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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2005.
 Ayer vi "Entre copas", el hit independiente de la temporada. No me pareció una película redonda, ni mucho menos, pero sí que es interesante. Por lo menos, me hizo pensar bastante. Cuando comenté "Closer" me preguntaba a mí mismo cómo habría sido esa película con otros actores, con otro ambiente menos glamourosa. La respuesta podría haber sido "Entre copas". Glamour cero. La dirección de fotografía parece no existir en absoluto (parece un telefilm de los ochenta, grabado con película gastada). La música, tocada por una banda de jazz, parece digna de un programa matinal de Ana Rosa Quintana. Y los dos protagonistas masculinos son feos. No así las dos protagonistas femeninas, aunque sí algunas de las actrices secundarias, como la madre del prota o la camarera gorda (y esa fealdad anticinematográfica es la que las hace creibles, la que hace que veamos sólo al personaje, nunca al intérprete). Y supongo que uno llega a la conclusión de que la vida es así: autobuses de turistas, moteles de decoración horrenda, restaurantes de comida rápida, personajes que visten con lo primero que sacan del armario. Y supongo que el auténtico drama de la vida es que todos, o casi todos, estamos condenados a la mediocridad, que los grandes propósitos que nos hacemos terminan convertidos en grandes fracasos. O no exactamente... En "Entre copas", los personajes masculinos se conforman con su propia mediocridad, no luchan por hacer realidad sus sueños. En una de las mejores escenas, Jack, actor del montón que se corre un par de juergas antes de su matrimonio, tiene dudas sobre si debe casarse o no. A su ligue del momento le ha dicho que él y su amigo Miles, aficionado al vino, enamorado de su exmujer y escritor fracasado, se trasladarán al pueblo para poner un negocio de vinos y así podrá estar cerca de ella. Suena como un plan factible, pero sabemos que nunca lo van a hacer, que es sólo un castillo en el aire irrealizable. Pero no por el proyecto en sí, sino porque esos personajes nunca se atreverán a intentarlo. Los personajes femeninos de la película, en cambio, sí que se atreven a hacer planes para el futuro. Estudian para dejar su trabajo actual, vuelven a casarse, se quedan embarazadas... No son grandes cosas, no sueñan con cambiar el mundo, pero sí que llevan las riendas de sus propias vidas. Esto es lo que más se agradece de "Entre copas", que haga un retrato realista de la vida, sin usar grandes palabras, ni tratar grandes temas, ni utilizar grandes rescursos cinematográficos. En su sencillez, en su poca ambición (aparente), reside el mayor interés de esta película.  Ya que los fines de semana no suelo escribir, dejo dos artículos para los escasos internautas sabaderos y domingueros. Está claro que en España la gente navega desde el trabajo, porque el nivel de ocupación de la red desciende muchísimo en cuanto estamos de vacaciones, lejos de nuestras mesas y nuestros ordenadores. Parece que éste es el año en el que la muerte se ha convertido en un espectáculo de masas. Antes, la gente moría discretamente, en sus casas, en los hospitales, en donde fuera. La noticia era "ha muerto Fulanito", ahora, en cambio, es "va a morir Fulanito". Y todos los medios están a la espera de carnaza... -Ejem, perdona Ace76, esto no es exacto del todo, ya que la muerte de Hiro-Hito fue una larga agonía con informa diario de sus médicos japoneses... Y la estancia de Don Juan en la Clínica Universitaria llenó Pamplona de corresponsales y unidades móviles... -Calla, voz de la conciencia periodística, no me estropees el artículo del día. La muerte de Raniero, en su hospital, apagándose poco a poco, resulta bastante ortodoxo. Pero la agonía del Papa, que el propio Juan Pablo II ha insistido en hacer pública, se está convirtiendo en un espectáculo que no merece otro calificativo que triste, por no utilizar otros más duros. Admito (y admiro) el valor emocional y religioso de la visita que el verano pasado hizo el Papa a Lourdes, peregrinación que hizo "como un enfermo más". Pero creo que hubiera sido más adecuado que el Papa pasara entonces a un discreto segundo plano. No me parece que, en los tiempos que corren, sea adecuada la imagen que está dando la Iglesia, dirigida por un hombre moribundo, incapaz de articular palabra alguna, casi senil. Por no hablar del caso de Terri Schiavo... Noticias sobre la lucha entre los padres y el marido de esta mujer han ido apareciendo en la prensa nacional con cuentagotas durante los últimos años, aunque ahora es tema de portada. No negaré que es una noticia de gran calado emocional, pero, ¿es tan trascendente? Supongo que casos como el de Schiavo hay muchos, no es la única persona en estado vegetativo del mundo. Y seguro que, dado que las leyes lo permite, habrá bastantes casos de personas en su misma situación a las que se desconecta de sus máquinas a lo largo del año. El gran problema del caso de esta mujer era que no había dejado claro si quería o no que la desconectaran, lo que llaman "testamento vital". Su marido decía que, una vez, viendo una película por televisión, había dicho que "no quería tubos". Sus padres, en cambio, decían que ella querría seguir viviendo. El juez del caso dio la razón al marido, se supone que por motivos justificados. Sin embargo, es fácil sentir simpatía por los padres y ver al marido como a un hombre que, una vez conseguido el dinero de las indeminizaciones por la caida en coma de Shiavo (causado por un paro cardiaco a consecuencia de una dieta de adelgazamiento mal llevada), lo único que quiere es deshacerse de su mujer para rehacer su vida junto a su actual compañera, con la que tiene dos hijos. Vamos, que el marido no sale muy bien parado, la verdad. Y como Terri ni sufre, ni padece, es como una planta, uno tiende a dar la razón a los padres. Pero éste es el planteamiento erróneo. Si Terri dijo que "no quería tubos", hay que respetar su decisión. De todas formas, está claro que, por si las moscas, todos deberíamos dejar claro si querríamos tubos o no, no vaya a ser que nos conviertan en objetos de un debate público que nunca hubiéramos deseado. Y bueno, yo tengo claro que sí que quiero que donen mis órganos cuando me muera (si son aprovechables). Pero esto de los tubos... difícil decisión. Aunque la verdad, si estuviera en un coma profundo e irreversible, con la mente muerta, no parece tener mucho sentido vivir conectado a una máquina. Porque si la mente muere, si no piensas, ni sientes, no eres más que un pedazo de carne sobre una cama... en fin, espero no verme nunca en esa situación, pero, por si acaso, "no quiero tubos".  