MADRID, UNA HISTORIA DE AMOR (¡Y ODIO!). Capítulo III: Bares, qué lugares
Cuando llegué a Madrid me propuse cumplir el segundo de los diez mandamientos. Sí, este que dice: "Aprovecharás las fiestas". Vivir solo, sin una madre que te obligue a levantarte los domingos por la mañana, ofrecía las mejores condiciones para traer a Madrid la muy sana y divertida constumbre norteña de la Gau-Pasa.
Pero, claro, uno se encuentra, de repente con una ciudad en la que las zonas de marcha se multiplican. En Pamplona, es todo mucho más sencillo: está lo Viejo, está San Juan y está Iturrama. Lo Viejo es para comenzar la noche (y cada calle es temática: Caldera, jevitrones; Jarauta, borrokas y despistados; San Nicolas... bueno, con decir que le llaman San Pijolas está todo dicho; Cuesta Labrit, territorio Audiovisual; y la Plaza de los Ajos, con ese local llamado "Los Portales", que ahora es un bar nostálgico de los noventa), San Juan es para los noctámbulos horteras (lo siento por si alguno de mis lectores va a San Juan, pero es que, por ahí los bares son lo peor: en el Mod´s hasta ponen a Alex Ubago... ¡¡¡¡Y eso que el bar se llama Mod´s!!!!), Iturrama es para padres marchosos... El panorama se completa con tres o cuatro discotecas.
Vamos, que es fácil decidir donde salir. Buscando analogías, los colonos pamplonicas decidimos equiparar Malasaña con lo Viejo y Huertas con San Juan. En otras palabras, y como en Madrid no hay borrokas, clasificamos Malasaña como "bohemio" y Huertas como "pijo". Después descubriríamos nuestro error... Porque Huertas NO es pijo, es cutre. De Huertas sólo salvo al Ducados Café, donde ponían música bastante decente. Bueno, y le tengo cariño a un local que no estoy seguro de que siga abierto: el Danza Madrid, donde ponían música bastante cutre, pero que fue, creo recordar, al primer bar al que fui en mi primera noche de juerga madrileña. Si buscas auténtico pijerío, os recomiendo la zona del Santiago Bernabeu y los bares temáticos de la Avenida de Brasil (que si uno está decorado en plan FarWest, que si otro está decorado como un submarino...), pero por ahí no me veréis. Y si lo que buscáis es cutrerío, entonces vuestra zona es Moncloa, con sus indescriptibles bares (atención al "Inn", auténtico terrirtorio "ejque"). Pero ahí tampoco me veréis.
He de confesar que llevo mucho tiempo sin salir de marcha, así que puede que los bares que mencione hayan cerrado o cambiado de estilo, pero es que uno se va haciendo mayor y perezoso... De todas formas, certifico que el Penta y su vecino, el Tupperware, siguen abiertos y al pie del cañón. En mi primer año Ecamico, la fiesta comenzaba en el Destino Malasaña, un local especializado en "bonocopas": tres combinados por mil pesetas. Muy barato, sí. Y más teniendo en cuenta que, al fin y al cabo, te cobren tres euros o doce, lo que te sirven en Madrid no es whisky ni vodka, es garrafón puro y duro. Luego íbamos al Penta (sí, el de la canción de Antonio Vega, el de "La chica de ayer", el que NO menciona Enrique Iglesias en su versión), o al "American Pie" o al "Hotel California" o al "Angie" (sí, todos estos bares abrieron en los setenta). De todas formas, mi local favorito era - y sigue siendo- el Tupperware, decoración pop y rock de todos los pelajes, psicodélico, progresivo y del de dar botes. No todo el mundo aguanta este tipo de música, así que siempre se puede confiar en el Penta, donde lo mismo suena Rafaela Carra que Duncan Dhu que Aretha Franklin, o caminar un poco hasta la glorieta de Bilbao e ir hasta "La chocita sueca", que es también muy democrática en música y en precios. Y ya puestos a caminar, os podeís acercar a la zona de Alonso Martínez, que es como de bares adolescentes. Ahí está el "Tunel", cutrebar cuya única ventaja es que cierra tarde y la entrada es muy barata.
Al lado de Malasaña esta Chueca, el parque temático gay. Allí es mejor ir con guía, porque si no, puedes acabar en algún local de oscura fama sin saberlo. Y prefiero no decir nombres... Por lo general, los mejores locales del barrio están siempre abarrotados, pero a veces es mejor hacer un poco de cola o dar unos cuantos codazos para hacerse un sitio en el Truco o en el Polana. La gran ventaja de estos locales es que puedes bailar sin complejos: ahí a nadie le llama la atención que los hombres también bailen. Y además, seguro que siempre hay alguien que lo hace peor que tú.
Si se sale un viernes, uno de los mejores locales para acabar la noche es el "8ymedio". Hace mucho tiempo que no voy, pero si leeis el blog de Er Manué, comprobaréis que ahi la gente se divierte. Eso sí, es mejor no ir si uno no le ve la gracia al tontipop indie español. También es muy recomendable la Sala Sol, donde uno puede bailar ritmos ethno-dance hasta que llegue la hora de desayunar.
Y que gusto da desayunar después de una divertida noche de sábado, a la luz del amanecer, y dormir todo el domingo...
