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El blog de ace76

GRANDES FRASES DE LA HUMANIDAD

GRANDES FRASES DE LA HUMANIDAD

"El canalé es a la moda lo que el gotelé a la pintura"

(Joserra, el chico del carrusel, sesión de MSN, 22 de marzo de 2007)

¿Y ahora que hago con mi armario? ¿Una hoguera?

VIERNES

VIERNES

Hoy empiezo el post sin saber de qué hablar. Así que dejaré que las palabras vayan fluyendo, que algo saldrá.

Ayer por la tarde me compré otros vaqueros en Pull & Bear. ¿Derroche de ropa? ¿Problemas de autoestima que trato de superar comprando cosas? Todo puede ser, aunque, en realidad, hice bien, porque los pantalones de Bershka los voy a cambiar. Tienen un defecto en forma de petacho que yo pensaba que se podía quitar y es fijo... No puedo con los petachos, especialmente si parecen etiquetas de la propia tienda. También me compré calzoncillos de H&M, y camisetas de Bershka. A ocho euros, las camisetas de Bershka son como de mercadillo, pero a ese precio, uno se las puede comprar a granel... Y además, como se suele decir, lo importante es la percha. Y más importante aun, a la percha le gusta como le quedan esas camisetas.

Después de este momento de reafirmación personal, aviso de que no, no va a haber fotos con desfile de camisetas. Pero podéis pedirlas, que me gusta... jajaja.

Estoy de un tonto últimamente...

Disfrutad del fin de semana.

PD. En la minifoto, el polo de Energie que me gusta y que no tenían en la tienda. El peto también tiene su punto.

DÍA DE ASUNTOS PROPIOS

DÍA DE ASUNTOS PROPIOS

Hace una semana me llegó una carta de Gas Natural para avisarme de que vendrían a hacerme la revisión obligatoria que la instalación tiene que pasar cada cinco años. Como yo soy un poco paranoico con el tema del gas, los escapes, las explosiones y las intoxicaciones con monóxido de carbono, decidí cogerme el día libre y quedarme en casa para recibir al técnico. Éste por suerte, llegó pronto y se fue más pronto aun (digamos que la inspección no destacó precisamente por su exhaustividad... vamos, que consistió en echarle un vistazo a los tubos con un aparatito y ya está), así que me encontré, a las once de la mañana, con todo el día por delante.

Me encantan estos días libres entre semana cuando todo el mundo está trabajando, me siento como si estuviera haciendo borota. Así que me pasé por casa de Joserra para devolverle la segunda temporada de "A dos metros bajo tierra" y coger la tercera, y nos fuimos a dar una vuelta y ver tiendas. En Energie, pudimos comprobar los auténticos precios de la tienda cuando no son rebajas... ¿60 euros una camiseta mal cosida? ¿Estamos locos? Además, no tenían un polo que había visto en su web y que, quizás, en un momento de despiste, sí que me hubiera comprado. Al final terminé comprándome unos pantalones en una tienda mucho menos glamourosa e infinitamente más económica, el Bershka. También le eché el ojo a unas cuantas camisetas, pero teníamos algo de prisa y yo la ropa necesito probármela con calma. Primero me pruebo cosas que me quiero comprar, y luego cosas que me compraría si después no me diera vergüenza salir a la calle con ellas (aunque esto es algo que voy superando poco a poco).

Comí con Joserra en el Rodilla, me fui a casa y, aunque supuestamente iba a dedicar el día a limpiar, decidí que me apetecía más ver un par de episodios de "Expediente X" (estoy acabando la quinta temporada, me quedan por delante la película y otras cuatro temporadas que me están esperando en la estantería) e irme al gimnasio. Antes me pasé por una óptica donde, hace un par de días, en el rato tonto que tenemos en el curro a mediodía, me probé unas gafas de sol que, mágicamente, me quedaban estupendas. Así que, como no eran desorbitadamente caras, entré, pagué y me las llevé. Para este tipo de cosas empleo el dinero que me está pagando mi hermano por el coche (Nota mental: apuntarse a un par más de concursos). Son las de la foto.

Al salir del gym, me pasé por la Casa del Libro para comprarme el libro para las clases de Inglés, una manera más de autoobligarme a ir. A estas alturas queda claro que los días de asuntos propios son muy peligrosos para la cuenta corriente.

