sobre música, los lectores no interesados pueden saltárselo.
2006 NO va a ser un año que pase a la historia de la música, como tampoco pasaron ni el 2005, ni el 2004, ni el... Bueno, ¿para que deprimirse? La Industria no ha sabido luchar contra la piratería, y no parece que la IPodManía ni las descargas de sms a móviles a precios de oro vayan a salvarla. ¿Estará la salvación en la buena música? ¿O en el futuro nuestros artistas serán creaciones informáticas diseñadas para el celular con melodías infernalmente pegadizas? Crazy Frog ya está pasada de moda, por suerte. El futuro es de Holly Dolly.
Estas van a ser las nuevas estrellas del firmamento musical. Mientras tanto, las viejas glorias se dedican a hacer conciertos a precios de oro y que se agotan en un par de días. Para U2, Depeche Mode, Oasis, REM, Rod Stewart, George Michael, Bruce Springsteen, Rolling Stones, Pearl Jam, Garbage, Madonna... publicar un nuevo disco es tener una excusa para irse de gira, hacer caja y deleitar a sus fans. Porque si algo no se puede piratear es la música en directo. A veces ni hace falta publicar un nuevo disco, basta con sacar un disco más de Grandes Éxitos.
El premio de este blog al mejor directo es para Depeche Mode. Y el antipremio es para el patético concierto que dieron los New Order en el Summercase de Barcelona.
Las estrellitas surgidas durante el siglo XXI han tenido balances muy diferentes. Robbie Williams decae por hiperactividad y coincide con el resurgir de Take That, quienes, al lado de los horrendos Il Divo, parecen genios de la música. Christina Aguilera ocupa el trono de Gran Diva del momento... con permiso de Paris Hilton, que se ha permitido el capricho de hacer el mejor single de música comercial del año. Beyoncé tendrá que esperar a que "Dreamgirls" revitalice su carrera, ya que su disco "B´Day" pasó con más pena que gloria. La chica de Black Eyed Peas, Fergie, sacó un disco en solitario, pero no se notaba la diferencia. A Shakira la rescató en el tiempo de descuento su machacón "Hips Don´t Lie". En Barranquilla se baila así, sí. Justin Timberlake, bien, gracias. Nelly Furtado se deja de folklores y arrasa en todo el mundo con ritmos urbanos (menos en España, que es como la aldea de Astérix, que se resiste ahora y siempre a la buena música). Britney se divorció y puede que vuelva a ser la Princesa del Pop y no la Reina del White Trash que es ahora. Gwen Stefani deja definitivamente atrás su pasado Ska de No Doubt y acaba de publicar un nuevo disco. Su primer single "Wind it up" contiene el sampler del año: una archiconocida melodía de "Sonrisas y Lágrimas".
El antipremio al sampler del año se lo llevan ex-aqueo Rihanna por masacrar "Taimpted Love" en "SOS" y, sobre todo, Jamelia por destrozar el "Personal Jesus" de Depeche Mode en "Beware of the dog". Ellas dos hacen buen al reguetón... No, no me hagais caso, nada es tan malo con el reguetón.
Keane no superó el desafío del segundo disco, aunque "Under The Iron Sea" incluye buenas canciones y es, de largo, la portada más bonita del 2006. Daniel Powter fue el James Blunt del año. Seguimos esperando noticias de Maroon 5. Los ingleses lanzaron su enésima sensación musical: los Arctic Monkeys... un bluff. Mucho más interesantes son los Killers, que terminarán triunfando en todo el planeta. Muse volvió a sacar disco. El Rock estaodunidense más clásico sigue luchando contra el auge del arembi: The Fray firmaron "Over my head", un bonito tema; The All-American Rejects molan; Green Day volverá el año que viene, esperemos; ¿vendrá Rob Thomas a España?; Gustavo Santaolalla ganó el Oscar con la BSO de "Brokeback Mountain", un interesante repaso por el Country, una música demasiadas veces menospreciada injustamente. Scissor Sisters han triunfado por todo lo alto con "Tah-Dah". El futuro es suyo: "I don´t feel like dancing" es una de las canciones del año. Pero el temazo indiscutible del 2006 es "Crazy", de Gnars Barkley, una canción donde pasado, presente y futuro se combinan de una forma armoniosa: ¿es Soul? ¿es Rap? Es, además, el mejor videoclip del año.
Aunque si nos ponemos muy alternativos e indies, la canción del año es "Lloyd, I´m ready to be heartbroken", de Camera Obscura. Nada de Belle & Sebastian, ni Damien Rice...