Hay días en que uno se siente bien, y éste es uno de ellos. He dormido bien y me he levantado con la sensación de haber descansado. El sol brilla con fuerza y entra por la ventana. Es una mañana luminosa. Todo parece estar en su sitio. Escucha buena música mientras doblo la ropa limpia, camisetas, jerseys, calzoncillos, calcetines... Flauta trastea a mi alrededor, aunque al final decide que el mejor sitio para quedarse es el armario, como podéis ver ahí arriba. Estoy tan de buen humor que hasta me plancho la camiseta amarilla que llevo puesta. Me siento a gusto en esta casa, que quizás no sea mía, pero hoy sí la siento así. Observo las paredes aun bastantes vacías y pienso en como podría decorarlas. Pienso en qué sofá le iría bien a la sala. Pienso en qué cambiaría en el cuarto de baño... Sí, algún día tendré una casa. Todos necesitamos un hogar, un lugar donde plantar raíces, un lugar al que siempre se podrá volver. Y ahora espero que lleguen las cinco para ir con Pablo y Joserra a ver "La señal 2". Las críticas que he escuchado no son muy favorables, pero le daremos una oportunidad a la película. Ayer cené con Pablo, Joserra y Esti en el Vips. Hacía mucho que no cenábamos juntos. Nos faltó Sonia, que está de mudanza (el viernes vi su casa, me gustó). Luego fuimos a una cafetería a la que nos llevó Esti, y jugamos al Trivial mientras tomábamos helados, batidos y trinaranjus (semos gente sana... ¿no estaremos haciendo mayores). Acabamos la noche pasando por el acontecimiento social de la temporada: el cumpleaños de er Manue. Y si añadimos a la narración que me había comprado antes unas zapatillas nuevas en el Pull&Bear y que Fernando Alonso acaba de ganar el Gran Premio de Baerhin está claro que está siendo un fin de semana completo. Y puede que hasta mejore, seguro que sí.  Desde "Aun sé lo que hicistéis el último verano" no había vuelto a ver una secuela que resultara tan floja como la de "La Señal". De todas formas, como dice Joserra, nos echamos unas buenas risas a su costa. Y ni que decir tiene que los guionistas de "Scary Movie 4" ya tienen la mitad del guión hecho. Que no, que no es tan mala, que es que los ojos occidentales no sabemos entender la manera oriental de hacer cine de terror. Y por eso, a algunos, "La Maldición" (o su versión americana, "El Grito") les parece la peor película de la historia, mientras que otros (entre los que me encuentro) perdemos horas de sueño pensando que, en cualquier momento, va a aparecer un niño japonés en nuestra habitación. El problema de "La señal 2" es que se queda a medio camino entre Occidente y Oriente y no termina de cuajar. De hecho, hay escenas inquietantes y bien filmadas, pero el argumento en el que se insertan hace aguas por todas partes. En "La Maldición", no hay argumento; en "La Señal", había un argumento bastante claro y coherente, que funcionaba muy bien. En "La Señal 2" hay un argumento bastante simplón e incoherente, al borde de la parodia en todo momento. Y los efectos especiales y de sonido empleados, a veces, producen claras situaciones de humor involuntario. Y eso es todo, pero para hacer chistes a costa de la peli, esperaré a que todos mis posibles lectores interesados (es decir, mi hermano) la hayan visto, y así las risas podrán ser compartidas.  Dentro de un mes, estaré cogiendo un avión para ir de San Francisco a Dallas. Es decir, que "El gran viaje del año 2005. Parte I" está a la vuelta de la esquina. Ya tengo los billetes (sí, lo conseguí). Ya tengo reservado el hotel (sí, lo conseguí). Esta mañana me he hecho el pasaporte nuevo, con una horrible foto de fotomatón escaneada. Treinta y dos hojas para rellenar hasta el 2008, treinta y dos hojas decoradas con dibujos de animales como mariposas, patos, ballenas, murciélagos, bufalos u osos polares. Creo que se debe a que son animales migratorios, cosa que tendría cierta lógica, pero no estoy seguro. La próxima semana llamaré a American Airlines para confirmar que sí, que realmente tengo billetes. No me fio nada de estos "tickets electrónicos". Hubiera preferido unos billetes de toda la vida, de papel, solidos, tangibles... Vamos, que hasta que no monte en el avión, no me lo creeré. También llamaré al Shi Yu Lang para confirmar que sí, que tenemos habitación. Me quedan otras cosas por hacer, como llevar el traje a la tintorería, recoger mi maleta de casa de Esti, cortarme el pelo, escoger un regalo para mi primo, ponerme las vacunas, jejeje... En fin, comienzo a estar nervioso...  Ayer me llegó el borrador de mi Declaración de la Renta del año 2004. Me temía una cifra elevada, ya que durante los primeros meses en mi puesto actual me han retenido una cantidad bastante baja. Pero mis previsiones más negativas se han visto desbordadas... En fin, se nota que he subido de categoría social, porque YA pago a Hacienda, grrrr... Pasado el primer disgusto y hechas unas cuantas cuentas mentales, no me queda más remedio que encogerme de hombros y decirme que "sólo es dinero". Más consuelo: que el año que viene no tendré que pagar tanto. Otro consuelo: trataré de pensar que el dinero que le doy al Estado será bien empleado, para hacer una carretera, un colegio, una biblioteca, bancos para las plazas... De todas formas, mis planes de ahorro se han visto un tanto trastocados. La futura paga de verano, que pensaba ahorrar casi íntegramente, la tendré que invertir en mis vacaciones. De todas formas, voy a intentar ser más ahorrador. Y, desde luego, buscar vías para desgravar: cuentas vivienda, regularizar mi contrato de alquiler...  Me gusta el mundo del diseño. Sobre todo, el minimalista, con sus líneas claras, su pureza formal. El diseño hace que el mundo parezca un lugar más equilibrado, más sereno, más hermoso. Vinçon es, en este sentido, una de mis tiendas favoritas, más para curiosear y pasear por ella que para comprar. Una de las cosas que más me sorprenden de ella es como consiguen que el producto más trivial (por ejemplo, una caja de lápices de colores "Alpino") parezca un producto superexclusivo y de diseño. Basta con ponerlo en una estantería forrada de negro, iluminarlo con un foco individual y ponerle un precio exagerado. Y, por supuesto, mostrar sólo uno, como si fuera la única caja de lápices de colores "Alpino" del mundo. De vez en cuando, me llega algún mail de la tienda. Gracias a ellos, conseguí gratis una moderna papelera de diseño Brabantia. Sólo tuve que madrugar un poco y hacer cola: daban una papelera a los cien primeros clientes que se acercaran a la tienda, muy conocida en Barcelona pero aun por descubrir en