Entre una cosa y otra, llegué a casa, me cociné unos espirales de pasta con salsa de tomate, y me dispuse a pasar la noche con las aventuras de la familia Fisher y sus felices muertos. Aunque en este principio de temporada, echo de menos a Brenda. Después me sumergí en las procelosas aguas de Internet... hasta que el sueño me venció.

En resumen, un buen día. Deberían dejarnos un miércoles libre cada mes.

Por cierto, al salir de casa esta mañana he descubierto que tengo a Deca como vecino del barrio. Eso sí, me ha pillado con el "Modo Sonámbulo" aun conectado... Es que no tengo constumbre de hablar con nadie hasta una hora después de levantarme...

PEQUEÑA DUDA

PEQUEÑA DUDA

No sé, pero me resulta extraño que en una manifestación para reafirmar la Navarridad de Navarra haya tantas banderas españolas...

...es tan extraño como cuando en las manifestaciones del signo contrario sólo hay ikurriñas.

Pobre Viejo Reyno...

Así que mejor hablamos de cosas verdaderamente importantes: esta mañana ha nacido aao07, la segunda hija de mi prima Amaia, por lo que somos uno más en la familia. Y dentro de un mes seguiremos creciendo. Como dice la canción infantil favorita de mi sobrina segunda (¿qué es la hija de un primo para mí?), "hoy es día de alegría..."

COSAS QUE HACER EN MADRID CUANDO TU MADRE VIENE DE VISITA

COSAS QUE HACER EN MADRID CUANDO TU MADRE VIENE DE VISITA

Ocho años después de mi llegada a Madrid (y unos seis meses después de la llegada de mi hermano), mi madre vino de visita a Madrid sin tener excusa laboral. Vino, simplemente, a ver a sus dos hijos. Y a Amaya. Y a los perritos. Y a Flauta.

El viernes por la noche quise llevarles al ComePrima, nuestro italiano favorito, pero cuando llamé a mediodía, me dijeron que ya no quedaban mesas. Lástima. Acabamos estrenando el DiLucca que acaban de abrir donde estaba el Ducados Café. Cenamos bien. E incluso había camareros italianos, cosa que hace que uno tenga más fe en la italianidad de la carbonara y el pesto que te sirven.

El sábado por la mañana fuimos al Thyssen, haciendo un recorrido por la historia del arte desde las vírgenes medievales hasta Mondrian, Rothko y Lichtenstein, pasando por el Impresionismo y el Expresionismo. El Thyssen me gusta, es un museo muy completo. Eso sí, cuadros famosos, de los que conoce todo el mundo y salen en todos los libros de arte, no tiene. Mi hermano daba grandes bostezos en las salas de pintura flamenca.

Después llegó el gran momento del fin de semana: compramos sandwiches en el Rodilla y nos dirigimos a la casa de mce79 para que mi madre la conociera. Con lo que no contamos es con la presencia de los bomberos y la policía para comprobar la estabilidad de la escalera principal del edificio. ¿Colapso? ¿Desalojo? Por suerte, todo se quedó en un susto y en Amaya murmurando sobre los "vecinos patéticos". A mi madre le gustó el apartamento de los niños, así que todos contentos. Vagueamos un poco en el sofá y sacamos a pasear a Chopin y Wendy. A mi familia, antes, no le gustaban nada los perros. Ahora nos peleamos por ver a quien le hacen más caso los chuchos, por llevarlos de la correa, por jugar con ellos. A mí ya me reconocen y no me ladran, ni se asustan de mí como antes. Lo único malo es que Chopin me muerde los vaqueros cuando corremos por el parque. Pero es tan mono que se le perdona todo... mientras no muerda en carne, claro.

Por la noche nos acercamos hasta el Kinepolis, cenamos en el Wok y vimos "El velo pintado", melodramática adaptación literaria con Naomi Watts, Edward Norton y Liev Schreiber, sin mayor interés. Muy bonita música, muy hermosa fotografía de paisajes exóticos, infidelidades, amores desgraciados, epidemias de cólera y monjas francesas. Todo muy previsible, según mi madre.