A mí me recuerdan a los Hapiness, jejeje... La música española descubrió Internet gracias a ellos y a el Koala. En Inglaterra fue Lilly Allen quien triunfó al subir sus canciones a Internet, pero... es que España es diferente, ya lo sabemos. Este año se han apresurado a sacar disco todas las grandes estrellitas de nuestro firmamento musical. Incluso los que sacaron disco el año pasado, como Amaral, Estopa o El Canto del Loco han seguido ocupando los primeros puestos de la listas. La Oreja de Van Gogh triunfó con "Guapa" y con "Más Guapa" e hizo triunfar a Paulina Rubio, Edurne, los chicos de Ot5, Sergio Rivero... Bueno, a Sergio Rivero, no. Risto Mejide es el triunfito de moda. Rosa adelgazó. Bustamante se casó. Bisbal se cortó el pelo. Mai Meneses se convirtió en Nena Daconte y, gracias a "Idiota", el boca a boca y la Vuelta Ciclista a España, se han puesto de moda y se han convertido en la sensación del año... su segundo disco será un superventas, seguro. Revolver sacó otro "Básico", el tercero. Melendi ha sacado otro disco. También Malú, David de María, Antonio Orozco y Niña Pastori. Y Fangoria. Y Mikel Erentxun y Tiziano Ferro, guay. Alejandro Sanz hizo un video con Paz Vega. Julio Iglesias publicó un disco cantado en inglés de Caparroso. Isabel Pantoja podría ir a la cárcel. Rocío Jurado y Rocío Durcal se nos fueron.
¿La mejor canción española del año? ¿Alguien lo duda? "Let me out", de los renovados Dover.
Yo había estado en esa casa antes. Era un bar sucio y cochambroso, la definición arquetípica de "garito", incluso de "tugurio". En la oscuridad, la gente se apelotonaba en sus dos plantas mientras el pichadiscos (ese tipo de local no tiene DJ, tiene "pincha") ponía grandes éxitos del rock de los setenta.
Cuatro años después, nada recordaba a lo que el lugar era antes. El espacio era diáfano, la luz era tamizada y los colores eran blanco y rojo. Recordaba a un loft de una revista de diseño, pero también a un garaje. En el sotano inferior, un auténtico DJ machacaba el aire con sus discos. Poco antes, uno de los invitados había tocado varías melodías con un acordeón. El contraste entre la modernidad del ambiente y el sonido del instrumento era llamativo. Al final, sólo dos chicas vestidas de negro prestaban atención al músico. El anfitrión se animó a bailar un tango rudimentario.
A lo largo de la noche, la casa se fue llenando de gente. Me econtré con antiguos compañeros de la ECAM y pude despacharme a gusto con el pasado. Y es que como dicen en "Los Simpsons":
-Lo que pasa es que criticar es fácil.
-¡Y divertido!
Bebí un whiskey más de lo que aconstumbro. Pero al notar que la acidez en mi lengua aumentaba, decidí dejar la copa en una esquina. No había macetas a la vista donde derramar el líquido.
El cine español se prepara para su gran fiesta y las invitadas para ser la mejor película son "Alatriste", "Volver", "El laberinto del fauno" y "Salvador".
Sólo he visto "Volver"... así que no puedo opinar. "Alatriste" me da una pereza tremenda, pero las otras dos quería verlas. Habrá que ir al videoclub.
Me imagino que "Volver" se llevará los premios importantes y "Alatriste", los relacionados con decorados, pelucas, vestuario, etc...
Me quiero hacer eco de las meredísimas nominaciones que ha recibido "Azuloscurocasinegro": Mejor actriz (Marta Etura), Mejor actor secundario (Antonio De La Torre), Mejor dirección nóvel (Daniel Sánchez Arévalo), Mejor actor revelación (Quim Gutiérrez), Mejor Guión Original (Daniel Sánchez Arévalo... Este premio se lo tiene que llevar, con permiso de Almodovar, Guillermo del Toro y Jorge Sánchez Cabezudo, guionista de "La noche de los girasoles", que tampoco he visto) y Mejor Canción Original ("Imaginarte", de Alba Gárate... aka Lantana, ¿no?).
Dos candidaturas a los Globos de Oro para "Volver", dos: una a la mejor película hablada en idioma extranjero, y otra para Penélope Cruz.
En su categoría, "Volver" tendrá que vérselas con "El laberinto del fauno", con "La vida de los otros" (una peli alemana que se está llevando también muchos premios, como el de Mejor Película Europea) y otras dos películas de Hollywood no habladas en inglés, "Letters from Iwo Jima", de Clint Eastwood, y "Apocalypto", de Mel Gibson. Vamos, de chicos que recién están empezando en esto del cine.
