El blog de ace76 |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cine. Seguro que en el cielo ya no te acosarán los tiburones. Roy Scheider, protagonista de Tiburón, falleció ayer a los 75 años. Aunque todo el mundo le recordara como el sherif Brody de Amity Island (o como el capitán del Seaquest), para mí su mejor trabajo fue en "Empieza el espectáculo" (All that Jazz), un musical de Bob Fosse nada edulcorado. Hoy Blogia ha decidido que no me dejaba entrar a mi propio blog. De todas formas, hoy no tenía muchas ganas de escribir. Sólo quería colgar el trailer de "The happening", la próxima película de M.Night Shyamalan. Promete. Claro, que los trailers de "El bosque" y "La joven del agua" resultaron ser un poco engañosos. Pero oye, yo ya he picado. Cuando acabé la Universidad y empecé a estudiar Guión en la ECAM, pensaba que escribir era algo serio e importante, que había que ser trascendente, creativo, original y un poco intenso. Mis héroes de cabecera eran Julio Medem, Alejandro Amenabar, Krzysztof Kieslowsi, Hal Hartley, John Sayles y los chicos de la Nouvelle Vague. Incluso aunque de alguno de ellos sólo hubiera visto una o dos películas. Al llegar a la ECAM me encontré con una horda de adoradores de Tarantino, de Alex de la Iglesia, de Billy Wilder, de Scorsese, del cine de terror de Serie B y de la comedia de clase Z, pero nadie con quien hablar de la magia de "El año pasado en Mariembad", de la originalidad de Godard, de lo espiritual de Tarkovski o de lo fascinante que puede ser el cine mudo. Así que, como mecanismo de autodefensa, me radicalicé en mis posiciones y añadí a Guerín y Rechà a mi panteón, despreciando todo aquello que oliera a superficial. Quizás, en parte, porque consideré que la comedia no era para mí. Además, la comedia me parecía un género menor y facilón, que se resguarda con el tópico manido de "es más fácil hacer reir que hacer llorar". No sé vosotros, pero el número de películas que me han hecho reir es muy superior al número de películas que me han hecho llorar. Por lo demás, la comedia que se cultiva en España es, en realidad, un género muy triste, donde predominan la astracanada y el esperpento, y la visión del ser humano no resulta ni agradable ni optimista (desde Berlanga a Torrente, salvando las distancias). Las películas de Billy Wilder siempre me han parecido bastante pesimistas. Yo prefería, en todo caso, la comedia de enredo, sofisticada, a lo screwball, como en "La fiera de mi niña", "Descalzos por el parque" o "¿Qué me pasa, doctor?". En resumen, la comedia me parecía un género menor, incapaz de emocionar, de analizar los recovecos del ser humano o de contar cosas importantes. Esto, evidentemente, no hizo que me ganara el afecto de mis compañeros. Ni de alguno de los profesores invitados. Y considerando que en España, la mayor parte de los productos audiovisuales que se hacen tienden hacia lo cómico, hizo que me estuviera cerrando a mí mismo muchas puertas. Yo iba a ser un autor. Jajaja, risas mil. Como en otras tantas cosas, me equivoqué. De hecho, lo mejor que escrito hasta ahora es una comedia. Digo que es una comedia porque la gente que lo ha leido se ríe en los momentos en que tiene que reirse. Y a la vez, yo pude hablar de temas que me interesaban, como el hecho de atreverse a cambiar de vida y tomar decisiones, de buscar un lugar en el mundo. Todo esto fueron cosas que pensé mientras veía "Juno", una de las películas que más me han gustado en los últimos tiempos. "Juno" es una comedia, con momentos divertidos, diálogos ingeniosos y frases afiladas, pero también es una película que hace reflexionar, por ejemplo, en que no siempre lo más llamativo, lo más de moda, es lo más auténtico. Las madrastras no son siempre las malas del cuento, ni los sapos tienen que convertirse en principes azules para ser amados. Bajo una supuesta premisa provocadora (cielos, una adolescente embarazada), "Juno" es una película con un toque ingenuo y naïf, un cuento bonito y feliz que quizás por eso termina siendo más realista y cercana de lo que pensamos. Porque, al fin y al cabo, nuestras familias y amigos se parecen más a los de "Juno" que a los de tantas películas indies con adolescentes amargados que esnifan pegamento o ven conejos fantasmas o aguantan a familias desestructuradas que llevan el cadaver del abuelo en el maletero. Y además, me mola que alguien escriba un guión con chistes sobre los Carpenters, los White Stripes y Dario Argento. Es guay (con todo lo malo y lo bueno que tiene ser guay). Ya estáis corriendo al cine a verla. Into the wild cuenta la historia real de Christopher McCandless, un joven que, al acabar la universidad, abandonó a su familia y se lanzó a recorrer Estados Unidos con lo puesto. Su objetivo: llegar a Alaska. Su motivación: vivir una vida auténtica, lejos de las posesiones materiales y las ataduras impuestas por una sociedad hipócrita. Rebautizándose a sí mismo como Alexander Supertramp (aparte de un grupo de música, Supertramp significa "Supervagabundo"), el héroe de esta historia puede parecer un loco o un visionario. En todo caso, es un personaje que busca la libertad absoluta y la comunión con la Naturaleza. Estructurada como una road-movie en la que el protagonista va encontrándose con distintos personajes y distintas historias, Into the wild me recordó a películas como Easy Rider o Punto límite: Cero. Historias de antihéroes, de perdedores, de outsiders que sacrifican todo por un sueño en los infinitos horizontes de un país hermoso y mitológico, unos Estados Unidos que son una tierra de libertad para personajes que resultan victoriosos en sus grandes derrotas. Este idealismo y el transfondo filosófico y religioso de la odisea de Supertramp hacen que la película resulte un tanto desfasada. Quizás se deba a que Sean Penn siempre se ha distinguido por ir completamente a su aire o porque Supertramp, cuyas aventuras sucedieron a inicios de los años 90, es un digno hijo del grunge (no en vano las canciones de la banda sonora corren a cargo de Eddie Vedder, la voz de Pearl Jam) y de una Generación X de la que no quedan ni las cenizas, borradas y devoradas por la I-Generation. En todo caso, Into the wild es una futura película de culto. Tiempo al tiempo. Y puede que Hal Holbrook y sus ojos al borde del llanto le arrebaten ese Oscar que casi han entregado ya a Javier Bardem... Entre los candidatos al Oscar a la Mejor Canción se ha colado un tema de una pequeña gran película. Once es una cinta irlandesa rodada en tan sólo 17 días en un Dublín nada turístico. La historia es muy sencilla: chico conoce chica. Él trabaja en la tienda de su padre de reparación de aspiradores y toca la guitarra en la calle. Ella es una inmigrante checa que sabe tocar el piano. Ambos cantan lo que no se atreven a decir. Once es un musical sin coreografías, ni bailes, ni ensoñaciones fantásticas. Pero bastan las canciones y las miradas que intercambian Glen Hansard y Markéta Irglova, dos actores sin apenas experiencia, para ir a la esencia de esta historia de amistad, o de amor, o de ambas cosas. Porque, en el fondo, no hay nada más sencillo que un "te quiero" dicho con sinceridad junto al mar, una tarde nublada y gris. Aunque se diga en otro idioma y el otro nunca vaya a enterarse. Hace media hora me ha llegado un sms de Joserra: "se ha muerto el de Brokeback Mountain. Jake no, el otro". En efecto, la noticia ya está en la red: Heath Ledger ha sido hallado muerto en su domicilio. Los servicios médicos han intentado reanimarle, sin éxito. Con sólo 28 años, Heath Ledger ya tenía una carrera en la que figuran títulos como "10 razones para odiarte", "El patriota", "Monster´s Ball", "Los hermanos Grimm" o la próxima entrega de Batman, en la que interpreta al Joker. Sin embargo, el papel por el que será siempre recordado será el del duro, introvertido pero profundamente enamorado Ennis del Mar, en "Brokeback Mountain". Ayer descubrí que mi ánimo estaba ligado a los indices del Ibex35, así que he practicado un ritual mágico de ruptura y separación y vuelvo a ser el Ace76 de siempre. Podéis dejar de preocuparos por mi salud mental y por la vuestra. Porque el tema de hoy son las nominaciones a los Oscars. A las 14.30 se anunciará la lista de candidatos y nos dará tema de conversación para los próximos días. No voy a decir cuáles son mis favoritos, que les gafo. Bueno, sí, que a estas alturas los votos ya deben de estar contados. Van a estar nominados Ryan Gosling por su historia de amor con una muñeca hinchable, y James McAvoy por hacer de inglés paciente en "Expiación" (cuyos primeros 45 minutos son de lo mejor que se ha visto en una pantalla de cine en mucho tiempo). John Travolta, Casey Affleck y Javier Bardem deberían ser finalistas en la categoría de mejor actor secundario. El Oscar a la mejor actriz estará entre Julie Christie y Marion Cotillard, aprovechando que las "sospechosas habituales" Meryl, Judi y Kate se han tomado vacaciones este año, y que no hay nada como interpretar a enfermas y/o cantantes para ganar premios. La Winona Ryder del siglo XXI, también conocida como Keira Knightley, se quedará con las ganas, por sosa. El otro miembro del cuarteto, Cate Blanchett, puede ser candidata al premio a la mejor actriz y a la mejor actriz secundaria (por cierto, sería gracioso que estuviera nominado Travolta por interpretar a una mujer, y Cate lo fuera por hacer de Bob Dylan), aunque ahí tendrá que vérselas con Amy Adams y con alguna de las chicas de "Expiación". Ridley Scott y Tim Burton se van a quedar sin premio, mientras que "La Escafandra y la Mariposa", "Juno" y, en menor medida, "There will be blood" darán la sorpresa. Oscar para Paul Thomas Anderson ya. "El Orfanato" será finalista en categorías técnicas y al mejor guión original... como "Ratatouille". El otro nombre español en la lista de finalistas será el de Alberto Iglesias. Shakira también tendrá oportunidad para lucirse en la gala de los Oscar, si los guionistas se dignan a escribirla. Ya se ha anunciado que, pase lo que pase, Antonio "rema" Banderas será amordazado. Adivinen donde está el chiste. A las 14.40 nos reiremos de mis cualidades como profeta. Esta tarde me voy a ver "Once", un musical irlandés. Menos mal que el género estaba desapareciendo... Pues ya nos podemos reir: He fallado de pleno con los actores, pero no con las actrices. A "Expiación" le han hecho boicot, pero también se lo han hecho a "Haispray", que no tiene candidatura a NADA. He acertado con Alberto Iglesias, pero no con Shakira... es que les ha dado por nominar a TRES canciones de "Encantada". "Ratatouille" tiene cuatro nominaciones, y "Juno", "La vie en rose" y "La escafandra y la mariposa" tienen también un buen puñado. Hasta "Across the Universe" y "La brujula dorada" tienen alguna candidatura suelta. Cate ja conseguido las dos candidaturas. Y la maravillosa Laura Linney se ha colado en el quintento. Como he dicho, Tim Burton y Ridley Scott tendrán que esperar. Candidatas a mejor pelicula: "Expiacion", "Juno", "Michael Clayton", "No es pais para viejos" y "There will be blood". Un año más hay un hueco para el cine independiente, pero no para las comedias y los musicales... Primero volvieron los Backstreet Boys. Luego les toco el turno a Take That. Y finalmente las Spice Girls se reunieron para hacer una gira mundial. Pero faltaban ellos. Sin ellos, este revival de los 90 no sería completo. David Duchovny y Gillian Anderson, o lo que es lo mismo, Fox Mulder y Dana Scully serán los protagonistas de la segunda película de "Expediente X", que se estrenará en Estados Unidos el 25 de julio. Por las primeras imágenes que se han publicado parece que el tiempo en la sede del FBI se ha quedado congelado en 1997. YUPI! Jai Guru Deva Om... Nothing´s gonna change my world. Pero también Revolution, Let it be, If I fell, Don´t let me down, Something, Come together, Hapiness is a warm gun, All my loving, Helter skelter, Strawberry fields forever, While my guitar gently weeps, Being for the benefit of Mr.Kite... Todas y estas canciones suenan en Across the universe, un bonito musical con bonita historia de amor que sigue la estela de Moulin Rouge, aunque con una estética más realista -dentro de lo realista que puede ser un musical- y menos barroca, excepto cuando los protagonistas se ponen hasta las cejas, cutru cutru. Todas las canciones que suenan en la banda sonora son de los Beatles, con sus letras prácticamente inalteradas. Desde la reedición en CD de los discos de grandes éxitos de los Beatles allá por 1993, el catálogo de los cuatro de Liverpool ha sido explotado comercialmente hasta la saciedad y el hastío (las grabaciones de la BBC, la Antología, el disco de números 1, el horrendo "Love" que se sacó de la mano George Martin el año pasado, el reestreno de "Que noche la de aquel día", etcetcetc). A primera vista, el proyecto Across the universe no parecía más que otra excusa para explotar el filón y sacar unos cuantos cuartos más a los beatlemaniacos. Pero no. Con un argumento un tanto manido (que recuerda a clásicos como Hair, por ejemplo) y unos personajes arquetípicos, la directora Julie Taymor ha sabido hacer una película original que homenajea a unos idealizados años sesenta, quizás con un poquito de azucar de más: artistas bohemios, jovenes revolucionarios, protestas contra la guerra de Vietnam, rebeldes sin causa, amores imposibles, expansión de los límites de la percepción... Y por supuesto, la música de los Beatles. Con una treintena de grandes canciones se puede construir una banda sonora completa, sin acabar sonando repetitiva y ajustándose perfectamente a la emoción requerida por cada escena, desde los guitarrazos épicos hasta las baladas sencillas e intimistas, pasando por la psicodelía y los arreglos arriesgados. Y si uno tiene en cuenta que se han quedado fuera de la película canciones como Yesterday, Ticket to ride, We can work it our, In my life, Here comes the sun, Norwegian Wood, The fool on the hill, Get Back, Eleanor Rigby o I should have known better, y añade el dato de que todos esos temas fueron compuestos en apenas una década, no puede menos que descubrirse ante el talento de Johg, George, Paul y Ringo. PD: Sí, a mí me pones un musical ambientado en los años sesenta y ya me tienes conquistado, pero bueno, nunca he tenido pretensiones de ser un crítico objetivo... En todo caso, la película se merece un poquito más de atención, que la han estrenado de tapadillo y con cuatro copias mal contadas. Si la memoria y las cuentas no me fallan, durante 2007 he visto 41 películas en una pantalla grande. De todas ellas, éstas han sido las diez experiencias cinematográficas más satisfactorias. No son las mejores, sino las que más satisfecho me han dejado: 1. La ciencia del sueño. Porque me gustan las películas que juegan con los elementos narrativos y con la imagen, que buscan otras maneras de contar una historia para maravillar al espectador. Porque uno terminaba enamorándose sin remedio de Gael y Charlotte. Porque salí del cine con una gran sensación de felicidad, convencido de que, si lo miras bien, el mundo puede ser mágico. 