El domingo por la mañana mi madre quería ir a misa a San Fermín de los Navarros, iglesia franciscana que hay en Chamberí, así que la acompañé y me santifiqué un poco. Al salir de misa dimos un paseo por esa parte de Madrid, para que mi madre vea que no todo en la capital son callejuelas estrechas con edificios viejos y paredes llenas de graffitis. Comimos en el Vips del Centro Comercial Príncipe Pío y nos acercamos a la Plaza de España, el Templo de Debod, el Palacio Real, la Almudena... el típico paseo por el Centro de Madrid. Después, más perritos en el parque y una partida al Mario Party en la casa de la escalera semirruinosa. Gane yo, cosa rara, gracias a los avatares del destino. Acompañé a mi madre hasta su hotel y así terminó mi fin de semana.

LA VIDA DE ANTONIO. Volumen 15

LA VIDA DE ANTONIO. Volumen 15

Anoche estrené un nuevo diario, este cuaderno que compré en 2005 en el Museo de Peggy Guggenheim de Venecia (uno de los museos más bonitos que he conocido, por cierto. Quien vaya a Venecia no debe dejar de verlo). En la portada y contraportada, un cuadro de Magritte, "El imperio de las luces", donde un fabuloso cielo diurno cubre un paisaje nocturno, una de estas paradojas visuales que tanto le gustaban al pintor.

Con este ya son quince los diarios que he escrito desde que tengo nueve años. El primero me lo regalaron por mi primera comunión y me duró años. No sé puede decir que escribiera con regularidad. Entre los quince y dieciseis sí que lo hice bastante a menudo y llegue a completar otros dos diarios. No fue hasta el verano de 1998 cuando recuperé la costumbre y, con más o menos altibajos, no la he perdido desde entonces.

Llevar un diario me sirve para reflexionar cada noche sobre lo que ha significado el día (o los días que han pasado entre una parrafada y otra), para confesarme lo inconfesable, para desgranar mis obsesiones, para desahogarme de mis temores, para soñar con el futuro, para salvar del olvido pequeños retazos de mi vida, para meditar sobre el rumbo que lleva mi vida. Cuando necesito reflexionar, escribo. Me vuelco sobre el papel para poder observarme con distancia, me objetivo y me convierto en un personaje. Y entonces lo veo todo con mucha mayor claridad.   

¡CONQUISTAREMOS EUROPA!

¡CONQUISTAREMOS EUROPA!

Como todos saben, uno de los elementos claves de la navarridad, junto a los Sanfermines, la jota, los esparragos blancos, los pimientos del piquillo, los carnavales de Lanz, el Olentzero, Kukuxumuxu, la Javierada, San Saturnino, el pacharán, la abstinencia sexual, las brujas de Zugarramurdi o ir a la playa que nos cuidan los de Donosti a cambio de los setales de Urbasa y la Selva de Irati, es Osasuna.

Así que ayer hicimos historia todos los habitantes y oriundos de la Comunidad Foral y allegados como Webó, Nekouman, Soldado & Cía, al eliminar al Glasgow Rangers y pasar a cuartos de final de la Copa de la UEFA, que, por si quedaba alguna duda, vamos a ganar. Porque cuando tu equipo gana, tú también ganas. Y lo mejor de todo es que cuando tu equipo pierde, siempre es culpa de los otros.

Y ya que se va a hablar mucho de Navarra en las próximas fechas, no está de más recordar estas palabras de ZP: "Navarra es y será única y exclusivamente lo que los navarros quieran y decidan"... en el marco de la Constitución y el Amejoramiento del Fuero, claro. No vaya a ser que algunos crean que ZP nos ha dado permiso para volver a ser el Viejo Reyno... cosa que, en realidad, nunca hemos dejado de ser. Somos tan guays.

MARES EN TITÁN

MARES EN TITÁN

Ahora mismo, a una distancia aproximada de mil trescientos millones de kilómetros de mi asiento, olas de etanol o metano líquido rompen contra una solitaria playa en Titan. En Io ha entrado en erupción un volcán y la mancha roja de Jupiter sigue rotando alrededor del planeta, imperturbable desde hace cuatrocientos siglos. El cometa Halley prosigue su viaje de setenta y cinco años alrededor del sol. En el cúmulo abierto de las Pleyades, gases incandescentes se juntan para crear nuevas estrellas. Nada escapa al influjo gravitatorio del enorme agujero negro que ocupa el corazón de la Vía Láctea. Ni siquiera la luz. Las galaxias se separan unas de otras desde que hace 15.000 millones de años estallo el Big Bang. Mentes increíblemente superiores a la nuestra observan la Tierra con ojos envidiosos desde el otro lado de sus telescopios...