Madrid. Sin embargo, el correo que he recibido hoy me ha parecido hilarante. El diseño tiene, a veces, estos excesos. Copio y pego: GARLIC CARD - RALLADOR DE AJOS Vinçon les invita a la demostración que se realizará el próximo sábado, 9 de Abril en la sección de Demostraciones de 11:30 a 14:30 y de 17:00 a 19:00 horas. Herman Rasmuson, famoso cocinero e inventor del producto, hará la demostración de GarlicCard junto a Johanna Thörnblad. GarlicCard es una tarjeta de plástico, como una tarjeta de crédito, con un patrón impreso desarrollado específicamente para rallar el ajo de forma simple y conservando todas sus propiedades organolépticas. Ahora ya puede olvidarse de todos los productos para rallar ajo que son difíciles de limpiar, usar y que requieren demasiado tiempo. (Y yo añado que, con cosas así, el mundo del diseño exclusivo y el apasionante universo de la teletienda se acercan más que nunca)  Juguemos al juego de las siete diferencias. En el dibujo superior podéis contemplar dos estanterías. La de la izquierda tiene unas dimensiones de 149 por 149 centímetros, con una profundidad de 39 centímetros. Cada balda aguanta un peso máximo de trece kilos. Requiere montaje. Y los materiales, bueno, decir que en la web pone cosas como "material de relleno: papel". La de la derecha mide 162 centímetros de ancho y 173 de ancho, con una profundidad de 36 centímetros. Tiene cinco ruedas en la base. Y el material... Según la web está hecha con "estructura de conglomerado alveolar chapado roble natural, roble gris o nogal". Y se entrega sin montar. En el fondo, ambas son bastante parecidas, ¿no? Bueno, pues la de la izquierda cuesta 99 euros, y la de la derecha, 575. Pero, claro, es que la de la izquierda es de esta tienda, y la de la derecha, de esta otra. Que aun hay clases... y pardillos que se dejan el bolsillo pagando por una marca. Porque yo entiendo que uno pague más por el diseño, o por la exclusividad. Pero pagar esa cantidad por algo que es casi idéntico (aparentemente) a un producto al alcance de todo hijo de vecino está fuera de toda lógica. Y luego se quejan de que los suecos estén invadiendo el mundo...  Y de repente, todo el planeta se ha vuelto católico... Las colas kilométricas y los millones de peregrinos que han viajado hasta Roma para presentar sus respetos al Papa me traen recuerdos de los días que siguieron a la muerte de Diana de Gales. Otras muertes públicas como la de Lola Flores o Kurt Cobain se quedan en nada en comparación con este espectáculo retransmitido en riguroso directo desde el Vaticano. La noticia, no lo niego, es importante. Pero creo que las televisiones nacionales se han dejado arrastrar a un remolino monotemático sobre una noticia que, en sí misma, tampoco da para tanto. Siempre que la religión aparece en los medios de comunicación, se termina hablando de asuntos tan triviales como el preservativo o la moral sexual de la iglesia católica, blablabla... En cualquier religión hay aspectos mucho más importantes que esos. Pero está claro que cualquier discusión profunda sobre temas como el alma, la trascendecia, la dimensión espiritual del ser humano queda completamente diluida. Pero es que ni siquiera hay ateos consecuentes como los de antes... Vivimos tiempos muy superficiales. En fin, espero que el nuevo Papa sea un poco más moderno y que dé mucha más importancia a temas como la justicia social, la paz, el desarme, las desigualdades, en vez de preocuparse por si a la unión legal entre dos personas del mismo sexo se le puede o no llamar "matrimonio" o que si la asignatura de religión cuenta o no para el currículo... Ni que decir tiene que en la Biblia no se habla de esas cosas... Y por favor, que empiecen a poner otra cosa por la tele.  Está de moda tener un blog. De repente, los medios de comunicación comienzan a dedicarles artículos, y hasta "El jueves" les dedica tiras cómicas en su último y muy divertido número especial. En el último "Tentaciones", alguien decía que le aburrían las bitácoras que sólo hablan de la vida personal del autor. Qué cosas, esas son las que a mí más me gustan, dependiendo, eso sí, de que la vida del autor tenga algo de interés, o sepa contarla con interés. Hay blogs que son un auténtico striptease emocional y personal, auténticos confesionarios granhermanescos. Y sí, tener un blog tiene algo de exhibicionista, pero de ahí a perder todo sentido del pudor. Y por si fuera poco, nunca se sabe quién te va a llegar a leer (Google puede dar grandes sorpresas). Hay otros que analizan los blogs como nuevos elementos de presión, medios de comunicación al margen de los ya establecidos y de gran influencia social, una especie de nuevo cuarto poder. De hecho, durante la última campaña electoral estadounidense, se invitaba a los redactores de algunos de los blogs más visitados a asisitir a los mitines para que luego publicaran su visión personal. Y creo que Kerry y Edwards tenían su propio blog y todo... En fin, dada la existencia de los contadores y las listas de bitacoras más populares, no negaré que sí, que da gusto pensar que tienes un puñado de lectores repartidos por todo el mundo. Pero no creo que Vinçon esté preocupada por mis críticas a su Garlic card (por cierto, se me olvidó comentaros que está disponible en varios colores). Aparte de para desahogarme contra la incompetencia de los de LoMonaco y similares, yo me planteo mi blog como un lugar donde compartir cosas curiosas que me ocurren, cosas que piensas o que te llaman la atención y que sueles comentar tomando café con los amigos, o en una comida familiar, asuntos que te interesan sobre los que quieres llamar la atención de los demás sin importarte si les interesa o no. Jajajaja, que yo soy capaz de enrrollarme sobre cualquier tema... Los temas íntimos se quedan para mi diario, el personal, el intransferible, ese en el que escribo por las noches.  Primero comenzó la guerra contra el tabaco, y aunque todos sabemos que fumar provoca cancer y que fumar puede matar, al que le gusta fumar sigue fumando. Ahora comienza la lucha contra la obesidad. Y en poco tiempo, las hamburguesas vendrán con rótulos que nos indicarán que la grasa puede matar. Claro, al que le gusten las hamburguesas, seguirá comiendo hamburguesas, pero ahora lo que se lleva es comer sano, difrutar de las verduritas y abandonar las galletas. Y si no, mirad esta noticia que se publica hoy en la prensa nacional: "Barrio Sésamo inicia esta semana su 36 temporada en la televisión estadounidense PBS con grandes novedades. Triki, el monstruo de las galletas, deja su alimento favorito para pasarse a la verdura y los filetes a la plancha.