2. La vida de los otros. Porque, seguramente, sea una de las mejores películas que se hayan hecho en los últimos años. Porque es emocionante y escalofriante. Porque los personajes parecen vivos. Porque uno siente como era la dictadura comunista en la RDA como si la hubiera vivido en su propia piel. 3. Buda estalló por vergüenza. Porque demuestra que, para hacer cine, sólo hace falta una cámara, un buen plano y tener algo que contar. Porque hay momentos de la historia que no se deben olvidar. Porque un plano tembloroso de un barquito de papel arrastrado por la corriente de un río puede valer tanto como el travelling más elaborado o el plano secuencia más complejo. 4. Ratatoullie. Porque el cine de animación no es sólo para niños. Porque es divertida. Porque es emocionante. Porque tiene miles de detalles que descubrir, comentar y recordar. Porque Pixar hace que este mundo sea un lugar mejor. 5. REC. Porque es una montaña rusa perfectamente estructurada de tensión y dramatismo "in crescendo". Porque hacía años que no pasaba tanto miedo en una sala de cine, y lo que es peor, después de salir del cine. Porque me reconcilia con el cine español. 6. Diario de un escándalo. Porque es una montaña rusa perfectamente estructurada de tensión y dramatismo "in crescendo". Porque Judi Dench y Cate Blanchett están prodigiosas. Porque la partitura de Phillip Glass te arrastra como un tsunami musical. 7. Zodiac. Porque es una de las películas más arriesgadas del año. Porque es una de las más incomprendidas. Porque David Fincher es un genio. Porque sale Jake Gyllenhaal. 8. Hairspray. Porque es un musical. Porque tiene mala leche. Porque Michelle Pfeiffer está estupenda. Porque las gorditas también tienen derecho a ser las reinas del baile. Porque ha terminado de convertir a Zac Efron en el Ricky Nelson del siglo XXI, The Ultimate Teenage Icon. 9. Siete mesas de billar francés. Porque Gracia Querejeta está cada vez más cerca de hacer su gran película. Porque es un brillante ejercicio de guión. Porque Maribel Verdú es una buena actriz. Porque Amparo Baró emociona. 10. En busca de la felicidad. Porque es un melodrama que no tiene miedo a serlo. Porque Will Smith actúa. Porque salen San Francisco y un cubo de Rubik. Porque es una película para llorar y llorar en un domingo triste. Y no sólo esto: durante el año 2007 también hemos tenido más musicales (Dreamgirls), títulos de ciencia ficción metafísica más o menos fallidos (Sunshine y La fuente de la vida), cine independiente estadounidense (Half Nelson ... y pensar que Ryan Gosling era copresentador del Club Disney con Cristina, Britney y Justin), más ocasiones para pasar miedo (1408), cine independiente español (Casual Day, vista en el Festival de San Sebastián y próximamente en las pantallas), películas con más estrellas que en el cielo (Bobby), nuevas entregas de directores interesantes (Marie Antoinette y Death Proof) y europuddins variados (Paris Je t´aime). A cambio solo tuvimos que aguantar argumentos absurdos como el de El truco final, grandes bluffs publicitados como El orfanato, adaptaciones muy fallidas como la de La brujula dorada o Soy Leyenda, una preocupante ida de olla del Caótico Julio, o nuevas secuelas de series que, quizás, ya no den más de sí. La mención especial a la Peor Película del Año recae en Reclaim your brain, una insultante cinta de celuloide que exhibieron en el Festival de San Sebastián y que, con suerte, nunca llegará a nuestras pantallas. El año que viene, más y mejor. Veo este trailer y se me pone una sonrisa boba en la cara. El cine patrio celebra su gran fiesta. Glamour en barra, galas inacabables, premios cantados y los nombres y las caras de siempre nos proporcionarán material inagotable para risas, chascarrillos, ataques de vergüenza ajena y otras zarandajas con las que cofeccionar dos o tres artículos para este blog. Hoy toca hacer la quiniela. En letra cursiva, la apuesta segura. En negrita, lo que un servidor querría que saliese. Tachán! Mejor Película: ¿Quién lo duda? Ganará El Orfanato. Ojalá ganara El Silencio para dar un reconocimiento-espaldarazo a todas esas películas españolas que no hacen las grandes productoras ni las cadenas de televisión, ni vienen apoyadas por macrocampañas publicitarias en prensa y televisión, y que intentan proponer algo diferente. En fin, bastante insólito es que haya sido nominada. Mejor Director. Huy, ésta está complicada. ¿Se lo darán a Emilio Martínez Lázaro y así hacer de Las Trece Rosas la segunda ganadora de la noche? Como esto se mide muchas veces por la recaudación en taquilla, puede pasar. Aunque yo se lo daría a Gracia Querejeta, cuyas películas, a pesar de no ser redondas, siempre me dejan satisfecho. Mejor Actor. ¿Se lo darán a Alfredo Landa en plan homenaje a toda una carrera? Yo preferiría dárselo a Tristán Ulloa. Mejor Actriz. ¿Alguien duda de que Belén Rueda se llevará el cabezón a casa? Pero no estaría mal que se lo llevara Maribel Verdú. Eso sí, atención a Blanca Portillo, que igual da la sorpresa... Mejor Actor de Reparto. Qué fácil, o gana un veterano (¿José Manuel Cervino?), o gana un jovencito (¿Raul Arevalo?). Mejor Actriz de Reparto. Si hay justicia en este mundo debería ganarlo Ámparo Baró. Aunque si gana Nuria González no me rasgaré las vestiduras. Incluso podría aguantar que Geraldinde Chaplin se llevara el premio por salir en la película esa que todo el mundo ha visto, sí, esa de sustos. No, Rec no, la otra, la mala... Mejor Director Novel. Está claro que se lo llevará Juan Antonio Bayona. Pero yo voy a votar por Felix Viscarret, por esto del navarrismo, jejeje Mejor Actor Revelación. Esto, sólo sé quién es Gonzalo de Castro, aunque como este premio se lo llevan a veces niños, pues quizás el ganador sea Roger Princep. Voy a investigar un poco más... ah mira, Oscar Abad es un joven ciclista que hace de joven ciclista, y Jose Luis Torrijo ha salido en la mitad de las series y películas que se han hecho en España durante los últimos años en papeles de reparto. Mejor Actriz Revelación. A estas alturas van y nominan a Bárbara Goenaga en esta categoría... Yo creo que va a ganar Gala Évora, por hacer de Lola Flores, pero yo le doy el premio a Manuela Velasco. Mejor Guión Original. Yo creo que ganará Sergio Sánchez por escribir El Orfanato, pero yo se lo doy a Gracia Querejeta y David Planell por Siete Mesas de Billar Francés (sí, me doy cuenta de que le daría todos los premios a esta película, jejeje) Mejor Guión Adpatado. Como no le darán el Goya a la Direccion Novel, éste será el premio que le den a Félix Viscarret. Pero si se lo dan a Ventura Pons tampoco estará mal... Los Goyas técnicos serán, merecidamente, para El Orfanato, aunque es cierto que Luz De Domingo cuenta con vacas sagradas entre los nominados como Gil Parrondo. Quizás el premio al mejor montaje debería ser para Rec... El de sonido para El Orfanato... ¿Hay un corto de la ECAM nominado? Vivir para ver... Hoy es día de fiesta y de glamour, así que os cuelgo el trailer de otra película que quiero ver. A ver si éste os interesa un poco más. Fabulous. La amistad nunca pasa de moda. Friendship never goes out of style. Eso sí, del floripondio que luce Carrie mejor no decir nada... En el Foro de Daniel Z, como pasaba en el Foro de Juan, se acababa hablando de cualquier cosa. Por ejemplo, de cine. Ahí un interesante forero colgó el trailer de una película: The Golden Compass. Más tarde el interesante forero me habló de muchas más cosas, pero también de esta película y de His dark materials, la trilogía escrita por Philip Pullman en la que se basa. Así que cuando estuve en Seattle, y ya que "todo el mundo" estaba leyendo la ultima entrega de Harry Potter en inglés, yo decidí comprarme el primer volumen. Al principio pensé que era un libro más para adolescentes y que sería ñoño, incoherente y fácil de entender. Me equivoqué. En primer lugar, acabé pidiendo por mi cumpleaños un buen diccionario de inglés. En segunda lugar, me pareció una historia con un transfondo religioso y filosófico muy interesante. Lyra es una traviesa e inteligente niña de doce años que vive en el Oxford de un universo paralelo al nuestro. Misteriosamente comienzan a desaparecer niños por toda Inglaterra. Uno de ellos es Roger, el mejor amigo de Lyra. Eso, y la aparición en escena de Mrs Coulter, una elegante e intrigante mujer, serán el detonante de las aventuras que llevarán a Lyra hasta las tierras del norte, regiones congeladas donde viven brujas y osos polares con armadura y la aurora boreal esconde un secreto. En el mundo de Lyra, todos los seres humanos están íntimamente ligados a un daemon, un animal que cuando somos niños cambia continuamente de forma hasta adoptar una definitiva. Los daemons son mucho más que mascotas mágicas, y el lazo entre un hombre y su daemon es sagrado e inviolable. Yo ya tengo el mío, que ha tomado forma definitiva después de varios intentos. Vosotros podéis descubrir cual es el vuestro aquí (donde pone Daemons, claro). La Laguna Negra, ese internado del humor cuyas tramas se inspiran en Lost y La Iniciativa Pulheva, ha decidido abrir una sucursal en la costa asturiana, a medio tiro de piedra de la playa donde Lydia Bosch paseaba y paseaba en "You are the one" (y donde Gonzalo Suárez también ha rodado varias películas). Además de los bellos acantilados, la magia del cine ha plantado en el paisaje un faro que, por lo visto, debía funcionar a base de velas, ya que basta que la luna llena se refleje en un despertador plateado para suplir su luz. Los encargados de la Laguna Negra han puesto al frente de su pequeño orfanato a esta chica que, mira por donde, también trabaja como marinera y acróbata en el yate de Pulheva, y a la que todos recordamos por su trabajo en "Tatocao so pringao" y "Mar Adentro". Belen Rueda está estupenda (y su pelo también luce muy bien en todos los planos), seguramente se lleve el Goya este año, pero de esos rumores que leí sobre su posible nominación al Oscar me remito a las palabras de mi hermano: "jajaja risas mil". El caso es que la película me pareció bastante decepcionante, un refrito de películas mil veces vistas ("Carrie", "Los Otros", "El sexto sentido", "Al final de la escalera", "¡Suspense!", "The Haunting", "Buenas noches, señor monstruo") y mil veces mejores, correctamente dirigido y excesivamente promocionado (si todas las películas españolas contaran con el aparato publicitario que respalda a "El Internado" no tendríamos esa ridícula cuota de pantalla). Entretenida, sin más. Fácilmente parodiable, también. Y con un guión que parece escrito en un seminario universitario de fin de semana o en una fábrica de quesos Emmental, porque genera tantas dudas... ...spoilers! Así que no leáis el primer comentario. Las secciones de necrológicas están que echan humo durante este año. La actriz Deborah Kerr falleció el martes a la edad de 86 años. Seis veces candidata al Oscar, le fue concedido uno honorífico en 1994. Entre sus películas están, entre otras, "El rey y yo", "¡Suspense!", "Mesas separadas", "La noche de la iguana", "Las minas del Rey Salomón", "Tú y yo", "Casino Royale", "Té y simpatía", "Quo Vadis" o "De aquí a la eternidad", donde tuvo la suerte de tener a Burt Lancaster entre sus brazos. ¿Quién no ha visto alguna vez esta imagen? Este fin de semana, como casi prácticamente todos los años, y en buena compañía, me fui a San Sebastián a darme un atracón de cine. Este año, además, era especial, ya que fuimos