Por su parte, Penélope Cruz se enfrentará con Helen Mirren y... ¿para qué molestarme en dar más nombres? Bueno, vale, por si acaso hay sorpresas: Judi Dench, Kate Winslet y la hermanísima Maggie Gyllenhaal. Meryl Streep está nominada por "El diablo viste de Prada", claro, pero en la categoría de Comedía o Musical. Sus compañeras son Anette Benning, Toni Collette, Renee Zellweger y -no es broma- Beyoncé. ¿Os imagináis a Beyoncé quitándole el premio a la Streep? Visualizadlo.
En la categoría de drama, las candidatas al premio a la mejor película son "Babel", "Bobby", "Infiltrados", "Little Children" y "The Queen". Más divertidas son las nominadas en la categoría de comedia: "Gracias por fumar", "Little Miss Sunshine", "Dreamgirls", "El diablo viste de Prada" y... "Borat" (también hay nominación al mejor actor para Sacha Baron Cohen). ¿Os imaginais a Borat en los Oscars? Visualizadlo.
Más curiosidades: Clint Eastwood está dos veces nominado en la categoría de mejor director; Leonardo Di Caprio también lo está en la categoría de mejor actor dramático; Johnny Depp repite candidatura por hacer de Jack Sparrow en "Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto"; y Emily Blunt, la chica que hacía de compañera de trabajo de Anne Hattaway en "El diablo viste de Prada", es finalista en la categoría de actriz secundaria y también lo es en la categoría equivalente de Televisión. "Perdidos" es candidata a ser la mejor serie dramática del año, y "Mujeres Desesperadas", la mejor serie cómica. A "Prison Break" ni se la ve, ni se la espera. Matthew Fox no está nominado, pero sí Evangeline Lilly. Marcia Cross debería llevarse el premio a mejor actriz en la categoría de Comedia. Y esto es todo lo que puedo decir sobre los Globos de Oro.
Que poco he escrito en lo que va de mes... ¿Se me estarán acabando los temas? La verdad es que este blog es muy amorfo, va de todo y no va de nada. Al fin y al cabo, es sólo un pasatiempo.
Estuve en Pamplona pasando el puente. El sábado por la mañana subimos a Isaba, a coger musgo para el Belén, a recoger una mesa para que podamos comer las diecisiete personas que nos reuniremos en casa estas Navidades (mi madre ya me ha confesado que está al borde de un ataque de nervios. A mí me hace ilusión que seamos tantos) y a devorar un jugoso solomillo en la fonda. Nevaba y el campo estaba precioso.
El viernes fui al cine. Íbamos a ver "Happy Feet", la versión en dibujos animados de esa ñoñez de documental llamada "El viaje del emperador". Pero al llegar al cine vimos que el cartel anunciaba a grandes letras que la película estaba doblada por Carlos Latre y decidimos no verla. No queríamos arriesgarnos a que los pingüinos fueran diciendo "...y esoooo" y otras morcillas a cada minuto. Descartamos "Deja Vu" porque Amaya no quería ver una de tiros y violencia y terminamos viendo "Vacaciones", una de estas películas que subliman el amor a extremos insospechados. Bueno, es que el amor es algo esplendoroso, ¿no? Quizás se haga un poco larga, pero es una película comercial bien hecha, que no recurre al humor chusco tan de moda últimamente, con diálogos muy bien escritos y algunos apuntes humorísticos ingeniosos. Y los actores son todos tan guapos que da gusto verlos (bueno, Jack Black no es guapo, pero los gorditos graciosos también tienen derecho a enamorarse). ¿Quién pide más para una noche de viernes?
Anoche fue la fiesta de la empresa. Estas fiestas son como bodas, te dan de comer exquisiteces (en este caso, consistieron básicamente en raciones diminutas de queso y pescado crudo en diversas formas), hay discursos y después baile y barra libre que anima los cuerpos y hace desaparecer la vergüenza (propia y ajena). Faltó "Paquito el Chocolatero", pero tuvimos sevillanas, "Follow the LidlLidlLidl", Grease, "I will survive", clásicos de Mecano y "Dragostea Din Tei". Si a esto le añadimos que las copas no eran de garrafón, ¿qué más se puede pedir?
Mediocre gala la de anoche, por no decir MALA. Eva se despidió con la cabeza bien alta. Daniel luchó contra un vestuario imposible, una coreografía ridícula y un acompañamiento musical digno del peor karaoke del barrio e hizo lo que quiso con la canción, lo que se llama "estilo propio". Saray ganará. Moritz debería ser finalista. Lorena tendrá que espabilar. El resto... en fin... nominados o en la calle. ¿Lo mejor de la noche? Scissor Sisters, claro.