Al grito de '¡Galletas!', el peludo glotón lleva más de 30 años engullendo su alimento favorito al tiempo que proclamaba las bondades de tomar este alimento a todas horas. Pues bien, a partir de ahora se someterá a las reglas de una estricta campaña contra la obesidad infantil, un mal que afecta a uno de cada tres niños en EEUU.
La nueva temporada de 'Barrio Sésamo' incluye como novedad un consejo sobre salud, alimentación y ejercicio al comienzo de cada entrega. Según un portavoz de Barrio Sésamo, Triki "ampliará sus hábitos alimenticios" en el futuro.
"No le estamos poniendo a dieta y nunca le prohibiríamos los dulces", ha declarado a la BBC la doctora Rosemarie Truglio, vicepresidenta de investigación y educación del programa. "Le estamos enseñando a moderarse", ha añadido.
Junto a esta medida, los responsables del espacio han incluido nuevos personajes -berenjenas y zanahorias parlantes- y las estrellas invitadas, como Alicia Keys, hablarán sobre la importancia de llevar una vida saludable".Muy bonito, berenjenas y zanahorias parlantes. A ver, ¿alguien cree que una galleta grande, crujiente, con trocitos de chocolate es comparable a una berenjena a la plancha? Sí, está muy bien enseñar a los niños a comer de todo, pero noticias como ésta me hacen temer que estemos empezando a sacar las cosas de quicio. ¿Se llegará a estigmatizar a los obesos como se estigmatiza a los fumadores? ¿Se hará una identificación entre estar gordo y estar enfermo? Ahora se va imponer el estar delgado no sólo por criterios estéticos, sino por criterios médicos. Todos delgados por imperativo legal... y los gordos, recluidos a un rincón del restaurante, con los fumadores. Me pregunto cuando se les ocurrirá actuar contra la industria del automóvil y limitar técnicamente la velocidad de los coches. Ya me veo los rótulos en las puertas: "La velocidad puede matar", ilustrado el slogan con fotos de accidentes terribles y sangrientos. Al fin y al cabo, son miles las personas que se dejan la vida en la carretera cada año. Y encima, sin poder disfrutar de las galletas.  La verdad es que, al principio, pensaba hablar de la propuesta del Ministerio de Vivienda de construir pisos de veinticinco y treinta metros cuadrados, pero después de darme cuenta de que, actualmente, no puedo aspirar ni a comprarme un trastero de cinco palmos cuadrados, prefiero pensar en otras cosas menos deprimentes. Aunque, en el fondo, confio en que la situación cambie y algún día pueda tener un lugar que pueda llamar "mío". De todas formas, prefiero pensar en que, a miles de kilómetros de aquí, en la estación de bomberos de la localidad estadounidense de Livermore, en California, hay una bombilla que lleva brillando ininterrumpidamente desde el año 1901. Y si no me creéis, la podéis ver aquí. Hoy es el último día para entregar los relatos del Taller de Todo Relativo, y no hay manera, no me llega la inspiración. Los elementos con los que hay que articular la historia son un tren y una gota de sangre, además de ambientarla en dos entornos diferentes. Y aunque vislumbro algo, veo una situación determinada y unos personajes más o menos perfilados, no termino de ver el final. Y yo, sin final, no puedo escribir. Es como navegar por el mar sin brújula. Además, da la casualidad de que en la novela que ahora mismo estoy leyendo, "Tu rostro mañana II. Baile y sueño", de Javier Marías, uno de los motivos recurrentes es una gota de sangre hallada en el suelo de una casa, después de una fiesta, y esto hace que tenga la mente un tanto contaminada. Se me había ocurrido también la historia de un asesino que, tras cometer el crimen, va encontrando en su casa misteriosas gotas de sangre que parecen surgir de la nada, y aunque las va limpiando minuciosamente, siempre vuelven a aparecer, haciéndole enloquecer. Pero, claro, después me di cuenta de que esa historia no es mía, que ya la contó Edgar Allan Poe en "El corazón delator". En fin, algo se me ocurrirá antes de las doce de la noche.  Últimamente, estoy gafado para esto de los conciertos. Me acabo de enterar en la web de los 40 que Oasis dará un concierto en Madrid el 1 de junio. "No puedo faltar", me digo. Entonces me fijo en que las entradas salieron a la venta ayer. Me temo lo peor. Voy a las webs donde se compran y... sí, las entradas están agotadas. Fkjdljg kdjglkjdf powieq endfabsnm!!!!! Ahora entiendo porque ayer había esa cola en la taquilla de la FNAC... En fin, esto es una minigira de presentación de su nuevo disco por locales de pequeño y mediano aforo (tocan en el Divino Aqualung), ya llegará "la gran gira". Aunque conociendo a los Gallagher, nunca se sabe si el concierto se cancelará en el último momento por alguna trifulca familiar.  Uno de los anhelos del ser humano es dejar huella en este mundo, que su recuerdo se conserve por los siglos de los siglos, sobreviviéndole a su muerto. Por eso hay gente que escribe libros, que crea obras de arte, que se hace fotos en las Azores, que se presenta a los casting de Gran Hermano. Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Yo, por mi parte, he dejado mi huella en la red, aunque sólo sea durante una hora. Ahí arriba podéis ver este apasionante testimonio gráfico de mi gran éxito personal de la semana... ...así que, como podéis ver, no ha sido una semana demasiado intensa, ni en lo laboral, ni en lo personal... ..15 días, sólo faltan 15 días...  