al estreno de Casual Day, comedia de denuncia social sobre las relaciones de explotación y chantaje emocional que se producen en el mundo laboral, una película original, distinta a las típicas producciones españolas ("no parece española" fue un comentario que compartí en la fiesta que hubo en Chillida-Leku después del pase de la película en Zabaltegi), y con muy buenas interpretaciones. Quizás tenga un ritmo demasiado lento en algunos momentos puntuales o alguna escena (especialmente la inicial) en la que el director ha querido ser demasiado original, pero son detalles menores para una película ciertamente notable y que deberiáis ver cuando llegue a las pantallas, al parecer, en febrero del año que viene. Ya os lo recordaré en su momento. La otra gran película que vi este fin de semana fue Buda az sharm foru rikht / Buddha Collapsed Out of Shame, una película dirigida por Hana Makhmalbaf (hija del director iraní Moshen Makhmalbak, autor de una pequeña joya llamada Gabbeh). Ambientada en la localidad afgana de Bamiyán, lugar donde se encontraban las estatuas de Buda más grandes del mundo (dinamitadas por el régimen talibán hace pocos años en una de las demostraciones más terribles de fanatismo y estupidez humana que se hayan visto), esta película cuenta la sencilla historia de una niña que quiere ir a la escuela. Para ello, lo primero que tiene que hacer es conseguir dinero para comprar un cuaderno. Comienza así una auténtica odisea repleta de momentos emocionantes, divertido y terroríficos. Inteligentemente metafórica, con una historia y una planificación muy meditadas y camufladas por una apariencia de sencillez e ingenuidad, es una de estas películas que no dejan indiferente al espectador medianamente inteligente. Las otras tres películas que vi no merecen mayor comentario. La maison es una película francesa dirigida por Manuel Poirier que se puede resumir diciendo que es un compendio de todo lo peor de lo que habitualmente entendemos por cine francés: pretensiones intelectuales, personajes exquisitos, diálogos irreales... Y mi duda personal es: ¿es Sergi López un actor (muy) sobrevalorado? The Inner Life of Martin Frost es una pélícula dirigida por Paul Auster, quien, desgraciadamente, no tiene para el cine ni la décima parte del talento que tiene para la Literatura. La historia de un escritor que coincide en una casa solitaria con una misteriosa mujer sólo aguanta el tipo durante los primeros minutos, hasta que desaparecen la sutilidad y la ambigüedad para convertirse en un absurdo relato fantástico sin la más mínima magia, repleto de momentos rídiculos y de humor involuntario (como todos los protagonizados por la guapa hija del escritor, Sophie Auster). Por último, Free Rainer es, vamos a decirlo sin rodeos, una MIERDA, una película prepotente, panfletaria, exagerada hasta la parodia, con plantemientos burdos, personajes ridículos y una crítica incoherente y pueril hacia el mundo de la TV. Inexplicablemente, al público del Kursaal pareció encantarles este truño falsamente moderno. Eso sí, aunque sólo sea por los deliciosos pintxos que engullí durante todo el sábado, vale la pena pasar un fin de semana cinéfilo en San Sebastián. Hace unos días fui a ver "Caótica Ana", la última película de Julio Medem, de la que solo había oido cosas malas. Pero si yo adoro a un director por encima de todas las cosas es al creador de "La ardilla roja" y "Los amantes del Círculo Polar" (incluso me atrevería a decir que si algún día quise intentar ser guionista y terminé en la Escuela de Cine de Madrid fue por el impacto que en su día me causó "Tierra". Visto el percal con el que me encontré después, me hubiera ido mejor si hubiera tomado como modelo a Alex de la Iglesia, Tarantino o a la escuela española del humor landista), así que no podía faltar a la cita cinematográfica. Y.... No. Me cuesta hablar mal de esta película, porque me da la sensación de estar hablando mal de un amigo. Además, considerando las circunstancias que han dado lugar a la existencia de esta película, que posiblemente sea el proyecto más íntimo y sentido de Medem, esta sensación aumenta. Así que diré que "Caótica Ana" es una película no exenta de interés y que, incluso, tiene momentos brillantes. Pero no tiene las intrincadas estructuras narrativas de "Lucía y el sexo" y "Los amantes del Círculo Polar", ni la sutileza simbólica de "Tierra" y "Vacas", ni la frescura de "La ardilla roja". Todo se verbaliza de una manera demasiado evidente, mientras que los personajes y las situaciones planteadas resultan completamente inverosímiles y lo que es peor, increíbles. La banda sonora de Jocelyn Pook no hace olvidar las grandes partituras que Alberto Iglesias compuso para "Los amantes" y "Lucía y el sexo". Incluso la fotografía, la planificación y el montaje resultan demasiado bruscos, incluso feos, cuando si por algo se han distinguido las películas de Julio Medem es por ser estéticamente hermosas y originales. Quizás haya intentado probar nuevos caminos. Quizás "Caótica Ana" sea sólo un experimento. Quizás "Caótica Ana" no sea un película mala, pero sí fallida. En todo caso, yo esperaba más. En los últimos meses, se nos están muriendo muchos grandes nombres, de estos que llevaban allí desde siempre y que no parecen tener recambio: Antonioni, Bergman, Emma Penella, Luciano Pavarotti... Ayer, a los 93 años de edad, se nos fue Jane Wyman. Ella era la inolvidable Angela Channing, la maquiavélica reina de "Falcon Crest". Los 80 no habrían sido lo mismo sin ella. Pero también fue la primera mujer de Ronald Reagan, una pionera de la TV estadounidense en los años 50, y una actriz que fue cuatro veces candidata al Oscar. Se lo llevo una vez, por "Belinda", en 1948. Tiene dos estrellas en el paseo de la fama de Hollywood: una por su trabajo en la televisión, y otra por su trabajo en el cine. Quedan muy pocas como ella. En otoño de 1994, "Pulp Fiction" se estrenaba en España. Los estudiantes de Comunicación Audiovisual de la época nos abalanzamos a los cines para verla y discutimos sus frases más memorables durante meses, además de bailar "You never can tell" a lo John Travolta y Uma Thurman en los bares, después de escuchar el "Girl, you´ll be a woman soon". Quentin Tarantino se convirtió en el chico de moda y las películas de estilo tarantinesco se sucedieron en las salas de cine, para ser olvidadas al poco tiempo. ¿"Four Rooms"? ¿"Tú asesina que nosotras limpiamos la sangre"? ¿"Airbag"? Afortunadamente, después de años en paradero desconocido, Tarantino consiguió resucitar gracias a Uma Thurman enfundada en un chandal negro y amarillo y mucha sangre en "Kill Bill", y gracias a eso, el ya cuarentón enfant terrible puede seguir jugando a reciclar el cine que le gusta y hacernos disfrutar con él. Porque el gran secreto de Tarantino consiste en reinterpretar situaciones, hallazgos o ideas que ya han aparecido en otras películas de las que el gran público no tiene referencia. Aun recuerdo la sorpresa que me llevé cuando vi "Codigo del Hampa", una película de gangsters de los años sesenta dirigida por Don Siegel: en una escena, dos asesinos a sueldo, vestidos con trajes negros y gafas oscuras, discuten sobre hamburguesas en una cafetería. ¿A qué me suena esto? Yo siempre he envidiado del bueno de Quentin como redescubre para el gran público viejas canciones de los sesenta y de los setenta, o como sus personajes pueden estar cinco minutos hablando de las excelencias de una película tan injustamente olvidada como "Vanishing Point" ("Punto Límite Cero"), y encima llevarse todo el merito por ello. "Death Proof" es la aportación de Tarantino a "Grindhouse", película que en Europa hemos visto mutilada y que homenajea a las películas de serie B (o Z) que se exhibían en sesiones dobles en cochambrosos cines de barrio. Lo más cercano que he estado yo de una experiencia similar es ver por la tele viejas películas de Tarzán o Simbad en "Primera Sesión" después de los dibujos animados del sábado cuando era pequeño... Así que no puedo saber si "Death Proof" es un prodigio de originalidad o una maravilla del reciclaje. Ocho mujeres van a conocer a un hombre muy diabólico. Resulta curioso debatir si puede ser buena una película que pretende homenajear a las películas malas pero entretenidas o involuntariamente humorísticas. ¿Con qué criterio juzgarla? ¿Es "Death Proof" una película mala? En absoluto, tiene diálogos ingeniosos, secuencias, planos e ideas de puesta en escena, que salta a la vista que están muy por encima de las películas que le han servido de inspiración, además de ser un homenaje a los dobles de escenas arriesgadas (¡Oscar para Zoe Bell!). ¿Es involuntariamente humorística? No, lo es con plena conciencia de serlo. ¿Es "Death Proof" una película entretenida? Tampoco. Los largos diálogos sobre naderías que se han convertido en sello del estilo tarantinesco no resultan tan entretenidos o ingeniosos como en "Pulp Fiction" o "Reservoir Dogs" (aun sigue siendo su mejor película), provocando enormes altibajos en el ritmo. ¿Quizás sea debido a que la duración original de "Death Proof" iba a ser de menos de noventa minutos y la versión estrenada en nuestro viejo continente alcanza casi las dos horas? Y esto nos lleva a la gran pregunta: ¿Por qué no se ha estrenado "Grindhouse" como fue concebida? ¿Podremos verla aunque sea en DVD? ¡Sexo! ¡Amor! ¡Drama! ¡Alegría! Eso sí, habría que preguntarse si el cine europeo es, básicamente, "Amelie". Subvenciones y cuotas de pantalla, proteccionismo estatal, ayudas y descuentos... Se está hablando mucho del cine español en la blogosfera vecina durante los últimos días. La industria del cine español es raquítica y, la verdad, durante este último año no ha dado comercialmente en el clavo. Los supuestos grandes lanzamientos comerciales como "Días de cine", "Teresa" o "Lola" no han funcionado. Los resultados artísticos son, en principio, también inapreciables (no puedo juzgar, desde luego no se ha estrenado ningún titulo que me llamara la atención lo suficiente). El cine español parece necesitar una manita para seguir existiendo. ¿O no? Hay algo extraño en el audiovisual español. Pensemos en la televisión. Cuando el espectador medio quiere dramas médicos, prefiere ver "Hospital Central" que "Anatomía de Gray". Cuando quiere misterio, se lanza a ver "El internado" o "Motivos personales" antes que seguir las tramas de "Perdidos", "Prison Break" o "Heroes". Si lo que busca es humor y esperpento, ahí tiene a "Aida" y "Aquí no hay quien viva". Si es drama costumbrista, "Los Serrano". Si quiere acción, "El comisario"... Series como "Mujeres Desesperadas", "Me llamo Earl", "24" o "Sin rastro" se convierten en productos de lujo para sibaritas intelectuales. "House" y "CSI" serían las grandes excepciones a la norma. El público prefiere ver series españoles, por mucho que el acabado, las interpretaciones, los guiones y todo en general no sean comparables a los de las series de Estados Unidos. Pensemos en la música. ¿Cuáles son los discos más vendidos en España? Pues durante lo que va de año, Miguel Bosé, Sheila Durcal, Marea, Andy & Lucas, Kiko & Shara han sido número 1 en nuestra querida lista AFYVE. David Bisbal, La oreja de Van Gogh, Melendi, El canto del loco, Estopa, Alejandro Sanz, Shakira, Jennifer López, Il Divo... venden muchas más copias que los superventas británicos, artistas como Mika, Arctic Monkeys, Amy Winehouse o Klaxons que se convierten en productos de lujo para gafapastas (en nuestro país). Los campeones de las ventas en Estados Unidos, ni siquiera llegan. El público prefiere escuchar música española y en español, por mucho que la calidad... en fin... ni me esfuerzo en terminar la frase. En un mercado en el que incluso se cierran cines para convertirlos en teatros... algo pasa con el cine español para que no sepa ganarse el favor del público... ¿Que no sabe ganarse el favor del público? Que se lo digan a los productores de "Alatriste", "Los Borgia" o "El laberinto del fauno", o a Alejandro Amenábar, a Pedro Almodóvar, a Julio Médem, a Alex de la Iglesia o a Fernando León. O a Isabel Coixet, Iciar Bollaín e incluso, Daniel Sánchez Arévalo. Hay películas que encuentran a su público. Muchas, en cambio, no deberían de haber sido ni rodadas, porque no tienen ni interés comercial ni artístico. A otras les falta promoción y apoyo por parte de los medios de comunicación. En España falta una especie de Sundance, un circuito para lo que sería cine independiente español como sí existe un circuito para la música independiente española (porque, en el fondo, no tiene demasiado mérito que "Alatriste" o "Mar adentro", megapromocionadas y ensalzadas por la prensa recuaden millones de euros. Tiene más mérito que "Rewind", "Marta y Alrededores", "En la ciudad", "Smoking Room", "El regalo de Silvia" o "La distancia" sean vistas por alguien), una crítica cinematográfica seria que sepa apoyar películas pequeñas y juzgue objetivamente las producciones de otra empresa de su mismo grupo de comunicación, unos premios Goya que valoren realmente lo mejor del cine español y no a los cuatro nombres de siempre (un beso para Ariadna Gil, guapa)... Las industrias televisiva y discográfica nacionales lo han conseguido (y sin ayuda estatal, además), ¿por qué no la