Sin embargo, los auténticos adictos a OT podemos disfrutar del programa a otros niveles, como el conspirativo. Se supone que detrás de OT hay una tenebrosa Organización, una mano negra que maneja los destinos de los concursantes independientemente del apoyo del público y el talento de los concursantes, esa mano negra que hace triunfar a Bisbal, Manuel Carrasco y a Soraya, que manipula los frenos de los automóviles en los que viaja Ainhoa cada vez que lanza un nuevo album, que casi hace que Rosa pierda la voz, que empujó a Bea por las escaleras para favorecer a Davinia, que incluso lograba que Verónica e Idaira desafinaran en las Galas cuando las dos son grandes cantantes y lo han demostrado con sus exitosas carreras...
Ayer tuvimos otro caso de estos. Una vez que se han deshecho de Eva, nos quedan ocho concursantes. Yo creo que la jugada de ayer era deshacerse de Jose, porque el chico será muy guapo y habrá evolucionado mucho, pero lo que es cantar... pues el pobre ya no da más de sí. Así que, aunque Ismael haya cantado fatal y dijera "filete" en vez de "feeling", se nomina a Lorena para darle un toque "saca el corazón del congelador" y que los profesores la salven "ipso facto", confiando en que los compañeros sientan pena por Jorge y lo salven, dejando a los abdominales de Jose nominados sin posibilidades contra Leo, su torso y su mirada canalla. Pero claro... el voto de los compañeros es incontrolable y salvaron a Jose. Me da a mí que votaron con la cabeza y decidieron dejar en la palestra a dos de los continuos favoritos del público y deshacerse de uno de ellos (algo que beneficia, sobre todo, a Daniel, que ahora sí puede ser uno de los tres primeros y grabar su previsible disco de baladitas horribles "Soy tu osito"). ¿O será que la maquiavélica Organización a quien se quiere sacar de encima es a Jorge, porque lo ven como un chico indisciplinado, con poca madera para aguantar la vida del cantante: bolos, promociones, entrevistas, trabajo, trabajo, trabajo? ¿O será que a Leo le van a sacar un disco de cualquier forma y pueden arriesgarse a que sea expulsado?
Hmmmmm... que de jugo da OT. En fin, esta debería de ser la final de este año: Daniel, Saray, Moritz, Lorena, Leo e Ismael. Total, de ninguno de ellos nos vamos a acordar más allá del verano ¿o siquiera llegaran a primavera?
Antes de nada, quiero decir que Madrid es una ciudad en la que me gusta vivir y que tiene la gran virtud de conseguir que todo el mundo se sienta cómodo en ella aunque no sea "de aquí". Como dice el slogan, mucho más acertado que el irritante "¿Qué pasaría si nunca pasara nada?" (Respuesta: que viviríamos muy tranquilos, señora Espe y señor Gallardón), "cuando estás en Madrid, eres de Madrid". Sin embargo...
Barcelona tiene urbanismo. El Paseo de Gracia, las Ramblas, la Plaza de Cataluña... calles amplias, con aceras anchas, donde los peatones no tienen que organizarse en filas para atravesar el hueco que queda entre escaparates, socavones y vendedores del Top Manta. Barcelona no agobia: proporcionalmente parece tener mucho más espacio para su población. O será que en Madrid somos todos tan tontos que nos apelotonamos en la calle Preciados y alrededores desde que la Navidad empieza en Noviembre y las rebajas en Febrero. Deberíamos ir todos a pasear por el Barrio de Salamanca o Chamberí, donde sí hay aceras anchas, bonitos edificios y espacio (y, excepto la FNAC, las mismas tiendas). Hay demasiados rincones en Madrid que aun no conozco por no ser tan obvios como Fuencarral o Malasaña.
Barcelona tiene mar. Esto siempre da sensación de apertura, porque aunque no lo veas, siempre tienes la sensación de que está ahí, detrás de unos pocos edificios. También ves montes. En definitiva, Barcelona tiene horizontes. Como Pamplona, donde siempre ves montes al final de una gran avenida... En Madrid no hay horizonte, sólo tejados, azoteas y más tejados.
Barcelona tiene el Parc Güell, que es, con diferencia, uno de los lugares más bellos y originales del mundo. Pasear por él es como pasear por una obra de arte. Es de los pocos sitios donde uno se siente especial: compobar que, a veces, el hombre puede hacer que este planeta sea más hermoso relaja mucho.
Así que Barcelona gana en varios aspectos a Madrid. Sin embargo, a pesar del cosmopolitismo de la ciudad, resulta un tanto paradójico como el catalanismo exacerbado acaba siendo un obstáculo para sentirse completamente cómodo en la ciudad. A mí no me importa que prácticamente todo esté en catalán, pero eso termina por poner una distancia entre la persona y el entorno. Cuando estás en Barcelona, no eres de Barcelona.