Ser consciente de que existe tanto espacio vacío en el Universo me da vértigo.

ME LLAMO EARL

ME LLAMO EARL

Diez razones que hacen de "Me llamo Earl" la mejor serie del momento:

1. Es divertida. Y en ocasiones, muy divertida. Reirse es sano.

2. Es inteligente. Su humor tiene segundas lecturas y un componente crítico e irónico sobre la mentalidad estadounidense muy interesante que acerca la serie a producciones como "Los Simpsons" o "Padre de Familia".

3. Es realista. La acción transcurre en esa América que nunca sale en TV, los Estados Unidos de moteles, caravanas, pueblos de casas unifamiliares y anchas carreteras, hipermercados, gasolineras, tiendas de Donuts y restaurantes mugrientos. Nada de camareras y actores en paro que pagan un piso de alquiler en pleno Manhattan, o condominios de apartamentos con piscina en el centro de Los Angeles, ni abogados ni médicos más interesados en intercambiar fluidos corporales que en sus carreras profesionales. Nada de glamour en barra, todo es White Trash puro y duro.

4. Jason Lee. Lo hemos visto haciendo de amigo del protagonista en las peliculas de Kevin Smith, interpretando a un millonario informático y fan del skate en "Mumford", sustituyendo a Fele Martínez en el remake de "Abre los ojos" o dando vida al melenudo cantante de Stillwater en "Casi Famosos". Pero Earl Hickey es el papel de su vida.

5. El resto del reparto. Todos los actores parecen haber nacido para interpretar sus papeles, incluidos los episódicos que aparecen de manera recurrente. Todos transmiten autenticidad y credibilidad.

6. Las estrellas invitadas. Beau Bridges, Jon Favreau, Juliette Lewis, Giovanni Ribisi, Marlee Matlin... Como dice la promoción de la Fox, a las estrellas del cine independiente les gusta salir en este serie.

7. Los guiones. Nota técnica: cada capítulo es una lección sobre como usar la voz en off como vehículo para la narración y sobre el uso del flash-back.

8. La puesta en escena. El ritmo rápido del montaje, los tiros de cámara exagerados y los colores vivos recuerdan a lo mejor de los hermanos Coen en películas como "Arizona Baby" o "El gran salto". Incluso hacen pensar en otra serie de TV de culto, "Parker Lewis nunca pierde".

9. La banda sonora. El uso de canciones famosas de todos los tiempos, de todos los estilos, añade un componente referencial y humorístico a la acción, además de satisfacer a los musicófilos recalcitrantes como yo.

10. ¡El Karma mola!

DESAFORTUNADO EN EL JUEGO...

DESAFORTUNADO EN EL JUEGO...

Si hacemos caso a la sabiduria popular (¿o en este caso habría que llamarla maldición popular?), ¿debería alegrarme cada vez que no aparece un Siete en los boletos de la ONCE?

¿O sería mejor que dejara de jugar antes de desarrollar ludopatía?

(Tonterías de medianoche, opus 56)

PARIS JE T´AIME

PARIS JE T´AIME

El cine ha mitificado ciudades y lugares, pero pocos lo han sido tanto como París. La ciudad de la Luz, del amor, de la moda, de los artistas y la bohemia... romántica, moderna, vanguardista y acogedora...

"Paris Je t´aime" se suma a la larga lista de películas que convierten a París en un escenario mítico. Sin embargo, cuando se han visto las dieciocho breves historias a cargo de directores como, entre otros, los hermanos Coen, Isabel Coixet, Walter Salles, Alexander Payne o Wes Craven, uno se pregunta si, salvo excepciones puntuales, esas mismas historias y personajes no podrían haber sucedido en Madrid, Berlin, Roma o Buenos Aires.

Pero tampoco se puede negar que París tiene un encanto especial y el tono entre meláncolico, romántico y soñador que comparten las historias resulta muy apropiado para la imagen mental que el espectador tiene de la ciudad. Éste es el gran mérito de la película: haber conseguido que, a pesar de estar compuesta por piezas muy diferentes, transmite una impresión coherente y homogénea.