cinematográfica? "Half Nelson" es una de estas películas del cine independiente de Estados Unidos que ha llegado a España gracias a la candidatura al Oscar al Mejor Actor de su protagonista, Ryan Gosling, y que sólo verán tres o cuatro espectadores. Posiblemente, sean los mismos espectadores que después denigran el cine estadounidense y consideran a ese país el origen de todos los males que afectan al mundo Occidental. Vale, sí, su presidente provoca terror, pero yo siempre he sido muy admirador de los USA y de todo lo que nos ha dado (empezando por el Pop como movimiento cultural). En fin, que me distraigo... Ryan Fleck es el director de esta película que fue rodada en apenas 24 días, cámara en mano, con una abundante profusión de primeros planos. Hace pensar en movimientos como el Neorrealismo, la Nouvelle Vague o el Dogma95. En realidad, por su contenido intelectual, parece una película de otros tiempos, de los sesenta o de los setenta. "Half Nelson" es la historia de Dan Dunne, un joven profesor que da clases de Historia en el insitituto de un barrio marginal. Pero los parecidos con "Mentes Peligrosas" o "Rebelión en las aulas" acaban ahí. Dan Dunne es un profesor carismático y diferente, sí, pero también es un adicto al crack y un hombre en proceso de autodestrucción. Y aunque quiere evitar que una de sus alumnas acabe trabajando para un camello local, no es, desde luego, un buen ejemplo a seguir. O quizás sea el hecho de que no sea un modelo de conducta el que sirve como guía de lo que no hay que hacer en la vida. Como buena película independiente, el final es muy abierto, pero invita al optimismo. "Half Nelson" es demasiado lenta. Apenas tiene sentido del humor. No pasan demasiadas cosas. En mi opinión, eso es auténtico realismo. Es una película que se disfruta más con el cerebro que con el corazón. Dan Dunne es hijo de unos "hippies" que hicieron su revolución en los 60. Él es un hombre con inquietudes, sabe sobre Historia y Filosofía, les habla a sus alumnos de comunismo y marxismo, de los movimientos sociales contra el segregacionismo racial, de la intervención del Gobierno estadounidense en la caida de Salvador Allende en Chile, del asesinato del primer concejal abiertamente homosexual de Estados Unidos en San Francisco en 1978... Pero también es un hombre sin esperanzas, sin ilusión, sin futuro. ¿Será que no hay cabida en nuestra sociedad actual para la revolución? ¿No hay fuerzas ni para intentarlo? ¿No hay movimientos que luchen contra lo establecido? ¿La única solución para evadirse de esta triste realidad globalizada, hipercapitalista y destructora del medio ambiente es ponerse ciego de crack? Se acerca el verano y llega la época de los grandes estrenos de Hollywood. Empezamos por todo lo alto con "Spiderman 3". La vi con Amaya y Miguel en el Kinépolis, en la sala 25, con esa pantalla del tamaño de un campo de fútbol. Ahí hasta la peor película mejora. Y no sé si será por eso que la película, de la que sólo había escuchado malas críticas, me pareció más que aceptable. Ninguna de las películas anteriores de Spiderman me ha convencido, pero el Hombre Araña sigue siendo mi superhéroe favorito. Nada de conflictos internos, nada de sufrimiento existencial, nada de decorados góticos, sólo color de tebeo pop, un ligero sentido del humor, muchísimos (y excelentes) efectos especiales y un superhéroe con conflictos domésticos y laborales como los de todo hijo de vecino. Todos somos un poco Peter Parker y hemos aprendido que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Se agradece que Sam Raimi no se tome demasiado en serio al personaje y le dé esa ligereza que le faltaba a "Batman Begins" (buf) sin caer en la autoparodia de "La momia" (rebuf) o "Los cuatro fantásticos" (rerebuf). Por lo demás, las interpretaciones del elenco van de lo pasable (Tobey Maguire) a lo mediocre (James Franco) hasta llegar a lo horrendo (Bryce Dallas Howard, aunque también es cierto que su personaje es ridículo e inexistente). Un aplauso para el equipo de guionistas (Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent) por haberle dado una buena estructura a un guión donde se combinan dos triángulos amorosos, varios conflictos sentimentales y dos antagonistas y medio, sin hacerse un lío y sin aburrir al espectador. Vamos, que, en mi opinión, es la mejor entrega de la, hasta el momento, trilogía. No todos son superproducciones veraniegas. También se ha estrenado la última película de David Fincher, "Zodiac", una más que interesante recreación histórica de la investigación realizada por prensa y policía sobre los asesinatos perpetrados por Zodiac en San Francisco a finales de los años sesenta y principios de los setenta. "Zodiac" es una de estas películas perjudicadas por una equivocada campaña publicitaria: no es una película policiaca al uso, ni tampoco se puede considerar una cinta de terror o de suspense (aunque hay varias escenas estremecedoras). Se podría decir que es un docudrama sobre una historia real excelentemente dirigido, muy bien interpretado (desde Jake Gyllenhaal, que sigue teniendo los ojos más expresivos del cine contemporáneo, hasta el último nombre del reparto, todos están casi perfectos) y no tan bien escrito (el personaje de Jake no toma forma hasta la última parte de la cinta, alguna subtrama despista al espectador en exceso, y al metraje le sobra algún que otro minuto). De esta indefinición genérica viene el mayor problema de la película: ¿qué nos quería contar Fincher con esta película, más allá de una historia interesante? ¿Que el mal siempre triunfa? ¿Que -como ha dicho el director en Cannes- no se puede atrapar al demonio? ¿Que matar y quedar impune es mucho más fácil de lo que parece? ¿O simplemente quería hacernos reflexionar sobre la maldad intrínseca del ser humano? Aunque en cierto modo sea fallida, "Zodiac" es una de las películas más notables de los últimos meses. Darren Aronofsky es un tipo extraño. Quizás llevar ese apellido te determina para ser alguien complejo y peculiar. Si se hubiera llamado Darren Smith... ¿sería uno de los directores más interesantes del momento o un granjero de Arkansas? Mr. Aronofsky es el responsable de una de las mejores y más fascinantes películas de los noventa. "p", una reflexión sobre la matemática, la locura y la búsqueda de Dios, filmada en rutilante y granuloso blanco y negro, con un montaje demencial y una intensa banda sonora a cargo de Clint Mansell. Restate my assumptions: One, Mathematics is the language of nature. Two, Everything around us can be represented and understood through numbers. Three: If you graph the numbers of any system, patterns emerge. Therefore, there are patterns everywhere in nature. Mr. Aronofsky firmó después "Requiem por un sueño", una terrorífica película sobre el descenso a los infiernos de cuatro personajes arrastrados por sus adicciones. En esta ocasión, filmada en luminosos colores, con un montaje demencial y otra intensa banda sonora a cargo de Clint Mansell. Pocas películas me han revuelto tanto el estómago y la conciencia como esta (quizás la que más junto con "Como plaga de langosta" ("The day of the locust"), película que me recomendo mi madre... que extrañas eran las madres cuando no lo eran aun). Además de estas dos películas, Mr. Aronofsky escribió el guión de "Below", una película de fantasmas ambientada en un submarino nunca estrenada en España. Así que podemos deducir que es un señor al que le gusta hacer películas oscuras, inquietantes, buceando en el lado más oscuro del alma humana... hasta que llegó Rachel Weisz a su vida. Mr. Aronofsky se ha enamorado y parece que ve el mundo con otros ojos. Ahora todo es luz, esperanza y ganas de vivir eternamente. Es lo que tiene el amor. "La fuente de la vida" es una película hermosa. La historia es hermosa, las imágenes son preciosas, la banda sonora de Clint Mansell es emocionante. Es una película hecha desde el corazón, no desde el cerebro. Funciona más con una lógica poética que con una lógica narrativa. Por eso hay que entender que es un cuento donde lo verosímil salta por los aires: la España del Siglo de Oro nunca fue así, ni las estrellas moribundas tienen ese aspecto, ni la muerte es una enfermedad que se puede curar. Porque de eso habla "La fuente de la vida": de la vida, de la muerte y del amor. Y aunque las espectadoras de la fila de atrás se estuvieran muriendo de la risa, a mí, una vez superado el desconcierto inicial, me gustó la película. El lunes, Miguel y yo fuimos a ir a los Kinepolis con la intención de ver "300" de una vez por todas. Pero no. Gallardón ha decidido eliminar la ruta que yo conocía para ir a los megacines, así que llegamos cinco minutos tarde. Por suerte, teníamos otra segunda y apetecible opción: "Sunshine", de Danny Boyle, un director que, acierte ("Trainspotting" o "28 días después") o falle ("La playa", "A life less ordinary"), nunca deja indiferente. Además, el guión es de Alex Garland, compañero habitual de correrías de Boyle, al igual que los autores de la banda sonora, John Murphy y Underworld. Todo esto garantizaba que, por lo menos, el acabado técnico y visual de la película estuviera a la altura de las expectativas, como así es. Destacan especialmente la puesta en escena, basada en primeros y primerísimos planos y angulos distorsionandos, así como el diseño de la banda de sonido, muy imaginativo y original. Me gustan mucho las películas que "suenan". Los problemas de "Sunshine" son los típicos de las películas de este género. Ocho astronautas tienen una misión: llegar hasta el Sol para dejar en él una bomba atómica que reactive el núcleo de la estrella antes de que se apague definitivamente, con el consiguiente fin de la raza humana. ¿Absurdo? Bueno... sí. Todo va bien hasta que un accidente y la recepción de una señal de socorro de otra nave les ponen contra las cuerdas. Nada demasiado original. En realidad, desde "2001. Una odisea en el espacio", todas las películas de este género responden a los mismos esquemas: ritmo lento, fascinación por la tecnología, tendencia a la reflexión filosófica. El hombre enfrentado a la inmensidad del espacio, a la eternidad y a Dios. Y desde "Alien", todas las películas de este género responden a los mismos esquemas: escenas de tensión, tripulación que va muriendo progresivamente, una amenaza inesperada que llega del exterior. El gran problema de "Sunshine" es que no se decanta por una opción o por otra, quedándose en tierra de nadie. Eso sí, a los amantes de este genero, seguro que les satisface. Los demás... bostezarán. Por otra parte, resulta extraño ver como entre dos actores de trayectorias tan diferentes como Chris Evans y Cillian Murphy acaba surgiendo una química muy especial. ¿Para cuando un "Brokeback Starship"? "Diario de un escándalo" es una de esas películas que atrapan desde el primer momento y no dejan escapar, arrastrando al espectador por un torbellino de sentimientos y sensaciones que reflejan el lado más oscuro, siniestro y patético de la más falsamente edulcorada de las emociones humanas: el Amor. Películas como éstas reflejan que hay muchas formas de amar y muchas historias de amor. Todo lo que nos han contado sobre el tema es mentira... no hay nada menos convencional que el amor. Me basta con mirar a mi alrededor. Pero volvamos a la película. Judi Dench es Barbara Covett, una anciana profesora solterona deliciosa y fascinantemente manipuladora. Desde hace décadas, todo lo apunta en sus diarios, retratando lo que le rodea con autosuficiencia y superioridad. Es una mujer inteligente, con carácter, dura, fuerte, inquietante. Pero bajo esa máscara de fría esfinge, se esconde una mujer que vive aterrorizada por la pespectiva de una vejez en soledad. La oportunidad de que ese oscuro futuro cambie aparece cuando al colegio llega Sheba Hart, la nueva profesora de Arte, interpretada por una jovial, sonriente y bella Cate Blanchett. Entre ambas surgirá una cordial amistad, pero Barbara sueña con algo más. La oportunidad de conseguirlo llegará cuando la profesora descubra que la supuesta esposa ideal de un hombre bastante mayor que ella y dulce madre de dos hijos, está manteniendo una "escandalosa" relación sexual con uno de sus estudiantes, un adolescente de apenas quince años. Las interpretaciones de Judi Dech y Cate Blanchett (que se merecen cada una de las candidaturas al Oscar que van acumulando), la partitura de Philip Glass, la dirección de Richard Eyre y el guión de Patrick Marber van construyendo una telaraña, un juego de muñecas rusas donde cada secreto esconde un secreto mayor. La tensión va "in crescendo" hasta que, inevitablemente, explota. Todos los personajes resultarán heridos y tendrán que rendir cuentas de sus actos... aunque sus vidas seguirán. Al fin y al cabo, esto es una historia de amor... oscuro, pero muy real. El cine ha mitificado ciudades y lugares, pero pocos lo han sido tanto como París. La ciudad de la Luz, del amor, de la moda, de los artistas y la bohemia... romántica, moderna, vanguardista y acogedora... "Paris Je t´aime" se suma a la larga lista de películas que convierten a París en un escenario mítico. Sin embargo, cuando se han visto las dieciocho breves historias a cargo de directores como, entre otros, los hermanos Coen, Isabel Coixet, Walter