Llevo unas semanas con el Kazaa echando humo mientras se baja capítulos de "Sexo en Nueva York". La primera vez que vi la serie no le vi la gracia. De hecho, sigo creyendo que los primeros episodios son bastante flojos. La redescubrí gracias a Esti, a quien le prestaron el DVD de la primera temporada y nos la vimos casi de un tirón. Ahora me he descargado, capítulo a capítulo, la quinta y la sexta temporada, y me los veo en mi ordenador por la noche antes de acostarme (y en inglés, y he de decir que lo entiendo casi todo, cosa que me sorprende y me satisface a partes iguales). Me gusta la ligereza con la que habla de cosas serias como las relaciones sexuales, la búsqueda del amor, la maternidad, la amistad, sin ningún tipo de moralina... en este sentido, los guiones son modélicos: desarrollar cuatro tramas completas en treinta minutos, con abundantes personajes secundarios, diálogos a cuatro bandas y una voz en off que no molesta tiene mucho más mérito del que parece (aquí, en España, por ejemplo, no sabemos hacerlo... Lo que ganaría "Aquí no hay quien viva" si le recortaran quince minutos). También me gusta el buen acabado final del producto, y como no, ese ambiente de pijerio ultramáximo en el que se desarrolla la serie. Yo también quiero ser columnista en un periódico y comprarme unos zapatos de seiscientos dólares cuando me dé la gana. Bueno, zapatos no, otras cosas... Dvds, libros, discos, un equipo de Bang & Olufsen... Nueva York, más en concreto, Manhattan, es el quinto personaje de la serie. Es un Nueva York más idealizado que real, el Nueva York "como debería de ser", no el que realmente es. La última vez que estuve ahí hubo dos cosas que me llamaron la atención: lo mal que viste la gente y la poca gente joven que vi por las calles. Desde luego, esas señoras gordas, vestidas con camisetas que no disimulan sus tetas flacidas, peinadas con horrorosas permanentes, no suelen salir en las películas. Y la estación de Jamaica, el intercambiador que cogía todos los días, no tiene ningún encanto, suelos sucios, paredes llenas de graffittis. Claro, que ahí no se habla inglés, se habla español. Vayas donde vayas, en Nueva York siempre hay alguien que habla español. En cualquier lugar donde haya más de un taquillero, seguro que alguien te puede atender en castellano. Y por supuesto, en los restaurantes siempre hay un camarero latino, más simpático y servicial que la chef de turno. Por cierto, nunca pidáis pollo en un restaurante americano. No tiene ningún sabor. Renunciad a la línea y disfrutad de las delicias que os ofrece la comida yanqui: esos panqueques regados con litros de miel de arce, esas miles de variedades de galletas Oreo y Chips Ahoy, esos muffins que concentran en sí mismos media docena de magdalenas (con un par puedes sobrevivir todo un día entero), esa mantequilla de cacahuete que se pega al paladar... Sí, engordarás un kilo al día, pero tendrás las endorfinas a mil por hora. Además, ¿en qué otro lugar del mundo puedes encontrar queso Philadelphia con sabor a fresa o Nesquik de piña? Y el agua tiene sabores, muchos e inverosímiles sabores. Y es que en Estados Unidos, todo es a lo grande. Los bricks de leche con foto de niño desaparecido o los de zumo Tropicana (con dos opciones: "Lots of Pulp" o "No Pulp", de las cuales a España sólo ha llegado la modalidad "The pulp is in the bottom") van en galones, no en litros. Y como no, los coches, los edificios, los electrodomésticos... El espacio les sobra y todo lo hacen en proporciones gigantescas. Fijaros bien en la cocina que sale en cualquier película o serie americana y comprobaréis que en el espacio que ocupa la lavadora podría vivir una familia de inmigrantes... La impresión que me causó Estados Unidos la última vez que la visite es que ahí todo está pensado para hacer la vida lo más cómoda y placentera posible. Es como un mundo bañado en azucar, donde lo feo, lo desagradable, lo doloroso, lo problemático no tiene ninguna cabida. Es un modo de vida hedonista, anestesiado e inconsciente, una vida sencilla y fácil. Al menos, así viven las clases medias (que en España serían altas). Y aunque todo nos resulta familiar gracias al cine y a la televisión, Estados Unidos es un país tan diferente a Europa como Japón, India o Turquía. Dentro de unas semanas, os cuento si mi opinión ha cambiado. Quizás San Francisco sea diferente...  No sé por qué, pero hay días en los que me siento espeso, se me traba la lengua, es como si el cerebro tardara en reaccionar y no pudiera formar frases con la agilidad que acostumbra, como si se me mezclaran varias ideas y palabras sin conseguir articular un conjunto coherente. Lo peor de todo es la sensación de que mi interlocutor piensa que soy tonto, inútil e ineficaz. Y la verdad es que no me tengo por ninguna de las tres cosas... un poco indolente o excesivamente tranquilo sí que puedo llegar a ser, pero, ¿tonto yo? Quizás sean restos de mi antigua timidez, de cuando me daba miedo hablar en las tiendas por si se reían de mí. Nunca me ha gustado mi voz, y aunque trato de no pensar en ello, a veces me resurgen la inseguridad y los bloqueos mentales. No son cualidades muy buenas para triunfar en el mundo del periodismo. Aunque esto del triunfo laboral es muy relativo... ¿Qué significa exactamente eso? Algunos lo miden en términos económicos (a mayor sueldo, mejor trabajo), otros por su resonancia social (a mayor tamaño y fama de tu empresa, mejor trabajo)... Yo, que a veces creo que sí que soy un poco tonto, pienso que uno triunfa laboralmente cuando hace lo que verdaderamente le gusta. Y sí, he de reconocer que mi "triunfo laboral" aun está un poco lejos... Y quizás haya que pensar que no llegue nunca, pero, ¿no he dicho que soy un poco tonto? ¡Pues aun soy mucho más optimista! Y de momento, no me quejo de donde estoy, ni en la vida laboral, ni en la vida personal, ni en nada de nada... Pero no lo puedo evitar, aunque tiendo a vivir el presente, no puedo dejar de levantar, de vez en cuando, la vista hacia el futuro.  Ella nunca duerme... y va y me encuenta. Debió de ser porque llamá a American Airlines el martes para comprobar que todo estaba en orden. Y todo estaba en orden... pero el miércoles apareció esta noticia en la prensa: Los sindicatos convocan paros en el «handling» de los aeropuertos para el 29 de abril y el 4 de mayo Los sindicatos UGT. CC.OO. y USO convocaron ayer de forma oficial dos jornadas de huelga para los días 29 de abril y 4 de mayo en todas las empresas encargadas de la asistencia en tierra de aviones y pasajeros, actividad conocida como «handling», que operan en los 44 aeropuertos de la red española gestionada por Aena.