Evidentemente, hay segmentos de la película que son superiores a otros. Sin embargo, el que destaca sobre todos ellos es el dirigido por Alexander Payne, la historia de una cuarentona media de cualquier suburbio estadounidense, una mujer mediocre pero tremendamente real -en la línea de personajes de otras películas de Payne, como "Entre Copas"- que viaja sola a París durante varios días. Lo divertido (la mujer quiere practicar su francés pero en las tiendas le atienden en inglés) y lo melancólico (la mujer disfruta de París, pero echa de menos un compañero de viaje con el que compartir experiencia) se mezclan de una manera particularme emocionante. Sentada en un parque, sola en un banco, contemplando a la gente, la vida, que la rodea, ella se siente feliz y melancólica, triste y alegre a la vez. "Allí fue donde comencé a amar a París y descubrí que París me amaba a mí". Sólo por este momento, merece la pena ir a ver "Paris, Je t´aime".

¿ASÍ SERE YO?

¿ASÍ SERE YO?

Mi baño, mi espejo, mi cámara y yo.

Completo la trilogía egocéntrica de la semana.

Siento que los acontecimientos de los últimos meses, semanas, días, me están haciendo cambiar. Las circunstancias que me rodean ya no son las mismas y esto hace que yo no sea el mismo. A veces siento como si hubiera vuelto al pasado durante un fugaz instante y luego hubiera sido catapultado al futuro. A veces noto que me he liberado de mis últimos miedos y de mis últimas autocensuras. A veces pienso que haberme dejado la barba es una manera ingenua de romper con el pasado, que los cambios por fuera reflejan los cambios por dentro y viceversa. A veces creo que dejar de pensar en primera persona del plural y volver a conjugar el yomemiconmigo me ha obligado a ser más yo mismo que nunca, a contemplarme más, a pensar más en mí mismo. Al fin y al cabo, yo soy quien me acompaña todos los días.

Pero a veces también pienso que una parte de nosotros mismos está siempre en los demás y me pregunto si, ahora mismo, estoy completo del todo.

FUGITIVO

FUGITIVO

Cuando cojo el tren a Pamplona, me distraigo leyendo los rótulos que anuncian las próximas salidas y llegadas. También lo hago cuando voy al aeropuerto. Tantos lugares a los que ir, ciudades que me quedan por descubrir. A veces pienso en ir un día cualquiera a Atocha y coger cualquier tren, el primero que salga a un sitio que me parezca interesante, viajar al azar, sin planes previos, dejándome llevar por impulsos. Hay algo fascinante en pensar que, en pocas horas, puedes estar en el otro punto del globo. El planeta es mucho más pequeño de lo que parece. Y viajar es mucho más sencillo de lo que se piensa.

Hace unos días estuve a punto de hacerlo de verdad. Sentía la necesidad de escapar, de cambiar de aires, de ver otros sitios, otros horizontes, otras paredes. Aunque sólo fuera por unas horas. Subir al tren, sentarme en mi asiento, ver el paisaje a través de la ventana, leer, escribir y pensar. Aparecer, por ejemplo, en Lisboa, o en Granada, o en Santiago de Compostela. Dormir en otra cama, bajo otro techo, probar otros sabores, ver otro sol. Y luego volver. Porque lo mejor de viajar es que siempre se vuelve renovado, redescubierto.

Escaparse es una forma de encontrarse.

Esa fue una de las grandes lecciones que aprendí en el Interail.

Pero lo que de verdad me apetece es coger un día un avión, el vuelo más barato, y plantarme en Nueva York. Y desde allí ir a cualquier sitio: a las cataratas del Niagara, a las marismas de Florida, al lago Superior, a Boston, a Chicago, a Alabama, al cañón del Colorado, al parque de Yellowstone, a Hollywood, a Seattle, a ver secuoyas, jugar a las tragaperras en Las Vegas, atravesar el desierto, escuchar jazz en New Orleans, recorrer en coche la ruta 66, ver la casa donde nació mi abuela en Nuevo Méjico... y acabar el viaje en San Francisco, contemplando una puesta de sol en Baker Beach.

¿Quién sabe? Algún día se me cruzan los cables y me voy. 

LA VIDA DE LOS OTROS

LA VIDA DE LOS OTROS

Cuando estuve en Pamplona hace un par de fines de semana, le pregunté a mi madre si había ido al cine recientemente. Ella me dijo que sí, que había ido a ver "La vida de los otros" y que le había impactado en todos los sentidos, que hacía años que no veía una película tan genial, que le recordaba a aquellas películas que proyectaban en los cines de arte y ensayo y los cineforums clandestinos (si aei52 tuviera blog, quizás hablaría de aquella vez en la que asistió a una proyección secreta de "El acorazado Potemkin". Lo que era subversión revolucionaria en los sesenta se ha convertido en temario universitario).