Salles, Alexander Payne o Wes Craven, uno se pregunta si, salvo excepciones puntuales, esas mismas historias y personajes no podrían haber sucedido en Madrid, Berlin, Roma o Buenos Aires. Pero tampoco se puede negar que París tiene un encanto especial y el tono entre meláncolico, romántico y soñador que comparten las historias resulta muy apropiado para la imagen mental que el espectador tiene de la ciudad. Éste es el gran mérito de la película: haber conseguido que, a pesar de estar compuesta por piezas muy diferentes, transmite una impresión coherente y homogénea. Evidentemente, hay segmentos de la película que son superiores a otros. Sin embargo, el que destaca sobre todos ellos es el dirigido por Alexander Payne, la historia de una cuarentona media de cualquier suburbio estadounidense, una mujer mediocre pero tremendamente real -en la línea de personajes de otras películas de Payne, como "Entre Copas"- que viaja sola a París durante varios días. Lo divertido (la mujer quiere practicar su francés pero en las tiendas le atienden en inglés) y lo melancólico (la mujer disfruta de París, pero echa de menos un compañero de viaje con el que compartir experiencia) se mezclan de una manera particularme emocionante. Sentada en un parque, sola en un banco, contemplando a la gente, la vida, que la rodea, ella se siente feliz y melancólica, triste y alegre a la vez. "Allí fue donde comencé a amar a París y descubrí que París me amaba a mí". Sólo por este momento, merece la pena ir a ver "Paris, Je t´aime". Cuando estuve en Pamplona hace un par de fines de semana, le pregunté a mi madre si había ido al cine recientemente. Ella me dijo que sí, que había ido a ver "La vida de los otros" y que le había impactado en todos los sentidos, que hacía años que no veía una película tan genial, que le recordaba a aquellas películas que proyectaban en los cines de arte y ensayo y los cineforums clandestinos (si aei52 tuviera blog, quizás hablaría de aquella vez en la que asistió a una proyección secreta de "El acorazado Potemkin". Lo que era subversión revolucionaria en los sesenta se ha convertido en temario universitario). Extrañado de que mi madre mostrara tanto entusiasmo por algo que no tuviera un par de décadas -o un par de siglos- de antigüedad, fui a ver la película alemana del año. Por la noche, la llamé: -Ya he visto "La vida de los otros". -¿Sí? ¿A qué es genial? -Sí. Me ha gustado mucho. Es una película compacta. -¿Qué quieres decir con "compacta"? -Que no tiene ningún fleco suelto, que el guión funciona como un mecanismo de relojería, todos los personajes dependen los unos de los otros aunque no sean conscientes de ellos. Incluso aunque no se conozcan ni se vean nunca. Las acciones de unos desembocan en las reacciones de otros. Y la atmósfera de opresión... Los espectadores estaban en tensión, resulta difícil de creer que exisitiera ese clase de régimen político, siempre con la duda de si uno es espiado, delatado, traicionado, hundido en un pozo. Casi como si fuera una novela de George Orwell. Por criticar algo, quizás hubiera quitado el final, el desenlace se alarga un poco... -No, no. El final es imprescindible, es el cierre de todo, donde se descubre que una persona que no es nada se ha convertido en alguien. Ya no vive "la vida de los otros", sino su propia vida. Y todo gracias al poder del amor. -Sí, es el proceso de humanización de un monstruo a través de los sentimientos. -Bueno, ¿y qué más me cuentas, hijo? -Poco más. Mi vida es muy aburrida últimamente. Blablabla.. Sonia... Blablabla... Miguel... Blablabla... el gato... Blablabla... el trabajo... Blablabla... las vacaciones de Semana Santa... Blablabla... Y eso es todo. Un beso, mamá. Continuando mi propósito de aprovechar el Día del Espectador de los Ideal para ver películas interesantes, el lunes pasado le tocó el turno a "En busca de la felicidad". Aunque se me hizo un poco larga a ratos, me gustó. Supongo que es lo que en Estados Unidos entienden por cine social o realista. ¿Será por eso que contrataron a un director italiano para hacer el trabajo? Atención a algo a lo que nunca se presta atención, el nombre del guionista: Steve Conrad. Antes de esta película, firmó el guión de una de las mejores películas de 2005, "El hombre del tiempo", un título muy reivindicable. Aunque tiende a abusar de la voz en off, se le da más que bien retratar a personajes en encrucijadas personales. Will Smith interpreta al comercial de un absurdo artefacto médico ahogado por las deudas económicas y un matrimonio que se va a pique. Decidido a luchar por su felicidad (el sueño americano, sin segundas lecturas: en la Declaración de la Independencia se dice que todo hombre persigue su felicidad), intenta entrar en el programa de formación de una importante empresa bursatil y convertirse en un broker. Pero antes tendrá que pasar por toda una serie de tragedias personales que le harán tocar fondo antes de... ¿Quién duda de que todo acabará bien? ¡Esto es Hollywood! Como comentábamos al salir del cine, si ésta fuera una película europea, seguro que alguien terminaba muerto, paralítico, estafado, violado... Vamos, que en el cine europeo, si no hay tragedia, no hay arte. Eso sí, es la típica película que si se ve en un día de estos sensibles, se empieza a llorar en el minuto 20 y ya no se para hasta los títulos de crédito. Y sí, recuerda bastante a "Kramer contra Kramer" (mi madre cuenta que sólo llora con dos películas: la de Dustin Hoffmann es una de ellas). Otro motivo más para ver la película es que está rodada en San Francisco y, sin ser una sucesión de postales, se pueden reconocer algunos de los rincones más bonitos de la ciudad. Por lo demás, los detractores de Will Smith seguirán odiándole, a pesar de que hace un trabajo brillante, muy ajustado y contenido. Su hijo es el típico chaval que roba plano con los ojos cerrados, con la indiscutible virtud de no resultar cargante como otros niñatos cinematográficos (¿O es que alguien no deseó que los velociraptores descuartizaran a los insoportables niños de "Parque Jurásico"?). Y la que está impresionante es Thandie Newton, que hace bueno el tópico de que no hay papeles pequeños. Por cierto, la película puede resultar ingenua para los currantes españoles... ¿O será cierto que en Estados Unidos los jefes son grandes profesionales que saben valorar a sus empleados? ¿Será cierto que la combinación "talento personal + esfuerzo + mucho trabajo = éxito laboral"? Olvidaos de lo que he dicho antes de que si "En busca de la felicidad" fuera europea, terminaría en tragedia. Sería una comedia bufa en la que Will Smith consigue el curro gracias a ser el cuñado del subjefe y asciende gracias a peloteos, puñaladas y lameculismos varios. El lunes vi "Dreamgirls", una película que, a priori, tenía todos los números para gustarme. ¡Musical! ¡Ambientada en los sesenta! ¡Lentejuelas! Y he de decir que no me decepcionó: tiene mucha música, no sólo está ambientada en los sesenta sino también en los setenta y sobre todo, tiene muchas, muchas, pero muchas lentejuelas. ¿Historia y profundidad dramática? Pues no, para cosas de esas ya no quedaba sitio. La trama es la tópica historia de ascenso, caída y redención de un grupo de música y de como los sueños se convierten en pesadillas, así como de toda la mierda que se esconde detrás del éxito de las grandes empresas discográficas. Sin embargo, todos los aspectos oscuros y dramáticos de la historia pierden mucha densidad entre coreografías, números musicales y mucha reconstrucción histórica y estética, que es impecable, pero distrae mucho. "Dreamgirls" es una película para los ojos y los oídos, pero no para el cerebro. Es una buena película, pero podría haber sido mucho mejor. Del reparto destacan, como ya ha dicho la prensa y los blogs vecinos, Jennifer Hudson, que se deja las cuerdas vocales en cada número y roba protagonismo a todos los miembros del reparto, como hacen también Eddie Murphy y Danny Glover. Jamie Foxx es muy soso. De Beyoncé lo mejor que se puede decir es que no destaca negativamente... aunque tampoco positivamente. A pesar de que en los títulos de crédito aparece el famoso rótulo de "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia", a nadie se le escapa que el referente de la película y del musical en el que ésta se inspira es la historia del sello Motown y de Diana Ross y The Supremes, aun hoy el grupo femenino más importante de la historia, el espejo en el que todos los grupos femeninos que han sido y serán se quieren ver reflejados. La estética de las actuaciones, del vestuario, de las portadas de las Dreamettes está directamente sacada de las imágenes más famosas y representativas del trío femenino. La auténtica Diana Ross no quiere saber nada del musical, quizás porque le recuerde que, a diferencia de su equivalente ficticio, ella sí acabo interpretando a Dorothy en una absurda versión cinematográfica de "El mago de Oz" (Michael Jackson, glups, era el Espantapájaros). Y por supuesto, la historia real no tuvo un final feliz: Florence Ballard, componente de la formación original de The Supremes y expulsada del grupo tras sus disputas por el liderazgo con Diana Ross, terminó sus días olvidada de todos como una vagabunda. Murió en 1976 con 32 años. Antes de entrar en materia, he de decir que odio a los productores de LOST y a los programadores de la ABC por interrumpir la tercera temporada a los seis capítulos. Ayer teminé de verlos y estoy con un peligroso síndrome de abstinencia. Creo que ya sé cuál es el funcionamiento del monstruo Black Smokey, los guionistas se han inspirado en "Solaris", ya lo veréis. Por lo demás, de los nuevos personajes, el que interpreta Rodrigo Santoro (del anuncio de Chanel Nº5 a la isla más famosa del mundo, ya se sabe que en ese accidente sólo sobrevivieron los guapos) sólo ha tenido tiempo de decir cuatro frases y media, pero ya me parece idiota. Cuate, aquí hay tomate. Este año los Oscars hablan con acento latino. Guillermo del Toro, Alejandro González Iñarritu y también Alfonso Cuarón ("Hijos de los hombres" tiene tres merecidísimas nominaciones en las categorías de guión adaptado, montaje y fotografía) pueden ser los triunfadores de la noche, a no ser que la Academia se deje conquistar otra vez por el clasicismo de Clint Eastwood o decida premiar de una vez a Martin Scorsese. Curiosamente, "Volver" no fue nominada a mejor película en habla no inglesa, pero sí lo ha sido Penélope Cruz, quien ha conseguido así pasar a la Historia del Cine, aunque sólo sea como curiosidad (Norma Leandro, Fernanda Montenegro, Javier Bardem, Roberto Begnini, Sofia Loren, Gerard Depardieu... estos son algunos de los actores no anglosajones que forman parte de la Enciclopedia de los Oscars). También han sido nominados dos cortos españoles: "Binta y la gran idea", de Javier Fesser, y "Eramos pocos", de Borja Cobeaga (creo que el título completo del corto es "Éramos pocos y parió la abuela"... ¿Lo traducirán por "We were few and grandma gave birth"?), así como varios miembros del equipo técnico de "El laberinto del fauno", entre ellos el compositor Javier Navarrete, que ha pasado de poner música a "La máquina de bailar", "Trece Carcajadas... perdón, Campanadas" o "El Alquimista Impaciente" a reservar billete para Los Ángeles el 25 de febrero. La película con más nominaciones ha sido "Dreamgirls", con ocho, aunque tres de ellas son en la categoría de mejor canción. Le siguen "Babel", con siete, y "La Reina" y "El Laberinto del Fauno", con seis. Resulta curioso que el documental de Al Gore, "Una verdad incómoda", tenga una nominación a la mejor canción original. Por supuesto, es el gran favorito en la categoría de mejor documental, donde se enfrentará a dos documentales sobre Iraq, otro sobre los abusos sexuales a menores por parte del sacerdote Oliver O´Grady y otro sobre los campamentos de verano-lavadoras de cerebros infantiles de los cristianos renacidos. Vamos, una categoría de muchas risas. "Borat" sólo ha sido nominada al mejor guión adaptado. Dos actores con comienzos no demasiado gloriosos como Eddie Murphy o Mark Whalberg pueden llevarse a casa el Oscar al Mejor Actor Secundario. "United 93" sólo ha conseguido dos nominaciones, aunque una de ellas es para su director, Paul Greengrass (la otra es para el montaje). Meryl Streep, Judi Dench y Kate Winslet tienen ya un sitio asegurado entre las nominaciones todos los años, aunque nunca son las favoritas para el premio (Cate Blanchett va por el mismo camino). Este año se lo lleva, de calle, la Reina Hellen Mirren. Entre los actores masculinos, la cosa parece más abierta: Leonardo Di Caprio, Will Smith, Forest Whitaker, Ryan Gosling y Peter O´Toole son los candidatos. Ayer fui al cine a ver "El truco final" (The Prestige, en su versión original. Seguro que en la distribuidora alguno llegó a pensar que era una película sobre aquel petrolero marrón). ¿Y qué puedo decir de ella? ¡¡¡Que hacía mucho tiempo que no veía una película tan estúpida en una sala de cine!!! Es una pena que no pueda desvelaros el argumento por si acaso alguno va a verla, pero es que roza lo cómico y lo ridículo (no, no es que roce, es que cae en ellos). La cosa va de dos magos, Hugh Jackman y Christian Bale (los dos van al mismo gimnasio), enfrentados a lo largo