Según el preaviso de huelga remitido al Ministerio de Trabajo, el motivo de estos dos paros de 24 horas es «el rechazo a la política antisocial e insolidaria que el Ministerio de Fomento, a través de Aena, mantiene en cuanto a las concesiones de «handling», en concreto, la convocatoria de las nuevas licencias para operar en los aeropuertos españoles sin que se haya firmado un convenio colectivo para los 14.000 trabajadores del sector».
Los sindicatos, que vaticinan «una paralización absoluta en todos los aeropuertos durante las dos jornadas de huelga», denuncian que las convocatorias de dichas licencias, actualmente en fase de alegaciones, no contemplan «garantías de protección de los empleos de los trabajadores». Por suerte, yo no vuelo el 29 de abril, sino el 30. Pero seguro que nos afectan las consecuencias de la huelga... Será bonito pasarse las vacaciones en el aeropuerto. Navegando por este océano infinito que es la red de redes, uno se encuentra cosas tan absurdas como ésta.Pero no me he podido resisitir y he adoptado una mascota virtual. Lástima que Blogia dé tan poco juego para este tipo de cosas.   ¿Y qué se hace una tarde de sábado cuando uno está solo en casa? Pues uno da un vistazo a su alrededor y, de repente, se da cuenta de que una capa de polvo cubre los muebles, que los azulejos del baño tienen incrustaciones de pelos y que los pelos de gato se han amontonado en las esquinas (o peor aun, atraviesan el salón como salicornios en una mala película del Oeste). Solución: poner música de baile a todo volumen, coger el trapo, la escoba, el aspirador o lo que sea y empezar a limpiar. Eso es lo que haré en pocos minutos... Pero antes os quería presentar al inquilino que ocupa mi casa este fin de semana: Punkita. No os recomiendo tener dos gatos en casa, puede llegar a ser un tanto estresante asistir a tantos combates de lucha libre felina, por muy amistosa que sea. Siempre hay daños colaterales en el mobiliario del hogar.  El Club Amena se disuelve y para no perder mis puntos, los he cambiado por este estupendo teléfono móvil Motorola V220. Aunque no soy nada amigo de los móviles y defiendo el retorno a la telefonía fija, con este minicelular me siento más a la última que nunca (Sí, sé que este móvil no es "lo último", pero yo soy estupendo y mis cosas también lo son). Más juegos, más sonidos polifónicos y reales, hacer fotos con la cámara, ver vídeos... chorradas de estas. Si por mi fuera, seguiría teniendo mi primer zapatófono, también de Motorola, marca a la que soy completamente fiel. ¿Nokia? ¿Qué es Nokia? ¿Acaso ha tenido alguna vez equipo ciclista? En fin, vamos con cosas realmente interesantes. El canal de TV británico ha hecho una encuesta a sus espectadores para hacer una clasificación de los mejores discos de la historia. Y esto es lo que ha salido: 1. Radiohead. "OK Computer" 2. U2. "The Joshua Tree" 3. Nirvana. "Nervemind" 4. Michael Jackson. "Thriller" 5. Pink Floyd. "Dark side of the moon" 6. Oasis. "Definetly Maybe" 7. The Beatles. "Sgt Pepper´s lonely hearts club band" 8. Madonna. "Like a prayer" 9. Guns´n Roses. "Appetite for destruction" 10. The Betales. "The White Album" No es una mala lista, la verdad. Yo sólo quitaría el "Thriller" y el "Apettite for destruction", y cambiaría el "Like a prayer" por el "Ray of light", pero, bueno, no hay lista perfecta.  Carrie Bradshow decía, en uno de los capítulos de "Sexo en NY", que su auténtico novio, con el que vivía su mayor romance, era el propio NY, "the city that never sleeps". Madrid también es una ciudad que nunca duerme y, desde luego, no creo que tenga nada que envidiar a Nueva York. Total, el sexo es igual en todas partes, y en Madrid hay mucho estilo. Estilo propio, pero estilo. Es mucho más fácil admirar el "glamour" de Madrid si uno viene de una pequeña ciudad de provincias con la cesta de gallinas bajo el brazo. Más o menos, así llegué yo a la capital. Y si vine aquí, fue porque no tenía más remedio. Con lo bien que estaba yo en Pamplona, con su Casino Eslava, su Canal 4, su Universidad de Navarra, sus opusitas y sus borrokas... Pero decidí venirme a la ECAM y triunfar en el mundo del cine (que triunfaré, sí que sí). Y allí comenzó mi historia de amor (y odio) con esta ciudad a la que, de momento, no tengo ninguna intención de abandonar. En nuestros comienzos, lo que más hubo fue odio que amor, si he de ser sincero. Claro, uno se viene a la ciudad a hacer unas pruebas de acceso cual casting de OT y acaba alojándose, junto con otros compañeros de facultad tan despistados como yo, en una miserable pensión de la Calle Fuencarral, muy similar a la que salía en "El día de la bestia". Yo pensé que sí la calle Fuencarral aparece en el Monopoly, no puede ser una mala calle, pero... Aun recuerdo la oscuridad que reinaba en la calle cuando salimos de la boca de metro de Tribunal, un miércoles a las once y pico de la noche. Las aceras desiertas, las farolas apagadas, gente extraña en las esquinas. ¿Serían drogadictos pinchándose? No nos paramos a descubrirlo, pero, por si acaso, apretamos el paso. Y yo me decía: "Si he sobrevivido a Estambul, ¿cómo no voy a sobrevivir a Madrid? ¿Pero esto es Madrid o el Londrés del siglo XIX?". Tampoco me olvido de la cena en el McDonalds de Gran Vía (para mí, en aquel tiempo, una hamburguesa era tan exótica como un kebab o un plato de cocina camboyana), y de como me quedé boquiabierto al contemplar ese gran monumento POP que es el rótulo luminoso de Schewppes... una nueva referencia a "El día de la Bestia" y una nueva demostración de que Madrid tiene el mismo potencial cinematográfico que Manhattan. Ellos tienen Times Square, nosotros la plaza de Callao. Durante mi primer año en Madrid, al volver a casa después de una noche de sábado, atravesar la calle Fuencarral me parecía jugarme la vida. Sobre todo, al pasar por la esquina donde siembre había gente extraña. Al segundo año, alguien decidió abrir un centro comercial "alternativo" en Tribunal y Fuencarral pasó de ser el Bronx madrileño a convertirse en el SoHo, con sus tiendas de ropa de diseños, sus boutiques de Energie, Diesel, Adolfo Domínquez, Divina Providencia, Lois, Puma (¿Lois? ¿Puma? Sí, todo vuelve... ¡Reebok, te echamos de menos!)