Extrañado de que mi madre mostrara tanto entusiasmo por algo que no tuviera un par de décadas -o un par de siglos- de antigüedad, fui a ver la película alemana del año. Por la noche, la llamé:

-Ya he visto "La vida de los otros".

-¿Sí? ¿A qué es genial?

-Sí. Me ha gustado mucho. Es una película compacta.

-¿Qué quieres decir con "compacta"?

-Que no tiene ningún fleco suelto, que el guión funciona como un mecanismo de relojería, todos los personajes dependen los unos de los otros aunque no sean conscientes de ellos. Incluso aunque no se conozcan ni se vean nunca. Las acciones de unos desembocan en las reacciones de otros. Y la atmósfera de opresión... Los espectadores estaban en tensión, resulta difícil de creer que exisitiera ese clase de régimen político, siempre con la duda de si uno es espiado, delatado, traicionado, hundido en un pozo. Casi como si fuera una novela de George Orwell. Por criticar algo, quizás hubiera quitado el final, el desenlace se alarga un poco...

-No, no. El final es imprescindible, es el cierre de todo, donde se descubre que una persona que no es nada se ha convertido en alguien. Ya no vive "la vida de los otros", sino su propia vida. Y todo gracias al poder del amor.

-Sí, es el proceso de humanización de un monstruo a través de los sentimientos.

-Bueno, ¿y qué más me cuentas, hijo?

-Poco más. Mi vida es muy aburrida últimamente. Blablabla.. Sonia... Blablabla... Miguel... Blablabla... el gato... Blablabla... el trabajo... Blablabla... las vacaciones de Semana Santa... Blablabla... Y eso es todo. Un beso, mamá.

LAS CIEN MEJORES CANCIONES DE LOS 80

Sábado por la noche. Es raro pero estaba solo, y casi nunca lo estoy. Pero esa noche era distinta... Me dediqué a zapear por el Jazztelia y de repente, llegué a VH1. "The 100 best songs of the 80´s". Estaban por el puesto 91: Falco y su "Rock me Amadeus". El caso es que me quedé a verlo por curiosidad y claro, una vez que empieza el repaso, no puedes esperar hasta que llegue el número uno. Hasta la una y media recordando los maravillosos ochenta. ¿Maravillosos? Bueno, eso sería discutible.

Estos programas de VH1 están muy bien montados y realizados. Salían imágenes de los clips, o actuaciones, de entonces, e imágenes de lo que ha sido de esos artistas y de lo que hacen en la actualidad, salpicada de opiniones y recuerdos de cantantes de la época y otras personalidades. Eso sí, que el número uno fuera "Living on a prayer" es discutible, pero lo que está fuera de toda duda es que colocar a Def Leppard en el número dos con "Pour some sugar on me" es de juzgado de guardia. Se nota que el programa lo hicieron en Estados Unidos. En el Top 10, por supuesto, también estaban Duran Duran, Madonna, Prince, Michael Jackson...

El programa era una mezcla de buena música, nostalgia, curiosidades varias (la mujer que hace de madre en el clip de "Girls just wanna have fun" es la auténtica madre de Cindy Lauper; la carapato de Bananarama acabó casándose con el otro de Wham, Andrew Ridgeley; Thomas Dolby ("She blinded me with science") acabó trabajando como informático; Salt (del duo Salt´n Pepa), después de grabar canciones como "Push it" o "Let´s talk about sex", hace ahora discos de música religiosa, mientras que Pepa apareció en un reality show para estrellas venidas a menos; el guitarrista de Berlin odiaba "Take my breath away" y la cantante no se habló con él durante décadas...) y catálogo de los horrores del Botox, liftings y operaciones de cirugía estética, cambios de sexo incluidos.

Después de ver el programa, extraje dos conclusiones de los ochenta:

-Los artistas no tenían ninguna vergüenza en vestir como espantajos: esos cardados, esas hombreras, ese latex, esas toreras de plástico rojo, esos pendientes enormes de bisutería barata, ese rimmel, ese maquillaje excesivo... No ha habido década más marica que la de los ochenta: Soft Cell, The Communards, Culture Club, George Michael, Pet Shop Boys, Erasure... o Dead or Alive, de cuya canción, "You spin me around", creo que conservaba un lejano recuerdo en algún rincón de mi mente. Adjunto videoclip porque algunas cosas hay que verlas para creerlas.  