de su carrera en una competición por arruinarle al uno los trucos del otro, y de paso, la vida. Las simpatías del espectador oscilan entre el uno y el otro según el nivel de la putada realizada, hasta que al final acaba deseando que los dos desaparezcan dentro de una caja mágica lanzada a los más profundo del océano. Entre medias de los fotogramas se pasean la guapa Piper Perabo, el solvente Michael Caine, David Bowie dando vida a un científico loco y esta actriz de moda con mucha presencia física y escaso talento interpretativo llamada Scarlett Johansson. Lo peor de la película no es que el espectador medianamente inteligente vea venir el truco final desde el primer acto, sino que recurre a una solución argumental que vulnera todo lo escrito sobre la suspensión de la incredulidad, el pacto de lectura con el espectador y la necesidad de ser coherente con el universo narrativo creado en la historia. En otras palabras, que del mismo modo que en una película de romanos no puede aparecer una nave espacial o que en un drama neorrealista no caben hadas madrinas vestidas de colorines, no es de recibo que en un drama decimonónico aparezca... Me cuesta contenerme, pero no lo voy a hacer (bueno, os dejo una pista en la imagen, por si os pica mucho la curiosidad) Estás avisados: no perdais el tiempo y el dinero con esta peliculita. Sofia Coppola le pidió dinero a su papá para hacer una película sobre Maria Antonieta: "Papuchi, que he leido un libro sobre María Antonieta y me ha encantaaaaado, ¿me prestas 40 millones de dolares para hacer una película?" Papuchi Francis no dudó en momento y le firmó un cheque a cuenta de los estudios Zoetrope. "Jo, papuchi, y ya que estamos, ¿no podrías llamar a Jacques y pedirle que nos dejara rodar en el palacio de Versalles? Es que quedaría taaaan bonito". Papuchi prometió hacer todo lo posible. Con cuarenta millones en el bolsillo, Sofía se abalanzó sobre el teléfono y empezó a hacer llamadas. "¿Kirsten? Hooooola. Mira, espero que se te haya pasado el enfado por haber llamado a Scarlett para la peliculilla aquella de mis vacaciones en Tokyo. Ay, nena, no te pongas así, te recuerdo que había otras cuatro rubitas en "Las virgenes suicidas", ¿eh? De todas formas, voy a compensarte... ¿Has oido hablar de Maria Antonieta? ¿No? Bueno, cariño, ahora te mando el guión y lo lees". Kirsten Dunst ya estaba en el bote, y confeccionar el resto del reparto fue fácil. "A mi primo Jason Schwartzman, que hace mucho que no le veo, le voy a dar el papel del Rey Luis XVI y así me ahorro un sueldo". Y entre llamada y llamada ("Manolo, hola, soy Sofi, mira, que ahora que ya se ha acabado "Sexo en Nueva York" y tienes menos trabajo, ¿te importaría hacerme unos cuantos diseños de los tuyos para una película? Sí, sí, cincuenta pares o así. Por eso no te preocupes, claro, paga papuchi"), Sofia se distraía viendo en la VH1 un monográfico sobre el pop de los 80 y el movimiento de los nuevos románticos. "Hala, como molan Adam & The Ants, voy a inspirarme en sus videoclips para hacer mi película". Así pues, rizando el rizo referencial, Sofía decidió que la ambientación rococó de su película se inspiraría en la estética ochentera decadante que, a su vez, se inspiraba en la decadencia del Versalles original. "Y en lugar de minués y rondós, voy a hacer que bailen "I want candy" de Bow Wow Wow. Es que soy tan moderna, ingeniosa y ocurrente que me daría besitos en el espejo". Y así iba Sofía dando palmadas y saltitos por los pasillos de Versalles, entre pelucones, zapatos, focos y difusores de luz. Meses después, "Marie Antoinette" se presenta en el Festival de Cannes, provocando pitos y aplausos a partes iguales. La película se estrena tiempo después, siendo ignorada por el público. En España, la distribuidora le añade el ingenioso título de "María Antonieta, la reina adolescente". -Jo, papuchi, a la gente no le gusta mi peli, con lo mona que esssss. Este año no voy a los Oscar, lo juro por Snoopy! -A ver, Sofia, mona, mira, la película te ha salido muy bonita. La fotografía y los colores pastel están muy bien. Lo de la música ochentera metida con calzador gusta al principio, sorprende una vez, pero acaba cansando. Es que es muy facilmente parodiable. Se agradece el tono lígero, como de comedia adolescente de instituto, lejos del aire solemne típico de las películas de época. Y vuelves a conseguir a la perfección lo de colocar al espectador en la piel del personaje y transmitir sensaciones sensoriales a través de cuatro planos muy bien escogidos y mejor montados. Vale, unas veces tu película parece un anuncio de Cacharel y otras, uno de Timotei, eso es lo de menos. Lo preocupante es: ¿qué es lo que nos querías contar? ¿Cuál es la importancia del personaje? Maria Antonieta llega a Versalles con quince años, es coronada reina con diecinueve, su matrimonio no destaca por su ardiente pasión así que la chica se dedica a hacer fiestas con sus amigas, aplaudir en la ópera, comer tartas, ir a bailes de máscaras y tirarse a un conde guaperas. Como no entiende de números, la reina arruina al país hasta que al final, la masa se rebela y aparecen en Versalles para... bueno, el final, en los libros de historia, porque la película se acaba ahí. Ah, que era eso lo que querías contar. ¿Y? Durante los últimos doce meses, he visto 35 películas en una sala de cine. De todas estas, escojo esta diez como las experiencias cinematográficas más satisfactorias del año: 1. Volver. A simple vista parece una obra "menor", mucho menos ambiciosa que las anteriores películas de Almodóvar. Quizás por eso resulta mucho más redonda y emotiva. 2. Azuloscurocasinegro. Es de las pocas películas españolas que resultan realistas, creíbles y cercanas. Nada de increíbles comedias pijas, ni excursiones al mundo suburbial de niños malotes porque sí. Como dirían los críticos pedantes, "un pedazo de vida". 3. Crash. La ganadora "sorpresa" del Oscar a Mejor Película es una de las películas más interesantes del año. La realidad, los seres humanos... todos tenemos muchas caras que entran en colisión, arrastrados por este caos que es la vida. 4. Brokeback Mountain. El hit sensible (¿sensiblón?) del año se ha desinflado un poco durante estos últimos meses. Pero sigue siendo una de las películas más emotivas y románticas de los últimos años. 5. Hijos de los hombres. Excelentemente dirigida, esta fantasia futurística es una brillante metáfora de nuestra sociedad actual. Imprescindible. 6. El señor de la guerra. Andrew Niccol (director de "Gattaca" y guionista de "El show de Truman") dirige a Nicolas Cage en una escalofriante (aunque con el lastre de algunos giros narrrativos demasiado previsibles al final) denuncia del mundo de los traficantes de armas. 7. Munich. Quizás excesivamente larga, una de las películas más maduras, oscuras y mejor dirigidas de Steven Spielberg. 8. V de Vendetta: muy vistosa adaptación de un clásico del cómic (del que sólo conozco la portada, debo reconocer), mucho más inteligente que el típico blockbuster. 9. La Distancia. Sorpresa: una película de género negro hecha en España que deja muy buen sabor de boca. 10. Cars. Técnicamente perfecta. Una sencilla historia muy clásica para públicos de todas las edades. Esta es la lista que me ha salido aquí y ahora, pero en la misma también podrían aparecer "Una verdad incómoda" (la interesante conferencia filmada de Al Gore sobre el cambio climático), "Happy Feet" (musical pingüino de denuncia ecológica), "La Reina" (maravillosa Helen Mirren), "World Trade Center" (intimista visión de la tragedia del 11S a cargo de Oliver Stone), "Piratas del Caribe 2" (muy entretenida, aunque de confuso argumento y sin llegar a la altura de la primera parte) o "El diablo viste de Prada" (comedia muy divertida, aunque se echa en falta algo de acidez). Pero nunca, nunca, nunca estarían cosas como "En tierra de hombres" (no llega ni a la altura de telefilm de Antena3), el bochornoso remake de "La Profecía", esa película absurda llamada "Yo soy la Juani", "La Edad de Hielo 2" o "El Perfume". Por suerte, no he visto demasiadas películas malas. Hay demasiadas películas que tendrán que esperar al DVD, como "Pequeña Miss Sunshin", "Capote", "Buenas noches y buena suerte", "Salvador", "El laberinto del fauno"... En 2007 iré más al cine. El cine español se prepara para su gran fiesta y las invitadas para ser la mejor película son "Alatriste", "Volver", "El laberinto del fauno" y "Salvador". Sólo he visto "Volver"... así que no puedo opinar. "Alatriste" me da una pereza tremenda, pero las otras dos quería verlas. Habrá que ir al videoclub. Me imagino que "Volver" se llevará los premios importantes y "Alatriste", los relacionados con decorados, pelucas, vestuario, etc... Me quiero hacer eco de las meredísimas nominaciones que ha recibido "Azuloscurocasinegro": Mejor actriz (Marta Etura), Mejor actor secundario (Antonio De La Torre), Mejor dirección nóvel (Daniel Sánchez Arévalo), Mejor actor revelación (Quim Gutiérrez), Mejor Guión Original (Daniel Sánchez Arévalo... Este premio se lo tiene que llevar, con permiso de Almodovar, Guillermo del Toro y Jorge Sánchez Cabezudo, guionista de "La noche de los girasoles", que tampoco he visto) y Mejor Canción Original ("Imaginarte", de Alba Gárate... aka Lantana, ¿no?). A "La Distancia", ni agua. Estos académicos... Ahora la pregunta es... ¿Cómo será la gala? Dos candidaturas a los Globos de Oro para "Volver", dos: una a la mejor película hablada en idioma extranjero, y otra para Penélope Cruz. En su categoría, "Volver" tendrá que vérselas con "El laberinto del fauno", con "La vida de los otros" (una peli alemana que se está llevando también muchos premios, como el de Mejor Película Europea) y otras dos películas de Hollywood no habladas en inglés, "Letters from Iwo Jima", de Clint Eastwood, y "Apocalypto", de Mel Gibson. Vamos, de chicos que recién están empezando en esto del cine. Por su parte, Penélope Cruz se enfrentará con Helen Mirren y... ¿para qué molestarme en dar más nombres? Bueno, vale, por si acaso hay sorpresas: Judi Dench, Kate Winslet y la hermanísima Maggie Gyllenhaal. Meryl Streep está nominada por "El diablo viste de Prada", claro, pero en la categoría de Comedía o Musical. Sus compañeras son Anette Benning, Toni Collette, Renee Zellweger y -no es broma- Beyoncé. ¿Os imagináis a Beyoncé quitándole el premio a la Streep? Visualizadlo. En la categoría de drama, las candidatas al premio a la mejor película son "Babel", "Bobby", "Infiltrados", "Little Children" y "The Queen". Más divertidas son las nominadas en la categoría de comedia: "Gracias por fumar", "Little Miss Sunshine", "Dreamgirls", "El diablo viste de Prada" y... "Borat" (también hay nominación al mejor actor para Sacha Baron Cohen). ¿Os imaginais a Borat en los Oscars? Visualizadlo. Más curiosidades: Clint Eastwood está dos veces nominado en la categoría de mejor director; Leonardo Di Caprio también lo está en la categoría de mejor actor dramático; Johnny Depp repite candidatura por hacer de Jack Sparrow en "Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto"; y Emily Blunt, la chica que hacía de compañera de trabajo de Anne Hattaway en "El diablo viste de Prada", es finalista en la categoría de actriz secundaria y también lo es en la categoría equivalente de Televisión. "Perdidos" es candidata a ser la mejor serie dramática del año, y "Mujeres Desesperadas", la mejor serie cómica. A "Prison Break" ni se la ve, ni se la espera. Matthew Fox no está nominado, pero sí Evangeline Lilly. Marcia Cross debería llevarse el premio a mejor actriz en la categoría de Comedia. Y esto es todo lo que puedo decir sobre los Globos de Oro. Este fin de semana lo he pasado en San Sebastián, retomando mi cita anual con el Festival de Cine. Este año la novedad fue que también vino Joserra, con lo que los ratos de espera entre sesión y sesión fueron mucho más entretenidos. Estas fueron las películas que vi: -"El camino de San Diego", tercera película del argentino Carlos Sorín, en la misma línea de "Historias mínimas" y "Bombón, el perro". Ambientada en 2004, en los días en que Maradona tuvo que ser ingresado de urgencia por sus problemas de salud, "El camino de San Diego" es una road-movie interpretada por actores no profesionales que cuenta el viaje que emprende un humilde trabajador de Misiones hasta Buenos Aires para entregar al futbolista una raíz que ha encontrado en el bosque y en la que todos creen reconocer, de manera inconfundible, al legendario "Pelusa". Aunque no aporta demasiadas novedades respecto a las películas precedentes de Sorín, "El camino de San Diego" es una película pequeña y simpática, un agradable cuento que apuesta por un optimismo muy difícil de ver en el panorama cinematográfico actual. -"Forever" es un deslabazado y aburrido documental sobre el cementario parisino de Père Lachaise, donde están enterrados personajes como Chopin, Jim Morrison, Ingres, Marcel Proust, Simone Signoret, Maria Callas... El propósito de la película es, en principio, hablar sobre las personas que viene de todo el mundo a visitar las tumbas de unos personajes que, de uan manera u otra, han influido en sus vidas. Sin embargo, esta línea argumental se mezcla con testimonios de las personas que vienen a visitar a sus muertos