... Y en la esquina de los drogadictos terminó abriendo sus puertas una tienda de Custo Barcelona. Ahora ya no da miedo la gente extraña, pero sí los precios... Además de esa duda infernal que siempre me corroe en ese tipo de tiendas: "¿Esto es ropa para chicas o para chicos?"  En 1998, año cero de mi vida madrileña, Pamplona había descubierto la última moda en bares: ¡las tabernas irlandesas y los pubs ingleses! De repente, en menos de un año, abrieron media docena de locales hechos de supuesta madera y decorados con supuestos elementos pintorescos. Y se desato la locura: imposible encontrar sitio en O´Neills, The Jumping Jester, Gallipot (y eso que seguro que los que habían abierto el local en cuestión se apellidaban Pérez, López o Urrutikoetxea). El colmo llegó cuando se abrió una taberna australiana... y todos sabemos que no hay nada mejor que la cerveza australiana... El caso es que cuando llegué a Madrid descubrí que ese tipo de locales estaban cayendo en decadencia (si es que las modas tardan en llegar a provincias) y que lo que se llevaban en ese momento eran las cafeterías. Por todas partes surgían Jamaicas, Cafés di Roma y Cafes y Te, con sus exóticas y aromáticas variedades de cafes, tes, infusiones, pastas, tartas... Todo a precios muy poco módicos... Y en efecto, no tardaron en abir algún local de este tipo en Pamplona. Sin embargo, yo echaba algo de menos en Madrid: las auténticas cafeterías, lugares donde reunirse en torno a una taza de café y hablar con los amigos, o pasar un rato solo mientras se lee un libro y se contempla el paisaje humano que te rodea, locales donde el café sabe a café y las tartas son realmente apetitosas. En Pamplona, por ejemplo, tenemos el Café Vienés, en medio del parque de la Taconera, uno de los lugares más recomendables de la Vieja Iruna (además del propio Café Iruña, donde estuvo el propio Hemingway). El primer que encontré fue el Pepe Botella, en la plaza Dos de Mayo. ¿Qué es lo que me llevó ahí? O mejor dicho, ¿qué es lo que le ha dado fama al local? Que, quizás, te encuentres con Eduardo Noriega y Alejandro Amenábar (aunque lo más fácil es que veas a Mateo Gil, cosa que no tiene la misma categoría, la verdad). ¿Y por qué iban estos chicos al Pepe Botella? ¿Por la calidad del café? ¿Por la simpatía de sus camareros? Pues no, simplemente porque les pillaba al lado de casa... y es que Amenábar vivió en la casa en la que vivió el chico del carrusel, en la Calle San Vicente Ferrer (si queréis ver el interior del piso, consultad el "making of" en el DVD de "Tesis"). El caso es que, con el tiempo, ya me di cuenta que ir al mismo café que Amenábar no es el camino para triunfar en el mundo del cine... El segundo descubrimiento fue el Café de la Palma, en la calle de idem. Recuerdo que una noche fui con Esti, su amigo Aimar y otros amigos suyos euskaldunes. Creo que es de las pocas veces que he hablado algo de euskera en público... Lo mejor de la noche fue cuando un mago se acercó a hacernos varios trucos con una baraja. Fue una buena experiencia cafetil. El problema es que, en aquella época, aun no me orientaba bien por el Centro y tardé en volver a encontrar el local. Yo lo recordaba cercano a Tribunal... y está más bien cercano a Noviciado. Por lo demás, ya tuve tiempo para hartarme de magos en una época oscura de mi vida en la que frecuentaba el Zaratán con mis compis de trabajo de la época... El tercer hallazgo fue el Café Barbieri, al lado de la Plaza de Lavapies. Éste es un café muy grande, de techos altos, suelo de madera, ventanas sucias, paredes desconchadas e incómodas mesas... y es que no son mesas, son restos de viejas máquinas de coser. Me gusta ese local, tiene un cierto aire de decadencia, de lugar que conoció tiempos mejores, de historias auténticas y no impostadas. No sé por qué, pero cuando estoy en él, pienso en Cuba, en los locales que se abrían en las colonias para recuperar algo del lujo y de las comodidades abandonadas en la metrópoli. El Diurno, el cuarto decorado de mi vida madrileña, no tiene nada que ver con el Barbieri. Todo lo que éste lo tiene de desvencijado, lo tiene el Diurno de sofisticación. Es un local chic, cool y a la última (es decir, que no tardara en pasarse de moda). Ahí no me extrañaría nada encontrarme con Carrie Bradshow, aunque, de momento sólo he visto por ahí a Inma del Moral... El café no es muy rico, y los muffins tienen mejor aspecto externo que sabor, pero a veces apetece sentirse moderno y cosmopolita. Además, el Diurno tiene hasta videoclub: puedes recorrerte la sala de cine independiente para presumir de culto y luego llevarte a casa el DVD de "Scary Movie 3". De todas formas, no le pronostico una vida muy larga al Diurno... Mi quinto local se llamaba "Elfindelafán", estaba muy cerca de mi casa y tenía un salón en la planta baja decorado al más puro estilo poppy, con mesas y asientos de su padre y de su madre, incluyendo legendarios sofás de sky (¿como se escribe eso?) y no menos míticas sillas de fornica. Un buen día, apareció cerrado... De hecho, hasta se habían llevado el rótulo... Adiós "Elfindelafán", nunca supe si era "El fin del afán", o un juego tonto de palabras entre francés y español: "El fin de la fán". Y por último, mi café favorito, descubierto gracias al Taller de Relatos al que asistí el año pasado: el Café Ajenjo. Es un local semioculto, en una calle estrecha y poco visible. Y el Ajenjo sí que es "un lugar donde reunirse en torno a una taza de café y hablar con los amigos, o pasar un rato solo mientras se lee un libro y se contempla el paisaje