-Pero si hablamos de cardados, rimmel y delirios estéticos, tenemos que hablar del género musical más infumable que ha dado la historia de la música: el Heavy Metal, en cualquiera de sus vertientes. Puedo aguantar a Bon Jovi, puedo aceptar alguna baladas de Scorpions o Foreigner, pero voy a enumerar algunas de las bandas que aparecieron en el programa y que ahora sólo producen hilaridad: Whitesnake, Poison, Van Halen, Journey, Ratt, Twisted Sister, Deff Leppard... Puedo afirmar y afirmo que durante los 80 no hubo Rock. Menos mal que al final de la década llegó Axl Rose con sus chicos para animar la fiesta, y más tarde en 1991, Kurt Cobain se despachó de un plumazo a todos estos payasetes e hizo que toda la música de los ochenta envejeciera de repente.

Por supuesto, todo tiene sus excepciones... El "Keep on loving you" de REO Speedwagon me mola mucho... es tan ñoña...

Lo que no sé es cuál sería MI número uno de los 80... Tendré que hacer una lista como la que hizo mi hermano de los 90.

ASÍ SOY YO

ASÍ SOY YO

Domingo por la noche, mi cámara nueva, mi aburrimiento y yo.

Dentro de mí hay un exhibicionista. Pero no voy a abrirme un Fotolog... ¿de momento?

ASÍ ERA YO

ASÍ ERA YO

Hace unos días, ordenando cajones, encontré mis viejos pasaportes. Así era yo cuando tenía unos once años.

Ver fotos de aquella época me produce varias sensaciones. Siento algo de rechazo y de vergüenza retrospectiva. No me reconozco en ese niño flacucho y de mirada asustada. Es toda una etapa de mi vida, la del colegio, en la que apenas pienso. No guardo ninguna nostalgia de aquellos días, ni ninguna otra emoción especial. Es como si hubiera sido otra persona quien hubiera pasado por todo aquello y a mi yo actual no le hubiera dejado ninguna huella. Aunque eso es mentira, porque lo que yo soy ahora es consecuencia directa de lo que era entonces. No muté de un día para otro. De todas formas, siento alivio cuando pienso en lo mucho que he cambiado, no sólo físicamente. Ahora soy más fuerte y tengo menos miedos, soy más sociable y comunicativo, menos torpe e ingenuo. Ver fotos de aquella época me convence de que los cambios en mi vida han sido siempre a mejor, incluso cuando han sido dolorosos y difíciles. He sabido avanzar hacia adelante, adaptándome a las nuevas circunstancias, aprendiendo a vivir.

Y sin embargo, también siento que, en mi interior, siempre he sido el mismo, con las mismas virtudes y los mismos defectos. Seguro que dentro de mí sigue estando el pardillo que era entonces... aunque, afortunadamente, ahora soy algo más que eso. Lo que está claro es que he aprendido a quererme un poco más y a confiar en mis posibilidades. En aquel tiempo hubiera preferido ser cualquiera que no fuera yo, ahora no me cambiaría por ningún otro, prefiero ser yo mismo con todos mis defectos y debilidades.

 

¡STRIKE!

¡STRIKE!

Ayer fui a jugar a bolos al Heron City de Las Rozas con varios compañeros de trabajo.

Nunca había estado en Heron City. Bueno, nunca había estado en un lugar que se le pareciera. Es como un Disneylandia o un Port Aventura de los Centros Comerciales, con jardincitos, fuentes y luces de colores por todas partes. No hay tiendas, uno va paseando por el recinto y se encuentra rodeado de todo tipo de establecimientos de comida, un multicine, una bolera... Un auténtico paraíso artificial del consumismo.

Era la segunda vez en mi vida que jugaba a bolos, y aunque un 60% de mis tiros acababa no derribando ni un solo bolo, conseguí hacer un strike al más puro estilo Pedro Picapiedra o Homer Simpson. Este tipo de cosas vienen bien para entrar en contacto con el lado más machuno que todos tenemos dentro... aunque lo celebré con esos saltitos míos. Sí, los que os estáis imaginando. Sí, los que quedaron inmortalizados por televisión. De todas formas, puede parecer que los bolos son un ¿deporte? que sólo requiere fuerza bruta. Error, es todo cuestión de técnica, velocidad, coordinación cuerpo-mente, punteria, fuerza, equilibrio. Demasiadas cosas para un chico torpe como yo. Pero me divierto tanto haciendo el gamba...