anónimos, llegando a adquirir un estilo melodramático no muy diferente al que se podría ver en "El diario de Patricia". La directora de "Forever" trata de despojar a la muerte de su dramatismo y convertila en un elemento cotidiano y natural de nuestra vidas. Este loable propósito se ve empañado por mecanismos narrativos muy discutibles y que llegan a resultar obscenos, como la escena en la que se nos muestra a un maquillador de cadáveres haciendo su trabajo. -"Si le vent soulève les sables" es una coproducción franco-belga rodada en Yibuti. La sequía obliga a los habitantes de un poblado a abandonarlo para sobrevivir. Una familia compuesta por lo padres y tres hijos -dos niños y una niña- son los protagonistas de esta historia donde se adivina, pasados los primeros diez minutos, que los momentos de felicidad van a brillar por su ausencia. De todas formas, hay que agradecerle a la directora que no cargue las tintas en lo trágico de una historia que está filmada con buen gusto y mucha naturalidad. En los planos de esta película hay mucho de verdad, de autenticidad, de tal manera que uno siente que ha acompañado a esos personajes en su travesía, pasando dos horas de su vida en un mundo del que apenas sabemos nada más que cuatro breves líneas del periódico. Somos como esos aviones que los protagonistas de la historia ven pasar, a miles de metros de altitud, ajenos a todo lo que sucede bajo ellos. -"The tiger´s tail" es la última película del veterano director John Boorman ("Deliverance", "La selva esmeralda"). Rodada en Dublín, la trama gira en torno a un rico empresario irlandés que tiene que enfrentarse a la aparición de un misterioso doble que amenaza con robarle su familia, su trabajo y toda su existencia. Este sugerente argumento sirve a Boorman para hacer una ácida e inteligente sátira de una sociedad que sólo vive volcada en el ultracapitalismo. El actor Brendan Gleeson (visto en películas como "Troya", "28 días después" o "Cold Mountain", entre otras muchas) borda su doble interpretación, pero no se puede decir lo mismo de Kim Cattrall, que se limita a hacer de Samantha Jones en una grave demostración de escasez de recursos. -"La distancia". No sé si será por el reciente Oscar de "Million Dollar Baby", pero el bóxeo parece haberse puesto de moda en el cine español. Después de "A golpes" y "Segundo Asalto", Iñaki Dorronsoro debuta como director con "La distancia". Daniel es un boxeador que, después de perder un combate por el título español de los pesos supermedios y participar en un atraco, ha pasado dos años en la cárcel. A pocos días de abandonar la prisión recibe la visita de un misterioso personaje que le chantajea para que mate a un hombre. Comienza así una trama policiaca protagonizada por unos personajes poliédricos brillantemente dibujados y que sirve de entretenido Macguffin para hablar de amor, traición y redención. Me atrevo a pronosticar que a Daniel Sánchez-Arévalo le ha salido un rival para el Goya a la Mejor Dirección Novel y que Quim Gutiérrez y Miguel Ángel Silvestre se enfrentarán en un duelo de chulaz... digo, al mejor Actor Revelación. Eso sí, la victoria está del lado de "Azuloscurocasinegro" (Y ahora que lo pienso, ¿tendrá posibilidades Lantana de llevarse una candidatura a la Mejor Canción Original?) También vimos a Ian Somerhalder, (más conocido como Boone, el de "Perdidos"), que andaba por ahí apoyando la participación de la película "The sensation of sight" en Zabaltegi. Más información en el blog de Joserra. Además, conocimos a uno de nuestros lectores, que nos contó que siempre se toma el desayuno con nuestros blogs. Que responsabilidad. Un abrazo desde aquí. Este sábado, mi hermano no quería quedarse en casa y entre toda la morralla cinematográfica, acabamos optando por "Galatasaray-Depor", típica película de los Golem Yamaguchi. "Galatasaray-Depor" no es una película sobre fútbol. De hecho, no se ve ni una sola jugada de esta supuesta final de la Champions League entre los equipos coruñés y turco. "Galatasaray-Depor" es una película sobre Europa. A través de cuatro historias con elementos comunes (un robo, un encuentro con la policía, problemas con el idioma...) que suceden ese día en cuatro ciudades de Europa (Moscú, Estambul, Santiago de Compostela y Berlín), el director y guionista Hannes Stöhr hace un reflexión sobre lo que une y separa a los habitantes del Viejo Continente. El resultado de la reflexión no queda muy claro: parece que sólo nos une el Fútbol, pero, quizás, podamos ser optimistas y llegar a entendernos por encima de nuestras diferencias. Como en toda película de episodios, algunos (Estambul o Moscú) son mejores que otros. En resumen, una película agradable, aunque quizás demasiado superficial. Agradable, pero no superficial, fue también mi fin de semana en Pamplona. El sábado pasé un día tranquilo en casa, jugando y siendo derrotado a la Play, dando un paseo con los perros por la Universidad de Navarra, cenando hamburguesa y aros de cebolla en el Burger King... El domingo celebramos el cumpleaños de mi madre en un restaurante, donde me puse las botas (milhojas de Foie, que delicia). Y ya tengo traje para la boda de septiembre: iré con un antiguo chaqué de mi tío que me queda, más o menos, como un guante. Uno puede disfrutar de lo bien escrita que está una película y dejarse llevar y sorprender por los vericuetos de los mecanismos de su guión ("Sospechosos Habituales", "Reservoir Dogs", "Rojo") o sumergirse en un mundo con una atmósfera extraña y peculiar ("Mulholland Drive", "Pi", "Tierra", "El año pasado en Mariembad") o morirse de risa ("¿Qué me pasa, doctor?") o de miedo ("Al final de la escalera") o de ambas cosas ("Scream"). Sin embargo, para mí, uno de los factores más importantes para que una película sea catártica es identificarme con alguno de los personajes. Y en esto tiene mucho que ver el actor que los interprete. Por muy grande -o pequeño- que sea su talento, los actores no dejan de ser personas que, en sí mismas, nos transmiten ciertas sensaciones. Así pues, del mismo modo que NO SOPORTO el histrionismo de Tom Cruise (aunque el devorador de placentas ha hecho películas que sí me gustan) ni de Eddie Murphy, ni el perfeccionismo histérico de Daniel Day-Lewis, ni a Mel Gibson en cualquiera de sus facetas, hay actores que, a priori, hacen que me sumerja con más facilidad en la película. Supongo que un piscólogo cinéfilo podría hacer estudios de personalidad basados en cuáles son tus actores favoritos y por qué (del mismo modo que tu personaje favorito en "Friends" o "Perdidos" dice mucho más de ti de lo que tú te crees... Si alguien de Cosmopolitan me está leyendo, puede contratarme en este momento) Así que, ya que estamos a viernes y tenemos todo el fin de semana por delante, hoy toca artículo largo sobre mis cinco actores favoritos con sus cinco vídeos respectivos. Mi último descubrimiento ha sido Jake Gyllenhaal. Ya en la película "October Sky" encontré que sabía dar vida a personajes con un punto "outsider" pero que hasta cierto punto están conformes con su situación: los personajes que suele interpretar son así y ya está, no hay por qué cambiar. Así es, por ejemplo, Jack Twist, su personaje más famoso. Con esa mirada oscura, Gyllenhaal trasmite sensación de densidad, de tener vida interior. Por eso suele interpretar a personajes inteligentes, como el estudiante que sueña con hacer volar un cohete en "October Sky", el hijo del científico que ayuda a salvar Nueva York del desastre en "El día de mañana", o el joven matemático de "La prueba". En contraste con la oscuridad de la mirada, Jake trasmite también cierta luminosidad. En resumen, se le da bien hacer de pez fuera del agua pero sin hacer de ello una gran tragedia. Aunque tampoco me extrañaría verle hacer papeles de héroe en películas de acción. En todo caso, me alegro de que sea uno de los actores de moda. Joaquin Phoenix también tiene una mirada poderosa y también es un actor con tendencia a interpretar a personajes oscuros. De hecho, en su último estreno, él era Johny Cash, "el hombre de negro". Y en su primer papel importante ("SOS Equipo Azul" no cuenta), en "Todo por un sueño", era un jovencito poco espabilado al que Nicole Kidman manejaba a su antojo. Por no hablar de como daba vida a Comodo, el enloquecido y malvado emperador romano de "Gladiator". Sin embargo, siempre se las arregla para despertar algo de compasión: sus personajes parecen obligados a actuar así movidos por las circunstancias y uno llega a comprenderlos y compadecerlos. Quizás tenga algo que ver el recuerdo de la muerte de su hermano.... En el fondo, todos sabemos que es un buen chico: lo vimos en "Asesinato en 8 mm" y con mucha más claridad en "Señales" y "El bosque". Joaquin es digno hijo de sus padres hippies y sólo come verduritas frescas... no en vano, su verdadero nombre es Leaf ("hoja"). Sigo con actores a los que les gusta el Lado Oscuro. ¿Y quién más oscuro que el que interpreta a Lord Voldemort? Excepto cuando se lio con Jennifer Lopez en "Sucedio en Manhattan" o cuando hizo esa horrible película que nadie vio llamada "Los vengadores" (los actores también tienen que pagar facturas), a Ralph Fiennes le gusta sufrir... especialmente por amor. Su interpretación en "La lista de Schindler" y la forma en la que supo humanizar a un personaje tan despreciable me parecieron escalofriantes. Después vinieron "Quiz Show", "Strange Days" y "El paciente inglés", tres peliculones y tres personajes que nunca conseguían lo que querían y sólo disfrutaban de la felicidad durante un momento fugaz, aunque con mucha intensidad. Después se ha repetido en papeles similares en películas como "Onegin", "Sunshine" o "El fin del romance", pero también nos ha hecho disfrutar con "Spider" o "El jardinero fiel". Ralph Fiennes no tiene fanáticos que le hagan videos en Youtube, así que os tendréis que conformar con el trailer de "Land of the blind", su próxima película de no éxito. Desde hace muchos años, Nicolas Cage es mi actor favorito. Es fácil identificarse con sus personajes, ya que suelen ser buenazos a los que todo les sale mal ("Arizona Baby", "Red Rock West", "City of Angels"). Creo recordar que sólo ha hecho dos personajes de villano en su carrera: en "Cotton Club" y "El beso de la muerte". Nicolas Cage es el prototipo de hombre corriente que termina hundiéndose bajo el peso de la vida ("Leaving Las Vegas", "Al límite" o "Adaptation") o que acaba triunfando por encima de las circunstancias ("Birdie", "Hechizo de Luna", "Family Man"). Incluso cuando hace de héroe de acción, resulta mucho más humano, cercano y real que otros actores como Bruce Willis o Mel Gibson: "Asesinato en 8 mm", "Con Air", "Snake Eyes", "La Búsqueda" o "Face Off" (una de mis películas favoritas, quién lo iba a decir). Además, es una estrella. Y como tal, hace estrafalarios anuncios en Japón por los que seguramente le pagan millones. ¿Había cine antes de que yo naciera? Aunque parezca increible, sí, lo había. Burt Lancaster era el guapo atlético; Cary Grant, el galán cosmopolita; Clark Gable, el seductor vividor; Humbrey Bogart y James Cagney, tipos duros; Gene Kelly y Fred Astaire, excelentes bailarines; Gary Cooper, todo un caballero... Pero con su aspecto de hombre de la calle, nadie ha hecho tantas buenas películas como James Stewart. Hizo comedias con Capra, Cukor y Lustbish: "Vive como quieras", "Que bello es vivir", "Historias de Filadelfia", "El bazar de las sorpresas"... También hizo westerns con John Ford y Anthony Mann: "El hombre que mató a Liberty Valance", "Wichester 73". Y por supuesto, cuatro de las mejores películas de Alfred Hitchcock: "El hombre que sabía demasiado", "La ventana indiscreta", "La soga" y la magistral "Vértigo". Y esto es todo, amigos, otro día que tenga tanto tiempo libre y ganas de escribir, hablaré de mis actrices favoritas. ¡Disfrutad del fin de semana! O lo que es lo mismo, "Happy Together". Anoche, después de una desesperante partida de Rainbow Islands, una lavadora y una fregada de cocina, Flauta y yo nos tumbamos en el sofá para ver la película de Wong Kar Wai que ponían en la 2. -Total, si es aburrida, me ayudará a conciliar el sueño rápidamente, pensé. Y es que después de "Esperando dormitar" y "2046 (son los segundos que tardarás en quedarte dormido)", películas en las que lo único que pasa es que unas bellas actrices chinas se pasean delante de la cámara al son de canciones en castellano de Nat King Cole, no me esperaba nada bueno. Pero me equivoqué. "Happy Together" tiene una historia que se puede seguir, personajes que interactuan entre sí, despierta emociones en vez de bostezos y estéticamente es tan interesante como sus otras películas. Ya no sólo quiero ir a Argentina para ver Ushuaia, sino también las cataratas de Iguazú. Los Oscars del año 2006 van a pasar a la historia porque se hablará más de la "Película Perdedora" que de la Ganadora como si todos los años anteriores no hubiera habido cuatro perdedores en cada categoría. En prensa se leen cosas como "La Academia se baja los pantalones", "La Academia castiga a Brokeback Mountain", "La vieja guardia impone su criterio"... Esto es lo que pasa cuando se convierte a las películas en más que películas y se transforman en banderas. Seguro que habrá viejos académicos homófobos, pero