humano que te rodea, un local donde el café sabe a café y las tartas son realmente apetitosas". Y además, sirven deliciosos batidos naturales, comprobadlo por vosotros mismos. (PD: Y la huelga de "handling" ha sido desconvocada. Una vez más, el heroico Ace76 vence a la maldición de LoMonaco) Cuando llegué a Madrid me propuse cumplir el segundo de los diez mandamientos. Sí, este que dice: "Aprovecharás las fiestas". Vivir solo, sin una madre que te obligue a levantarte los domingos por la mañana, ofrecía las mejores condiciones para traer a Madrid la muy sana y divertida constumbre norteña de la Gau-Pasa. Pero, claro, uno se encuentra, de repente con una ciudad en la que las zonas de marcha se multiplican. En Pamplona, es todo mucho más sencillo: está lo Viejo, está San Juan y está Iturrama. Lo Viejo es para comenzar la noche (y cada calle es temática: Caldera, jevitrones; Jarauta, borrokas y despistados; San Nicolas... bueno, con decir que le llaman San Pijolas está todo dicho; Cuesta Labrit, territorio Audiovisual; y la Plaza de los Ajos, con ese local llamado "Los Portales", que ahora es un bar nostálgico de los noventa), San Juan es para los noctámbulos horteras (lo siento por si alguno de mis lectores va a San Juan, pero es que, por ahí los bares son lo peor: en el Mod´s hasta ponen a Alex Ubago... ¡¡¡¡Y eso que el bar se llama Mod´s!!!!), Iturrama es para padres marchosos... El panorama se completa con tres o cuatro discotecas. Vamos, que es fácil decidir donde salir. Buscando analogías, los colonos pamplonicas decidimos equiparar Malasaña con lo Viejo y Huertas con San Juan. En otras palabras, y como en Madrid no hay borrokas, clasificamos Malasaña como "bohemio" y Huertas como "pijo". Después descubriríamos nuestro error... Porque Huertas NO es pijo, es cutre. De Huertas sólo salvo al Ducados Café, donde ponían música bastante decente. Bueno, y le tengo cariño a un local que no estoy seguro de que siga abierto: el Danza Madrid, donde ponían música bastante cutre, pero que fue, creo recordar, al primer bar al que fui en mi primera noche de juerga madrileña. Si buscas auténtico pijerío, os recomiendo la zona del Santiago Bernabeu y los bares temáticos de la Avenida de Brasil (que si uno está decorado en plan FarWest, que si otro está decorado como un submarino...), pero por ahí no me veréis. Y si lo que buscáis es cutrerío, entonces vuestra zona es Moncloa, con sus indescriptibles bares (atención al "Inn", auténtico terrirtorio "ejque"). Pero ahí tampoco me veréis. He de confesar que llevo mucho tiempo sin salir de marcha, así que puede que los bares que mencione hayan cerrado o cambiado de estilo, pero es que uno se va haciendo mayor y perezoso... De todas formas, certifico que el Penta y su vecino, el Tupperware, siguen abiertos y al pie del cañón. En mi primer año Ecamico, la fiesta comenzaba en el Destino Malasaña, un local especializado en "bonocopas": tres combinados por mil pesetas. Muy barato, sí. Y más teniendo en cuenta que, al fin y al cabo, te cobren tres euros o doce, lo que te sirven en Madrid no es whisky ni vodka, es garrafón puro y duro. Luego íbamos al Penta (sí, el de la canción de Antonio Vega, el de "La chica de ayer", el que NO menciona Enrique Iglesias en su versión), o al "American Pie" o al "Hotel California" o al "Angie" (sí, todos estos bares abrieron en los setenta). De todas formas, mi local favorito era - y sigue siendo- el Tupperware, decoración pop y rock de todos los pelajes, psicodélico, progresivo y del de dar botes. No todo el mundo aguanta este tipo de música, así que siempre se puede confiar en el Penta, donde lo mismo suena Rafaela Carra que Duncan Dhu que Aretha Franklin, o caminar un poco hasta la glorieta de Bilbao e ir hasta "La chocita sueca", que es también muy democrática en música y en precios. Y ya puestos a caminar, os podeís acercar a la zona de Alonso Martínez, que es como de bares adolescentes. Ahí está el "Tunel", cutrebar cuya única ventaja es que cierra tarde y la entrada es muy barata. Al lado de Malasaña esta Chueca, el parque temático gay. Allí es mejor ir con guía, porque si no, puedes acabar en algún local de oscura fama sin saberlo. Y prefiero no decir nombres... Por lo general, los mejores locales del barrio están siempre abarrotados, pero a veces es mejor hacer un poco de cola o dar unos cuantos codazos para hacerse un sitio en el Truco o en el Polana. La gran ventaja de estos locales es que puedes bailar sin complejos: ahí a nadie le llama la atención que los hombres también bailen. Y además, seguro que siempre hay alguien que lo hace peor que tú. Si se sale un viernes, uno de los mejores locales para acabar la noche es el "8ymedio". Hace mucho tiempo que no voy, pero si leeis el blog de Er Manué, comprobaréis que ahi la gente se divierte. Eso sí, es mejor no ir si uno no le ve la gracia al tontipop indie español. También es muy recomendable la Sala Sol, donde uno puede bailar ritmos ethno-dance hasta que llegue la hora de desayunar. Y que gusto da desayunar después de una divertida noche de sábado, a la luz del amanecer, y dormir todo el domingo...  If you're going to San Francisco Be sure to wear some flowers in your hair If you're going to San Francisco You're gonna meet some gentle people there For those who come to San Francisco Summertime will be a love-in there In the streets of San Francisco Gentle people with flowers in their hair All across the nation such a strange vibration People in motion There's a whole generation with a new explanation People in motion people in motion For those who come to San Francisco Be sure to wear some flowers in your hair If you come to San Francisco Summertime will be a love-in there If you come to San Francisco Summertime will be a love-in there PD: Volveremos a vivir en la era Pop el próximo día 9 de mayo. ¡Cuidaos!
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