¿QUIÉN ES JOSH GROBAN?

¿QUIÉN ES JOSH GROBAN?

Si hiciera una lista de los artistas del mundo que no deberían gustarme, quizás Josh Groban ocuparía el primer puesto.

Sin embargo, desde que le descubrí hace un par de años interpretando una de las canciones de la banda sonora de "Troya", me ha ido gustando cada vez más. Tiene una voz aterciopelada, hipnótica y envolvente, por la que uno parece deslizarse como un tobogan. Y aunque algún despistado pueda pensar que es el quinto miembro de Il Divo por venir del mundo de la música clásica y cantar en idiomas como italiano o español, nada más lejos que la verdad: donde esos cuatro engendros plastificados ponen gorgoritos y hueca potencia vocal (en otra palabras, gritan como descosidos), Josh pone matices y sensibilidad, sin alardes innecesarios de potencia vocal.

Josh acaba de publicar su tercer disco, "Awake", que llegó hace poco a la Calle Príncipe desde el Amazonas americano (a un precio casi regalado, ¡gracias dolar devaluado!).

¿Debería preocuparme que este tipo de cantantes, como Josh o Michael Bublé o James Morrison, me gusten? ¿Será una señal de que me estoy haciendo mayor? En fin, la próxima vez que escriba sobre música (que será pronto, seguro), hablaré de los Klaxons, para compensar.

PD. Según Wikipedia, ayer fue su cumpleaños. ¡Felices 26 años, Josh!

I-E-O

I-E-O

La tarde del viernes la dediqué a grabarle un disco con lo mejor (y lo peor) del 2006 a mi hermano y a dejar la casa presentable para la noche del domingo. A las 19.30 cogí el tren para Pamplona, y pude recuperar las horas de sueño perdidas. Mi madre me vino a buscar a la estación y los dos nos fuimos a casa, a charlar en la cocina mientras yo devoraba galletas Príncipe. Mi madre sabe cuidarme.

A las doce me acosté y a las doce me levanté, justo cuando mi hermano llegaba a casa. El sábado por la tarde celebramos su cumpleaños con una merienda familiar que, más que merienda, fue cena. A los ederra nos gusta comer... ¿verduritas y cosas integrales? Pues no, paté, quesos, jamón de pato, datiles con bacon, gulas con patatas y huevos fritos, rollo de carne, ajorriero y tarta de chocolate. Como nos cuidamos. Después vino la ya tradicional partida de Boogle. Cuando la familia se fue, vimos el final de "Misión Eurovisión" y, después del espanto inicial, hay que reconocer que las cinco canciones finalistas eran pegadizas y que Nash era la mejor opción... para quedar en torno al décimo puesto. "I love you mi vida, i-e-o!" (y si dicen algo que no sea i-e-o, decidmelo, porque no consigo entender otra cosa). Seguro que se baila más que el BloodyMary de las Ketchup.

El domingo comimos restos de la merienda-cena (y aun sobraron cosas), jugamos más al Boogle y volví con mi madre a Madrid, que hoy tenía una reunión de trabajo aquí y dormía en mi casa (de ahí las tareas de limpieza del viernes). En resumen, un fin de semana familiar, muy relajado y muy nutritivo. Y de lo más "interesante" para mis lectores, me temo.

¿Los Oscars? Ah, sí, que los dieron ayer por la noche... Pues este año no tengo mucho que comentar, ya que no había visto ni "Infiltrados", ni "Cartas de Iwo Jima", ni "Babel", y "Little Miss Sunshine" me parece que está muy sobrevalorada. Merecidísimos Oscars para Helen y Jennifer. Hubiera preferido que le dieran el Oscar a Mejor Actor a Will Smith o a Ryan Gosling. Martin Scorsese tiene por fin su estatuilla. "El laberinto del fauno", con tres premios, fue la segunda película más galardonada, aunque el de Mejor Película Extranjera fue para "La vida de los otros". El Oscar a la Mejor Canción fue para "Una verdad incómoda", que ganó también el de Mejor Documental. Y Gustavo Santaolalla, después de "Brokeback Mountain", repite premio a la Mejor Banda Sonora Original con "Babel".