no les ha importado premiar a Ang Lee como mejor director o a Philip Seymour Hoffman por interpretar a Truman Capote. Yo creo que a "Brokeback Mountain" le ha perjudicado más el ir de favorita descarada y haberse llevado todos los premios habidos y por haber. El año pasado, "Million Dollar Baby" fue la ganadora final aunque, a la hora de las nominaciones, la favorita "a priori" era "El aviador". Por cierto, que el año pasado se alababa a la Academia su valor a la hora de premiar una película que trataba un tema polémico como la eutanasia... Personalmente, hubiera preferido que "Brokeback Mountain" ganara el premio a Mejor Película, pero "Crash" me parece también una excelente ganadora, como también me lo hubiera parecido "Munich". Este año, por lo menos, había donde elegir, eso es lo bueno. Además, ya se sabe que los Oscars son lo de menos y acaban terminando en el olvido. ¿O alguien sabe cuantos Oscars ganaron películas como "Eva al Desnudo", "Casablanca", "Psicosis", "Historias de Filadelfia", "El apartamento", "Centauros del Desierto", "2001. Una Odisea en el Espacio" o "La guerra de las galaxias"? El lunes, ante el nefasto panorama televisivo, aproveché que era el día del espectador en los Ideal para ver otra de estas películas que tenía pendientes: "Crash". La ópera prima de Paul Haggis no es el típico producto de Hollywood, pero tampoco es un drama pequeño o intimista, típico del cine independiente. "Crash" sigue a varios personajes en la ciudad de Los Ángeles durante 24 horas, un día normal en el que el drama y la catástrofe están a punto de estallar en cualquier momento... Y de hecho, estalla. No es una película social tal y como se entiende ese género en Europa, pero habla de la realidad estadounidense contemporánea como pocos títulos se atreven a hacerlo: una sociedad con una grandes diferencias entre clases y etnias, donde existen problemas tan graves como la discriminación racial o la venta sin control de armas. En el fondo, un mundo no muy diferente a la España multirracial (que no es lo mismo que multicultural, atención) que nos espera en un futuro muy cercano. Como en todo relato coral, algunos personajes quedan desdibujados en detrimento de otros y algunas tramas tienen menos intereses. Uno de los grandes aciertos de la película es que los personajes no son de una pieza, cometen errores, se equivocan, pueden ser monstruos en un momento y héroes en otro... o viceversa. También se agradece que, a pesar de que se nota (y a veces se nota demasiado) que el director y guionista es consciente de que está hablando de temas importantes, el relato no sea demasiado moralista ni facilón. En resumen, una nueva prueba de que 2005 no ha sido un mal año para el buen cine estadounidense. El fin de semana, bien, gracias. Pasé por la nueva casa de Pablo y he de decir que, en apenas dos semanas, ya ha conseguido darle su toque personal. Es decir, el desorden y el caos campan a sus anchas. Por la noche, Joserra y yo vimos el debut de Esti en "A tortas con la vida": salió muy guapa, y estuvo muy bien, muy natural. Y además, le dijo a Lina Morgan algo que todos querríamos decirle: "¡Qué te calles!". Y el domingo decidimos ir al cine. Eso mismo debió pensar la mitad de los madrileños, porque la cola en las taquillas de los Ideal era mucho mayor que otros fines de semana. Finalmente, por cuestiones de horario, nos dedicimos por "Munich". En 1972, durante las olimpiadas de Munich, un grupo terrorista, Septiembre Negro, asalta la villa olímpica y secuestra a once atletas del equipo israelí. Todos acaba muertos. Las autoridades de Israel deciden contraatacar organizando un grupo de cinco agentes del Mossad con una misión secreta: asesinar a once de los responsables de la matanza. La película recrea, supongo que con bastante fidelidad, lo que pasó después. Cuando se estrenó "La pasión de Cristo" y algunas voces la acusaron de ser antisemita, "Munich" fue presentada como una especie de contraofensiva projudía. Sin embargo, "Munich" no es una historia épica y gloriosa, y, desde luego, Eric Bana no es un Charles Bronson y esto no es una película de Michael Bay en la que matar a alguien es un hecho tan cotidiano y amoral como comer o respirar. No es una simple historia de buenos y malos, ni de planteamientos morales sencillos. En una de las secuencias que más me gustaron, Avner, el jefe del grupo israelí, conversa con Ali, un terrorista palestino. Ali afirma que ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, lucharán todos los años que hagan falta para recuperar su tierra, porque nadie puede vivir sin hogar. Posteriormente, la madre de Avner le dice a su hijo que está orgullosa de él porque ha luchado por su país, su tierra, su hogar. El mensaje final de "Munich" es bastante claro: la violencia sólo engendra más violencia. Y el plano final, en el que, como quien no quiere la cosa, las Torres Gemelas destacan en la silueta del Nueva York de los 70, resulta bastante estremecedor al respecto... Bueno, basta con leer el periódico de hoy para comprobar que la política israelí en la zona no ha cambiado, ni tampoco ha desparecido el terrorismo palestino... Como es de esperar siendo una película de Steven Spielberg, la película está rodada con mucha solvencia. La violencia se retrata sin concesiones, aunque sin recrearse en ella. Sin embargo, a pesar del interés de la historia, el metraje termina resultando excesivo. Hay varias escenas que podían haberse eliminado sin que el resultado final se viera afectado, pero ya se sabe que, hoy en día, toda película que pretenda ser importante tiene que durar una tres horas. Llevaba más de un mes sin ir al cine, desde que vi en Pamplona "Los dos lados de la cama", pero este fin de semana he satisfecho mi mono cinéfilo (y aun me quedan muchas películas por ver). El viernes vi "Secretos compartidos". No es que me muriera de ganas por verla, pero tampoco quería ver nada trascendete. Es una comedia romántica agradable, bien interpretada por Meryl Streep y Uma Thurman. Sin embargo, a pesar de que apenas dura una hora y media, se me hizo larga. El argumento (una treintañera acaba de divorciarse, su psiquiatra le anima a disfrutar de la vida y, ella, siguiendo ese consejo, se lía con un joven de ventipocos años que resulta ser el hijo de la psiquiatra) no da para mucho, la verdad. Habría sido un buen episodio de "Sexo en Nueva York" o "Friends", pero tiene poco contenido para una película. Además, le falta algo de ritmo, de chistes memorables, de humor físico. Digamos que es una comedia que produce sonrisas más que carcajadas. La cosa mejoró el sábado con "La joya de la familia". A priori, tenía la impresión de que era una vuelta de tuerca a "Los padres de ella", pero con Sarah Jessica Parker en vez de Ben Stiller. Nada más lejos de la realidad. Se la podría definir como una comedia dramática, con un estilo clásico y varías subtramas al estilo "Reencuentro" y similares, muy bien equilibradas. El guión es de los de manual, a Syd Field le encantaría. Le falta algo de profundidad y puede que algunos momentos del argumento sean demasiado "hollywoodenses", pero, bueno, es una película navideña, así que vamos a admitir que en el mundo existe la felicidad y que el amor siempre triunfa. Todos los nombres del reparto están muy bien, aunque personalmente me quedo con Luke Wilson, Rachel McAdams y la soberbia Diane Keaton. Y por si fuera poco, ¡Sarah Jessica Parker consigue que no la veamos como Carrie Bradshow! Y el domingo vi "Brokeback Mountain". Me gustó. MUCHO. No admito críticas en contra u os echo de mi blog... Pensaba que no me iba a gustar, o que, simplemente, me iba a parecer una película correcta. Pero no, poco a poco, la historia me fue atrapando y terminé emocionado. Me gusta mucho la aparente simplicidad del film, el "menos es más" que lo impregna todo. Me gusta mucho como el dramatismo de la historia nunca cae en lo melodramático, ni en lo grandilocuente. Es una historia de amor en la que nadie se dice nunca "te quiero", pero el amor se nota, se ve, se siente en cada mirada, en cada gesto, en cada momento. Me lo creo todo. Me gusta mucho la primera media hora de película, en la que los personajes están aislados, el uno con el otro y con la Naturaleza. Me gustan mucho los personajes que rodean a Jack Twist y a Ennis del Mar. Me gusta mucho la música de Gustavo Santaolalla. Me gustan los actores, empezando por Jake Gyllenhaal (del que siempre he sido fan: lo dice todo con esa mirada), siguiendo por Heath Ledger (que nunca me había gustado, pero en esta película me convence: lo dice todo con esos silencios) y terminando con Michelle Williams, Anne Hathaway, Linda Cardellini y Anna Faris (conocidas, respecticamente, por "Dawson Creek", "Princesa por sorpresa", "Scooby Doo" y "Scary Movie". Esto es lo que se llama un casting hecho sin prejuicios... y el resultado está a la vista). Me gusta... vamos, que me gusta todo. Bueno, por el lado negativo, digamos que, a veces, la fotografía es demasiado de postal, que algunas subtramas o escenas se podrían haber eliminado sin que el conjunto sufriera demasiado (pero hay escenas que son tan buenas, como la de la cena de Acción de Gracias, o la convesación de Jack Twist con un vaquero-payaso, que se agradece que estén ahí) o que el hecho de que pasen casi veinte años a lo largo de la película no se nota demasiado, por mucho trabajo de caracterización que hagan los maquilladores. En resumen, y aunque aun no he visto ninguna de las otras cuatro películas nominadas (seguid leyendo el blog para estar informados), espero que "Brokeback Mountain" se lleve un buen puñado de Oscars. 2005 no ha sido un buen año cinematográfico. Durante estos últimos doce meses, que yo recuerde, he visto 37 películas. De las cuales, estas diez son las "experiencias cinematográficas más satisfactorias del año": La lista podría cambiar en cualquier momento, ya que depende mucho del estado de ánimo en el que la haga. Incluso podrían aparecer en ella otros títulos como "Match Point" (Woody Allen se plagia a sí mismo), "2046" (hermosa hasta la somnoliencia), "El exorcismo de Emily Rose" (propaganda vaticana disfrazada de película de terror), "La guerra de los mundos" (los alienígenas son terroristas... patético final), "Obaba" (qué bonito es mi pueblo), "El método" (a pesar de su final grandilocuente y algunos problemas de ritmo) e incluso, la primera media hora de "La isla" (cuando parece que es una película de ciencia ficción futurista a la vieja usanza). ¿Lo peor del año? Podeís elegir entre "Reinas", "El sonido del trueno", "El escondite", "Semen", "El internado", "Batman Begins", "Los cuatro fantásticos", "20 centímetros", "Camarón"... ¿Las mayores decepciones del año? "Un largo domingo de noviazo" (el mundo de Amelie no pega con la Primera Guerra Mundial, el almíbar parece forzado y... ¿qué pinta Jodie Foster en todo esto), "La señal 2" (nunca confíes en un director japonés), "El viaje del emperador" (¿Como consiguió este soso documental para alumnos de Ciencias Naturales de primero de EGB recaudar millones y millones de dolares en USA?), "Tapas" (¿Dónde tenía la gracia? Por favor, que alguien le regale comida a Ruben Ochandiano) o "Plan de vuelo: desaparecida" (el guión no tiene ni pies ni cabeza, el malo lo tiene escrito en la cara y... ¿qué pinta Jodie Foster en todo esto?) El año pasado, por Reyes, me regalé el pack completo de las versiones extendidas de El Señor de los Anillos. Como tantos (bueno, no tantos) DVDs, había permanecido en la estantería, esperando a que llegará su momento. Y el momento llegó el día de la Inmaculada. Y se prolongó anoche con las cuatro horas de visionado de "El retorno del rey". Por fin me enteré de qué le pasó a Saruman (y a Grima, personaje que desaparece casi por completo en "Las dos torres" cuando Gandalf le hace el lifting facial al rey de Goham). La ventaja de las versiones ampliadas es que algunos hechos no suceden tan atropelladamente como en la versión cinematográfica, algo que se notaba especialmente en la primera parte: que por aquí no se puede, que vamos por Moria, que no se abre la puerta, que se abre con una chorrada, que los enanos están muertos, que nos vamos, que nos ataca una hidra, que la hidra derrumba la salida, pues a joderse que nos vamos por las minas. También ganan peso algunos personajes, como Boromir (que quizás sea uno de los personajes más interesantes de la saga, junto con Gollum), Eowyn (que sale bastante más que Arwen) o Galadriel. Otros, en cambio, se quedan en la mera superficie, algo especialmente llamativo en los casos de Gimli y Legolas (uno se pregunta cómo Orlando Bloom se hizo tan famoso con esta película). En resumen, más de diez horas de espectáculo cinematográfico. Y aun me quedan todos los extras... y volver a ver las pelis con los comentarios. Se le puede sacar mucho jugo a estos DVDs. ¿Alguien sabe si tienen huevos de Pascua? PD. Aunque no soy nada friqui del universo Tolkien, una de las cosas que más me gustan de las películas es que hay bastantes cosas que son como me las imaginaba cuando leí los libros, de pequeño, en casa de mis abuelos, como la escalera sinuosa de Mordor, el ambiente en las trincheras del Abismo de Helm o el verde de la Comarca. En cambio, los Ents me decepcionaron bastante... |